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COLUMNISTAS
Lenguaje corporal
Rendidos a los pies del loco
Donald Trump puede funcionar como ejemplo de la modalidad de hacer política con ecos en nuestro país
Eduardo Fidanza
Diario PERFIL
El título de esta columna no surge del análisis político, sino de la observación de los gestos, las palabras y el lenguaje corporal de los asistentes a la reunión entre los principales líderes europeos y Donald Trump, celebrada en la Casa Blanca el lunes pasado para tratar las posibilidades de un cese del fuego en Ucrania. Participó también el presidente del país en guerra, Volodímir Zelenski. Precedió a este conclave un resonante encuentro a solas entre Trump y Putin, con el mismo objetivo e inciertos resultados. Los visitantes interrumpieron sus vacaciones de verano y acudieron presurosos a Washington a escuchar al presidente norteamericano y pedirle garantías por temor a que la simpatía que le profesa a Putin lo lleve a hacer concesiones lesivas para Ucrania y el continente. En una de las fotos de la reunión, se ve a los europeos escuchando atentos y en riguroso silencio a Trump sentados alrededor de su escritorio. Si rendidos es exagerado, tal vez sumisos describa mejor la situación.
Trump dominó ampliamente la escena. Sus veleidades narcisistas, sus argumentos improvisados, las sonrisas perdonavidas y las interrupciones, más que planes concretos, guiaron la reunión. En un instante, dejó a los invitados esperando para hablar por teléfono con Putin. Estos buscaron en todo momento complacerlo. Zelenski, quien se había puesto un traje para no ser ridiculizado como en la visita anterior, le agradeció quince veces su mediación en una entrevista de apenas cuatro minutos, según contabilizó Thomas Friedman. Macron, más sofisticado, buscó apaciguar a Trump, tragando sapos, para concluir destacando, en una entrevista con NBC News, que el presidente está plenamente confiado en cerrar un acuerdo, “lo que es una buena noticia para todos nosotros”. Por si quedaban dudas sobre su egolátrico protagonismo, se escuchó la voz de Trump, a través de un micrófono abierto, diciéndole al francés sobre Putin: “Por muy loco que parezca, creo que quiere hacer un trato por mí. ¿Lo entendés?”.
Esa mención de la locura en boca de Trump trae a la memoria “la teoría del loco”, cuyo origen se remonta a la época de Nixon y ha vuelto a ser mencionada incontables veces desde la primera presidencia del magnate. En esencia, esta teoría sostiene que, si en un conflicto internacional el líder de un país poderoso se hace pasar por un desquiciado dispuesto a todo, doblegará a sus oponentes, que se subordinarán por miedo a que cumpla sus amenazas. Según la crónica, Nixon, al que fingir demencia le salió mal, instruía a Kissinger para que les advirtiera a los norvietnamitas que, si no aceptaban las condiciones de paz, no podría controlar a su presidente, dispuesto a no detenerse ante nada, una forma solapada de decir que usaría armas nucleares. Los desafío y los asusto, los induzco a que me tranquilicen y halaguen, les doblo la apuesta y consigo que todo gire en torno de mí. No estoy loco, me hago el loco y los confundo. Subo y bajo aranceles, amenazo con declarar una guerra arrasadora y luego busco la paz, humillo y perdono. Los tengo dominados.
En una reseña de su libro The Causes and Effects of Reputations for Madness in International Politics (Causas y efectos de la reputación de locura en la política internacional), la politóloga Roseanne McManus ubica los primeros aportes sobre el tópico en los trabajos de Daniel Ellsberg en 1959 y posteriormente en los de Thomas Schelling en sus libros de 1960 y 1966. Afirma que la teoría adquirió renovado interés con la llegada de Trump a la presidencia en 2016, si bien los estudios académicos han sido escasos. McManus evita el diagnóstico psicológico de los líderes para centrarse en por qué son percibidos como de-sequilibrados de los que hay que prevenirse. Elabora una tipología basada en el cruce de dos variables. Una estima si para tomar decisiones el líder efectúa un cálculo racional basado en sus creencias extremas o si actúa impulsivamente sin importarle las consecuencias. La otra determina si su modo de comportarse es situacional, limitándose a determinadas circunstancias; o es disposicional, extendiéndose a todas. La evidencia empírica muestra que los “locos” que sopesan racionalmente su extremismo y lo emplean en situaciones particulares poseen más probabilidades de éxito. Dan la impresión de que no traicionarán. En cambio, del líder disposicional al que no le importan las consecuencias no puede esperarse ninguna certeza tranquilizadora. Te clava el cuchillo en la espalda en cuanto te distraés.
Un primer análisis podría ubicar a Trump entre los locos que calculan su extremismo y lo aplican en circunstancias específicas. Pero no está claro. Lo que se observa es la manipulación que ejerce a través de sus cambios de opinión y el manejo de los tiempos, como en los casos de Ucrania, Irán e Israel. Significa que la traición no puede excluirse de su repertorio. Más allá de eso nos interesa mencionar otro aspecto, menos evidente, de la escena montada en la Casa Blanca. Nos referimos al contrapunto entre la lógica avasalladora de la acción individual, representada por Trump y también por Putin, y la compleja lógica de la acción colectiva, asumida por los líderes de la Unión Europea. Subyace a estas dos formas de entender la política una cuestión crucial para la democracia liberal: si prevalecerán las instituciones o si los líderes decisionistas las destruirán para imponer de manera arbitraria su voluntad. Para Europa y la democracia, que parecen estar perdiendo la partida, es una cuestión de vida o muerte.
Si vamos del mundo a la aldea, constatamos que este dilema posee notable actualidad. Después de un profundo desencanto con la política, el país tiene un presidente “loco”, que vino a desafiar las convenciones y amenazar con llevarse puesto el sistema. Analizando su conducta en base a la tipología de McManus, daría la impresión que, como Trump, administra su desvarío y lo aplica en determinadas situaciones, lo que podría aumentar su eficacia y depararle nuevos éxitos. Pero tampoco se puede afirmar que sea así, de lo contrario no hubiera ocurrido el caso $Libra.
Lo que sí se sabe, desgraciadamente, es que la oposición carece, además de liderazgos, de interés por la acción colectiva, con más énfasis en lo que fue Juntos por el Cambio que en el peronismo, que disimula la codicia con mañas que le enseñó la experiencia. Aunque esta Armada Brancaleone logre, en un manotazo de ahogado, detener algún veto presidencial y aprobar leyes que afecten al Gobierno, no podrá remediar el vacío de sentido y la extremada fragmentación de su oferta electoral. Nadie quiso sumar, prevalecieron las apetencias individuales con una mezquindad sin precedentes.
Con esa actitud suicida, están a un paso de rendirse a los pies del loco, aunque éste esté atravesando una tormenta de final imprevisible.
*Sociólogo
El Gobierno, obligado a reinventarse tras los audios
Carlos Pagni
LA NACION
28 Aug 2025
La Libertad Avanza perdió durante varias semanas el control de la política fiscal, su clave de bóveda, que pasó a manos de la oposición en el Congreso. Tres figuras cruciales de esa fuerza, Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, quedaron en el ojo de una tormenta por los misteriosos audios con la voz de quien sería Diego Spagnuolo, un funcionario amigo del Presidente que los acusa de organizar un sistema de coimas con los fondos destinados a asistir a personas con alguna discapacidad. Sobre este telón de fondo, los ahorristas siguen comprando dólares a pesar de que la tasa de interés en pesos supera el 100% anual, lo que equivale a un 75% real.
En otras palabras: a pesar de que la tasa de interés amenaza con convertir la economía real en un desierto. Dado este contexto, lo ocurrido ayer al mediodía no podría ser más inquietante: la campaña electoral quedó contaminada por la violencia callejera, cuando Javier Milei y sus colaboradores y candidatos debieron cancelar una caravana proselitista y huir de Lomas de Zamora agredidos a piedrazos. Sobre la vida pública se ha instalado un enorme signo de interrogación que obliga a analistas e inversores a recalcular la marcha del país hacia las elecciones de octubre. Para ganar esos comicios, el Gobierno depende cada día más de la indigencia conceptual y los pésimos antecedentes que exhiben sus rivales.
La pésima experiencia que atravesó ayer el Presidente en el corazón del conurbano, una región que siempre le fue esquiva, fue una señal de que la convivencia política sigue hundiéndose en la intolerancia hasta ingresar en la agresión física. Milei quedó convertido en víctima de un clima que él mismo contribuyó a crear. Sus insultos, tan sistemáticos que prometió suspenderlos, y las expresiones literales de odio que se proyectan desde su entorno no justifican el repudiable ataque que se registró ayer. Pero, en alguna medida, lo explican. La polarización llegó al absurdo que quedó expresado en una frase que pasará a la historia. En referencia a los kirchneristas, el Presidente dijo que “están molestos porque les estamos afanando los choreos”. La revista Barcelona se perdió un gran título.
Las confesiones atribuidas al exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) siguen teniendo al gabinete en estado de estupor. Por primera vez Milei se refirió al tema ayer, antes de interrumpir esa marcha turbulenta, diciendo a una cronista de LN+ que todo lo que dice Spagnuolo “es mentira y lo vamos a llevar a la Justicia”. Dos novedades. Desmiente el contenido de esos audios, pero admite que corresponden a su antiguo amigo.
Las grabaciones con la voz de Spagnuolo, que siguen apareciendo por goteo, desataron un escándalo. Pero consiguieron algo más: llamaron la atención sobre una de las operaciones más opacas del Estado. La compra y distribución de medicamentos. A raíz de esas infidencias ahora se conocen algunas excentricidades que otorgan verosimilitud a las fechorías que narra el exfuncionario. La más relevante: las contrataciones de la Andis se realizaban por fuera del sistema Compra.Ar.
Compra.Ar es una plataforma digital donde se gestionan y publican las contrataciones públicas. Tiene el cometido de centralizar y transparentar licitaciones, concursos de precios y compras directas. A través de esas páginas cualquier persona puede seguir los procesos de adquisiciones estatales desde la convocatoria hasta la adjudicación. Todos los contratos de obtención y logística de medicamentos del Ministerio de Salud se cursan por Compra.Ar. Salvo los destinados a discapacitados que, hasta la aparición de los audios de Spagnuolo, se realizaron por medio de correos electrónicos o documentos de papel. Es evidente, por lo tanto, que hubo una intención de ocultar esos movimientos de dinero, que hacen más creíbles los dichos atribuidos a Spagnuolo. El Ministerio de Salud ordenó realizar una auditoría pero se encontró con una dificultad: la Justicia se llevó las computadoras y casi toda la documentación, para investigar si son ciertas las irregularidades de las que habló Spagnuolo.
No es casual que la droguería Suizo Argentina, de la familia Kovalivker, se haya convertido en el centro de atención. Los audios que aparecieron ayer, en los que aparecería también la voz de Spagnuolo grabada de manera clandestina, explican ese protagonismo. Los Kovalivker ganaron en el último año una importantísima porción del negocio de venta y distribución de medicamentos. Esta expansión se debió a que decidieron bajar los precios en alrededor del 20% respecto de sus competidores tradicionales. “Rompieron todos los acuerdos”, informó un entendido, admitiendo que los proveedores se cartelizaban.
Bajo la gestión del ministro Mario Lugones las contrataciones se simplificaron: de una oferta de 18 bienes y servicios, denominados “renglones”, se pasó a una de cuatro, con una frecuencia de dos años. La última adjudicación fue por 118.000 millones de pesos, de los cuales 98.000 correspondieron a Suizo Argentina y 20.000 a Andreani. Conviene insistir: estos montos no corresponden a las compras de la Andis, que se hicieron con procedimientos herméticos. En el Ministerio de Salud aclaran que en lo que va del año los Kovalivker no cobraron una moneda. Eso sí, acumularon facturas por 3700 millones de pesos. El Estado termina pagando lo que consumió, que puede representar una suma inferior al monto licitado.
¿Cuánto tuvieron que ver los Menem en la expansión de Suizo Argentina? En otras palabras: ¿los Kovalivker rompieron el equilibrio que existía en el sector porque tuvieron la señal de que se los trataría como privilegiados, tal como afirmaría Spagnuolo en las grabaciones que se conocieron ayer? Eduardo “Lule” Menem niega conocer a esos empresarios. Sobre todo a Johnny, que es quien está al frente de la droguería. Es una aclaración muy oportuna, porque estaba circulando la leyenda de que este Menem, que opera como mano derecha de Karina Milei, estaría registrado en un video al volante de una Ferrari perteneciente a ese Kovalivker.
En auxilio de “Lule” llegó otra habladuría. El amigo de Johnny sería su pariente Martín Menem, el titular de la Cámara de Diputados. La relación entre ambos habría tenido un origen azaroso. Nació cuando el empresario tuvo un accidente automovilístico grave en Punta del Este y recibió el auxilio del actual diputado Menem, que lo acompañó en la internación en el Sanatorio Cantegril. ¿Fue Martín el que se paseó con ese auto deportivo? ¿Fue una Ferrari o una cupé Porsche 911 GT2 RS? ¿El paseo se produjo en La Isla, el lujoso barrio de Nordelta donde el opulento Kovalivker es vecino de deportistas como Mauro Icardi o “expertos en mercados regulados” como Mauricio Filiberti? Estas son las habladurías que hoy entretienen a “la casta”.
“Lule” Menem está inquieto. Lo intranquiliza que el oficialismo carezca de una estrategia defensiva. Y se pregunta por qué Manuel Adorni no da una explicación que atenúe escándalo. Es verdad: Adorni permanece callado. Apenas publicó un enigmático tuit hablando de que el verdadero juez es el paso del tiempo. Una afirmación contraproducente para la ansiedad del colaborador de Karina Milei. Adorni hace bien en apretar los labios. Ya perdió bastante credibilidad con las desmentidas sobre las valijas de Laura Belén Arrieta, aquellas que no pasaron por control alguno de la Aduana. A propósito: ¿el juez Pablo Yadarola ya identificó a qué número llamaron desde el celular que Arrieta le entregó a una agente aduanera, tal cual aparece en un video? Volviendo a Adorni: no solo guardó silencio, sino que suspendió su programa de streaming, destinado a hostigar al periodismo. Antes de que hable él, el logorreico Spagnuolo le ganó de mano. En su insondable aparición de ayer se burló del vocero por haber asegurado que se otorgó una pensión por discapacidad fraudulenta mostrando la radiografía de la cola de un perro. Ese ejemplo, con el que se justificaron recortes en el área de discapacidad, era falso.
Preocupaciones familiares
Las preocupaciones de “Lule” Menem son razonables. Está siendo castigado por el karma de “la casualidad permanente”, de la que hablaba el llorado Carlos Menem. Por ejemplo: la droguería Suizo Argentina es proveedora del gobierno de La Rioja. Y el responsable de las compras se llama, maldita coincidencia, Roberto Menem. Minucias intrascendentes. Lo relevante es que la crisis provocada por los dichos atribuidos a Spagnuolo, grabados de manera ilegal, encuentra a un oficialismo invertebrado. Nadie se anima a defender a nadie, entre otras razones porque la mayoría de los funcionarios no se conocen entre sí. Es una derivación inevitable de una victoria “de emergencia”, que obligó a formar un gabinete aluvional.
Esa peculiaridad se expresa en otra característica: carente de cultura política, el de La Libertad Avanza es un oficialismo donde existen pocos dirigentes inquietos por cuidar al conjunto. Esa carencia se expresa en internas despiadadas. Karina Milei y, sobre todo, los Menem están convencidos de que detrás de la filtración de los audios imputados a Spagnuolo está la mano de su enemigo interno Santiago Caputo, el Mago del Kremlin. Especulan, como sucede en toda operación de inteligencia, que en las responsabilidades del ataque se superponen varias capas. En la más superficial identifican a la diputada Marcela Pagano y a su esposo, el abogado Franco Bindi. Ayer Pagano protagonizó un batifondo en la sesión en la que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cumplió con el informe de rutina. Quedó trenzada en una pelea altisonante con Lilia Lemoine, la voz de Karina Milei en ese recinto.
Toviggino y Massa
Pagano le estaba pidiendo explicaciones a Francos por la filtración de los audios. Calificó al episodio de un “golpe institucional”. Y responsabilizó a la Jefatura de Gabinete por lo ocurrido. Esas manifestaciones de Pagano presentan, por lo menos, dos curiosidades. La primera es que una semana atrás, es decir, en la sesión del miércoles anterior, ella se apartó del bloque oficialista indignada por las revelaciones adjudicadas a Spagnuolo. Es decir, hace siete días la publicación de esas grabaciones no era un golpe, sino una verdad que obligaba a una ruptura. La otra rareza de las acusaciones de Pagano tiene que ver con el vehículo escogido para producir el escándalo. Sería sorprendente que Francos eligiera, para su inverosímil conspiración contra Milei, un canal de streaming como Carnaval, perteneciente al controvertido Pablo Toviggino, quien el 21 de julio pasado le había deseado “un feliz y triste final, pronto”. Toviggino, además de ser la mano derecha de Claudio “Chiqui” Tapia en la administración de los recursos de la AFA, es un aliado permanente del santiagueño Gerardo Zamora y de Sergio Massa.
En el oficialismo parlamentario, que lidera Martín Menem, no se detienen en Pagano y Bindi. Miran con recelo el vínculo que atribuyen a Bindi con el subsecretario de Políticas Universitarias de la Nación, Alejandro Álvarez, engranaje principal del “Mago” Caputo en el Ministerio de Capital Humano. Síntesis: los Menem creen, o acaso quieren creer, que la agresión fue orquestada por Caputo. Es el problema de las enemistades automáticas: los proyectiles tienen un responsable antes de que alguien los arroje.
Este estado de descomposición interna es el menos conveniente para un gobierno expuesto a un desafío electoral. La consultora Rubikon Intel realizó una encuesta veloz bastante original. Preguntó a 1200 personas de todo el país de qué habían hablado con su familia o sus amigos durante el almuerzo del último domingo. El 55,7% dijo que la conversación giró en torno de la situación económica. El 36,9% habló sobre los incidentes del partido de Independiente contra Universidad de Chile. Del escándalo sobre presuntas coimas en el Gobierno habló el 28,9% de los consultados. El 14,8% conversó sobre un tema sin identiel ficar y solo el 10,9% lo hizo sobre el divorcio de Nico Vázquez y Gimena Accardi. En la misma encuesta, La Libertad Avanza sería la fuerza más votada, con 36,8%. El 28,6% no sabe o no contesta. Fuerza Patria se lleva 18,5% y el voto en blanco, 12,1%.
La carencia de una oferta opositora atractiva es hoy el principal activo de Milei. Al menos cuando se examina el juego político en las urnas. El terreno institucional emite otros indicios. La actividad parlamentaria de las próximas semanas estará dominada por una señal de alarma: la oposición del Senado aprobaría una reforma al régimen de decretos de necesidad y urgencia por la cual, para convalidar uno de esos instrumentos, el Poder Ejecutivo debería conseguir la aprobación de las dos cámaras. Hoy alcanza con la de una sola. Si el proyecto pasa a Diputados, también sería sancionado. Es un inconveniente transitorio porque los legisladores que apoyan el proyecto admiten que no tendrían el número para resistir un veto de Milei. Aun así, seguirá quedando expuesta la debilidad de La Libertad Avanza en el Parlamento.
Estos contratiempos serían anecdóticos si no se desplegaran sobre un paisaje económico cada vez más inquietante. Milei adoptó una política monetaria híper restrictiva: eliminar todos los pesos posibles del mercado para evitar una corriente de compra de dólares que, incrementando el valor de la divisa, provoque un reflujo inflacionario. La tesis del Presidente es que “las elecciones no se pierden por tasas muy altas, sino por una devaluación de la moneda”.
La estrategia está generando varios problemas. El primero es que las entidades financieras ven aumentar la morosidad de personas y empresas que no pueden hacer frente a deudas que aumentan a gran velocidad. Muchas compañías han decidido recurrir a los dólares que atesoran en el exterior para saldar sus compromisos en pesos cuanto antes. El segundo contratiempo es que, aun con esas tasas reales de más del 75%, el dólar sigue aumentando de precio. Es decir, el mercado desconfía del Gobierno. El tercer inconveniente es que, cuando deben defender este esquema monetario frente a los banqueros, los funcionarios del Ministerio de Economía carecen de convicción. Y de argumentos. Terminan confesando que acatan directivas de Milei. La cuarta dificultad es la más delicada: admitiendo, como hace casi todo el mundo, que La Libertad Avanza conseguirá llegar a las elecciones del 26 de octubre con la economía bajo control, para después de esos comicios enfrentar un reto intimidante. Deberá reducir las tasas, con el peligro de una corrida hacia el dólar. Los manuales, los analistas y los inversores coinciden en que es lo que hay que hacer. Pero el temor a sincerar variables muy sensibles suele ser inhibitorio. Por eso ya hay operadores financieros muy experimentados que afirman: “Este que vemos no es un plan transitorio. Este que vemos es el único plan”.
En la dirigencia del país, sobre todo en la empresarial, y aun entre admiradores de Milei, comienza a generarse un consenso: después de las elecciones el oficialismo deberá reinventarse con un nuevo esquema de política económica y, en especial, con un nuevo elenco que se encargue de gestionar la política.