domingo, 21 de junio de 2026

Un confort de trinchera que corroe la inteligencia


 

 Un confort de trinchera que corroe la inteligencia


La Nacion


21 Junio 2026


Jorge Fernández Díaz



Javier Milei por Alfredo Sabat


“Vargas Llosa era una persona deliciosa con la que era un placer no estar de acuerdo”, desliza Benjamín Prado, poeta exquisito, novelista de fuste, periodista radial, letrista de Sabina y gran testigo de época. Prado está presentando en España sus jugosas memorias Qué estoy haciendo aquí ( Alfaguara), en las que narra sus anécdotas personalísimas con los próceres de las letras hispanoamericanas. Reconoce allí que siempre le preguntaban cómo podía ser amigo de un “facha” como el autor de Conversación en La Catedral. “En principio no es ningún facho, les respondía: es un caballero – recordó en Cadena Ser–. Mario siempre se estaba riendo. A Onetti, de hecho, le preguntaron por qué no se arreglaba los dientes, y este respondió: ‘ Porque los tiene todos Vargas Llosa’. Mario me explicaba su opinión política sin la menor violencia, con una batería de argumentos razonables, y era un gusto escucharlo, aunque luego yo no cambiara de parecer”. Aprendió Benjamín Prado aquella y otras lecciones de Rafael Alberti, que fue su maestro y que alguna vez le dijo: “Niño, tómate muy en serio tu obra y muy en broma a ti mismo, y no seas sectario, porque te pierdes la mitad de cada cosa. De la gente con quien estás de acuerdo ya lo sabes todo, y de los otros, pon la oreja que aprenderás mucho”.


Esa filosofía es subversiva en la actual cultura de la polarización, confort bélico que a la larga corroe la inteligencia. La grieta sostenida en el tiempo devasta la sensatez y la innovación, y amasa, como efecto colateral, algo rarísimo e imperdonable: un creciente aburrimiento. Ese tedio profundo – satura escuchar tu propio eco– proviene de que todo parece ya dicho, sabido y cristalizado: una minoría intensa sabe anticipadamente quiénes son “los buenos y los malos”, trabaja para calmar la conciencia de sus tribus y acostumbra a descalificar hasta las verdades que profieran los antagonistas a uno y otro lado de la vereda. Porque es inadmisible en la Argentina que un “enemigo” tenga algo de razón. No hay posibilidad – incomoda mucho– de introducir pensamientos ambiguos o disonantes, y entonces todo es un cansador y repetitivo juego de posicionamientos, donde a veces – por ejemplo– Maradona es “El Che” y Messi es un fascista; el Indio Solari, un mesías popular o un millonario que vampirizaba a los pobres. Todo es binario y es caricatura. Resulta estéril pensar cada día con los pies en el barro de tu trinchera y una urna incrustada en el cráneo.


Solo los frágiles y los fanáticos se pueden permitir ese refugio de falsas superioridades morales y de uniformación del pensamiento, un autoengaño donde las partes libran una guerra civil virtual y donde cada matiz diferenciador o desobediencia a la narrativa de cada cual es tomado como una agachada. Algunos de nosotros nos hemos pasado la vida leyendo y admirando a autores con los que no teníamos coincidencias ideológicas, pero esa simple práctica hoy es un pecado mortal. Borges decía: “Que yo sea conservador y Cortázar comunista no tiene nada que ver con el hecho literario. No creo que un escritor deba ser juzgado por sus opiniones. En ese caso yo tendría que admirar a todos los escritores conservadores. Y Cortázar tendría que admirar a todos los comunistas. La literatura es algo mucho más complejo”. La vida y la política también.


Quizá esa conflagración de suma cero, hecha para la pereza mental, reduzca con el tiempo ciertas audiencias audiovisuales, ávidas de sorpresa, insumo este muy contrario a cualquier orden rígido. Y una grieta añeja y sobreactuada produce esa clase de cansancio e indiferencia, aun en medio de una era política exótica y psicótica, y de un ensordecedor griterío. La conjunción de sobreoferta y previsibilidad no es halagüeña; tampoco el oficialismo ciego que pretende el gobierno de Javier Milei, según el cual la “gente de bien” huye del espíritu crítico: el rating de todos los canales juntos señala el enorme interés transversal que provoca, por caso, el escándalo Adorni, y eso coincide con muchos sondeos según los cuales la población está mayoritariamente enojada y triste con esta gestión. Los casos de venalidad manifiesta ( y este tiene toda la pinta) han servido históricamente para catalizar la indignación de los decepcionados. La demanda ordena la oferta. Eso no quiere decir que los periodistas deban hacer demagogia o tengan carta libre para la condena sin pruebas: algunos impostan dureza para que se les perdone la tibieza de hace un rato. Los libertarios se sienten especialmente despechados con los colegas más próximos, que no han podido soslayar el escándalo del jefe de Gabinete a riesgo de perder a su público. Distintos voceros informales del mileísmo dejaron en claro esta semana que ahora los golpes no son militares sino mediáticos ( impensado homenaje a 6,7,8) y que “todos los periodistas son unos hijos de puta” ( sic), lo que incluye muy especialmente a quienes comulgan con sus políticas de fondo. Pero ese fondo, recordemos, implicaba también la promesa de evitar las mañas de la “casta”, algo que evidentemente no han cumplido. ¿ Quién “traicionó” a quién entonces? Vale la pena escuchar a Carlos Alsina, un referente de la radio española ( Onda Cero), quien precisamente estos días explicó la perpetua incomprensión de los políticos acerca del mejor oficio del mundo: “Cuando criticas al Gobierno, no solo la oposición te aplaude sino que piensa que eres uno de ellos. Y cuando le pegas a la oposición, el Gobierno dice: ‘ Ey, parece que se nos está arrimando’... Vivimos en un mundo trepidante de las redes sociales, donde pasamos de ser ‘ fachoesfera’ a ser un peligroso sanchista porque no has hecho una pregunta. Todo es muy sencillo: no estamos para maquillar o usar el argumentario del Gobierno, ni para ayudar a nadie de la oposición”.


Pensar sin cárceles mentales y sin corralitos identitarios, y ejercer la profesión con la mayor ecuanimidad, permitiría señalar hoy que el programa de estabilización macroeconómica por fin parece haber alcanzado consistencia, que el récord histórico de la balanza comercial es muy significativo y, a la vez, que existe una tardía preocupación dentro y fuera de la república ( Wall Street recién se da cuenta ahora) por el nivel de actividad, en un país libertario donde se han cerrado 26.448 empresas y donde los expertos comienzan a ver que esta mediocridad del consumo llegó para quedarse: con ella Milei deberá conseguir la reelección. Sin prejuicios, habría que examinar también el modelo final que quedará en pie cuando las múltiples e improvisadas reformas se apliquen; quizás no pocos opositores acierten en señalar algunos de sus peligros. Exige coraje repensarlo todo de nuevo y tratar de hacer de ese temperamento un valor. Bertrand Russell observaba que “los estúpidos están completamente seguros mientras que los inteligentes están llenos de duda”.


 

"Super Creepshow #1 (2026)"


 


 

sábado, 20 de junio de 2026

La larga agonía de Manuel Adorni: costos y beneficios


 

 La larga agonía de Manuel Adorni: costos y beneficios 


Existe un consenso: la reputación del exvocero presidencial está destrozada; pero el caso dispersa la atención y atrae la ola de cuestionamientos y críticas que podría ir a aspectos mucho más medulares y controversiales


La Nacion


19 Junio 2026


Sergio Berensztein



Javier Milei y Manuel Adorni por Alfredo Sabat


“No cabe duda de que las cosas que pasan aquí no pueden pasar de manera tan inverosímil, a la vez que los puros elementos de la imaginación se ven derogados por frecuentes remisiones a lo cotidiano y concreto”, El libro de Manuel.


Con el mundo del deporte rendido a los pies de Lionel Messi, circuló en redes un mensaje sarcástico que decía: “Qué fortuna haber sido contemporáneos de estos dos genios”. El receptor, esperando ingenuamente ver las imágenes del propio Messi y Diego Maradona, se sorprendía al ver las de Amado Boudou y Manuel Adorni. Esto nos enfrenta a una lamentable realidad de nuestra historia reciente: dos figuras de altísima relevancia institucional (el vicepresidente y el jefe de Gabinete) que terminan degradados por escándalos de corrupción, comprobados en la Justicia en el primer caso y con una creciente y contundente prueba, aunque debe sostenerse la presunción de inocencia, en el segundo. “Adorni resolvió el dilema de la sábana corta”, acotaba el pasado miércoles un experimentado exlegislador nacional, con su habitual picaresca, a propósito de la compra de artículos de cama para su casa de fin de semana por la suma de 8 millones de pesos. Se trata de nítidas pinceladas de un contexto que nos remite al epígrafe con el que comienza esta columna: en estas latitudes, la realidad supera con creces la imaginación y la creatividad de los narradores de ficción.


En su columna de ayer, Luciano Román buceó en torno de los motivos por los que el presidente Milei sostiene a su todavía jefe de Gabinete de Ministros. Avanzando en la misma línea de razonamiento, puede suponerse que si el titular del Poder Ejecutivo prefiere eso, incluso ante cuestionamientos de influyentes integrantes de su gabinete y de importantes aliados políticos, es porque considera que tiene más beneficios que costos. ¿Estará viendo algún aspecto que se nos escapa? ¿Puede tratarse para él de un “buen negocio” en términos políticos? ¿Acaso deshacerse de Adorni constituye una decisión más costosa que sostenerlo en su cargo, a esta altura, casi en soledad?


Existe un consenso: la reputación del exvocero presidencial está destrozada y su reciente aparición mediática justificando lo injustificable horadó aún más su cuestionada credibilidad. Por ejemplo, en el último sondeo sobre Humor Social de D’Alessio IROL/Berensztein, cuenta apenas con un 13% de imagen positiva. Esto implica que solo el núcleo hiperfanático libertario compra su argumento o no considera relevante que el hecho sea para cambiar su opinión de quien hasta comienzos de marzo era precandidato a cargos de suma relevancia, como jefe de gobierno de CABA o incluso vicepresidente de la Nación. Sin embargo, 3 de cada 4 votantes del oficialismo en los comicios del año pasado tienen mala imagen de Adorni. A pesar de esto, el Gobierno tiene estudios de opinión pública que sugieren que, en términos estrictamente electorales, este escándalo no implicaría una pérdida de votos: ese hecho en sí mismo no tendría suficiente trascendencia para torcer preferencias en materia de candidaturas.


¿Puede ocurrir que un presunto hecho de corrupción no altere las predilecciones electorales de una masa crítica muy relevante de la sociedad argentina? ¿Sería la primera vez que pasa? El análisis comparado nos ofrece algunas señales. ¿Algún votante potencial de Unión por la Patria modificó su voto a partir del caso Ciccone, por el que fue condenado Boudou? ¿Las condenas a Ricardo Jaime o Lázaro Báez son relevantes en un contexto de polarización extrema? Es mucho más probable que esto sea ponderado de forma más crítica por el universo anti-K que por el típico votante filoperonista. Más aún, con la propia CFK condenada y con prisión domiciliaria, no solo parece haberse reforzado la lealtad de su núcleo duro, como ponen de manifiesto las recientes movilizaciones a su domicilio, atizadas por la dinámica de pujas internas en torno a la candidatura de Axel Kicillof, la más cómoda, casi soñada, pensando en sus atributos y en los de Milei. “A ambos les conviene una polarización extrema, dada la distancia ideológica, de concepción del mundo y cognitiva que existen entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el Presidente”.


Predomina un clima de frustración entre algunos integrantes del equipo económico por el hecho de que las “buenas noticias” en el plano macro y hasta en cierta medida microeconómico no tienen el impacto que idealmente merecerían, dada la atención que en la conversación pública se le otorga al caso Adorni. “Un proyecto de 9 mil millones de dólares debería haber generado una ola de optimismo”, aseguró el managing partner de


“La mejora en la economía y la sólida reputación del Gobierno en materia de seguridad serán los principales argumentos de cara a la reelección”


un fondo de inversión europeo con relación al RIGI de Vicuña, en la provincia de San Juan. “Si luego del pago del próximo vencimiento de bonos a comienzos de julio, una parte se reinvierte y eso mejora el riesgo país, que está ahora en torno de los 430 puntos básicos, la Argentina podría regresar a los mercados voluntarios y despejar el panorama hasta el final del mandato”, agregó. Esto debería contribuir a una más rápida recuperación del consumo y a un sensible avance del humor social de cara al proceso electoral. “La mejora en la economía y la sólida reputación del Gobierno en materia de seguridad serán los principales argumentos de cara a la reelección”, asegura un diputado oficialista. “Lo de Adorni no tendrá ninguna trascendencia”.


Un integrante de la desactivada “mesa política” reconoce que tampoco hay un “reemplazante natural”, un “número puesto” que cuente con la confianza y el conocimiento de los principales temas de la gestión. “Debería salir del gabinete, a esta altura traer a alguien ‘de afuera’ no parece lógico”, agregó. Cabe recordar que su designación en reemplazo de Guillermo Francos fue una demostración de poder por parte de Karina Milei. El riesgo es que su renuncia o remoción profundice las pujas internas, con tensiones que condicionen a su eventual reemplazante. Varias fuentes ratifican que el Presidente está muy satisfecho con el rumbo de la gestión, con los resultados obtenidos y las perspectivas de corto y mediano plazo. “Equipo que gana no se toca”.


Un prestigioso headhunter, responsable de algunas de las principales contrataciones de ejecutivos de primer nivel en el país, reflexionaba esta semana respecto de la dificultad del Gobierno para atraer nuevo talento en cargos críticos de la gestión. Apuntaba a los magros salarios, a las dificultades de adaptación al entorno público de profesionales con destacadísima trayectoria en el privado y a la incertidumbre respecto de la estabilidad de los cargos. “Es notable que por cuestiones muy menores el Presidente dispuso reemplazos en cargos fundamentales y a [Adorni] lo sostenga contra viento y marea”, comentó un empresario con fluido acceso al corazón del Gobierno. “No subestimes el vínculo afectivo”, sugirió en relación con el cariño y la gratitud que Milei siente por quien considera su amigo. En la cosmovisión del Presidente, el componente emocional es clave: cabe recordar el abrazo “de gol” con el exministro de Defensa Luis Petri luego de las elecciones de mitad de mandato.


Finalmente, Adorni “arrastra la marca”, dispersa la atención y atrae la ola de cuestionamientos y críticas que podría ir a aspectos mucho más medulares y controversiales, como que se está reforzando el hiperpresidencialismo, expresado en las limitaciones a la Oficina de Presupuesto del Congreso y los cambios en el régimen de selección de jueces de la Corte Suprema.


 

"Ediciones Record: Revista TIT BITS 028 - Octubre 1977· (¡¡¡100 PAGINAS!!!)