domingo, 24 de agosto de 2025

"Asterix, La Gran Travesia"

sábado, 23 de agosto de 2025

¿Cuántas vidas se cargará la era Milei?

 










Editorial

Descontrol, ajuste y desidia

¿Cuántas vidas se cargará la era Milei?





Javier Milei les da la espalda a las muertes producidas por fentanilo contaminado, mientras se entretiene mirando comedias en la Casa Rosada. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)


Tragedias masivas como el atentado a la AMIA, el choque del tren de Once e incluso las derivadas de la impericia reinante durante la pandemia del Covid-19, han salpicado a la dirigencia de turno. Decenas de personas perdieron la vida como consecuencia de la corrupción y la desidia política. En algún momento iba a ser el turno de La Libertad Avanza.


El caso del fentanilo contaminado sigue elevando los números de la fatalidad causada por la inoperancia de quienes nos gobiernan. Aunque el prescindente Javier Milei intente desparramar responsabilidades por todos los costados, excepto en su propio equipo de “leones” inservibles y prepotentes, los muertos producto de esta nueva falta de control totalizan 96. Y cuántos más habrá, cuyos decesos seguramente fueron certificados bajo denominaciones clínicas confusas o engañosas.


A medida que siguen saliendo a la luz detalles de esta horrorosa causa, Milei no solo se mantiene fiel a su estilo “cero empatía”, sino que además, aspira a desvincularse de la libre circulación del fármaco contaminado con dos bacterias letales durante su mandato.


No obstante, la documentación acredita que durante los últimos meses, el ANMAT -organismo que también fue objeto del ajuste brutal de la motosierra- estaba al tanto de las sucesivas y alarmantes irregularidades de HLB Pharma. De hecho, comprobó la contaminación mediante un testeo realizado en mayo pasado. A pesar de las advertencias emitidas formalmente, el laboratorio siguió funcionando. La clausura que hubiera impedido los fallecimientos jamás se llevó a cabo. El dato irrefutable es que todo esto ocurrió durante la actual administración libertaria.


En este escenario, es inevitable preguntarse: ¿qué hay detrás de esta “no clausura” que cercenó las vidas de decenas de argentinos? ¿Por qué, si hay tantas pruebas de que la empresa carecía de las condiciones mínimas de ventilación e higiene para garantizar la calidad de una producción tan delicada, siguió comercializando sus productos mortales? ¿Cómo ningún funcionario frenó esta masacre? ¿Un caso más de corrupción atroz, o simplemente indiferencia letal?


La insólita reacción del ministro de Salud, Mario Lugones, fue victimizarse a través de una indignante declaración pública, con llanto incluido: “Me pongo muy mal cuando hablo de esto. Soy médico, esto es un atentado a la gente. No tienen derecho a hacer lo que hicieron”, declaró en una entrevista, como si no ocupara un rol clave en la salvaguarda de la salud de la población.


Por su parte, Ariel García Furfaro, dueño del laboratorio apuntado por el ministro y responsable de origen en la cadena de actos de negligencia, eligió poner el foco en las patologías previas de los pacientes, alegando que los decesos se produjeron como consecuencia de las mismas. Por supuesto que eran personas enfermas; de otro modo, no hubieran sido inyectadas con fentanilo. Un medicamento que debía cumplimentar su función: calmar dolencias y contribuir a prolongar vidas.


El líder libertario, cuya imagen está cada vez más complicada producto de la implementación de un modelo desquiciado que no funciona, y que hace rato viene filtrando agua por todos los rincones de una Casa Rosada llena de grietas, optó por disparar nuevamente contra el kichnerismo; un espacio manchado por niveles de corrupción sin precedentes, santo de la devoción de una mínima porción del electorado, sin duda.


Sin embargo, cuando corresponde, es necesario poner blanco sobre negro: las muertes ocurrieron en 2025, tanto en la provincia de Buenos Aires como en otros puntos del país, en hospitales públicos y clínicas privadas. Por ende, el alcance de esta tragedia es territorialmente nacional, y temporalmente libertario.


A “Jamoncito” eso no le interesa. Así quedó demostrado el último viernes, cuando en plena carrera electoral salpicada por estas muertes, citó a los miembros de su Gabinete en Casa Rosada para ultimar lineamientos en la previa al cierre de listas del domingo 17.


Como frutilla del postre, obligó a todo su gabinete a perder dos horas del valioso tiempo que le paga el pueblo para que gobierne, en sentarse a mirar en grupo la última película protagonizada por Guillermo Francella. Mientras los libertarios se descostillaban de risa con el relato de este lanzamiento del cine nacional -cuyos fondos se cansó de vaciar-, los familiares de las víctimas lanzaban flores a las tumbas de sus muertos.


Las excusas falaces del oficialismo denotan una realidad: la política está atravesada por la campaña rumbo a los comicios legislativos del 26 de octubre, y los hermanos Milei no admiten obstáculos que los desvíe de la hoja de ruta trazada a los fines de perpetuarse en el poder. No cederán ni un centímetro, ni en este caso, ni en el afán de seguir frenando el aumento a los jubilados, que siguen muriendo por no poder acceder a una dieta digna o a sus medicaciones impagables con sus haberes de miseria.


La maquinaria libertaria se sigue llevando puesto el futuro de cientos de argentinos que ya se encuentran bajo tierra a causa del ajuste desenfrenado, la inseguridad brutal y la falta de control del Estado, ese que el economista fallido y la pastelera devenida en “Jefe” tanto aborrecen.

Asquito

 COLUMNISTAS 

Definiciones

Asquito 

Primero corromper; lo que sigue es romper el sistema.

Pablo Helman 

Diario Perfil



De profundis. | Javier Milei por Pablo Temes


1Según la página Tucumán Turismo, Lules, así, con “s”, provincia de Tucumán, es un lugar con diversos atractivos: “En este sitio funcionó el primer colegio de institución pública del país y también fue donde los padres Jesuitas cultivaron por primera vez la caña de Azúcar en Tucumán”. Lules, el lugar de nacimiento de Palito Ortega”, el de la primera escuela, el de los jesuitas y el azúcar fue parte de la entrevista en código que le hizo el relator Alejandro Fantino al exdirector de la Agencia de la Discapacidad y amigo personal del presidente Javier Milei, Diego Spagnuolo.


2 Fantino hizo desde la asunción de Milei gala de su profesión: fue el constructor de un “relato”, el del gobierno. Hoy parece ser la voz de Santiago Caputo. Su alusión no estaba dirigida al tan alicaído turismo interior del país, sino a otro interior, el del Gobierno. El Lule peligroso, según Fantino, el “genéticamente voraz”, es la mano derecha de Karina Milei, el Jefe, Lule Menem. Eduardo Menem-Menem, tal su nombre, está en el ojo de una tormenta de consecuencias aún inimaginables. Según los audios de Spagnuolo, Karina Milei suele enviar el mensaje de que Lule Menem es ella. Lo que emerge es ni más ni menos que la corrupción del Gobierno.


3 La corrupción está en el primer lugar de las preocupaciones de los argentinos. La última encuesta de Management & Fit lo señala: inflación e inseguridad son parte de la tríada que aparece siempre arriba en los análisis de opinión pública.


4 La definición de corrupción de la RAE dice: “Acción y efecto de corromper o corromperse”. Los sinónimos son: putrefacción, descomposición, podredumbre, degeneración, fermentación. Otra definición agrega “en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización indebida o ilícita de las funciones de aquellas en provecho de sus gestores”. Con los siguientes sinónimos: soborno, cohecho, compro, coima.


5 Hay otra definición, también de la RAE, que debería tenerse en cuenta. Corrupción también es: “Deterioro de valores, usos o costumbres”. Volvamos a la cuestión del “relato”. La corrupción manifiesta oculta la otra, que es desafiar a la democracia, a la institucionalidad. Eso es deteriorar usos y costumbres. Si se observa la cuenta de X del presidente Milei de los últimos días uno se encontrará con dos cosas: el silencio sobre el tema que motivó la renuncia de Spagnulo y posteos, perdón, reposteos, como “no odiamos lo suficiente a los senadores” (además de otro en el que se habla de una supuesta “tremenda meada” de Espert al gobierno de la PBA, que demuestra que aquello de los insultos no era muy sostenible). El presidente que asumió de espaldas al Congreso tiene tras de sí un proyecto basado en otra forma de corrupción, la corrupción del sistema democrático.


6 La pregunta es, una vez más, por la sociedad que recibe y tolera estos mensajes. Si un sector importante toleró una dictadura en nombre de un dólar barato, si se toleró “el roban pero hacen”, ¿qué nivel de tolerancia habrá a estas cuestiones en nombre de la baja inflacionaria y el dólar barato?


7 El discurso de Mario Grinman, presidente de la Cámara de Comercio en el Council de las Américas, es aleccionador. En la semana de la emergencia más fuerte de la corrupción gubernamental, criticó a los legisladores. Dijo que “el Congreso logró ayer voltear un veto presidencial. No tengo memoria de algo así, pero más allá de eso, considero un asquito la posición de los legisladores”.


8 La intervención de los legisladores elegidos democráticamente estuvo dentro de las reglas. Y deberíamos estar muy atentos a no corromperlas. Corromper es solo el paso previo en el camino del romper.


9 Curtis Yarvin, el ideológo de la ultraderecha estadounidense, es claro: la democracia tanto para él como para otros tecnocapitalistas es un problema. Detrás de todo el proyecto hay una crítica a los Estados nación. El historiador Quinn Slobodian investigó a fondo esta idea y sus consecuencias prácticas. En la era de la tecnología, en la era de las redes sociales, el archipiélago de ciudades/estado, de la anarquía autoritaria, paradoja a la que asistimos, la democracia aparece como el único límite posible.


10 Meter la mano en la lata participa de la misma lógica que plagiar textos académicos, cobrar coimas en remedios para las personas con discapacidad y llamar ratas a los legisladores. De comprobarse lo que dijo Spagnuolo, no sería algo diferente. Hace muchos años, en 1968, el filósofo Jürgen Habermas escribió: “En este universo la tecnología proporciona también la gran racionalización de la falta de libertad del hombre y demuestra la imposibilidad técnica de la realización de la autonomía, de la capacidad de decisión sobre la propia vida. Pues esta ausencia de libertad no aparece ni como irracional ni como política, sino más bien como sometimiento a un aparato técnico que hace más cómoda la vida y eleva la productividad del trabajo. La racionalidad tecnológica, en lugar de eliminarlo, respalda de ese modo la legalidad del dominio; y el horizonte instrumentalista de la razón se abre a una sociedad totalitaria de base racional”.


11 El diccionario de la RAE da una definición más, menos usada. Corrupción también es “diarrea, descomposición”.

HUMOR DIARIO

El plan sin platita de Milei: igual, pero al revés











LA NACION > Ideas

El plan sin platita de Milei: igual, pero al revés


PARA LA NACION

Sergio Suppo




En el tramo decisivo hacia el juicio electoral que evaluará su presidencia, Javier Milei es igual y muy diferente al mismo tiempo a la casta que denunció para llegar al poder.

Como ahora lo hace él, todos sus antecesores dijeron que no gobernaban para ganar elecciones, sino para el bienestar de los argentinos. El Presidente tampoco puede sustraerse a la tentación de emprolijar la realidad lo mejor posible e incentivar a los votantes para que se inclinen a su favor. La enorme diferencia está en cómo lo hace, no en porqué lo intenta.


Milei capitalizó en 2023 el recuerdo de las resacas inflacionarias que sufrieron todos los argentinos cuando luego de cada elección los ganadores pagaron la fiesta con el bolsillo de los votantes

El kirchnerismo acostumbró a los votantes a tapizar la campaña electoral con un reparto indiscriminado de plata, en muchos casos dinero contante y sonante, créditos para darse gustos, sorteos de electrodomésticos y una larga lista de dádivas para retener o captar votantes.

Cristina y los suyos no inventaron nada, pero lograron que los imitaran. El macrismo también tuvo su propio plan platita en las elecciones de medio término y de nada le sirvió intentar algo similar en 2019, cuando los argentinos decidieron reponer (¿por última vez?) al populismo que volvía mejor. No se notó.

Muchos gobiernos provinciales, algunos de los cuales construyeron su sello distintivo por oposición a las costumbres kirchneristas, todavía organizan ceremonias en las que entregan dinero en mano de parte de los mismísimos candidatos.


Milei va contra esa corriente pero con una misma lógica: agradar a los votantes. Hay una diferencia notable que habla del Presidente y especialmente de una parte importante del electorado. Aquellos triunfos electorales aceitados por repartos que generaban bienestar circunstancial y efímero también producían la expectativa de que esa fiesta de repartos se prolongaría en el tiempo.

No debería menospreciarse que una parte del electorado valore que un presidente trate de ganar aplicando recetas por dolorosas que resulten para bajar la inflación

Milei capitalizó en 2023 el recuerdo de las resacas inflacionarias que sufrieron todos los argentinos cuando luego de cada elección los ganadores pagaron la fiesta con el bolsillo de los votantes.

Es un cambio que no debería menospreciarse que una parte del electorado valore que un presidente trate de ganar aplicando recetas por dolorosas que resulten para bajar la inflación. Y, no menos importante, que tenga valor político que una administración se ocupe después de más de un cuarto de siglo de tener como eje de su política económica la estabilización de los precios partiendo del equilibrio fiscal.

El 26 de octubre, cuando sea evaluado, el Presidente necesita demostrar que está cumpliendo su gran promesa. Es clave para Milei demostrar que una parte importante del electorado, probablemente por encima del 40 por ciento, aprecie que la raíz de todas las crisis ha sido siempre la inflación y que el motivo de esa desgracia es el descontrol del gasto público.

En el intento de cuadrar esa expectativa social que lo llevó a la Casa Rosada, Milei está forzando la marcha para garantizar que la apuesta al dólar no se convierta en un salto inflacionario.

Los kirchneristas y sus circunstanciales aliados en el Congreso indagan hasta dónde llega la aceptación de la lógica libertaria de que los números del Estado deben cuadrar sin otra consideración que las propias cifras

Su plan es no repartir, sino quitar platita del mercado; es decir, acentuar por unas semanas la sequía para evitar que el consumo caliente los precios ya estimulados por la corrida cambiaria que movió el dólar en julio más que en todo el año.

Algo falló en la ingeniería financiera de Toto Caputo y Santiago Bausili en los dos primeros canjes de la deuda en pesos y el mercado mostró los dientes de su desconfianza. La insistencia, el lunes pasado, con acciones que tienen poco de liberal y bastante de intervencionista, pareció haber forzado una cierta tranquilidad. Todo podrá explicarse después si los resultados son buenos, con o sin recetas austríacas o criollas.

Milei fue sobre los bancos e inmovilizó más pesos en una medida que puede resultar efectiva y habilita el pago de tasas de interés para plazos fijos que superan por lejos la inflación proyectada para el año. Es una receta clásica que genera efectos momentáneos pero tiene consecuencias en la actividad económica, un paciente muy importante para cualquier plan y esencial cuando llega la hora de votar.

A Milei no le preocupa mucho ese efecto eventualmente circunstancial. Necesita mantener la inflación baja en términos argentinos, lo menos irregular posible y entregar una sensación de que irá reduciéndose todavía más. De nuevo, como antes, la instalación de las expectativas es vital.

La pregunta que empieza a generar inquietud es si estas medidas de recorte de la circulación de pesos son sostenibles en el tiempo, no porque este gobierno vaya a emitir sin respaldo, sino porque sin créditos no hay economía que funcione y se reactive en forma consistente.

La sequía de fondos de la economía baja la actividad y Milei corre el riesgo de creer que con el rebote de crecimiento superior al 5 por ciento que se augura para todo el año podrá sostenerse en el futuro.

El miércoles, Milei sufrió una derrota y zafó de otra por la acumulación de votos opositores que le voltearon el veto a la ley de emergencia de la discapacidad y logró evitar el aumento a los jubilados.

El kirchnerismo arrastró a una parte importante de la oposición que, aunque no terminó aliada de Cristina y Kicillof en las listas de candidatos, eligió enfrentar a Milei para defender sus propios territorios.

Al Presidente le puede servir esa coalición parlamentaria en tanto refleja la denuncia que lo llevó al poder de que todo el sistema político antes de su llegada disfrutaba una fiesta en perjuicio del resto.

Las travesuras opositoras al dictar leyes que ponen a prueba la motosierra libertaria tienen el ingenio de usar causas que despiertan cuotas de adhesión. Se sabe desde siempre que los discapacitados (quienes en verdad lo son) y los jubilados han sido invariablemente maltratados y estafados.

Además de la cuestión presupuestaria, kirchneristas y circunstanciales aliados indagan con esos temas de enorme sensibilidad hasta dónde llega la aceptación de que los números del Estado deben cuadrar sin otra consideración que las propias cifras.

Es una apuesta para presentar a Milei al frente de un gobierno cruel. Es también un intento (otro más) de poner en el Presidente responsabilidades y maldades propias que se arrastran desde innumerables gobiernos anteriores. La campaña electoral incluirá todas esas medias verdades y muchas más mentiras.

Por Sergio Suppo

Atajar los golpes hasta octubre, la estrategia oficial











LA NACION > Economía

Atajar los golpes hasta octubre, la estrategia oficial

Mientras el Gobierno intenta domar un mercado financiero alterado y los embates opositores en el Congreso, las internas de un gabinete desarticulado paralizan áreas claves

LA NACION

Florencia Donovan 



Luis Caputo, ministro de Economía

Alfredo Sábat




El gobierno de Javier Milei no encuentra remanso. Mientras intenta domar un mercado financiero alterado, al tiempo que los embates opositores en el Congreso son cada vez más contundentes, las internas de un gabinete desarticulado paralizan áreas claves. Nadie sabe a esta altura por dónde entrará la próxima bala. Contrario a lo que sucedió hasta ahora, hace tiempo que la administración libertaria no parece ser la que conduce la conversación pública. Las expectativas de la política y del sector privado están puestas para después de octubre. El Gobierno confía en que retomará la iniciativa con un triunfo en las urnas. En el mundo empresarial, no hay industria que no esté esperando para entonces alguna definición, aunque es posible que algunas lleguen incluso antes de la elección.


En una cena este miércoles, la noche previa al evento organizado por el Council of the Americas, el canciller Gerardo Werthein reconoció ante un centenar de ejecutivos y de empresarios que fueron convocados al hotel Alvear lo que hace meses es un secreto a voces. Y es que los Estados Unidos están exigiendo, en el marco de un acuerdo comercial, que la Argentina avance en materia de patentes. Una buena regulación de patentes, aseveró, defendería el trabajo argentino. En la actualidad, relató, los argentinos que quieren patentar algo se van a otros lugares, como Delaware, en Estados Unidos, con lo cual un cambio normativo ayudaría a retenerlos, dijo en respuesta a una consulta de los presentes.


El de las patentes es el reclamo histórico de las multinacionales que operan en el país, sobre todo, en la industria farmacéutica. Son tres los temas que incluye el debate: un tratado de cooperación de patentes (PCT, por sus siglas en inglés), una modificación de los criterios de pantentabilidad y una nueva ley de protección de datos. Está claro que, con un Congreso adverso, difícilmente pueda plantearse alguno de estos temas en el ámbito legislativo. Pero hay versiones en el sector privado de que se podría avanzar, al menos en un comienzo, en algunos puntos que no requieran de un aval del Congreso. Siempre es sensible el tema de la salud, no hace falta que medie una pandemia. El escándalo de HLB Pharma y, más recientemente los audios que terminaron en la salida del responsable de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, son apenas las muestras más recientes.


Werthein, que estuvo sentado en la mesa junto a Michael Jensen, el asesor especial del presidente Trump sobre Asuntos del Hemisferio Occidental en el National Security Council, que estuvo esta semana Buenos Aires, se excusó de no poder dar más detalles de la negociación porque hay un acuerdo de confidencialidad, pero insistió en que la Argentina sería uno de los países con menores aranceles.


En el sector privado no pierden la esperanza de que los anuncios lleguen pronto. “Ahora se habla de un viaje de Milei a Estados Unidos en septiembre”, deslizó un hombre que sigue de cerca la agenda. A fin del mes próximo, Milei recibiría un premio, uno más, en Nueva York, en el marco de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas (ONU). Se trata del Global Citizen Award que entrega The Atlantic Council, un think-tank apartidario, de los más respetados en Washington. Compartiría la distinción con el primer mandatario francés, Emmanuel Macron, y con el número uno de la FIFA, el suizo-italiano Gianni Infantino. “El reconocimiento del presidente Milei refleja la importancia y la trascendencia de su ambiciosa agenda de reforma económicas”, dice el think-tank.



La relación con Estados Unidos sigue siendo hoy un puntal de la gestión libertaria. La Argentina, dijo, es de interés estratégico para la administración Trump en materia de energía y minerales críticos. En su breve visita esta semana al país, Jensen se tomó el tiempo de reunir a algunas de las empresas norteamericanas con mayor presencia en estos sectores. En el Palacio Bosch, el lunes, las instó a participar con nuevas inversiones en la Argentina, y a que, en el proceso, les dijo, procuraran incluir a empresas norteamericanas como proveedoras en su cadena de producción. Make America Great Again, MAGA, ante todo. Lo escuchaban atentamente los ejecutivos de las norteamericanas Chevron, Glencore, Newmont, y de empresas argentinas que cotizan en Wall Street o que tienen accionistas norteamericanos como Genneia, YPF y Vista. No habló directamente de China, pero la tensión con el gigante asiático surge en cada conversación que delegados de la gestión Trump mantienen en privado. El swap (préstamo) de US$5000 millones que el Banco de China tiene con el Banco Central (BCRA) incomoda sobremanera al gobierno norteamericano. Fuentes al tanto de las negociaciones comerciales entre la Argentina y Estados Unidos admiten que el tema está constantemente sobre la mesa. Difícil, por no decir imposible, que la Argentina hoy pueda prescindir de ese financiamiento si no hay un reemplazo equivalente.


También en Washington empiezan a mirar con desconfianza el intercambio comercial entre la Argentina y China. No es para menos. El empresario y el consumidor argentinos son rápidos buscando precios. China sigue ofreciendo los más competitivos. El intercambio comercial argentino con China, en los primeros siete meses de 2025, dice Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, dio el mayor déficit bilateral en el mundo en términos relativos. “Las importaciones desde China crecieron 73,9%, de enero a julio contra igual período de 2024, mientras que las exportaciones a ese país bajaron en un 1,3 por ciento”, ilustró Elizondo. “En el mismo periodo, las importaciones que provienen de todo origen subieron 31,7%”, agregó. El peso relativo de China es evidente.


Como nunca antes, Trump puso el comercio global al tope de la agenda de los países desarrollados. Y la Argentina, pese a sus altibajos, no deja de ser un mercado prometedor. Tanto que hasta existe la posibilidad de que el ministro de Comercio del Reino Unido, Jonathan Reynolds, visite Buenos Aires el mes que viene. Será probablemente la comidilla de la oposición, que acusa a Milei de anglófilo, por su manifiesta admiración por Margaret Thatcher.


Aún en plena tormenta financiera, el equipo de Luis Caputo hace sus deberes para eventualmente poder recuperar acceso a los mercados de capitales. Entre otros temas, hay contactos con algunos de los acreedores que todavía reclaman en las cortes de Estados Unidos por el default de 2001.


Según confían las fuentes, se está conversando para lograr algún tipo de acuerdo para aquellos que no entraron al canje de deuda de 2016, y que tienen sentencias a su favor. Sebastián Maril, director regional de Latam Advisors, detalla que hay todavía tres demandas en la Corte del Distrito Sur de Nueva York por un total de US$587 millones, además de una en Alemania por US$ 1227 millones. Algunos de los fondos involucrados son Attestor Master Value, White Hawthorne, Trinity Investments Limited, Bison Bee y Bainbridge Fund. No parece una millonada si se considera que la negociación en marcha incluiría un pago con una quita más que importante. Serviría, sin embargo, para terminar de dar por cerrada una de las decisiones más costosas para la reputación de la Argentina en el mundo inversor. Otra herencia que puede atribuírsele a legisladores que, muchas veces escudados en la noble tarea de representar los deseos del pueblo, gozan de la impunidad de no tener que rendir cuentas de las consecuencias de sus actos. Aplaudir el default tuvo, para la mayoría, costo cero.


Por Florencia Donovan