lunes, 13 de abril de 2026

Trances de un Gabinete atrofiado





















Opinión 


Trances de un Gabinete atrofiado 


Javier Calvo 


Diario Perfil



¡¡¡Pocas semanas para el impacto!!! Javier Milei por Pablo Temes



“No fluye. Estamos muy trabados en la coordinación y comunicación de gestión. Se puso difícil. Qué vamos a salir a decir si ustedes se la pasan preguntando por Adorni”. A pesar del sobreactuado respaldo de los hermanos Milei al problematizado jefe de Gabinete, en el elenco ministerial se extiende la sensación de ciclo cumplido, tal como lo admiten integrantes de ese ámbito.


Según describen fuentes gubernamentales, el único equipo que mantiene su dinámica autónoma de Manuel Adorni es el de Economía. De hecho, el ministro Luis ‘Toto’ Caputo es de los pocos que evitó el desfile fotográfico que el resto de sus colegas mantuvo con Adorni, con la idea de promocionar la supuesta hiperactividad del funcionario más jaqueado del Gobierno.



La línea directa y el interés del Presidente en las cuestiones económicas justifican que Caputo además siempre se haya salteado a la Jefatura de Gabinete. Ya había sucedido en los casos de Nicolás Posse y Guillermo Francos.


Ese mecanismo, obviamente avalado por Milei, excede las cuestiones protocolares. Desde el Palacio de Hacienda se define dónde, cuándo y cómo recauda y gasta el Estado.


El sistema provocó varias tensiones entre Caputo y otros sectores del Gobierno, sobre todo a la hora de negociar con los gobernadores auxilios legislativos en el Congreso. Los acompañantes más fieles consiguieron hasta adelantos de la coparticipación, eso sí.


Pero últimamente, de la mano de la caída de la recaudación y del compromiso bíblico de mantener el equilibrio fiscal, las rispideces se expandieron a otros sectores de la gestión.


Capital Humano (por la ayuda social), Salud (PAMI, medicamentos y discapacidad), Seguridad (sueldos de efectivos) y Defensa (su calamitosa obra social) se quejan en voz baja de que les pisan los recursos que necesitan. Ni hablar dentro de la propia burocracia económica, cuando esta semana quedó en evidencia el retraso en Transporte para ponerse al día con los subsidios a las líneas de colectivos interjurisdiccionales.


Mancha venenosa. Estas asperezas se potencian ante el problema Adorni. La crisis del jefe de Gabinete en torno a su posible enriquecimiento ilícito, dádivas y lavado de dinero (lo que es investigado de manera acelerada por la Justicia) obligó que ante otra situación difícil de defender, como el otorgamiento de créditos hipotecarios del Banco Nación a funcionarios y legisladores violetas, debieran salir a hablar los propios Milei y Caputo.


El mal clima interno se agravó al conocerse que la ministra Sandra Pettovello había decidido echar del cargo a su jefe de Gabinete, por no haberle avisado que era beneficiario de esos créditos oficiales. Dejó en offside al Presidente y al jefe económico, que salieron a bancar a sus funcionarios deudores. Ni hablar a Adorni, quien tuvo la suerte de conseguir jubiladas financistas.


Lo peor del escándalo en torno al jefe de Gabinete es que Comodoro Py y el periodismo todos los días entregan malas nuevas. En muchos casos, por las inconsistencias de Adorni para justificar el crecimiento de su patrimonio y su nivel de vida desde que llegó al Gobierno.


En ese sentido, el juzgado del muñequero Ariel Lijo levantó el secreto bancario y fiscal de Adorni, su esposa Bettina Angeletti y las cuatro mujeres que oficiaron de convenientes prestamistas para la adquisición de sus nuevos inmuebles.


A semejante bomba de tiempo se sumarán el detalle de los viajes al exterior de Adorni y su mujer, así como los contratos entre la productora de su (¿ex?) amigo Marcelo Grandio y la TV Pública. Todo negativo.


Encima, las estrategias adornistas para bajar la espuma del caso aumentan la efervescencia. La prohibición del ingreso de algunos acreditados a la Casa Rosada, porque sus medios presuntamente quedaron involucrados sin pruebas en una sinuosa trama de campaña rusa antimileísta, subió la temperatura.


Otro jalón fue la aparición mediática de la escribana Adriana Nechevenko, quien intervino en todas las curiosas operaciones inmobiliarias de Adorni & Cia. Agregó más leña al fuego de lo inexplicable, lo que obligó a cancelar el resto del rally previsto por las oficinas oficiales de Comunicación. 


Existe una alerta todavía mayor, de imprevisibles efectos. En los tribunales federales de Retiro se encendió la sospecha de que el renovado nivel de vida de Adorni podría obedecer no sólo a los súbitos ingresos de su esposa Angeletti (un clásico en este tipo de maniobras), sino también a un refuerzo salarial de su marido. Lo que en otras administraciones se ejecutó bajo el concepto de sobresueldo. En esa hipótesis, ¿sólo lo habría cobrado Adorni? ¿Y el resto del Gabinete, que hasta febrero tuvo dos años de congelamiento en sus remuneraciones?


Boleto picado. Ante semejante escenario, ni quienes integran el Gabinete entienden por qué la hermandad presidencial continúa sosteniendo a Adorni. Salvo Toto Caputo, nadie del staff ministerial da entrevistas, siquiera ante medios amigables. ¿La vocería del caso pasó a la escribana? Insólito el costo que deciden pagar por este nudo.


Las especulaciones al respecto varían, a caballo de refriegas internas que se mantienen activas aunque esté claro quién manda: Karina. El asesor Santiago Caputo intenta resistir en ciertas trincheras con su poder de daño, acaso sobredimensionado. O no. ¿Tendrá algo que ver en la sorprendente activación en la causa Adorni del juez Lijo, su frustrado candidato para la Corte Suprema y ahora para la Procuración, en competencia con el flamante ministro Juan Mahiques? Mucha gente malpensada.


Brotan intrigas más complejas, de espinosa comprobación. Como el posible vínculo de Adorni con los secretos de la criptoestafa $Libra. O la decisión de los Milei de que la permanencia del jefe de Gabinete funcione como un distractivo en la agenda política de otros problemas, económicos, con impacto directo en la población. ¿Serán esas dificultades o Adorni lo que explica la caída del apoyo social a Milei, según las encuestas que llegan a la Casa Rosada?


La tesis más extendida en el Gobierno es que la salvaguarda del jefe de Gabinete es que la hermanísima aún no halla el reemplazo que la satisfaga y le haga olvidar su frustración por haber invertido en Adorni. 


A esa tarea de selección encubierta, desde hace algunas semanas, está abocado Eduardo ‘Lule’ Menem, su dilecto colaborador. Los nombres se suceden y todos integran el Gabinete, salvo alguna excepción que hace denodados esfuerzos –hasta públicos– por aparecer en la lista. 


Allí figuran de Sandra Pettovello y Diego Santilli a Pablo Quirno y Federico Sturzenegger. Bajo la máxima de quien suena, suena, cada candidatura fue negada por quien está involucrada. Pero cada vez falta menos para que suceda el recambio. Inexorable.

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Más grietas en la cima del poder
















LA NACION > Política 


Más grietas en la cima del poder


En un escenario preocupante para el Gobierno adquiere relevancia la nueva disputa en el seno de la Corte, entre su titular Rosatti y los otros dos miembros (y exadversarios) Rosenkrantz y Lorenzetti


LA NACION


Claudio Jacquelin



Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti por Alfredo Sábat


Como si en el país faltaran fracturas y disputas intestinas por las que se pierden los esfuerzos, el patrimonio y el tiempo de los argentinos, una nueva grieta se terminó de abrir en la cima del poder.



El flamante quiebre que acaba de cristalizarse entre integrantes de la Corte Suprema de Justicia irrumpe en la agenda pública con cuestiones vinculadas a la transparencia y la ética, tan en presente en estos días. Aunque sin desplazar del primer plano los escándalos que golpean al gobierno de Javier Milei, potenciados al extremo por sus propias y exacerbadas disputas intestinas.


En ese sentido, sigue dominando el AdorniGate, cuyo protagonista excluyente es el karinista jefe de Gabinete, que no deja de sumar capítulos y afecta cada vez más la imagen del Presidente y de su gestión, tanto que ya algunos miembros conspicuos de la administración libertaria aconsejan su desplazamiento sin más dilaciones.


“Es un peso muerto que nos arrastra. Se convirtió en meme de nivel mundial y de eso no se vuelve. Debería renunciar”, dice un miembro de la gestión libertaria, que encuentra escaso eco en la cúpula mileísta.



A Manuel Adorni lo mantiene en su cargo el soporte que aún le siguen brindando el Presidente y, sobre todo, la hermanísima Karina, en buena medida a causa de la guerra que la secretaria general de la Presidencia mantiene en su clímax con el superasesor Santiago Caputo. Grieta sobre grietas.


“Karina no tiene quién lo reemplace, mientras que a Santiago le sobran candidatos, y Javier no termina nunca de saldar esa disputa. Por eso, esperan a que el tema salga del centro de la agenda para tomar una decisión, pero eso sigue sin ocurrir y cada vez se complica más”, explica un karinista preocupado por las consecuencias de lo que ya considera una hemorragia.



El coro irónico de opositores que anoche reclamo su presencia en Diputados anticipa lo que le espera al todavía jefe de Gabinete si llega a estar en su cargo y va el 29 de este mes a brindar su primer informe ante el Congreso. La intención de sostenerlo hasta entonces fue corroborada por asesores del presidente de la Cámara baja a los que se le pidió consejos para esa presentación.


Aunque todo va muy rápido, la singularidad de las relaciones entre los miembros de la cúpula mileísta, la escasez de recursos confiables calificados y los vínculos con negocios opacos e incrementos patrimoniales que salpican a las tres principales figura del gobierno (el Presidente, la secretaria general y hermana presidencial y el jefe de gabinete y vocero) parecen dificultar cualquier medida para tratar de cambiar el eje de una agenda pública que se le ha vuelto negativa al Gobierno hace ya más de un mes.


A eso se le sumó ayer la reinstalación del caso en el que se investigan pagos de coimas y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que estalló a mediados del año pasado, con el pedido de ampliación de indagatoria para exfuncionarios y empresarios implicados hecho por el fiscal de la causa.



También en este escándalo las disputas internas entre karinistas y caputistas ocupan un lugar preeminente y vuelven a salir a la luz a través de audios y chats en los que se nombre o se alude tanto a Karina y sus íntimos colaboradores de apellido Menem como al gurú mileísta. Negocios, acusaciones, escuchas, filtraciones. Demasiadas pecados públicos y privados para la instalación de la moral como política de Estado.


La suprema fractura

En ese contexto adquiere relevancia la nueva disputa que acaba de hacerse pública en el seno de la Corte, entre su titular Horacio Rosatti, y los otros dos miembros (y exadversarios) Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.



Nada menor resulta que el disparador de la fractura sea la dilación para el tratamiento en el Consejo de la Magistratura de un proyecto gestado por Rosenkrantz y apoyado por Lorenzetti destinado a dotar de mayor trasparencia, disminuir la discrecionalidad y darle mayor objetividad a la ya largamente cuestionada y sospechada designación de jueces y fiscales de la justicia nacional. Justo, además, cuando debe tratarse la postulación para integrar un tribunal oral federal de Emilio Rosatti, hijo del titular de la Corte, al que la subjetividad de las entrevistas permitió escalar posiciones en el concurso.


La decisión de Rosatti padre, con el más que aparente apoyo y beneplácito del Gobierno, de incluir esa iniciativa en una morosa incubadora donde nunca logran germinar otros proyectos con similares objetivos de transparencia, terminó por hacer estallar el más que frágil y ocasional concierto que existía en el seno del máximo tribunal del país y le permitía funcionar, a pesar de tener dos lugares vacantes sobre cinco.



El nuevo frente de conflicto opera así como un estímulo para empezar a revisar la promesa hecha por el novel ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, de dejar para otro mandato. Los tiempos se están adelantando. El Gobierno no está en condiciones de afrontar un horizonte de imprevisibilidad en los tribunales. Sobran los motivos. Los hermanos Milei y Adorni, por solo citar a los más prominentes, pueden dar fe.


Ahora, el presidente de la Corte quedó pública y quizá definitivamente en la vereda de enfrente de los otros dos ministros. Los dos viejos adversarios, enfrentados desde que Rosenkrantz interrumpió en 2018 el largo imperio de Lorenzetti al frente del tribunal, acabaron por encontrar un punto nodal de coincidencia, que excede a ellos mismos e incluye a algunos influyentes colaboradores de ambos.



Sin embargo, no fue un cambio repentino, sino que el acercamiento ya venía tejiéndose al calor de numerosas disidencias con el actual el titular de la Corte y que ahora salen a la luz motivos y antecedentes del cambio de relaciones internos producido a lo largo del mandato de Milei y que parecen haberse profundizado con la ocupación karinista del Ministerio de Justicia con Mahiques y, especialmente, con el viceministro Santiago Viola. Algo que ya tenía fisuras terminó por quebrarse.


“Esto venía de hace rato. Había mucho descontento por la forma y por quién representaba a la Corte puertas afuera de Tribunales, tanto en el Consejo de la Magistratura como en las relaciones con otros poderes, así como por las relaciones que se establecían”, coinciden fuentes vinculadas a Lorenzetti y Rosenkrantz, que conocen desde hace muchos años y muy profundamente el funcionamiento del alto tribunal.



Otro superasesor en la mira

Al presidente de la Corte sus adversarios internos no solo le imputan haber optado por una conducción cada vez menos colectiva y mucho más personalista, alejada de lo que fue en un comienzo un mandato de consenso.


También los afecta el poder que le asignan al más que influyente colaborador de Rosatti, Silvio Robles, propietario de una proverbial red de vínculos en los poderes reales (de superficie y de profundidad). La relevancia que le adjudican a este superasesor es tal que dicen que “Rosatti es el asesor letrado de Robles”. Ironías de los pasillos tribunalicios.


En su nutrida lista de contactos asoman nombres de notable peso político e injerencia en la Justicia, como los del ultrakarinista Martín Menem, en cuya planta de empleados revista Matías Robles, hijo de…


En el entorno del titular de la Cámara de Diputados se ocupan de subrayar que la incorporación de Robles hijo “no representa un alineamiento con un sector de la Corte” y le atribuyen sobrados méritos profesionales al veinteañero. Aunque no niegan que sea “una jugada estratégica de los Menem con impacto sobre el Poder Judicial”, según la definen. Muchos jueces y sus principales colaboradores suelen tener un afiladísimo olfato para catar los vientos políticos, así como una notable aptitud para la sociabilidad.


Al respecto, se destaca que en la nutrida agenda de Robles padre también aparecen dos superoperadores judiciales, como el multifacético radical-macrista Daniel “Tano” Angelici y el amplio panperonista Juan Manuel Olmos, a los que se suman agentes de inteligencia, como el omnipresente y eterno Antonio “Jaime” Stiusso, legisladores y dirigentes políticos multipartidarios, empresarios de los más diversos rubros y sindicalistas renombrados, entre otros representantes de los poderes reales. Motivo de muchas envidas. O certificados de buena salud que puede exhibir la casta. Y las castas.


Todo eso también es motivo de desconfianzas, resquemores y diferencias en el máximo tribunal de la Nación. Sin embargo, en la Corte afirman que los viejos y nuevos malestares existentes entre sus integrantes no se habría traducido en actos que impidieran sacar fallos. Quienes conocen la dinámica interna del alto tribunal auguran que podría no afectarla tampoco de ahora en más, aunque la correlación de fuerzas y las alianzas internas hayan mutado notablemente.


Sin embargo, las tensiones son elevadas. Entre las muchas anécdotas al respecto que circulan en los pasillos del cuarto piso de Tribunales se cuenta que en una reciente acordada y ante el tenor de las disputas internas por cuestiones personales y de poder, el atildado Rosenkrantz les habría espetado a sus pares: “Estoy cansado de ser el adulto en la sala”. Allegados a Rosatti y Lorenzetti dicen que no fue allí si no en otros ámbitos donde se acuñó esa sentencia. Fallos divididos.


¿Riesgos para el Gobierno?

De todas maneras, las señales que le han hecho llegar a la Casa Rosada todos sus integrantes es que no debería albergar mayores temores ante la judicialización de las más importantes leyes impulsadas por el Gobierno que acaban de ser sancionadas por el Congreso.


La reforma laboral que ya ha tenido frenos en instancias inferiores ocupa un lugar predominante. Al respecto, entre Lorenzetti y Rosenkrantz habría coincidencias en considerar constitucionales y avalar los cambios introducidos, así como también por parte de Rosatti, según la información privilegiada con la que contaría el karinista Martín Menem.


Donde podría haber una reformulación de vínculos es respecto de la flamante ley de glaciares, aprobada por una amplia mayoría y que constituyó otro de los grandes logros del Gobierno, con efectos concretos en la inversión extranjera, en magnitudes megamillonarias.


La prometida judicialización de esa norma tiene a la Corte como el punto cúlmine de interés. La conocida adscripción a las causas ambientalistas de Lorenzetti abre un interrogante que inquieta tanto al Gobierno, como a las provincias mineras y las compañías extranjeras del sector, que apuestan a la vigencia inmediata de la nueva ley.


Los dos mil millones de dólares que se prometen para este año y otro tanto para el próximo, así como la inversión en relevamientos y en obras de infraestructura iniciales hacen relamer a los sedientos responsables de las arcas nacionales y provinciales. Cualquier dilación los desvela.


Desde las cercanías de Rosatti y Rosenkrantz que las profundas diferencias que los separan ahora no impedirían que salga un fallo favorable de la Corte cuando la cuestión les llegue. Confían en que de ser necesario los conjueces provenientes de las cámaras federales sumarán su voto positivo.


De cualquier manera, la nueva grieta en la cima del poder no es precisamente un motivo de tranquilidad a nadie, especialmente para los que deben enterrar capital en el país a largo plazo. Y, mucho menos cuando la capacidad de gestión, la imagen del Gobierno y la popularidad presidencial se ven afectados por los escándalos y las disputas internas sin fin. Continuará.


Por Claudio Jacquelin 

HUMOR DIARIO

"Ediciones Record: Nekrodamus" (¡¡¡273 PAGINAS!!!)