miércoles, 8 de abril de 2026

"Editorial Columba: Tibs & Tubes - Completa"

martes, 7 de abril de 2026

HUMOR DIARIO

Campeones morales











Lumpencracia 


Campeones morales


El riesgo de una gestión anárquica se transforma en un problema aún mayor ante la falta de resultados políticos y económicos


Pablo Helman


Diario Perfil



La muerte de un viajante. Manuel Adorni por Pablo Temes




“Fue culpa mía/ Por haber pateado mal/ Fue culpa mía/ Por no atajar el penal/ Fue culpa mía/ Por no pasártela a tiempo/ Fue culpa nuestra. Este vestuario en silencio/ No es importante ni el fin del mundo/ Arriba chicos somos segundos/ Bancarse ser segundo también es ser campeón/ Pusimos en la cancha chispa y corazón/ Ganamos y perdemos lo bueno es competir/ Pero seguimos juntos unidos hasta el fin. Cebollitas subcampeón/ Cebollitas subcampeón/ Cebollitas su hinchada grita fuerte, subcampeón”.


Letra de la canción Cebollitas subcampeón.



“River es Aruba”,


José María Aguilar, presidente de River, años antes del descenso.


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1. La diputada Juliana Santillán dijo que estuvo reunida con el embajador de Checoslovaquia, país que dejó de existir el 1° de enero de 1993. El presidente de la Cámara en la que está la diputada, Martín Menem, dijo esta semana que la gesta de Malvinas (en la que murieron muchos argentinos) fue en el “ochenta y pico”. Manuel Adorni se muestra a diario con el Presidente y su hermana, tacha de “apenas periodistas” a los que lo interrogan mientras le aparecen propiedades inmobiliarias, viajes al exterior –el último es la versión sobre Aruba, una suerte de paraíso, tal como lo registra la infortunada frase del expresidente Aguilar–, llueven acusaciones sobre créditos hipotecarios de Banco Nación a distintos dirigentes del Gobierno. Parecería que la palabra “anarquía”, no en el sentido de Proudhon o Bakunin, aplica a cierto sector del Gobierno. Como si todo fuera una suerte de fiesta que trasciende a Olivos, ver la foto del entorno presidencial revela un porqué. Como dijo el propio jefe de campaña cuando se presentó como legislador en la Ciudad: “Si Adorni es Milei; Milei soy yo”. La actitud del Presidente y su hermana demuestra una tendencia al respecto. 


2. El periodismo –especialmente el deportivo– acuñó una frase para describir a aquellos equipos que ponían todo su empeño, jugaban lo mejor que podían y, sin embargo, no alcanzaban el resultado: campeones morales. Ser campeón moral también era resultar objeto de bromas: hubo equipos que quedaron en la historia por su proximidad al triunfo pero su carencia de éxitos. Hablar de moral como merecimiento o voluntad fue al mismo tiempo ser objeto de ironías: Carlos Salvador Bilardo fue uno de los que se mofaban de tal voluntad. En el deporte es un tema más complejo el hecho de que alcance o no: pero en política los resultados son los que mandan. El presidente que dijo que la “moral será política de Estado” unos días antes de que lluevan una catarata de denuncias sobre su entorno parecería que tiene a disposición un conjunto parecido al Cebollitas del programa televisivo de allá por el noventa y pico (fue entre 1997 y 1998). Campeones morales, en este sentido: más deslome que goles. Y, como dice el refrán: goles son amores, que es la clave de la política.


3. Cabe jugar por un instante con la idea de “campeón moral” en un sentido más profundo. ¿Qué podría ser un campeón moral visto desde otro lado? Sería alguien que entienda que la moral no es estrategia sino algo que no se negocia. Javier Milei lo dijo sobre Karina: un límite. La moral es definitivamente un límite. Podemos decir que en algún sentido es todo lo contrario de un “costo marginal”. Algo que está presente en la manera de manejarse ante el Estado. Alguien lejísimos de un cambio en su patrimonio durante la gestión, de las dádivas. Si sumamos más elementos a la semblanza, podemos agregar que un campeón moral es alguien que entiende el valor de la ley, la palabra, la razón: términos que la política parece haber abandonado. Pero que en la Argentina tienen antecedentes: Alfredo Palacios y Arturo Illia, por caso: un socialista y un radical, ideal para recibir los epítetos presidenciales.


4. Hace un tiempo apareció un libro de indispensable lectura, Los dueños de la Argentina, de Soledad Vallejos. Narra la historia de los distintos think tanks neoliberales y libertarios que existían en la Argentina. Organizaciones que no se manifestaron hasta la llegada de LLA al poder, pero que funcionaban desde hace casi cien años sustentando “las ideas de la libertad”. Con algo de secta, analogías posibles con grupos de la izquierda, estas organizaciones muchas veces se sustentan en el estudio, el conocimiento, un vínculo con el poder y con los libros. Un elemento interesante es que la historia de estas organizaciones tiene en Javier Milei a un personaje completamente marginal. Apenas aparece con un lugar un poco más relevante cuando llega al poder. Obviamente, en el libro no tienen roles destacados personas como Karina, Manuel Adorni, los primos Menem, Lilia Lemoine. Ni siquiera están Santiago o Luis Caputo. Es interesante pensar la situación como síntoma.


5. En la revista Nueva Sociedad, aparece un reportaje a la autora de Furious Minds: The Making of the MAGA New Right (Mentes furiosas. El nacimiento de la nueva derecha de MAGA), Princeton University Press, 2025, Laura K. Field. También narra  la historia del sustento intelectual de otro movimiento con el que se compara al gobierno argentino actual, el que acompaña a Donald Trump. Como dice el mismo artículo, se habla “sobre la infraestructura intelectual que lo sostiene: esa red de académicos, filósofos políticos y juristas que, desde mucho antes de 2016, venían dedicándose a dotar de andamiaje teórico a un movimiento cuyo líder jamás ha leído un libro de teoría política”. Field narra las tres influencias que sustentan al líder actual republicano: aquella batalla cultural con ideas claras basadas en un constitucionalismo, una crítica al capitalismo liberal y su dinámica y un nacionalismo cristiano. 


6. Se sabe que la primera gestión de Donald Trump en el poder tuvo mucho de caos. Muchos de sus funcionarios también llegaban sin experiencia política. Pero el sustento ideológico estaba. El carácter caótico de la gestión argentina no debe ser soslayado.


7. El Gobierno habla de casta. Quizás lo oportuno sea hablar de una necesaria burocracia. Argentina acaba de tener una experiencia exitosa. Más allá de las reacciones de los políticos, el triunfo en la causa YPF se explica gracias a la continuidad entre los distintos abogados de los diferentes gobiernos. Variaron sus jefes, pero los técnicos fueron los mismos. Pero fueron los expertos y expertas (hubo muchas mujeres en los equipos) quienes sostuvieron los argumentos de la Argentina. Y lo hicieron con pericia.


8. El 26 de marzo de 2022, Beatriz Sarlo escribió sobre la burocracia en PERFIL: “Como es sabido y fue teorizado por famosos filósofos e investigadores, un presidente depende, para ejercer sus funciones, de un cuadro administrativo y burocrático que debe asegurarle lo que se ha denominado “calificación profesional que fundamente su nombramiento”. Tales funcionarios deben estar “sometidos a una rigurosa disciplina y vigilancia administrativa”. Inútil agregar que esos filósofos e investigadores no llegaron a adivinar las triquiñuelas del camporismo, las vacaciones en el Caribe de los funcionarios y funcionarias, las promociones por amistad o por enemistad. Como hombres de pensamiento ordenado, no podían adelantarse a las maniobras de la política criolla”. Las triquiñuelas, por lo visto, no pertenecen a un solo sector político.

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El espionaje ruso desata el odio de Milei a la prensa





















LA NACION > Opinión 


El espionaje ruso desata el odio de Milei a la prensa


LA NACION


Pablo Sirvén



Javier Milei por Alfredo Sábat


NOLSALP. Con esta sigla solo enigmática en apariencia –significa “No odiamos lo suficiente a los periodistas”–, Javier Milei volvió a reflotar el execrable eslogan que incita a la violencia indiscriminada contra la prensa. No solo hacia los que son venales, mienten, exageran o directamente son operadores disfrazados de periodistas. El Presidente ilustra uno de sus posteos en las redes sociales con los logos de varios medios de comunicación, la mayoría de ellos del todo ajenos a la denunciada red de espionaje rusa que pagó notas para denostar al gobierno libertario.



La revelación funcionó como excelente excusa para darle de vuelta máquina a su grito de guerra preferido: NOLSALP. Debería sincerarse y reconocer que lo fastidian más que nada los comunicadores que investigan con seriedad los chanchullos del poder actual, se llamen $Libra, Andis, las inconsistencias de Adorni o la lista larga de funcionarios beneficiados con abultados créditos del Banco Nación.


La revelación de Santiago O’Donnell, en su sitio Filtraleaks, que catalogó como “campaña de propaganda y desinformación del Kremlin en la Argentina” le vino como anillo al dedo a Milei. Creyó encontrar allí, de paso, un inmejorable argumento para intentar apagar de una vez las llamas que mantienen incandescente el caso Adorni.


La noticia llega con delay porque se refiere a coberturas del año 2024 que, de hecho, ya habían trascendido en parte hace unos meses. Milei elucubra que lo que se filtró ahora es solo la punta de un iceberg. Es probable. Al momento lo que se sabe es que se pagaron 283.000 dólares por la publicación de 250 artículos en contra del líder libertario y de los enemigos de Rusia, en veinte sitios web con perfil kirchnerista o de izquierda. También figuran empresas como Infobae, El Cronista, A24 y C5N.



Si la anulación del fallo adverso sobre YPF no logró desplazar de la vidriera mediática los tropiezos de Adorni, menos parece factible que lo pueda hacer con esta lista de impresentables “ensobrados” de Rusia.


Adorni tampoco ayuda: casi no hay día en que no se sospeche de una nueva erogación dispendiosa del chamuscado jefe de Gabinete. Eso renueva el interés de los medios, como el viaje a Aruba, que habría realizado a fines de 2024. Y que también contrató a un abogado penalista de un estudio de fuste que en su momento defendió a Alfredo Yabrán. Todas novedades que tomaron estado público después de que levantara la conferencia de prensa prevista para el miércoles último porque los acreditados en la Casa Rosada lo esperaban relamiéndose.



Es inevitable asociar el empecinamiento de Manuel Adorni con aquel chiste de Jaimito sobre el misterioso alumno que cuando nadie lo veía escribía insistentemente en el pizarrón la palabra “pis”. La maestra invitó a los chicos de la clase a que cerraran los ojos junto con ella para darle la chance al culpable de que enmendara su error y borrara aquello sin identificarse. Pero cuando todos abrieron los ojos de vuelta leyeron: “Pis y caca. El enmascarado no se rinde”.


Algo de eso hay en la porfía del jefe de Gabinete de no dar un paso al costado en medio de nuevas evidencias que lo complican más y del propio presidente de la Nación que no para de abrazarlo en cuanto acto público se lo cruza. Parecen niños caprichosos que, con tal de hacer su gusto, niegan la realidad de que se trata de un tema terminado y sin retorno que solo lastimará más la credibilidad de la gestión libertaria si se posterga la decisión indefinidamente.


Adorni luce mezquino al no renunciar por su propia voluntad. Impide suturar el innecesario desgaste que le ocasiona al Gobierno desde hace varias semanas.



Los hermanos Milei se empeñan en retenerlo y le arman nuevas reuniones en premio a su indiscutible lealtad, en flagrante y muy costosa contradicción con la cantidad de funcionarios que vienen tirando por la borda desde que llegaron al poder por motivos muchísimo más insignificantes.


Raúl Alfonsín quiso que la reforma constitucional de 1994 contribuyera a morigerar el poder presidencial. Por eso propició la creación de la figura del jefe de Gabinete, casi a la manera de los primeros ministros europeos. Y así quedó plasmado en el artículo 100 de la renovada Carta Magna que le asigna la responsabilidad de “ejercer la administración del país”.



Pero la norma nació como letra muerta. Los mandatarios que se sucedieron desde entonces –débiles, como Fernando De la Rúa o muy fuertes, como Carlos Menem– redujeron a los jefes de Gabinete a ser meros coordinadores de los ministros y no verdaderos fusibles que en caso de crisis pudiesen ser reemplazados sin comprometer la gobernabilidad del presidente de turno. Por el contrario, al sostener a ultranza a Adorni en su cargo, Milei se contamina de la degradación que padece su principal funcionario.


Algo parecido le sucedió, en otro plano, a Mauricio Macri en su período presidencial al atarse todo su mandato al anodino Marcos Peña, lo que volvió más insustancial desde lo político a su gobierno y sin reflejos contundentes en las etapas más tormentosas. Cristina Kirchner, en cambio, durante sus dos gobiernos, cambió de jefe de Gabinete varias veces sin hacerse el más mínimo problema.



Es un cargo con demasiada visibilidad que exige una gran fortaleza y autoridad en el mando, atributos que Adorni ha perdido.


Por Pablo Sirvén 

"Ediciones Record: Revista TIT-BITS (Tercera etapa) N° 3" (Mayo 1991)