viernes, 14 de agosto de 2026

Un gobierno necesitado de gobernabilidad y certezas


 

 Un gobierno necesitado de gobernabilidad y certezas 


El encuentro de ayer en la Casa Rosada con lo que queda de Pro fue una muestra gratis de las dificultades que atraviesa el oficialismo, tanto como de las enormes fragilidades del submarino amarillo


  

Claudio Jacquelin


La Nación 



Karina Milei y Mauricio Macri por Alfredo Sabat 


La persistencia de las dificultades económicas para muchos argentinos, los tropiezos, yerros y excesos del Gobierno, el consecuente cambio de clima social y recuperación relativa de las chances electorales del perokirchnerismo impactaron de lleno en el oficialismo. Y obligaron a una urgente reacción que está en curso.



La Casa Rosada o, mejor dicho, el ala política del Gobierno, advirtió las consecuencias que empezaba a generar la extendida percepción de que estaba encontrando serias dificultades para mantener bajo control la agenda política, que el escenario electoral con vistas a 2027 había empezado a mutar y que, por todo eso, los decisores económicos internos y externos adoptaban una actitud más cautelosa o menos entusiasta.


Ya se había consumido, sin señales de mejora a la vista, un bimestre de los 18 mejores meses prometidos por el ministro de Economía, Luis Caputo. Los brotes verdes otra vez se demoraban en asomar y la inusitada tolerancia y paciencia social frente al “ajuste más grande de la historia de la humanidad” empezó a consumirse antes de proveer suficientes satisfacciones generales. Aún cuando el rechazo al pasado mantuviera su arraigada vigencia.

Macri reabrió el diálogo con el Gobierno y se muestra conciliador, pero mantiene la cautela


Los números negativos de las encuestas, la vuelta al sendero ascendente de la inflación (el 2,1% de julio difundido ayer no fue nada oportuno), la evolución del riesgo país y las limitaciones crecientes que le fue imponiendo la política a la gestión mileísta, de la mano del cambiante humor social, se convirtieron en señales de alarma que se retroalimentaban peligrosa y aceleradamente.



La reactivación de la dinámica política, esperada para después de la finalización del Mundial de fútbol, se avivó en un sentido que el Gobierno no había previsto y que el oficialismo agravó con muchas de sus propias decisiones.


“Necesitamos recuperar gobernabilidad y despejar pronto el horizonte electoral un poco, que se enrareció antes de tiempo. Al menos, desde la construcción política, ya que en lo económico todavía no va a haber mejoras. No podemos perder tiempo. Mucho menos mientras el peronismo se envalentona, ve una ventana de oportunidad para recuperar aptitud electoral y empieza a moverse para tratar de ordenarse y convertirse en una alternativa para 2027. Eso espanta a los mercados y nos complica todavía más”, admitía en las últimas horas una alta fuente del Gabinete.


De esa toma de conciencia nacieron o se activaron tres acciones concretas. Primero, la reunión de anteayer del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores del norte grande en Misiones. Luego, la comunicación entre la hermanísima Karina Milei y Mauricio Macri, que derivó en la reunión formal de ayer en la Casa Rosada con los enviados de Pro. Y, finalmente, la conferencia de prensa del ministro Caputo para anunciar la flexibilización para que los bancos puedan otorgar créditos en dólares a empresas que no son exportadoras.


Son medidas que en nada cambiarán, en lo inmediato, la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos y que son ajenas a sus preocupaciones principales, pero que pueden darle algún orden y calma superestructurales que el Gobierno busca ofrecer casi con desesperación a los círculos rojos interno y externo.


Un escenario de menor incertidumbre y menos amenazas abiertas le reclaman a la administración mileísta inversores, empresarios y políticos que lo apoyan o coinciden con el rumbo económico y a los que, sobre todo, les hace parar los pelos un posible regreso del perokirchnerismo al poder. Experiencias concretas, intereses y prejuicios articulan una demanda que la administración de Javier Milei no está en condiciones de desoír. Menos en un momento de complicaciones y descenso del soporte social, como este.


La reunión con los gobernadores y la de ayer con los enviados de Mauricio Macri apuntaron por lo pronto a reconstruir las alianzas que el oficialismo articuló en el Congreso y le permitieron sacar leyes y reformas cruciales tanto para su gestión como para su narrativa política. Los últimos fracasos y magullones legislativos fueron duras lecciones que tuvieron repercusión interna y obligaron a un reordenamiento.


El encuentro de ayer en la Casa Rosada con lo que queda de Pro fue una muestra gratis de las dificultades que atraviesa el Gobierno, tanto como de las enormes fragilidades del submarino amarillo.


Por el lado del mileísmo, el hecho de que la hermanísima Karina se decidiera a ponerle cicatrizante a las heridas narcisistas que le había infligido a Mauricio Macri (a quien quiere mucho menos de lo que lo considera su hermano) expone el pragmatismo de la secretaria general y armadora política. También, resalta cuánto conocen las zonas blandas del fundador del Pro sus antiguos discípulos devenidos libertarios.


Al mismo tiempo, ese gesto del oficialismo es una admisión del riesgo que implica cualquier fuga de apoyos parlamentarios en este momento y los atisbos de una construcción electoral alternativa del macrismo, capaz de llevarse una parte del voto del centro a la derecha. Las encuestas que hoy da por buenas el Gobierno y que no lo permiten confiar en un triunfo en la primera vuelta presidencial inquietan por igual adentro de la Casa Rosada y a los que apuestan al modelo económico en curso. Hasta el mínimo porcentaje que se pierda puede resultar letal.


Los socios macristas


Por el lado del macrismo, el envío como embajador del alter ego de Mauricio Macri, Fernando de Andreis, y a Cristian Ritondo, socio y compinche de Santilli desde hace tres décadas, deja al descubierto sus limitaciones para asegurarse la supervivencia política sin el andador mileísta, tanto como la predisposición a encontrar un acuerdo electoral y renovar su carnet de donante sano de gobernabilidad a cambio de preservar algunos territorios, muy especialmente, el bastión porteño.


Nada de eso por ahora esté garantizado, a pesar de la muy acrítica afirmación de Macri, en la previa de la reunión, acerca de que comparte la visión de país con el mileísmo. Un baldazo de agua fría para los tibios intentos de diferenciación de Hernán Lacunza, que acababa de lanzar su precandidatura presidencial con el beneplácito del fundador del partido. La construcción de herederos del poder no figura como atributo en el ADN macrista. Ya se sabe, pero por las dudas él se encarga de ratificarlo cuando se presenta la ocasión. A Jorge Macri también le sobran razones para temer y desconfiar.


“Como dijo Mauricio, estamos dispuestos a blindar el cambio. Así que nuestra prioridad es que no vuelva el peronismo”, reconoció uno de los embajadores macristas antes de la reunión. La premisa implica la admisión de que no irían al encuentro desde una posición de fuerza y que lo que se presentaba como una declaración de principios también podía verse como una justificación para quienes los acusaran de claudicación ante el avasallante mileísmo.


La foto con Santilli y Ritondo de un lado y otro de la mesa motivó numerosas ironías. Por ejemplo, la que pretendía hostigar al mileísmo con el epígrafe “el Pro volvió a ser gobierno”. O la que golpeaba al macrismo: “Sus hijos dieron sepultura al Pro en el Patio de las palmeras de la Casa Rosada”. Chistosos.


Más allá de las chanzas, lo cierto es que en el oficialismo la combinación de aislamiento con irascibilidad en alza de Javier Milei y el creciente mal humor social no fueron inocuos. Karina Milei y (por delegación suya) Diego Santilli ampliaron su área de acción y de toma de decisiones. Ahora necesitan mostrar resultados.


El terreno en el que transitaba y las expectativas que generaba el Gobierno entre los que se mueven de a pie y entre los que andan en autos con chofer ya no son los mismos que hace dos meses. Y no proyectan la misma consistencia y solidez.


Las nuevas condiciones objetivas y subjetivas que impactaron sobre el Gobierno también generaron reacciones sociales y políticas que abandonaron el subsuelo para instalarse a cielo abierto.


“Cuando el campo se abre, cualquiera que tiene caballo se cree San Martín”, ironizó ayer un veterano consultor multipartidario ante la proliferación anticipada de aspirantes a ser candidatos, a pesar de que ni siquiera saben en qué fechas y con reglas de juego se realizarán las elecciones. La reforma política sigue siendo una incógnita. También un factor de negociación con los aliados del oficialismo.


El péndulo se mueve


Esa hiperactividad que expone la dirigencia política en estos días no debería ser ninguna sorpresa, ya que se esperaba una reanimación después del paréntesis mundialista. Lo que si sorprende es la velocidad, la extensión y la profundidad que ha adquirido esa dinámica, perceptible hasta por la mayoría ciudadanos cuyas preocupaciones están en otro lado.


Así se vio al perokirchnerismo fragmentado activarse como suele hacerlo cada vez que advierte una debilidad en sus adversarios. Aunque con las limitaciones y torpezas que le dejaron haber perdido las últimas cinco de seis elecciones nacionales y la imposibilidad de lograr una renovación. Favores que le siguen haciendo a sus adversarios y que Milei celebra.


La presencia de Máximo Kirchner en un acto del peronista ortodoxo Guillermo Moreno muestra hasta dónde están dispuestos a correr los límites para intentar mantener alguna cuota de poder. Interno, obviamente, porque puertas afuera del peronismo suma más espanto que votos.


Una salida política para el laberinto de la economía


Casi tanto como la públicamente celebrada incorporación al espacio de Axel Kicillof del agitador nacionalista y furibundo anticristicamporista Santiago Cúneo. Suficiente como para que un ácido dirigente peronista ironizara: “Pareció una parodia, a escala mínima, del pacto Ribbentrop-Molotov”, firmado por el ministro de relaciones exteriores nazi y su par soviético, en 1939. Por lo menos, queda el humor.


Lo que deberían ser señales que dificulten la recreación de atractivo del perokircnerismo son, sin embargo, más motivos de incertidumbre sobre el futuro. Las encuestas muestran que la Argentina pendular no es un etapa superada y la principal fuerza opositora se empeña en darle verosimilitud.


También, por eso, el Gobierno necesita gobernabilidad y dar certezas.


El encuentro en la Casa Rosada con lo que queda de Pro fue una muestra gratis de las dificultades que atraviesa el oficialismo, tanto como de las enormes fragilidades del submarino amarillo


El fragmentado PJ se activó como suele hacerlo cada vez que advierte una debilidad en sus adversarios, aunque con las limitaciones que arrastra tras haber perdido las últimas cinco de seis elecciones nacionales.




 

"Godzilla in Hell #1"


 


 

jueves, 13 de agosto de 2026

Micky Vainilla y un fenómeno barroso


 

 COLUMNISTAS 


CORRER LOS LíMITES


Micky Vainilla y un fenómeno barroso


Entre los juicios xenófobos de los streamers oficialistas y los planteos del Gobierno hay una línea directa. Le cabe a la sociedad poner los límites y estar atenta a ese avance hacia el iliberalismo


Pablo Helman

Diario Perfil



Look Waffe. | Javier Milei por Pablo Temes


«Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo del tiempo se produce el efecto tóxico».


Victor Klemperer, LTI. La lengua del Tercer Reich.


«El lenguaje es más que sangre».


Franz Rosenzweig (epígrafe con el que abre Klemperer su LTI).



«La locura absoluta no podrá sostenerse cuando acabe la borrachera del pueblo y empiece la resaca».


Victor Klemperer, LTI. La lengua del Tercer Reich.


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1. Spoiler: en unos meses veremos a un Javier Milei más tranquilo, diciendo que le recomendaron no pelearse con la gente y responder con calma. Esto sucederá después de rozar una crisis política y turbulencias cambiarias preelectorales. Un sector de la política le dará sus votos y se adjudicará esas concesiones a una tendencia que llamarán “rumbismo”. Aun así, el resultado habrá sido un corrimiento más de los límites democráticos en la Argentina, un cambio político que muchos especialistas atribuyen a un cambio de subjetividad en gran parte de la sociedad. Pero eso no alcanza como excusa: conviene estar atentos al procedimiento. A los procedimientos.


2. El gobierno de Milei es tan ideológico como caótico. Lo libertario aplica en ambos sentidos: son ideas que lo ubican del lado iliberal del esquema político, un iliberalismo que avanza lentamente –o tanto como se lo permita el conjunto de la sociedad– hacia formas autocráticas con el consenso de un sector social especialmente poderoso. Elon Musk y Peter Thiel sintetizan ese esquema: la idea de que, para hacer ciertos negocios –o para que la humanidad avance hacia un poshumanismo con mucho de racialidad–, deben desaparecer los límites y las regulaciones necesita de un elemento que integra la superestructura: la batalla cultural es el termómetro que permite detectar los síntomas. ¿Está la sociedad preparada para aceptar que las mujeres deben quedarse en casa, limitadas a las tareas domésticas y la reproducción? ¿Para pensar que existe un gran reemplazo que cambiaría la composición racial de una sociedad? Si esas ideas se vuelven aceptables, se puede aspirar al poder.


3. Milei no leyó a Gramsci, tampoco a Maquiavelo, y seguramente tampoco lo hicieron Santiago Caputo o Agustín Laje. Es bastante probable, en cambio, que sí lo haya hecho Peter Thiel. Lo que sí es probable es que los primeros hayan visto al personaje de Diego Capusotto, Micky Vainilla: el que decía las cosas más terribles para después aclarar que solo “hace pop para divertirse”.


4. El historiador Steven Forti viene analizando la relación entre lenguaje y extremismo político, y la describe así: “Ideas que antes se consideraban inaceptables se describen ahora como parte del sentido común, hasta el punto de que, en ocasiones, llegan a incorporarse al ordenamiento jurídico de los Estados (...) Donde Thiel ve una liberación de la libertad de expresión, yo veo un proceso de normalización casi completado: una palabra se considera primero transgresora, luego se banaliza y, por último, se codifica en la ley”.


5. La ventana de Overton, esa por la que se cuela una nueva dinámica política, pudo verse en acción esta semana.


Mientras el Gobierno hablaba de una campaña anti-Argentina financiada con miles de millones de dólares por Lula, en uno de los canales protoficialistas el abogado libertario Alejandro Sarubbi Benítez, conductor de La Trinchera en el streaming Carajo, afirmó que la provincia de Buenos Aires –y en particular, el Conurbano– “ya no tiene salvación”, por lo que llamó un problema cultural asociado a “las cabecitas”, y desgranó, entre risas de sus compañeros de mesa, una escalada de “propuestas”: la esterilización de la población como la opción “más tibia”, un muro perimetral de 15 metros con francotiradores que filtrarían el paso por “portación de cara”, la secesión de la Provincia como país aparte y, finalmente, bombardeos diarios con napalm, con aviso previo a quienes “hay que salvar”.


6. Todo es parte de un dispositivo conjunto y habitual: un procedimiento de la ultraderecha en el mundo que combina tácticas y necesita de otros elementos, como la parálisis de quienes se oponen.


7. El libro LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo, de Victor Klemperer, es clave en este sentido. La pregunta por el extremismo de los Thiel y de los políticos que llevan adelante sus ideas –entre ellos, J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, y el propio Milei– es lícita: aceptan las elecciones y respetan libertades propias del liberalismo, pero también hay que estar atentos a los avances autocráticos y a argumentos que ya existieron en otros momentos de la historia. Hablar de “parásitos mentales”, como hace Axel Kaiser, vicepresidente de la Fundación Faro –y que reproducen los conductores de Carajo o la diputada Lilia Lemoine–, ya sucedió antes: precisamente en tiempos de Klemperer, el filólogo que llevó un diario durante el nazismo.


8. En 1935, con las Leyes de Núremberg, Klemperer fue expulsado de su cátedra por ser judío, y su vida se convirtió en una sucesión de despojos: le confiscaron el auto, la máquina de escribir, la radio, la biblioteca, el teléfono; perdió el derecho a usar el transporte público, a comprar ciertos alimentos, a tener mascotas –tuvo que sacrificar a su gato–; fue obligado a mudarse a una “casa de judíos” y a llevar la estrella amarilla. Sobrevivió gracias a su matrimonio con una mujer aria y al caos del bombardeo aliado de Dresde, en febrero de 1945, que le permitió huir antes de una deportación ya programada.


9. A lo largo de todo ese proceso escribió un diario, y detectó que el nazismo era, antes que nada, un idioma: lo que sucedió entre la República de Weimar y el fin de la guerra fue la profundización de ese lenguaje. Lo que en principio eran palabras se volvieron realidades políticas. Vale la pena volver a leerlo.


10. Juan José Becerra escribió Milei, fenómeno verbal, en diálogo con el “fenómeno barrial” de López Murphy, para describir el idioma del Presidente: un libro indispensable para entender el mecanismo. Esta semana vimos el aspecto más barroso de ese procedimiento ideológico: correr el límite, decir lo indecible.


11. También es cierto que esta semana sucedió algo nuevo: gran parte de la sociedad se opuso y puso un límite, al punto de que el Gobierno debió retirar varios capítulos de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Spoiler: a esa parte de la sociedad que pone límites todavía le queda mucho por hacer.


 

CARICATURAS DE INOLVIDABLES DE AYER, HOY Y SIEMPRE


 


 

Una salida política para el laberinto de la economía


 

 LA NACION > Política 


Una salida política para el laberinto de la economía


Las limitaciones del plan fuerzan movimientos en el poder; un efecto lateral de la lucha contra la inflación es el contrabando y su impacto en el régimen de Tierra del Fuego; en paralelo avanza un plan para ampliar la Corte Suprema


LA NACION


Carlos Pagni



El plan de Luis Caputo enfrenta el acecho del contrabando por Alfredo Sábat


El corazón del proyecto de Javier Milei es económico. Consiste en bajar la inflación. Es también un objetivo político, por el que espera una recompensa electoral. La principal estrategia para alcanzar este cometido es fiscal. Se sostiene en un dogma teórico: la raíz de la inflación hay que buscarla en la descontrolada emisión de moneda que demandó el financiamiento de un todavía más descontrolado gasto público. No hay posibilidad alguna de desacelerar la carrera de los precios si no se reduce el tamaño del Estado. Una palanca alternativa para la misma finalidad es estimular la competencia eliminando barreras comerciales. Una de las características principales de este enfoque oficial tiene que ver con el tiempo. Para alcanzar el éxito, la aplicación del remedio debe ser intensa y perentoria. Un shock.


El experimento presenta inconvenientes. Algunos son visibles. Y hasta previsibles. Como advirtieron siempre los defensores de una terapia más gradual, si para equilibrar las cuentas públicas se elige la vía de un ajuste monetario y fiscal tan draconiano que termina paralizando la actividad económica, lo más probable es que comience a disminuir la recaudación y al Tesoro se le haga más difícil conseguir el superávit. O, peor aún, comience a producir déficit. Quiere decir que la medicina puede matar al paciente. Plantear el problema es muy sencillo. Evitarlo, no tanto. La idea de abandonar un ciclo inflacionario sin caer en recesión tiene también algo de utópico. El dilema sólo se puede resolver con la sabiduría que se espera de los grandes estadistas.



Las limitaciones del plan económico modifican el plan político. Y provocan varias reacciones en el gabinete. Entre ellas, la de reducir el nivel de debate económico en el espacio amplio del oficialismo. Las disidencias comienzan a sentirse en el Congreso, por desencuentros de la Casa Rosada con algunos gobernadores aliados originados en el giro de recursos. En este contexto debe leerse la convocatoria de Karina Milei, a través de Diego Santilli, para que Mauricio Macri retome el diálogo con la Casa Rosada. Fuentes inmejorables aseguran que el motor de este reencuentro fue Luis “Toto” Caputo.


El ministro necesita que el Gobierno emita señales de estar en control de la política ante las incertidumbres económicas.


La aparición de las dificultades materiales expone a Milei y a su equipo a algo más que una trampa en el terreno que más domina. Las distintas tácticas para salir del laberinto, todas defectuosas, generan también conflictos de poder. Es inevitable. La discusión fiscal es el punto en el que con mayor claridad se cruzan la economía y la política.



Una de las consecuencias de la lucha contra la inflación, que supone una restricción monetaria y fiscal, es la caída del consumo. Y la caída del consumo impacta sobre la recaudación de los impuestos más importantes. Sobre todo del IVA. Sin embargo, el descenso en los ingresos del Tesoro por IVA no tiene una relación exclusiva con que el público adquiera menos bienes o servicios. Aun cuando el consumo se mantenga, el IVA recaudado, en proporción, disminuye. La explicación hay que buscarla en el aumento de la evasión. La relación entre consumo privado y lo que el Estado recibía por el IVA en enero de 2024 era de 11,6%. En junio pasado fue de 9,7%.


La justificación es evidente. Las personas que tienen dificultades salariales para cubrir sus gastos, si tienen que elegir entre pagar los servicios públicos o pagar el IVA, prefieren lo primero. Sobre todo las empresas castigadas por la parálisis de las ventas, que intentan no quebrar. Quiere decir que el repliegue del nivel de actividad se combina con la evasión impositiva para castigar las cuentas del Tesoro.


El contrabando

Hay otra dimensión de la política económica que pone en peligro el superávit fiscal. Es la apertura del comercio. El ejemplo más claro se presenta en el mercado de teléfonos celulares. En cifras redondas, de los 90.000 que se venden por semana, 50.000 proceden del exterior. Algunos son adquiridos afuera. Otros, comprados en plataformas de comercio electrónico. En general, pagan aranceles reducidos o no los pagan. Tampoco contribuyen con el pago de impuestos internos. En este frente también se deteriora la recaudación. Es la derivación de una estrategia de apertura comercial que tiene como objetivo de corto plazo bajar la inflación induciendo a la competencia de precios.


A estas novedades hay que agregar otra: el aumento del contrabando. En buena medida es otra consecuencia del programa económico. Cuando existían grandes regulaciones cambiarias y, por lo tanto, una diferencia significativa entre la cotización oficial y la libre, el sueño era conseguir dólares del Banco Central. Había una tendencia a sobrefacturar las importaciones. Una vez que se liberó el cepo y la brecha cambiaria casi desapareció, el incentivo es otro: no pagar impuestos o contribuciones. Sean aranceles, tasas de estadística, percepciones, impuestos internos, entre otros.


El fenómeno del contrabando se ha agravado en los últimos tiempos. La consultora Maplatam realizó un estudio en noviembre del año pasado, en el que consigna que la Argentina figura en el puesto 120 de un total de 158 países del ranking internacional de comercio ilícito. Los porcentajes de contrabando que presenta ese trabajo pueden ser discutibles en la medida en que algunos son suministrados por las cámaras de los sectores afectados. En el caso de teléfonos celulares es un 30% del mercado; cerveza, 40%; cigarrillos 10%; en textiles e indumentaria, 23%, sumados contrabando y subfacturación.


Las razones de este aumento del comercio ilegal son numerosas. El estudio de Maplatam subraya la expansión del comercio electrónico, que vuelve más difíciles los controles. En América Latina ese aumento fue en 2024 de 11%. Sólo fue superado por África, con un 12,9%.


En la Argentina el comercio on line fue del 15%. Y en el primer semestre de 2025 había aumentado el 25%. Por esta razón existe una presión creciente de las grandes marcas sobre las plataformas de venta on line con el objetivo de volver más transparente el origen de la mercadería.


La pérdida de ingresos estatales por culpa del contrabando, según la misma investigación, fue de alrededor de 1100 millones de dólares en el caso de la cerveza, 240 en el del tabaco, 370 millones en el de agroquímicos y 190 millones en el de celulares. Este último rubro registraría una reducción del mercado local equivalente a 500 millones de dólares anuales por el efecto combinado de importaciones legales y contrabando. La recaudación que pierde el Estado por el contrabando sería, según Maplatam, de 2300 millones de dólares por año.


El Gobierno comenzó a percibir el problema por la caída en los ingresos. La Aduana admite el fenómeno, pero también responsabiliza al relajamiento de algunos controles por parte de las fuerzas de seguridad. Aun así, hubo medidas drásticas, como la del cambio total de autoridades en algunas sedes aduaneras, como la de Concordia.


El efecto en Tierra del Fuego

La liberalización de las importaciones, combinada con el incremento del contrabando, está produciendo un resultado inesperado: el colapso del régimen de Tierra del Fuego, donde un selecto conjunto de importadores se benefició durante años de generosísimas ventajas fiscales a cambio del ensamblado de electrónicos que se venden como productos de la industria nacional. Una señal: la empresa Mirgor, de Nicolás Caputo, acaba de despedir 300 empleados e ingresó en un proceso de conciliación obligatoria por exigencia de la Secretaría de Trabajo. Quién iba a imaginar que a Nicky le llegaría la guadaña en plena “caputocracia”, de primos y sobrinos. Mauricio, hermano de la vida, qué tiempos aquellos…


Las autoridades económicas están cada vez más inquietas frente a las dificultades para revertir la parálisis de la economía. El desvelo es más intenso porque el letargo es la cara negativa del objetivo principal: que caiga la inflación. Pero, si la tasa de inflación no se derrumba y empieza a comportarse como un serrucho, ese costo tiene menos sentido todavía. Muchos economistas recomiendan revisar la política cambiaria corrigiendo la apreciación del peso. Es una receta que el Gobierno sigue rechazando.


La devoción por un régimen que numerosos profesionales identifican con el atraso cambiario está agitando las aguas en el equipo económico. Hay una excelente noticia para el oficialismo: el sistema financiero está ante un récord de depósitos en dólares. Es una señal de confianza en el programa. El ministro Caputo la festeja y pretende servirse de esa palanca con medidas que reactiven: entre ellas, favorecer los préstamos en dólares, que tendrían como consecuencia indirecta una caída en la tasa de interés. Caputo choca contra la cautela del presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, quien teme que una mayor demanda de dólares facilitada por el crédito termine disparando el precio de la divisa. En esa discusión están los dos socios.


La alternativa de los que sacralizan la fijación del tipo de cambio es, como siempre, impulsar reformas que bajen los costos que impone un dólar barato. El Gobierno ya intentó con una: la reforma laboral. No están apareciendo los resultados que se soñaban. Las cámaras empresarias y los sindicatos respectivos están presentando convenios laborales ante la Secretaría de Trabajo que difieren en casi nada de las versiones anteriores a la reforma. Otra oportunidad para que Federico Sturzenegger descubra que el mundo real suele diferir del clima teórico en el que él está instalado.


Más allá de las experiencias específicas, el oficialismo se prepara para impulsar reformas que se vienen postergando en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. En el centro del programa está la reforma previsional. Sin ella, consideran en el equipo económico, no hay plan fiscal que cierre. Los cambios en el sistema jubilatorio suelen ser, como dicen los anglosajones, “el tercer riel”. Es el riel por el cual circula, en trenes o subterráneos, la electricidad de altísimo voltaje. Es decir, es la materia que puede lograr que cualquier gobierno quede pegado.


La Corte Suprema

La discusión central será judicial, por la cantidad de amparos que se prevén. Esta es otra razón por la cual las dificultades fiscales engendran iniciativas políticas de gran magnitud. Una de ellas, reformar para el año próximo la composición de la Corte Suprema de Justicia. Se la ampliaría a 9 miembros y se la integraría con constitucionalistas y, sobre todo, administrativistas. También se establecería una nueva regulación para el procurador general de la Nación, que sería designado con un plazo de 7 años. ¿Hay alguna posibilidad de lograr estas innovaciones en medio de una campaña electoral? Es la pregunta que debería hacerse el ansioso Juan Bautista Mahiques, quien se postula para la Procuración.


Los crujidos de un ajuste que, en vez de garantizar, pone en tela de juicio el equilibrio fiscal, impactan en la política en otros campos. La vinculación de la Casa Rosada con los gobernadores está de nuevo lastimada por dos noticias sobre la misma materia. Como viene publicando LA NACION, Caputo utilizó dos tercios del fondo fiduciario para el arreglo o construcción de rutas para financiar al Tesoro Nacional. Ese desvío de la misión exclusiva de ese fondo le valió una nueva denuncia penal, en este caso de la diputada Victoria Tolosa Paz, quien milita en el peronismo federal. La otra novedad desagradable para los caudillos de provincia es que esa caja se repartió con porcentajes arbitrarios. Aliados como Raúl Jalil, por ejemplo, no recibieron ni una moneda.


Otra secuela de las crecientes dificultades fiscales es la intervención del PAMI. Esteban Leguizamo y Carlos Zamparolo, que integraban la cúpula, están desde la semana pasada, afuera del gobierno. Sólo falta trasladar la expulsión a los papeles Los motivos de la remoción son varios. El más presentable es que llevaron el déficit de ese instituto a niveles inmanejables. El PAMI se puso al borde de la cesación de pagos.


Hubo, además, otra razón para la defenestración. Tiene que ver con las operaciones sospechosas de Guido Giana, encargado de coordinar la relación con los prestadores de esa mega caja. Al parecer, lo hizo con la falta de transparencia que se esperaba de él si se tienen en cuenta tareas similares que llevó adelante durante la gestión de Mauricio Macri. Giana es un soldado de Cristian Ritondo desde que era concejal en Presidente Perón. Lo caracterizaban como “un caminador”. En esa categoría revistaba también el informal Nicolás Siseles, una especie de “tiempo compartido” entre Ritondo y Santilli.


Giana y Siseles caminaban por todos lados. No se sabe con precisión ni qué buscaban ni cómo lo traían.


La salida de Leguizamo y Zamparolo podría haber afectado el poder de Santiago Caputo, si no fuera porque el “Mago del Kremlin” se encargó de designar a los “interventores”. A Giana lo reemplazó Rodrigo Sbarra. Un discípulo de Francisco “Pancho” Cabrera que se hizo célebre como funcionario porteño del Pro cuando dejó el cargo olvidándose en un cajón del escritorio un sobre con 10.000 dólares. Con Sbarra colabora María Florencia Zicavo, quien integró el equipo del Ministerio de Justicia en tiempos de Mariano Cúneo Libarona. La permanencia del “Mago” como responsable político del PAMI tranquiliza a muchos dirigentes ligados a esa institución. Entre ellos, a Ritondo, a quien se atribuye el control operativo de facto de varias dependencias de la obra social en el conurbano bonaerense. Habladurías.


Las inclemencias de la economía deshilvanan la política. Por eso es relevante la invitación a Macri. Es decir, la invitación a un expresidente que acaba de postular a un economista crítico, Hernán Lacunza, para competir por Pro en las presidenciales del año próximo. Macri habló más de media hora con la señorita Milei el lunes pasado. Contra lo que esperaban en Pro, ella no puso condiciones para el acercamiento. El nexo fue Santilli, quien representa a Macri delante de Karina Milei y a Karina Milei delante de Macri. La especialidad de la casa. En las tratativas estará también Ritondo, otro anfibio, como se ve en el caso del Pami. Del listado de participantes lo más importante es una ausencia: ¿quién representará a Jorge Macri? Lo que está en juego en la negociación electoral es la candidatura del jefe de Gobierno para la reelección. Jorge Macri ganó frente a su primo una autonomía a la que no se había animado ni Horacio Rodríguez Larreta. No alcanza la mediación de Daniel Angelici para atenuar esa rebeldía. Tampoco el regreso de Edgardo Cenzón, eterno cajero del expresidente, para gestionar cajas importantes. Por eso en el horizonte se dibuja un enigma calabrés: si Mauricio Macri no espera que desde el lado de Milei veten a su primo como candidato de una alianza. ¿Diego Santilli fantasea con ocupar esa vacante? Que parezca un accidente.


Por Carlos Pagni


 

"Aventuras de Superman – El Libro de El #1"