Panorama Político Nacional
El escenario
"El que las hace, las paga": Cristina, del "vamos por todo" al "quedate en casa"
La ex prescindente condenada Cristina Fernández de Kirchner. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)
El año 2026 se perfila como uno de los más complejos en la vida política y personal de Cristina Fernández de Kirchner. Lejos de cualquier intento de épica o victimización discursiva, la expresidenta enfrenta un escenario dominado por la Justicia, con consecuencias concretas que desmienten durante años el relato de la “persecución”.
Con la condena firme a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad, Cristina Kirchner transita el cumplimiento de su pena bajo la modalidad de arresto domiciliario, otorgada exclusivamente por su edad y no por falta de pruebas.
En 2026, ese beneficio puede mantenerse, endurecerse en sus controles o incluso ser revisado si se detectan incumplimientos. La imagen de impunidad que el kirchnerismo intentó sostener durante décadas empieza a desmoronarse frente a una Justicia que, aunque tardía, comenzó a actuar.
Otro punto clave será el avance sobre el patrimonio. La ratificación del decomiso de sumas millonarias abre la puerta a embargos, ejecuciones y eventuales remates de bienes.
Ya no se trata solo de una condena simbólica: el Estado busca recuperar parte del dinero que, según los tribunales, fue desviado mediante un esquema sistemático de corrupción durante los gobiernos kirchneristas. En 2026, este proceso puede profundizarse y golpear uno de los pilares históricos del poder del matrimonio Kirchner: la caja.
En el plano político, la situación es aún más clara. La inhabilitación perpetua deja a Cristina Kirchner completamente fuera del juego electoral.
No puede ser candidata ni ocupar cargos públicos, lo que marca el final formal de una carrera que el kirchnerismo se resistía a dar por terminada. Cualquier intento de regreso será solo retórico, sin sustento legal ni institucional.
A esto se suman otros frentes judiciales que siguen abiertos, como la causa Cuadernos de las Coimas, donde 2026 podría traer definiciones relevantes.
La acumulación de expedientes refuerza una imagen que el kirchnerismo intenta negar: no se trata de un caso aislado, sino de un modo de ejercer el poder.
Así, el 2026 no será el año del “renacer” de Cristina Fernández de Kirchner, sino el de la consolidación de su caída.
Con condena firme, bienes bajo la lupa y sin futuro electoral, la exmandataria queda reducida a un rol marginal, sostenido únicamente por un relato que ya no logra tapar una realidad judicial cada vez más contundente.

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