lunes, 5 de octubre de 2026

Karina Milei en llamas: la hermana del presidemente enfrenta una guerra de poder dentro del Gobierno


 

 Editorial 


¿Quién tiene realmente la lapicera?


Karina Milei en llamas: la hermana del presidemente enfrenta una guerra de poder dentro del Gobierno



La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, continúa siendo una de las figuras más poderosas del Gobierno de Javier Milei, pero su esquema de poder enfrenta cada vez más fisuras. 

(Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)


5 de octubre 2026


Karina Milei construyó desde el comienzo de la gestión una estructura política que le permitió convertirse en mucho más que la hermana del presidemente. Con el armado territorial de La Libertad Avanza (LLA), el control de buena parte de la estructura partidaria y una influencia determinante sobre Javier Milei, logró consolidarse como una de las personas centrales del poder libertario.


Pero el poder absoluto tiene un problema: cuando aparecen otros actores que también quieren escribir, firmar y decidir, la lapicera empieza a pesar menos. Ese parece ser uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la secretaria general de la Presidencia.


La interna con Santiago Caputo continúa siendo uno de los principales focos de tensión. El asesor presidencial mantiene una línea de influencia propia y una relación directa con Javier Milei, lo que le permite moverse por fuera del esquema político construido por Karina.


La disputa no es solamente personal. Detrás de las diferencias aparecen dos concepciones diferentes sobre cómo organizar el poder libertario, quién debe manejar determinadas áreas y qué dirigentes tienen derecho a sentarse en la mesa chica.


Y cuando la pelea llega a la comunicación, la tensión deja de ser una cuestión interna para transformarse en una disputa por el relato oficial del Gobierno.


Bullrich, otro dolor de cabeza


Patricia Bullrich también se transformó en un problema para el dispositivo karinista. La ministra que alguna vez representó una de las incorporaciones más importantes del mileísmo duro ahora ocupa un lugar político propio. Su llegada al Senado y su conducción del bloque de La Libertad Avanza le otorgaron una herramienta de poder que no depende exclusivamente de Karina.


Bullrich no necesita pedir permiso para construir una identidad política. Y eso genera ruido.


Los cruces alrededor del Presupuesto 2027, las diferencias por discapacidad y las discusiones con funcionarios del Ejecutivo dejaron expuesto que la ex ministra de Seguridad no está dispuesta a funcionar simplemente como una pieza obediente del tablero libertario.


Para Karina, el problema es todavía mayor: cuanto más autonomía adquiere Bullrich, menos control tiene el karinismo sobre una de las figuras políticas más importantes de La Libertad Avanza.


Santilli y el nuevo equilibrio


La aparición de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete también modificó el tablero. El "Colo" tiene diálogo con diferentes sectores del oficialismo y no parece representar exclusivamente a una de las facciones internas. Su capacidad para moverse entre el universo de Karina, Santiago Caputo y otros sectores del oficialismo lo convierte en una pieza estratégica.


Pero también introduce una pregunta incómoda para la hermana presidencial. ¿Qué ocurre si el jefe de Gabinete construye su propio volumen político?


El antecedente de otros funcionarios que comenzaron dependiendo del círculo presidencial y luego desarrollaron estructuras propias demuestra que el poder libertario tiene una característica particular: los funcionarios pueden crecer rápidamente cuando consiguen territorio, vínculos parlamentarios o exposición pública.


Los Menem: aliados, pero también un factor de riesgo


Karina cuenta con dos figuras fundamentales dentro de su esquema: Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem. Los Menem representan una estructura política importante para la expansión de La Libertad Avanza. Sin embargo, cuanto más crece una estructura política, más difícil resulta garantizar que todos sus integrantes permanezcan eternamente subordinados a una única conducción.


Ese es otro de los riesgos para Karina. La construcción de poder propio puede generar dirigentes que, con el tiempo, comiencen a responder primero a su propia estructura y después al jefe político que los llevó hasta allí.


El problema de Karina, entonces, no consiste solamente en enfrentar adversarios externos. También debe administrar a sus propios aliados.


Olivos, filtraciones y el círculo de confianza


Los movimientos producidos alrededor de la Quinta de Olivos también agregaron tensión. La salida de funcionarios vinculados al entorno presidencial y las modificaciones en la estructura administrativa de la residencia expusieron nuevamente la fragilidad del círculo íntimo del poder.


Para una dirigente cuya principal fortaleza consiste precisamente en controlar el acceso, la información y los vínculos alrededor del Presidente, cualquier filtración o desplazamiento adquiere una dimensión política.


Porque en el mundo Milei, saber quién entra, quién sale y quién habla con el Presidente no es un detalle administrativo.


Es poder. Karina, la gran administradora del caos


El escenario deja una paradoja. Karina Milei sigue siendo indispensable. Pero precisamente porque es indispensable, cada conflicto termina cayendo sobre sus hombros.


Cuando Javier Milei viaja, Karina debe ordenar.


Cuando Bullrich confronta, Karina debe contener.


Cuando aparecen diferencias entre funcionarios, Karina debe intervenir.


Cuando Santiago Caputo juega por afuera, Karina debe equilibrar.


Cuando los Menem adquieren volumen, Karina debe controlar.


Y cuando el Gobierno queda expuesto por una interna, es ella quien debe reconstruir el tablero.


La hermana presidencial se convirtió así en una suerte de administradora del caos libertario. Pero administrar el caos también desgasta.


La verdadera batalla por la lapicera


La discusión de fondo ya no parece ser quién acompaña a Javier Milei. La discusión es quién tiene capacidad para influir sobre el presidemente y quién puede sobrevivir políticamente si el esquema actual cambia.


Karina Milei construyó una estructura de poder gigantesca alrededor de su hermano. Sin embargo, ahora debe convivir con dirigentes que también buscan tener volumen propio.


Santiago Caputo tiene su propia influencia. Patricia Bullrich tiene territorio político. Diego Santilli tiene la Jefatura de Gabinete. Los Menem tienen estructura. Y Javier Milei, finalmente, conserva la última palabra.


Por eso la interna libertaria está lejos de ser una simple pelea de egos. Es una disputa por la sucesión del poder dentro del propio poder. Karina todavía tiene la lapicera. El problema es que cada vez hay más manos intentando agarrarla.


Y en un Gobierno construido alrededor de la figura presidencial, la gran pregunta ya no es si Karina Milei tiene poder.


Lo tiene. La pregunta verdaderamente incómoda es cuánto de ese poder seguirá siendo exclusivamente suyo cuando todos los que crecieron a su alrededor comiencen a escribir sus propias reglas.


 

CARICATURAS DE INOLVIDABLES DE AYER, HOY Y SIEMPRE


 


 

"Ultimate Spiderman - Poder y responsabilidad (Edición Integral)" (¡¡¡360 PAGINAS!!!)