viernes, 26 de diciembre de 2025

Navidad con tobillera: CFK brindó sin poder, amigos y sola como limón en la heladera

 Panorama Político Nacional


El escenario


Navidad con tobillera: CFK brindó sin poder, amigos y sola como limón en la heladera



La ex prescindente Cristina Fernández de Kirchner. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)




Cristina Fernández de Kirchner pasó la Navidad bajo el régimen de prisión domiciliaria, una situación inédita para quien supo concentrar durante años el poder político más fuerte del país.


La ex prescindente, condenada en la causa Vialidad, atravesó la fecha en su departamento porteño con restricciones judiciales, lejos de los actos multitudinarios y del armado político que durante años la rodeó.


La escena marcó un contraste contundente entre el relato épico que el kirchnerismo intenta sostener y la realidad de una dirigente alcanzada por una condena firme en primera instancia.


Lejos de una imagen de recogimiento o autocrítica, el entorno de Cristina Fernández de Kirchner buscó transformar la prisión domiciliaria en un acto de victimización política.


Militantes y simpatizantes se movilizaron en las inmediaciones de su domicilio, intentando presentar la condena judicial como una persecución, eludiendo deliberadamente el contenido del fallo y las pruebas que llevaron a la Justicia a responsabilizarla por graves irregularidades en la obra pública durante su gestión.


La ex mandataria, que durante años construyó poder desde la confrontación permanente y la descalificación de las instituciones, hoy enfrenta las consecuencias de un modelo que confundió el Estado con un proyecto personal.


Su aislamiento político no es solo producto de las restricciones judiciales, sino también del desgaste de un liderazgo que ya no logra ordenar al peronismo ni ofrecer una propuesta creíble frente a una sociedad cansada de impunidad y privilegios.


Así, la Navidad de Cristina Fernández de Kirchner no solo reflejó una situación judicial compleja, sino también el ocaso de una etapa política.


Mientras el kirchnerismo insiste en aferrarse a la narrativa de la proscripción, la realidad muestra a una ex prescindente condenada, con apoyo militante ruidoso pero cada vez más reducido, y con una influencia política que se diluye al ritmo de sus propias decisiones pasadas.

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