domingo, 2 de octubre de 2016

Agenda Cultural al Domingo 2 de Octubre de 2016

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Lo que viene

Los recomendados de la redacción
DOMINGO 02 DE OCTUBRE DE 2016

Cine

La gran fiesta de los cortos
Sin exagerar, bien puede decirse que el Shnit International Shortfilmfestival, que Buenos Aires compartirá este año con otras siete ciudades del planeta, es el festival más grande dedicado al cortometraje. Además de en nuestra ciudad, esta manifestación nacida hace trece años en Berna, se desarrolla este año simultáneamente, desde el miércoles hasta el domingo, en Berna, Bangkok, El Cairo, Ciudad del Cabo, Hong Kong, Moscú y San José y su objetivo es, obviamente, celebrar el cortometraje a través de la selección de 60 films escogidos entre los más de 8000 recibidos de todo el globo. Historias cortas y diferentes destinadas a todas las edades podrán verse en distintas salas. La competenecia internacional se desarrollará en el Cultural San Martín. El shnit se consolida así como uno de los festivales más importantes del circuito cinematográfico para la exhibición y promoción de cortos. Los realizadores que intervengan en la competencia competirán por cinco premios de 20.000 pesos. Asimismo, once cortometrajes argentinos serán parte de la Competencia Nacional Made in Argentina, que será juzgada por un jurado compuesto por el crítico Marcos Vieytes, el director Gabriel Medina y la actriz Martina Gusmán. Habrá además una muestra de cortos locales fuera de competencia, además de otras actividades.
Shnit International Short Film Festival
Del 5 al 9, en Cultural San Martín y otras salas.
Fernando López

Televisión

Intrigas y política
Para los que disfrutan de que Olivia Pope de Scandal sea siempre la persona más inteligente del lugar y para los que se divierten con las ambigüedades morales y profesionales de Annalise Keating (How to Get Away with Murder), puede que Hayes Morrison sea la respuesta a sus sueños. Se trata del personaje central de Conviction, una nueva serie con mucho para contar. Para empezar, es la hija de un ex presidente de Estados Unidos, una mujer que mantiene la rebeldía de sus tiempos de adolescente y una abogada capaz que no está aprovechando su potencial. Interpretada por la talentosa actriz británica Hayley Atwell, Hayes es un atado de contradicciones que estallan en un conflicto de proporciones cuando cae presa por drogas. Justo la semana que la carrera de su madre, senadora ambiciosa, está por dar el gran salto hacia la presidencia. Por eso la transformación será inmediata y muy pública. De presa vip, Hayes pasará a abogada en jefe de un grupo especial de la fiscalía de Manhattan que se ocupa de casos de aparente condena errónea. Que todo haya sido armado por el fiscal general como favor a su madre y que el hombre en cuestión la desprecie y la admire en igual medida agregará un elemento más a la trama. Todas las facetas del personaje central consiguen expresarse y tener sentido gracias a la interpretación de Atwell que algunos recordarán por su papel como la sacrificada heroína de Agent Carter.
Conviction
Desde pasado mañana, por Fox Life
Natalia Trzenko

Música

Franceses y porteños
Richard Galliano es de esos pocos músicos que acceden a la categoría de "artista de culto" apenas comienzan a mostrar su talento y ganar el reconocimiento de sus pares. Galliano es sinónimo de acordeón desde hace varias décadas, pero no tiene 90 años sino 65. Quién sabe cuál será el verdadero secreto de esa fascinación que tantos músicos y público en general demuestran por el trabajo de este francés. Sobre todo porque no es un músico que se ha concentrado en un lenguaje ni se ha convertido en su embajador. Lejos está de ser un referente tradicionalista del vals musette. Sus discos dan cuenta de un refinado eclecticismo que puede ir del jazz a la música de Bach, y de allí a Piazzolla (con quien trabajó a principios de los 80), además de su personal lectura del musette.
Pero no es cuestión de dormirse en los laureles de esa fama que le otorgan los entendidos en la buena música. Esta nueva visita a nuestro país (a poco más de un lustro de la última), tendrá un fuerte condimento local. Además de incluir varias obras de Piazzolla, Galliano se rodeará de músicos argentinos. Luego de interpretar obras propias junto al violinista francés Bertrand Cervera, convocará a locales para sacarle brillo a la música de Astor. Invitó al baterista Daniel "Pipi" Piazzolla, al pianista Nicolás Guerschberg y al contrabajista Juan Pablo Navarro.
Richard Galliano tocará con músicos locales
Hoy, a las 19.
CCK, Sarmiento 151. Gratis.
Mauro Apicella

Teatro

Ciclo federal gratuito
El miércoles comienza el Encuentro Federal de Teatro "El país en escena", que contará con la presentación de ocho obras teatrales de directores de distintas ciudades argentinas. Organizado por el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, el ciclo se realizará con entrada gratuita, hasta el 10 de octubre, en la Sala Federal, durante cinco días. Comienza con esa joya escrita por Fabián Díaz, titulada Los hombres vuelven al monte, con el talentoso Iván Moschner, en representación del Chaco. El jueves, sigue con El camino del puma (Jujuy), dirigida y actuada por Juan Villegas; el viernes, El desesperado reino del amor (Mendoza), dirigida por Fabián Castellani, con Ana Macías, Luli Battistini y María Vilches; el sábado, Desahuacia (Córdoba), de Verónica Aguada Bertea, con Julio César Bazán y Yohana Belén Mores; y El desagüe (Rosario), escrita y dirigida por Romina Mazzadi Arro, con Paula García Jurado y Francisco Fissolo; el domingo, El pequeño teatro de Evaristo (Tilcara), de Gabriel Aschiero, con él y Andrea Nuño, y Niñas de nadie (Posadas), de Carolina Gularte; y el lunes, Medio pueblo (Tucumán), de Martín Giner, con Gabriel Carreras. Los directores de estas obras fueron entrevistados por Gabriela Toscano y Carlos Rivas, para el programa El país en escena, producido por Verónica Pagés, que se emitirá por Canal 7. Entradas en el CCK de 12 a 19.
El país en escena
En el Centro Cultural Kirchner
Miércoles, jueves y viernes, a las 20; sábado y domingo, a las 15 y a las 20; lunes, a las 19
Pablo Gorlero

Clásica

Música de mano abierta
Sin que sea para nada frecuente, un concierto desarrollado como programa misceláneo, poblado de diversidad musical y ejecutado por variados intérpretes es una situación experimental de máxima, para cualquier programador que se precie de tal. Esto sucederá el jueves en el Colón, con el centro de gravedad de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, puesta esa noche bajo la batuta del tandilense Darío Domínguez Xodo, actual director asistente de la orquesta y protagonista reciente de una memorable versión del Requiem de Brahms. Precisamente, la Segunda Sinfonía del alemán cerrará este concierto tan poco común que se iniciará con tres Gymnopédies de Eric Satie y continuará con tres Pampeanas de Alberto Ginastera. Se trata de diseños latinoamericanos con excepcional energía rítmica de una mítica e infinita llanura, cuyas voces resonarán repetidamente a lo largo de toda la obra del compositor argentino. En esta versión actuará el violonchelista Carlos Nozzi, solista de la Filarmónica desde 1983. El prestigioso intérprete desplegará, asimismo, el amplio movimiento que Astor Piazzolla escribiera para violonchelo en 1982 por encargo del Consejo Interamericano de la Música, y al que titulara "Le grand tango". Un complemento con resonancias nacionales para este programa misceláneo de mano abierta.
Filarmónica de Buenos Aires
Director: Darío Domínguez Xodo
Teatro Colón, el jueves, a las 20.
Jorge Aráoz Badí

En la trastienda

Díptico de Verónica Gómez en Gachi Prieto
Díptico de Verónica Gómez en Gachi Prieto. Foto: LA NACION

LA NACION
DOMINGO 02 DE OCTUBRE DE 2016

Visita guiada por la ciudad

Después de la demorada llegada de las obras de Malevich a Fundación Proa, de los festejos por los 15 años del Malba y de que se completara la programación dedicada al Bicentenario en el Centro Cultural Kirchner, la acción volvió a concentrarse esta semana en Palermo y Villa Crespo, donde ayer se realizó otro Gallery Day. Entre los imperdibles del recorrido se contó Cuerpo y deseo, muestra inaugurada también ayer en la Fundación Arte x Arte, con obras de artistas como Humberto Rivas, Cindy Sherman y Gabriel Valansi. A pocas cuadras de allí, el circuito incluyó otras exposiciones que abrieron al público en los últimos días: Carlos Herrera en Ruth Benzacar, Verónica Gómez en Gachi Prieto y Desirée De Ridder en Elsi del Río. En tanto, en la sede Hotel de Inmigrantes del Muntref se presentó el viernes Más allá del sonido, muestra de instalaciones sonoras, y la Universidad Torcuato Di Tella impulsa un ciclo de charlas vinculadas con la exposición de Nicanor Aráoz.

Becas a la formación

$ 50.000: es la suma máxima que otorgará el Fondo Nacional de las Artes a quienes necesiten apoyo económico para la formación relacionada con su carrera artística. La convocatoria está abierta hasta el 3 de octubre.
Retrato de Manuelita, de Prilidiano Pueyrredón
Retrato de Manuelita, de Prilidiano Pueyrredón. Foto: Gentileza MNBA

#eltuitdelasemana

"La fiesta que el año pasado dio que hablar vuelve para su segunda edición - esta vez invita Manuelita de Rosas... http://fb.me/1b4xzZa52" (@AAMNBAJoven)


Marcia Schvartz, humor e ironía en una mirada contemporánea

Los trabajos recientes de la artista se exhibirán desde el 19 de octubre en Colección Fortabat
Mesa de entrada. Técnica mixta sobre cartón 2012
Mesa de entrada. Técnica mixta sobre cartón 2012. Foto: Gentileza Colección Fortabat
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PARA LA NACION
DOMINGO 02 DE OCTUBRE DE 2016

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Cargada de ironía y humor ácido, la visión singular de Marcia Schvartz se desplegará en Colección Fortabat desde el 19 de octubre cuando inaugure Ojo, la muestra que presentará su producción reciente junto a varios trabajos realizados en las últimas décadas. Más de un centenar de piezas -pinturas, dibujos, acuarelas, cerámicas, lanas y ensamblajes- fueron reunidas por el historiador Roberto Amigo y el artista Gustavo Marrone. El retrato de este último que hizo Schvartz en su atelier, en 1988, integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.
Los retratos son un sello en la obra de Schvartz, ganadora del Gran Premio de Honor Salón Nacional de Artes Visuales 2013 con la pintura Toma de la Belgrano. Desde sus inicios se interesó por personajes y sitios que la tradición pictórica no había abordado, y cuestionó los pilares del supuesto buen gusto en el arte. En sus obras no hay una mirada condescendiente: prima el grotesco.
En sus pinturas registró a los protagonistas del underground porteño y de los sectores suburbanos. Desde amigos travestis, en los años ochenta, hasta vecinas del barrio, amas de casa en sus ámbitos cotidianos, comensales en pizzerías, militantes de unidades básicas y asistentes a bailantas. "Siempre me interesaron los humildes y los desposeídos -dijo a LA NACION-. Vivo cerca de Constitución; pinto a la gente que tengo cerca."
El grito sagrado. Técnica mixta, 2014
El grito sagrado. Técnica mixta, 2014. Foto: Gentileza Colección Fortabat

De la intimidad al museo

Además de indagar el mundo marginal, retrató a su hijo, a sus alumnos, a un joven anarquista, al ayudante del plomero lleno de piercings, a la DJ Anita y a Mariana, una fotógrafa jujeña. "No pinto a cualquiera: tiene que tener algo que me capture", explica.
Los pinta o dibuja en su casa, y cada uno puede llevar aquello que lo identifica. "Su mundo", dirá la artista. Así lo hizo Batato Barea con su ropa, sus collares, anillos, un payaso, un bonete y un revólver de juguete. Batato, óleo de 1989, pertenece a la colección del Malba y fue incluido en la flamante muestraVerboamérica. "No me interesa trabajar con modelos profesionales porque para ellos no es un acontecimiento especial -agrega Schvartz-. En cambio, para otras personas es un momento único, cargado de intensidad."
Según ella, nada supera los retratos realizados en dibujo. Se trata de obras más intimistas, donde condensa lo esencial en pocos trazos. "Tienen un valor especial porque no es posible modificarlos, como con el óleo; hay que captar a la persona en el momento", explica.
Schvartz no trabaja con poses planificadas. A algunos modelos los conoce bien y con todos crea un lazo, un contexto de comodidad durante las sesiones en que los pinta. Esa empatía entre la artista y el modelo se evidencia en la frescura del retrato: logra exponer la subjetividad del personaje en primer plano.
Su gran capacidad fisonomista trasciende la habilidad de reproducir un rostro y un cuerpo. Capta con tanta precisión el retrato psicológico que el espectador tiene la impresión de conocer el carácter y la forma de ser de la figura que está en la tela.
"Ella logró una simbiosis entre sujeto social y retrato que muy pocos lograron en el arte argentino -opina Amigo-. No pinta tipos sociales, no hace juanitos lagunas sino que pinta sujetos, lo cual es mucho más interesante. Es posible comprender qué lugar ocupan en la sociedad, pero siguen siendo sujetos. Juanito Laguna no es un sujeto, es una construcción narrativa. En Marcia, en cambio, hay una revalorización del sujeto. Es una diferencia muy sutil, pero clave para entender sus retratos."

Humor siniestro

La serie El tren fantasma está integrada por ensamblajes que la artista denomina "3D truchos". Son objetos montados en cajas, que funcionan como aparatos escenográficos. Se trata de obras radicales en su producción artística, ya que en ellas vincula pinturas y objetos de todo tipo para hacer una relectura de nuestra historia reciente: el público descubrirá algunos platos fuertes con "humor siniestro", como lo define la artista.
También se exhibirán sus obras realizadas con lana, de textura esponjosa y coloreada, en las que incluye piezas de cerámica de distintos tamaños. Estas últimas evocan extraños paisajes y formas orgánicas.
"Marcia logra algo que muy pocos artistas consiguen -agrega Amigo-. Tiene la ductilidad, el ojo y el oficio para trabajar con diversos materiales y crear con ellos su propia estética, una obra identificable. Su ojo recupera la tradición argentina vinculada con el realismo y el expresionismo, pero con una revitalización contemporánea."
Schvartz crea escenas en las que pone en evidencia lo trágico de ciertos desencuentros amorosos; otras veces, se detiene en las relaciones cotidianas. Con una figuración expresiva y una producción avasalladora, ilumina aspectos de la condición humana y disecciona la sociedad en la que vivimos.

Juan Di Sandro, esencia de lo cotidiano

BA Photo le dedicará una muestra al fotógrafo que trabajó más de cinco décadas en LA NACION y trascendió el periodismo gráfico
Una vista de las calles porteñas en 1940
Una vista de las calles porteñas en 1940. Foto: Gentileza Vasari
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PARA LA NACION
DOMINGO 02 DE OCTUBRE DE 2016
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La fotografía argentina produjo, a mediados del siglo XX, una miríada de artistas que contribuyeron a instalar la producción nacional como un arte genuino y autónomo. Este proceso fue lento y no tomó la forma de un movimiento coordinado, salvo excepciones como la legendaria Carpeta de los Diez.
Durante seis años a partir de 1953, esta agrupación de fotógrafos profesionales se abocó a producir obra, y sobre todo crítica, de un modo sistemático e independiente de las instituciones legitimadoras de su tiempo. Uno de sus miembros más activos fue Juan Di Sandro (1898-1988), nacido en Italia y decano del fotoperiodismo argentino, que trabajó en La Nación durante más de cinco décadas.
Buenos Aires Photo, dentro de su programa de homenajes a los grandes maestros de la fotografía argentina, dedicará este año una muestra a este gran creador casi olvidado. Con curaduría de Franciso Medail y Mercedes Claus, y con el apoyo de la galería Vasari, del 13 al 16 de octubre se exhibirán en La Rural 30 obras vintage enfocadas principalmente en su producción de fotografía nocturna. A continuación, algunas claves para abordar su obra.

Un trabajo pesado

Radicado en la Argentina en 1910, a los 15 años Di Sandro ya era fotógrafo de La Nación. Como asistente de Nazareno Palestrini, jefe de fotografía del diario, aprendió a dominar la técnica de entonces. Algo nada fácil, teniendo en cuenta el tamaño de las cámaras de placa y la lentidud de registro de las películas. Capturar el "instante decisivo" de un partido de fútbol, o la lucha imprevisible de los bomberos contra el fuego que se devoraba un edificio en pleno centro, requerían de un conocimiento profundo del equipo y sus posibilidades técnicas.
En los años veinte, el joven Di Sandro ya era un reportero activo en la calle, donde acarreaba un equipo de medio o gran formato. En el ambiente periodístico local, las cámaras de 35 mm fueron adoptadas en forma tardía, muchos años después de que Horacio Cóppola compusiera, en 1935, el más grande y poético ensayo fotográfico sobre Buenos Aires con su pequeña Leica.
La calle Lavalle en diciembre de 1957, en una vieja copia del archivo de LA NACION
La calle Lavalle en diciembre de 1957, en una vieja copia del archivo de LA NACION. Foto: Archivo

Símbolos de una época

Di Sandro encontró la manera de sobresalir en su labor como fotoperiodista, un medio donde el arrojo era mejor considerado que la visión estética. La historia argentina de los años 30 está "señalada" visualmente por sus fotos. Algunos de los ejemplos más notorios son las imágenes del presidente Yrigoyen sin corbata en plena calle (1928), de la llegada del Plus Ultra a Buenos Aires (1926), de la inauguración del primer tramo de la avenida 9 de julio (1937) o del jugador Moreno, de River, sacado en andas del estadio Monumental tras una jornada histórica en 1940. Todos símbolos de una época en la que Buenos Aires emprendía el camino de la modernidad.
Di Sandro sentía la necesidad de ir más allá de lo fáctico, y empezó a participar con entusiasmo en la actividad de los fotoclubes, único ambiente donde se pensaba a la fotografía como una expresión artística autónoma. Mezclaba fotografías tomadas para el diario con otras realizadas según el espíritu amateur del momento.

La fotografía como arte

La oportunidad de hacer otro tipo de fotografías, más allá de lo estrictamente informativo, la dio la edición del suplemento gráfico de los domingos en La Nación, popularmente llamado "el rotograbado". Allí se publicaban, con gran despliegue de espacio y calidad de impresión, reportajes que permitían a los fotógrafos una mayor dedicación de tiempo y recursos.
Para entonces, Di Sandro ya era una celebridad en el cerrado mundillo de la prensa gráfica. Eran conocidas sus "vistas" de los más importantes acontecimientos, que lograba gracias a su inseparable escalerita. Mientras trabajaba para "el rotograbado", Di Sandro comenzó a viajar por el país y, sobre todo, a experimentar visualmente con tomas aéreas.
En forma simultánea, esas mismas imágenes ganaban reconocimiento en los concursos del Fotoclub Argentino (fundado en 1938, era el más antiguo y prestigioso del país), donde Di Sandro trabó relación con otros fotógrafos ajenos al ambiente de prensa.
Una vista de las calles porteñas en 1940 y un discurso de Perón el 1° de Mayo de 1947
Una vista de las calles porteñas en 1940 y un discurso de Perón el 1° de Mayo de 1947. Foto: Archivo

La Carpeta de los Diez

En 1953 se sumó a la Carpeta de los Diez, un original emprendimiento fundado por diez jóvenes profesionales entre los cuales estaban Annemarie Heinrich, Anatole Saderman, George Friedman y Pinélides Fusco. Casi todos tenían un alto perfil profesional, brillaban en la actividad de los fotoclubes y luchaban por el reconocimiento de la fotografía como una de las llamadas "bellas artes"
Los integrantes de la Carpeta de los Diez se reunían en forma periódica para asignar un tema a fotografiar. A medida que iban produciendo sus obras, éstas se hacían circular en una carpeta (de ahí el nombre) entre los integrantes del grupo. En el dorso de las fotografías, cada uno escribía su crítica de puño y letra. De ese modo se generaba un enriquecimiento mutuo, algo imposible en la dinámica competitiva que imponían los habituales concursos del Fotoclub. La Carpeta de los Diez produjo, además, seis muestras colectivas hasta su disolución en 1959.

Vocación pictorialista

Di Sandro fue un autodidacta y un obsesivo de su oficio. Hasta 1976, todos los días trabajó más allá de su horario asignado en La Nación, incluyendo los días francos. Su visión se formó entre el fragor del trabajo cotidiano y el cliché edulcorado de una sociedad que se transformaba de manera dramática.
Por un lado, su obra artística se vio enriquecida por el entrenamiento técnico y el sentido de la oportunidad del trabajo de prensa; por otro, sus fotos periodísticas trascendieron en el tiempo gracias a su cuidada vocación pictorialista -movimiento fotográfico de pretensiones artísticas-, que le permitió destacarse en tiempos en los cuales los reporteros gráficos nunca firmaban sus imágenes en un diario.


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