viernes, 15 de mayo de 2026

Milei no logra ordenar sus prioridades y le da aire a una fragmentada oposición


 

 Milei no logra ordenar sus prioridades y le da aire a una fragmentada oposición 


El Presidente está empecinado en demostrarle al país que tiene razón, aunque eso profundice los problemas existentes y debilite a un gobierno que desperdicia el año más importante de su administración, el tercero


La Nacion


15 mayo 2026


Sergio Berensztein



Javier Milei por Alfredo Sabat


Florentino Pérez parece haberse contagiado de Javier Milei: atacó a la prensa por lo que consideró “noticias falsas” tanto sobre su continuidad al frente del Real Madrid como sobre su estado de salud. Cuando los resultados no son los esperados y los aplausos se convierten en silbidos (y hasta en abucheos), algunos líderes tienden a confundir al mensajero con el mensaje. Durante la gestión de Pérez, también titular de ACS, una constructora de enorme envergadura, el club consiguió múltiples logros y agrandó su legendario historial. En una conferencia de prensa con una impresionante cobertura mediática, Florentino no hizo honor a su nombre y se mostró ofuscado y con muy poca paciencia. Pero, al menos, se dignó a someterse a las preguntas del periodismo. Milei, por el contrario, no pudo hasta ahora cumplir con sus principales promesas electorales, fundamentalmente eliminar los privilegios de “la casta” y controlar la inflación, que volvió a los niveles “históricos”, anteriores al episodio hiperinflacionario del final del gobierno anterior. Y a pesar del crecimiento económico, la gran mayoría de la sociedad sufre una caída en sus ingresos. Además, el escándalo Adorni y otros episodios de presunta corrupción le impiden alcanzar algún grado de credibilidad en su supuesta cruzada por poner a “la moral como política de Estado”. Y desde que llegó al poder no dio una sola conferencia ni brindó reportajes, excepto a periodistas que considera amigos personales y afines a sus políticas.


Para salir de la crisis derivada de la temprana eliminación de la Champions, la derrota frente al Barcelona (que aseguró un nuevo título al conjunto catalán) y las muestras de indisciplina en su plantel, Pérez sorprendió adelantando las elecciones para buscar una nueva legitimidad de origen. Ratificó que se presentará acompañado por la misma junta directiva. En la Casa Rosada siempre hay menos libertad de acción que en la Casa Blanca, en este caso la del fútbol: Milei debe ceñirse a lo dispuesto por el artículo 95 de la Constitución, que establece que la elección se efectúa dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio, vale decir, no antes del 10 de octubre de 2027 (que justo cae domingo). Tampoco se conoce quién sería su candidato a vice. Pero lo más importante es que no puede romper con la inercia autodestructiva que debilitó su autoridad y erosionó su imagen. “Tiene una emocionalidad importante”, declaró Patricia Bullrich. “Está furioso”, dijo Guillermo Francos en el Rotary Club de Buenos Aires. “El que se enoja pierde” es un dicho popular que advierte cómo la ira descontrolada lleva a perder amistades, salud, dinero, relaciones y oportunidades. En un conflicto, cuando están ausentes la calma, el control de uno mismo y la capacidad de actuar racionalmente, se beneficia a la otra parte.


El Presidente está empecinado en demostrarle al país que tiene razón, aunque eso profundice los problemas existentes y debilite a un gobierno que ya desperdició casi el 40% del año más importante de su administración, el tercero. La curiosa definición en torno a su jefe de Gabinete (“no lo voy a entregar por una elección”) expone un (des)orden de prioridades intrigante. Milei se había propuesto poco menos que reinventar la Argentina e insiste con que las transformaciones estructurales que impulsa modificarán para siempre un país que pretende, a su vez, colocar como vanguardia de los valores de Occidente. Pero se abrazó al jabonoso mástil que le ofrecen los Adorni, aun cuando implique una derrota electoral y el derrumbe de su ambicioso proyecto. Una contradicción terminante para el “bilardismo” que proclamaba como ideología. Doblar la apuesta a pesar de costos y consecuencias, esa práctica tan kirchnerista que los libertarios hicieron propia, facilita el camino político y electoral a una oposición que da tibias señales de vitalidad, aunque aún carece del financiamiento, la organización, la narrativa y los candidatos para competir en condiciones de forzar una alternancia.


Por eso hay tanto interés en desentrañar los sutiles reacomodamientos del “círculo rojo”. Las recientes elecciones en Hungría ratificaron el viejo dicho: “No hay peor astilla que la del mismo palo”. Que Mauricio Macri se muestre tan activo y busque convertirse en “el próximo paso” corrector de este potencialmente extraviado proceso de cambio ratifica las peores sospechas de Karina Milei y su entorno. Por su parte, Patricia Bullrich mantiene un capital político propio que le permite gozar, como ningún otro integrante del oficialismo, de márgenes de maniobra frente a los hermanos Milei.


Con el Gobierno incapaz de romper esta inercia negativa, se reaviva el debate respecto del financiamiento universitario. Tal como ocurre con la nube tóxica que emana de la Jefatura de Gabinete, le regala a una fragmentada oposición la posibilidad de converger detrás de una cuestión que disimula las enormes diferencias que existen no solo entre los distintos partidos y espacios, sino al interior de cada uno. Pero, además, el tema cuenta con un enorme respaldo de la sociedad (incluida una buena parte del votante libertario). El gobierno nacional vuelve a reclamar, como al principio de su gestión, la realización de auditorías, que en rigor la mayoría de las casas de altos estudios hace regularmente. Si lo que pretendía era discutir su contenido, tuvo 30 meses para hacerlo. Al menos dos altos funcionarios son muy escépticos respecto del eventual fallo de la Corte Suprema sobre la ley vigente a partir del recurso presentado por los rectores. Cabe recordar que Milei decidió ignorarla aunque el Congreso rechazó el veto, un hecho inusual en nuestra historia institucional. Asimismo, deslegitimar el reclamo universitario y minimizar la masiva participación en las marchas del pasado martes en las principales ciudades del país con el absurdo argumento de que se trata de una cuestión política constituye una actitud infantil y un error conceptual: toda manifestación pública es un hecho político. El debate sobre las prioridades del gasto público también lo es. La universidad pública, desde la reforma de 1918, fue un ámbito donde se formaron líderes de las más distintas ideologías y en el que repercutieron los principales debates de interés social. Otro sería el cantar si se tratara de una cuestión partidaria, pero dicha crítica queda abortada dado el pluralismo que en ese aspecto siempre caracterizó a nuestra educación superior.


En el ínterin, la sociedad argentina pierde la oportunidad de reflexionar sin prejuicios ni ataduras ideológicas respecto del sistema universitario que necesita. El financiamiento es relevante, pero el debate no debe limitarse a esa dimensión. Como en toda política pública, el interrogante fundamental es su calidad, alcance e impacto en términos de desarrollo y equidad. En este caso, tratándose nada más y nada menos que de la formación de capital humano y de buena parte de la producción intelectual y científica del país, resulta imperioso indagar en la lógica y pertinencia de la asignación de los recursos. ¿Estamos formando el talento que necesitamos para desarrollar el país? ¿Pueden identificarse áreas de conocimiento donde no contamos con profesionales suficientes? ¿Existen los instrumentos de política (como becas y subsidios) para definir incentivos selectivos que apunten a cubrir la demanda insatisfecha? Esto requeriría la existencia de un Estado inteligente que defina prioridades estratégicas y pueda coordinar políticas educativas con provincias, empresas y casas de altos estudios. Lamentablemente, nada de esto está siendo debatido. Curioso que un presidente economista se obsesione con congelar el gasto sin preguntarse qué es lo que está comprando.


 

"Ediciones Zinco: Batman #400"

jueves, 14 de mayo de 2026

Pasó Stalin y dijo que era mucho


 

 No fue MAGA 


Pasó Stalin y dijo que era mucho


Perder el sentido, forzar los simulacros, el “hacer como que”, fingir demencia. Lo que comienza en una cascada puede convertirse en catarata 


Pablo Helman


Diario Perfil 



‘Me parece demasiado’ Iosif Stalin por Pablo Temes




Estoy triste, pero estoy contento de estar triste/Sin embargo, estoy triste de estar contento de estar triste/Pero me pongo contento, muy contento de estar triste/


Canción de la alegría, Leo Masliah



Si el amor es catarata/Quién lo va a dominar/Si es libre naciendo en los montes/Aún más libre llega al mar./Era sabio y a la vez/Era ciego y veloz/Y no había más voz que su voz/Río gigante y feliz/ El amor


Catarata, Pedro Fernández


Sin embargo, declaro que me asombra la ingratitud o la indiferencia de los mortales, pues aunque todos me festejen celosamente y reconozcan de buen grado mi bondad, jamás ha habido ninguno en tantos siglos que haya celebrado las glorias de la Estulticia en un agradable discurso, al paso que no han faltado quienes, a expensas del aceite y del sueño, hayan abrumado con relamidos elogios a los Busiris, a los Falaris, las fiebres cuartanas, las moscas, la calvicie y otras pestes semejantes.


Elogio de la locura, Erasmo. 


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1. No fue necesaria la providencial aparición de un Santiago Caputo para hacer interrupciones incómodas: la conversación entre el relator de fútbol y publicista político Alejandro Fantino y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue, como tantas otras cosas que suceden en la política argentina, un simulacro. Parecía una entrevista en un streaming, pero era otra cosa: representación sin contenido. Mantener la formalidad, pero para hacer otra cosa. No hubo aclaraciones, justificaciones, explicaciones del funcionario. No hubo lo que define a los reportajes periodístico. No hubo racionalidad, aunque se mantuvieron las supuestas formas. La opinión de Adorni y su estado de ánimo (Jorge Fontevecchia habló de “pobreza”: aquí se trata de pobreza conceptual) es irrelevante para los ciudadanos que carecemos de los datos concretos que expliquen algo tan simple como de qué vive el jefe de gabinete de ministros.


2. No son pocas las citas a Gramsci o a Lenin de los ideólogos de la ultraderecha. Steve Bannon habló de leninismo organizativo y la propia idea de batalla cultural es original del teórico marxista italiano, así como “casta” fue un término que nació de los populismos de izquierda europeos. Ahora tenemos un paso más en ese camino. Karina Milei ensaya una suerte de stalinismo dentro de LLA: discurso único y bajada de línea como método. La purga y la burocracia como moral de estado. Por eso, la irrupción de Patricia Bullrich reclamando algo tan elemental como explicaciones, actuó como una disonancia o un detonante —lo mismo pasó con el caso Espert—. Todo lo que siguió se inscribe en la reducción de daños. Y un poco improvisada. Quizás el reportaje que Milei concediera a Luis Majul y Esteban Trebuq y la noentrevista de Adorni con Fantino sean, luego de lo de Bullrich acciones parecidas a la interrupción de Caputo a Joni Viale.


3. Mientras el gobierno se hablaba en los medios, el escritor y psicoanalista Jorge Alemán concedía una entrevista a raíz de su último libro Neoemperadores a María O´Donnell y Ernesto Tenembaum. Allí, el intelectual describía un rasgo de la política actual –que trasciende a la política argentina. Si Giuliano Da Empoli habla de “depredadores”, para Alemán la política actual tiene mucho de “psicosis” ¿Cómo definir esa psicosis rápidamente? La palabra de los políticos, de los dirigentes, se disloca: se puede afirmar algo en un momento y decir lo contrario inmediatamente. Como dijo Donald Trump: el límite moral es lo que a mí se me ocurra.


4.Dice Alemán: “En los nuevos emperadores las apariencias democráticas y la racionalidad económica correspondiente van perdiendo su importancia. Se acabó la mano invisible y las ficciones de felicidad sostenidas en el Mercado. De allí el horror de algunos liberales de derechas frente a las ultraderechas tanto en América Latina como en Europa. Son pocos ejemplos circunstanciales pero testimonian del declive del Liberalismo, tanto en su agenda cultural como en su racionalidad económica”.


5. Para explicarlo en términos adornianos (de Adorni, no de Adorno): es la racionalidad de la política lo que parece caer en cascada. La contradicción es intrínseca a lo que se dice. La Fake News elevada a la potencia tal que todo entra en todas partes discurso. “La tierra es plana”, “destruiremos una civilización de mil años”, “son pedófilos”. Todo cabe.


6. El mismo Alemán señala que todo esto sucede en un contexto global de aceleración tecnológica, aumento de la desigualdad hasta límites inéditos en la historia de la humanidad. A esto agregamos que hay que sumar la perdida de eficacia de las representaciones e identidades políticas tal como las conocimos desde la revolución francesa (y en la Argentina desde la irrupción del peronismo) que hablan de un cambio civilizatorio inminente. El intelectual sostiene que estamos viviendo una “revolución”, en el sentido casi de un nuevo paradigma. Instituciones como las naciones unidas son, en el esquema ideológico de Donald Trump, de Javier Milei o de Benjamin Netanyahu, o bien un problema o una inutilidad. 


7. Sin embargo, psicosis discursiva mediante, en el menú de los neoemperadores, de los neodepredadores, la opción puede ser una suerte de anarcolibertarianismo de topos que destruyen el estado desde adentro a la monarquía con un CEO que propone el bloguero Curtis Yarvin, una de las influencias del mismo presidente Donald Trump o su vice JD Vance.


8. Se habla de ideólogos de la ultraderecha global, de intelectuales. Peter Thiel, el dueño de Palantir, aparece como uno de ellos que habla desde un supuesto rigor, al igual que Yarvin. Una lectura cuidadosa de sus textos obliga a pensarlos desde la misma lógica: ¿son tan novedosos? ¿Tan profundos? ¿O simplemente son propaladores de una serie de justificativos que justifican una deriva con una serie de citas más o menos Straussianas? ¿el pensamiento de ultraderecha es algo más que una sofisticación de los “Lali Depósito” de Javier Milei? Domingo Cavallo alertó esta semana al respecto, en lo referido a nuestro país: según el exministro de Economía, nuestro presidente sería un difusor de ideas más o menos filosóficas más que un macroeconomista consciente. De la misma manera, podemos decir que, en materia de pensamiento, Yarvin o el mismo Thiel son algo parecido: del aceleracionismo de Gilles Deleuze a las ideas de Nick Land lo único que habría es simplificaciones, paraísos artificiales y ciencia ficción Pulp.  


9. Si vale la anarquía igual que la monarquía, estamos frente a un problema a la hora de las ideas: quizás esa sea la causa que justifique el heroísmo de los evasores del que habló el presidente o la no necesidad de explicaciones de algunos funcionarios públicos. Pasó Stalin y dijo que era mucho.



 

HUMOR DIARIO