jueves, 21 de agosto de 2025

HUMOR DIARIO

Confesiones escandalosas en medio de un campo minado

 LA NACION > Política

Confesiones escandalosas en medio de un campo minado

El caso Spagnuolo expone los dilemas de una fuerza oficialista que se encuentra sin el desafío real de un adversario; derrotas legislativas y dilemas hacia el futuro

21 de agosto de 2025

LA NACION

Carlos Pagni




Javier Milei por Alfredo Sábat



La disputa electoral organiza todo lo que ocurre en la vida pública. En especial, la actividad parlamentaria. Las posiciones de cada diputado o senador en el Congreso están determinadas por el lugar en que ese legislador quedó en la oferta electoral que se definió el fin de semana pasado. La demostración más expresiva era este miércoles el alineamiento de las fuerzas políticas con representación en la Cámara de Diputados en relación con los vetos de Javier Milei.


El Gobierno mira ese campo de batalla con el optimismo del que presume una victoria. Y es muy posible que tenga razón. Pero como ocurre siempre que una fuerza oficialista se encuentra sin el desafío real de un adversario, la agresividad se vuelve endogámica. Hoy el conflicto interno de La Libertad Avanza preocupa a las figuras más sensatas de gabinete. La filtración de las escandalosas infidencias atribuidas al director de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, revelando un supuesto sistema de coimas que llegarían a Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, es el ejemplo más reciente. El principal problema de esa querella interna es que, al parecer, no se puede detener.



Las confesiones de Spagnuolo, un amigo de Javier Milei que, además, fue su abogado, salieron a la luz en el peor momento. El funcionario habla de un sistema de sobornos en la contratación de laboratorios farmacéuticos. Una novedad maldita, porque esas prácticas se llevarían a cabo en la oficina dedicada a la política de atención de discapacidades. Y la acusación salpica a Lule Menem, pariente y protector del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Justo cuando La Libertad Avanza debía defender en esa misma Cámara un veto en el que Milei intentó defender un recorte en el presupuesto para discapacidad. Este miércoles, en la Cámara que conduce el menor de los Menem se formó una mayoría de dos tercios, 172 votos, que anuló la medida del Presidente. El enfrentamiento de Milei con el Congreso en esa materia venía con el paso cambiado. El lunes pasado, el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, había concedido un amparo a los padres de chicos que reclamaban prestaciones que se verían afectadas si el veto de la Casa Rosada se mantenía.


En medio de la campaña electoral, la oposición a un recorte en el gasto destinado a personas con capacidades disminuidas es una bandera a la que es muy difícil renunciar. Aun cuando en esa área se acumulan irregularidades desde hace décadas. Pero más allá de lo simpático que pueda ser el rechazo al veto, la forma en que el oficialismo negoció la integración de sus listas agregó dificultades. ¿Cómo pedirle a Rodrigo De Loredo que asuma posiciones antipáticas cuando desde la Casa Rosada le negaron la primera candidatura a la diputación por Córdoba, que le había prometido el sibilino Lule Menem? De Loredo es el presidente del bloque radical. A María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato, de Pro, tampoco se le puede reclamar solidaridad: fueron vetadas como aliadas por Karina Milei. Consecuencias de la competencia porteña de mayo, en la que Lospennato enfrentó a Manuel Adorni, con Vidal como estratega de su proselitismo.


Las decisiones electorales del comando libertario se enajenaron también la buena voluntad de algunos gobernadores que, hasta anteayer, eran aliados. Es el caso del salteño Gustavo Sáenz, quien debe soportar que la candidata de La Libertad Avanza, Emilia Orozco, junte votos insultándolo en los peores términos. La asociación con el tucumano Osvaldo Jaldo también está rota: Milei se quedó en esa provincia con los votos de su propio partido y del disidente radical Mariano Campero.



Ninguno de estos alejamientos estaba fuera de las previsiones. En cambio, la consecuencia más dolorosa de los desencuentros en el armado de listas para octubre se presentó en el seno de La Libertada Avanza: tres diputados de esa fuerza esperaron el tratamiento del veto a la emergencia de discapacidad para decir adiós. Son Marcela Pagano, de la provincia de Buenos Aires; Carlos D’Alessandro, de San Luis; y Gerardo González, de Formosa. Comandada por Pagano, esa fuga es una puñalada a su peor enemigo: Martín Menem.


Sobre esta endiablada cartografía electoral se implantaron los dichos de Spagnuolo. Un detalle: D’Alessandro arguyó que dejaban a Milei enojados por la corrupción. Pagano se refirió al mismo motivo. ¿Hay algún hilo invisible que une esta fractura de La Libertad Avanza con las expansiones del director de Discapacidad? Tarea para el hogar de quienes quieran despejar incógnitas. Las afirmaciones de Spagnuolo tenían el carácter incierto que enturbia siempre a las grabaciones obtenidas de manera clandestina. Pero este miércoles ingresaron en la arena institucional. Fue cuando Ricardo López Murphy, que es candidato en la ciudad de Buenos Aires, preguntó desde su cuenta de X: “¿Alguien va a explicar el escándalo de coimas millonarias que reveló Diego Spagnuolo, funcionario del Gobierno nacional? ¿Dónde están Karina Milei y los Menem?”. Gregorio Dalbón presentó una denuncia penal por ese caso. Es el abogado de Cristina Kirchner, principal blanco del discurso anticorrupción de La Libertad Avanza.


En todos los ámbitos de la vida colectiva suelen ocurrir enfrentamientos irreconciliables. Son malsanos por muchos motivos. Uno de ellos es que, cuando esas peleas son automáticas, permiten que terceros en discordia saquen ventaja sin costo alguno. Si todo lo malo que le pasa a A es atribuido a B, puede aparecer otro actor, C, que ataque a B sin costo: la agresión siempre se le va a atribuir a A. Es lo que está sucediendo con la enemistad entre el Mago del Kremlin, Santiago Caputo, y Lule Menem. Por no decir entre Santiago Caputo y Karina Milei. La filtración de las supuestas grabaciones de Spagnuolo se le imputa a Caputo. Entre otras cosas, porque es quien controla la SIDE, que suele ser la usina de experimentos de ese tipo. “El Mago” paga ahora algunas ocurrencias que le escucharon hace muchos meses funcionarios de Milei. Por ejemplo, que “debemos convocar a los malos para defendernos”. En las últimas semanas comenzó a circular, con sospechosa insistencia, la noticia de que el verdadero jefe de los servicios de Inteligencia es hoy el tenebroso Antonio “Jaime” Stiuso, convocado por Caputo. Como decía el filósofo menemista: “Blanco más jarra, leche”. Sin embargo, gente muy bien informada, asegura que Caputo no tuvo nada que ver con la ventilación de estas miserias. Tampoco Stiuso. Sería el típico caso de la intervención de un tercero que medra con la pelea entre “el Mago” y los Menem.


Más allá de cómo sea la historia verdadera de estos episodios, la divulgación de los gravísimos dichos adjudicados a Spagnuolo, tan dañinos para Karina Milei y Lule Menem, se cree impulsada por Caputo. La animadversión entre “El Mago” y Lule es acérrima y, por lo tanto, vuelve verosímil esa imputación. El “triángulo de ¿hierro?” está muy desvencijado.


Si el juego es proponer teorías conspirativas, no hay que descartar una distinta: ¿el entrañable “Pucho” Cristian Ritondo estará festejando el esmeril que desgasta al apellido Menem? Sus amigos afirman que ya tiene asegurada la presidencia de la Cámara de Diputados para el 10 de diciembre. Lo habría hablado con Milei. De ser así, ¿cuál sería el destino de Martín Menem? Alguien tan ligado a la hermana del Presidente sólo podría ser reemplazado de su cargo con una promoción hacia una posición superior. Más seguro que el ascenso de “Pucho” parece ser que el intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, reemplazaría a Patricia Bullrich en Seguridad. ¿Luis Juez iría a Defensa en lugar de Luis Petri? También se escucha con insistencia esa versión.


Todo ocurre en un campo minado. Porque, más allá de quién filtró la catarsis de Spagnuolo, en la Casa Rosada deberían estar prevenidos de nuevos desahogos. No sólo porque él menciona chats con la hermana del Presidente. El funcionario habría depositado sus tribulaciones en el oído de varios amigos. ¿Les contó que Lule Menem lo visitó apenas llegó al cargo para ofrecerle colaboradores que él se negó a aceptar? Algo de eso se sugiere en las grabaciones. ¿Hubo después una convocatoria a la presidencia de la Cámara en la que Martín Menem ofreció los servicios de la droguería Suizo Argentina, “que podría ayudar”? Sería verdad, como dice en esos audios, que visitó al Presidente y le hizo conocer esas fechorías. ¿Es también verdad que Milei se enfureció contra los Menem? Lo que no aparece en las grabaciones, pero el funcionario habría revelado a varios interlocutores, es que después de ese domingo en Olivos habría sido invitado al despacho de Karina Milei. Allí, dicen, lo hicieron esperar un par de horas. Cuando lo recibió, la secretaria general le habría indicado: “No hables más con mi hermano. ‘Lule’ soy yo”. Bastaría con revisar el calendario para corroborar si después de esa reunión hubo cambios relevantes en la Dirección de Discapacidad. Es lo que dicen los confesores de Spagnuolo. ¿Habrá que creerles? Es probable que sí. Si no, ¿por qué renunció Spagnuolo?


Mientras la “casta” se entretiene con los audios, la Casa Rosada está inquieta por la rebelión parlamentaria. Guillermo Francos y Federico Sturzenegger se quejan, con razón, de que el mismo Congreso que otorgó facultades delegadas a los presidentes anteriores, por dos años, con derecho a prórroga, para materias extensísimas, apenas le cedió a Milei esas atribuciones por un año sin renovación en materias mucho más acotadas. Sturzenegger lo recordó en un artículo publicado en LA NACION, donde compara inclusive las ventajas que fueron dadas a Fernando De la Rúa, en una gestión de la que él mismo formó parte.


Milei y su equipo interpretan que la embestida de la oposición ampliada que se manifestó este miércoles en Diputados no está motivada sólo por la voluntad de producir acciones irreprochables para casi todo el electorado, como los beneficios a jubilados y discapacitados. Quienes no simpatizan con el Presidente lo identifican con una palabra: crueldad. Y la discusión de estas dos políticas alimenta ese discurso. Sin embargo, Milei mira más allá. Interpreta, acaso con acierto, que sus rivales leen bien a su administración. Es decir, interpretan que su principal activo electoral es haber revertido la inercia inflacionaria. Y que ese movimiento tuvo como palanca principal la reducción del gasto. Por lo tanto, recrear el gasto público es herir al Gobierno en el corazón de su estrategia de poder.


Si esa es la intención, este miércoles la oposición tuvo una derrota autoinfligida. El radical De Loredo y Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, propusieron anular el veto de Milei de manera parcial. Contaban con un antecedente del año 2001. Es decir, insistir con lo resuelto por el Congreso votando con dos tercios el aumento del 7,2% de la jubilación mínima y la legalización del cálculo de actualización previsional. No consiguieron el apoyo de los demás rivales del Gobierno, que prefirieron ir contra todo el veto. Cometieron un error, porque calcularon mal su propia fuerza. Esa posición intransigente no obtuvo los dos tercios, a pesar de que la UCR y la Coalición Cívica se sumó a la oposición. Milei salvó su veto por un desacierto de sus adversarios.


Cuando se observa la propuesta electoral opositora, en especial la del peronismo bonaerense, la tesis de Milei, es decir, que quieren debilitarlo minando su política fiscal, se vuelve convincente. Para candidaturas tan modestas, la única táctica posible es boicotear el programa económico. La lista de Fuerza Patria es un intento fallido por disimular el conflicto interno de esa fuerza. La primera manifestación es la candidatura de Jorge Taiana presidiendo la boleta. Como sucedió con el peronismo en otra crisis, la de las luchas facciosas que determinaron la derrota de 1983, los Kirchner y Sergio Massa aceptaron la sugerencia de Axel Kicillof: postular a un “Luder”. Es Taiana.


Massa debe estar rumiando en estas horas si su relación con el kirchnerismo no llegó a su fin. ¿Por qué? Sencillo: Juan Grabois es el segundo varón de la boleta. Grabois amenazó con separarse de esa coalición si Massa encabezaba la lista. Fue una forma de disuadir a Massa. ¿Cristina Kirchner indujo a Grabois a formular esa amenaza para vetar al exministro de Economía? Es posible que no. Pero la duda está instalada en el corazón de Massa. Estas fricciones ayudan mucho a que el PJ pierda Buenos Aires en octubre. Sobre todo, porque los intendentes dormirán la siesta: no tienen representantes en las listas.


En cambio, en la elección adelantada del 7 de septiembre, los peronistas pueden aspirar a una victoria. No por la cantidad de bancas obtenidas. No por la cantidad de secciones ganadas. Pero sí por el volumen total de votos, que es lo que define una elección, más allá de las martingalas retóricas. Esa noche Kicillof tendrá derecho a festejar. Pero no más que esa noche. El 8 de septiembre se abrirá para él una discusión costosa. Estará expuesto a la enemistad con La Cámpora y con su jefa, Cristina Kirchner. Deberá resistir la ansiedad de los radicales, que verán reducida su presencia en la Legislatura a partir del 10 de diciembre. Algo parecido sucederá con Pro, subsumido en La Libertad Avanza. La etapa que se inaugura después de la elección provincial estará dominada por la aprobación del presupuesto y del endeudamiento provincial. “Va a ser un festín que pondría colorado al propio Osvaldo Mércuri”, comentó ayer un entendido, refiriéndose al ya fallecido y más que pragmático presidente de la Cámara de Diputados bonaerense durante el reinado duhaldista.


Kicillof tendrá demandas de todo tipo: cargos en el Banco Provincia, lugares en la Corte, representación en organismos descentralizados, más recursos para los intendentes. Además de otras prebendas, para las que alcanza con recordar a Julio “Chocolate” Rigau, el operador de cajeros automáticos. Como siempre, el adelantado en la percepción de estas urgencias es Massa. Desde hace ya dos semanas está dialogando con todos los cabecillas de la Legislatura. Quiere definir quién será el presidente de la Cámara de Diputados, que él maneja hoy a través de Alexis Guerrera. Son las preocupaciones conservadoras de alguien que entiende de su oficio y sabe, por lo tanto, que el invierno va a ser largo.


Por Carlos Pagni

"El Hombre Nuclear #2"

miércoles, 20 de agosto de 2025

La gobernabilidad libertaria y la apuesta a los soldados de Milei











LA NACION > Política 


La gobernabilidad libertaria y la apuesta a los soldados de Milei 


El armado mileísta pretende garantizar disciplina partidaria acrítica en el Congreso; con Patricia Bullrich busca contar con una espada clave en el Congreso cuando saben que Victoria Villarruel no aporta en ese sentido 

PARA LA NACION

Luciana Vázquez 


Javier Milei 

Alfredo Sábat


Sin la macro ordenada no se puede; con la macro ordenada no alcanza. Lo que falta, ¿quién lo representa? ¿Quién interpreta mejor lo que el ordenamiento macroeconómico por ahora deja afuera? Esa constatación y ese interrogante ordenarán la elección de septiembre en PBA y sobre todo, la elección nacional de octubre. Es decir, ¿qué oferta política representa más acabadamente una demanda insatisfecha que este año empezó a consolidarse? Por el momento, el Gobierno, a pesar de todo, tiene mejores chances que cualquier oposición: ése es un triunfo político de Milei y sus libertarios.


Aunque no ofrezca mucho para responder a las nuevas demandas ciudadanas, los otros ofrecen menos todavía: fragmentación e inconsistencia. El cierre de listas para las elecciones de octubre del fin de semana y antes, el cierre de alianzas, dejó en claro que Milei cuenta al menos con una ventaja competitiva: la de haber desregulado a todo el arco opositor hasta dejarlo lejos del triunfo electoral.



Por supuesto no hay nada dicho todavía. Y desde 2023, la capacidad predictiva de la historia política quedó desmantelada. La hipótesis más fuerte es que Milei sigue interpretando mejor un cambio de época en la relación entre política y gente. Con voluntad de poder, proyecto político y lapicera, por ahora le alcanza: Milei dejó vacante la capacidad de la oposición para convertirse en alternativa electoral. Al menos por el momento. Mientras las otras coaliciones y partidos se deshilachan, La Libertad Avanza puso todo para tener armado partidario y la cara de Milei en cada distrito: ésa también es una lección de 2023. Sin partido no hay paraíso.


¿La gente va a penalizar al Gobierno en estas elecciones o lo va ver como el underdog, el desvalido al que hay que cuidar para mantener baja la inflación? ¿La percepción de obstáculos en el camino anti inflación puede incentivar la participación electoral y el voto pro Milei?


Una victoria y sus riesgos

Milei fue capaz de educar al soberano en la lógica causal entre déficit fiscal e inflación. El éxito máximo de esa pedagogía llegó con la decisión del votante de votar en contra de sí mismo en el corto plazo privilegiando el mediano y largo, el fin de la inflación y el ordenamiento macro. Los beneficios llegaron antes de lo pensado. Pero también los problemas pendientes. ¿El shock extremo de Milei es sostenible o los efectos positivos de ese shock empiezan a quedar cortos para el votante? Eso es lo que se va a ver en la elección de octubre.



Milei avanza hacia las elecciones con dos victorias en su haber. La que cosecha más reconocimiento transversal es la baja sostenida de la inflación. Pero hay otra que también aumenta sus probabilidades electorales, aún cuando crecen las críticas a la marcha de la economía: debilitar e incluso desmembrar, en casos clave, a todo el espectro opositor. Sobre todo, Milei sumó poder a su partido cuando contribuyó a la implosión de Juntos por el Cambio y sus fuerzas, la coalición que lo ayudó a llegar al poder. El lugar periférico de Pro en la lista libertaria porteña y bonaerense es la evidencia de ese desconcierto.


Pero ahí también está su riesgo: que la demanda electoral de centro derecha se fragmente al ritmo de la fragmentación de la oferta electoral de ese cuadrante. El Gobierno insiste con acaparar la representación antikirchnerista: el argumento es que todo voto “Corea centrista” perjudica a ese objetivo. Es una falacia: una elección legislativa no es excluyente como lo es una elección ejecutiva, donde gana uno y pierde el otro, que queda afuera. En una legislativa, el triunfo se socializa: con la suficiente cantidad de votos, cada fragmento tiene su triunfo relativo. Eventualmente, toda la oferta electoral de centro derecha que ponga diputados o senadores aporta a esa causa anti kirchnerista que propone el Gobierno.


No es lo que el mileÍsmo quiere. Para el Gobierno, el desafío de octubre es ganar la elección, y por mucho, es decir ganar casi como si se tratara de una elección presidencial y monopolizar al antikirchnerismo. El desafío post octubre: que los votos en las urnas se confirmen con votos en el Congreso, aunque todavía no le alcancen para obtener mayorías.


De Bullrich a Reichardt

De nada a todo: el camino hacia las elecciones de octubre muestra de movida un primer triunfo de Javier y Karina Milei. La rosca política que desdeñan en el Congreso este año les acaba de dar resultado para la nacionalización de su propuesta en base a una rosca llevada al extremo: la negociación política hasta límites bizarros. La táctica mileísta para cerrar listas integró ambos objetivos: una oferta organizada en torno a “soldados de Milei”, algunos previsibles y otros, no.


Bullrich es un caso testigo de los candidatos esperados: una dirigente incondicional al poder al que responde y con capacidad de convocatoria electoral. Karen Reichardt o Virginia Gallardo, por su lado, son el arquetipo del “soldado desconocido” para la política pero no para los medios y el televidente-votante: son soldadas de Milei que nacen a la militancia política de su mano y en semejantes cargo, en los primeros puestos de listas libertarias para diputados nacionales. No tienen una orilla de pertenencia política a dónde saltar, para irse o volver, con la garrocha.


Con esos dos tipos de soldado, el armado mileísta pretende garantizar disciplina partidaria acrítica en el Congreso. Con Bullrich, además, contar con una espada clave en el Congreso cuando saben que Victoria Villarruel no estuvo dispuesta a aportar en ese sentido a la estrategia libertaria.


Quieren evitar lo que La Libertad Avanza vivió en la Provincia de Buenos Aires desde 2023: de los dieciocho legisladores bonaerenses, trece diputados y cinco senadores, que entraron alineados con Milei, la mitad viene votando con bastante consistencia a favor de proyectos de Kicillof. Y no se demoraron mucho en ese garrochismo: desde diciembre de ese año que cerca de nueve diputados libertarios empezaron a desoír la disciplina libertaria. Lo que se une tan forzadamente se desune con la velocidad de un rayo.


Por eso también los límites impuestos al aporte de Pro en la alianza libertaria: lo suman al armado electoral pero de forma acotada y siempre que se trate de figuras pragmáticas, acostumbradas a bajar banderas si la negociación política lo exige, u obedientes a La Libertad Avanza o al menos, disciplinables. El objetivo de esa alianza no fue compartir el poder sino mantener controlado a Pro: evitar que se cortara solo e infligiera una división peligrosa para el Gobierno al voto de derecha.


Demanda insatisfecha

Con la gobernabilidad en base a soldados parlamentarios, Milei quiere minimizar el riesgo de que le pase lo que le pasa ahora con el tema fentanilo: ver diputados de Pro que se mueven con autonomía respecto de los lineamientos del Gobierno. Entre las demandas insatisfechas, hay guantes que el Gobierno se resiste a recoger. En política, todo vacío de poder o de representación, tiende a llenarse: en el caso dramático del fentanilo, Pro empieza a ocupar ese espacio.


En el caso del fentanilo, el 31 por ciento de los argentinos le atribuye más responsabilidad al ministerio de Salud nacional, y otro 29 por ciento, a todos los actores, a las autoridades nacionales y a la ANMAT pero también a laboratorios que lo fabricaron y a los hospitales que lo aplicaron. “El accionar” del ministerio de Salud en esta crisis es evaluada como “mal” o “muy mal” por el 64 por ciento. Así surge de una encuesta nacional de Poliarquía realizada entre el 13 y 15 de agosto.


La diputada Silvana Giudice de Pro viene asumiendo la representación de esa preocupación social a pesar de su acompañamiento a Bullrich y al proyecto libertario. Quieren conformar una comisión investigadora. Buscan alinear voluntades con diputados de la oposición, incluso, con Unión por la Patria. A los ojos mileístas, un sacrilegio. El Gobierno, en cambio, busca disipar la responsabilidad del ministerio de Salud de Mario Lugones mientras kirchneriza el debate: el caso del fentanilo como otro capítulo electoral de “Kirchnerismo Nunca Más”.


Si no es la política, es la Justicia la que asume la representación de demandas que suenan fuerte pero el Gobierno esquiva. Ayer la justicia federal de Campana declaró inconstitucional el veto a la ley de Emergencia Nacional de Discapacidad, surgida de una de las derrotas legislativas más resonantes del Gobierno. En la campaña electoral también juegan los otros y la realidad: habrá que ver la capacidad del Gobierno para manejar el tablero de la percepción pública.


La ilusión óptica de la hegemonía

Por eso crece la incertidumbre en el camino hacia octubre. Milei viene gobernando con dos datos sobre la mesa: el peso del legado kirchnerista y el problema de su condición de minoría parlamentaria extrema. En relación a la pesada herencia kirchnerista, el oficialismo tiene como estrategia destacarla hasta usarla como lema de campaña en este 2025: eso de “Kirchnerismo Nunca Más”. Pero respecto del otro dato, el escaso margen de maniobra política con el que llegó al poder, prefiere sepultarlo. Milei gobierna basado en la ilusión óptica del balotaje, como si tuviera una hegemonía cuando en realidad ganó con votos prestados. En octubre, Milei tendrá que mostrar que puede ganar solo o con alianzas en las que doblegó a sus aliados.


Del lado del peronismo y del kirchnerismo, la resistencia a Milei es la pieza clave. Así sobrevive en el principal distrito electoral del país. La cuestión es la medida de esa sobrevivencia: ¿octubre será la demostración de su capacidad de triunfo o de un proceso de extinción que se agudiza?


Por ahora, el perokirchnerismo va unido pero no ofrece mucho a sus votantes: el kirchnerismo en modo supervivencia sólo tiene a mano la Victorinox del “Freno a Milei”. El perokirchnerismo bonaerense está atento a lo que Milei no ofrece pero sigue sin ver lo que Milei tiene y buena parte de la ciudadanía le reconoce. En esa ceguera se juega el futuro del kirchnerismo, y del peronismo.


¿Qué tienen los argentinos en la cabeza hoy? ¿Cuántos beneficiarán al Gobierno con sus votos? ¿Cuántos dispersarán su insatisfacción en la oferta de centro derecha? ¿Cuántos se mantendrán resignados pero leales al perokirchnerismo? La boleta única de papel por un lado y por el otro, la suspensión de las PASO en este año suman incertidumbre: nunca se votó con boleta única en una elección nacional y hace años que la ciudadanía se hacía oír en las Paso para definir candidaturas. Esos dos factores hacen todavía más difícil predecir las respuestas a esas preguntas.


Por Luciana Vázquez

Los eternos vicios de la casta











LA NACION > Política 


Los eternos vicios de la casta 


La política no está dispuesta a abandonar su vieja rutina, sea a la hora de enriquecerse indebidamente o falsear postulaciones

20 de agosto de 2025

LA NACION

Joaquín Morales Solá






Cristina Fernández de Kirchner

Alfredo Sábat







Cualquier duda se disipó. Las copias de los cuadernos del chofer Oscar Centeno son auténticas, según la conclusión de un peritaje de la Gendarmería Nacional. Esos cuadernos, precisos y minuciosos, se parecen a las meticulosas memorias de Adolfo Bioy Casares sobre su relación con Borges. La enorme diferencia es que Bioy Casares tomó nota de una larga amistad personal e intelectual, mientras Centeno se convirtió en el mejor biógrafo de la corrupción kirchnerista. Anotó con precisión el momento, el lugar y la cantidad de dinero (dólares) que un funcionario kirchnerista, Roberto Baratta, el segundo en los hechos del exministro Julio De Vido, recogió como sobornos fundamentalmente de la obra pública entre 2003 y 2015, pero no solo de la obra pública.


La duda la plantaron los propios acusados del kirchnerismo. Aunque no está acusado, Alberto Fernández hablaba despectivamente cuando era presidente de la Nación de “la causa de las fotocopias”, y Cristina Kirchner, ella sí acusada, llegó a pedir en los tribunales la nulidad de la causa porque, argumentaba, estaban respaldadas por “fotocopias”. Esas fotocopias son las que las Gendarmería acaba de señalar como auténticas copias de los cuadernos originales de Centeno. Discusión terminada.





El caso de los cuadernos fue una revelación del periodista Diego Cabot en LA NACION en 2018 que provocó un inmenso revuelo en la política y, sobre todo, en el empresariado. Varios de los principales empresarios argentinos están entre los 74 imputados. El juicio oral y público que comenzará el 6 de noviembre próximo examinará más de 500 hechos de corrupción, que refieren en su mayoría al pago de sobornos. El paso del tiempo, siete años, tiende injustamente a disolver la magnitud de lo que sucedió entonces.


El curso posterior de la política indicó que desde los dos polos ideológicos de la grieta argentina descalificaron el trabajo periodístico en general y se olvidaron de las contribuciones que hizo −y hace− a la transparencia pública, como sucedió con el caso de los cuadernos de Centeno. También se dijo que algunas correcciones en los cuadernos descalificaban toda la investigación y la causa. Falacias. La Gendarmería aclaró que no está en condiciones de asegurar que esas correcciones no son de Centeno. Asunto concluido.


Otra leyenda urbana suele asegurar que los empresarios declararon como arrepentidos luego de ser extorsionados por el extinto juez Claudio Bonadio, porque este los amenazaba con la más dura de las cárceles comunes. Es una falacia que no resiste ninguna prueba. El trámite de los arrepentidos es largo y cargado de testigos. En este caso, el empresario arrepentido lo hizo ante el fiscal del caso, Carlos Stornelli, y siempre delante de un abogado defensor. Stornelli le enviaba luego al juez Bonadio el documento de la declaración del arrepentido; el magistrado debía aprobar la gestión del fiscal. Luego, y una vez consumada la aprobación, el juez citaba al empresario arrepentido, a su abogados defensores y al fiscal para que ratifiquen el contenido el testimonio original.



Bonadio comenzaba preguntándole al empresario si había actuado con total libertad y si contaba con la debida asistencia de un letrado. En esas reuniones nunca había menos de siete u ocho personas, porque estaban los secretarios letrados del juez, los ayudantes del magistrado y del fiscal y los escribientes, además del empresario en cuestión y su abogado defensor. Algunos empresarios cuentan con varios abogados que los asisten. El procedimiento se repitió con todos los hombres de negocios que aceptaron contar cómo y quién les reclamaba un soborno para hacer negocios relacionados con el Estado. ¿Cómo podría extorsionar el juez a poderosos personajes de la economía en semejante contexto? Imposible.


La verdad es que Bonadio y Stornelli llegaron a los empresarios cuando ya estaban al tanto de todo. Habían investigado el trabajo de Cabot y recibían un testimonio invalorable: el de Víctor Manzanares, una figura clave del caso de los cuadernos, porque fue el histórico contador de los Kirchner. Manzanares, un arrepentido consecuente, ya les había contado a los magistrados cómo la poderosa familia política le pedía crear empresas fantasmas, convertir abundantes cantidades de dinero en negro y acumular una fortuna que no podían explicar.


Manzanares le relató a Bonadio y Stornelli que varias veces lo alertó a Néstor Kirchner de que “los números no cerraban”. El contador, descendiente de una vieja familia de contables de Río Gallegos, dice ahora que se alejó de los Kirchner, que su “toxicidad me consumió” y que está ansioso por declarar en el juicio oral y público que comenzará en noviembre. “Manzanares ha hecho un acto de contrición fenomenal, porque puso las cosas blanco sobre negro”, destacó Stornelli. Ese juicio oral tiene a una fiscal también intachable, Fabiana León, y a tres jueces que son respetados en los tribunales: Germán Castelli, Enrique Méndez Signori y Fernando Canero. Con más de 600 testigos, se prevé que el juicio dure entre dos y tres años, por lo menos.


Los Kirchner confirmaron que llegaron al poder nacional no para cambiar las prácticas de la vieja política, sino para construir una fabulosa fortuna. La obra pública es una necesidad nacional, pero fue utilizada por la política para hacer políticos ricos en un país con grandes núcleos de pobreza. La vieja y mala reputación de Vialidad, uno de los principales organismos de construcción de obra pública, llegó al extremo de que el actual presidente, Javier Milei, decidió eliminarla.


El uso corrompido de Vialidad no empezó con los Kirchner, sino mucho antes. Sin embargo, economistas importantes subrayaron en los últimos días que su eliminación no era necesaria; lo que se necesitan, puntualizan, son nuevos mecanismos de control y reglamentos claros para la ejecución de las obras públicas por parte de Vialidad. La Cámara de Diputados ya rechazó el decretó que eliminó Vialidad, y es probable que ese tema se trate mañana en el Senado. Si la Cámara alta consigue rechazarlo también, la eliminación de Vialidad quedará sin efecto. Sea cual fuere el resultado, debe consignarse que el desprestigio de Vialidad y los manejos deshonestos de ese organismo precedieron a su eliminación.


La casta política tiene taras que se prolongan en el tiempo, y al mismo tiempo se perfeccionan. Una de ellas es la de las candidaturas testimoniales que comenzaron con las elecciones legislativas de 2009. En el principio estuvo el peronismo; ahora, también. Se trata de candidatos que dicen que ocuparán los cargos para los que se proponen, pero luego desisten de hacerlo. En rigor, nunca pensaron cumplir con su palabra ante el electorado. La diferencia de 2009 con lo que está pasando ahora, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, es que hace 16 años los principales candidatos, el entonces gobernador Daniel Scioli y el también entonces intendente de Tigre, Sergio Massa, mintieron; ahora, una vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, y más de una docena de intendentes se pavonean aceptando que no cumplirán con su promesa. El único candidato de 2009 que pareció testimonial pero no lo fue resultó Néstor Kirchner, que asumió su banca y la ocupó hasta que murió, un año después.


“El estado de derecho exige una sanción para la mentira a la sociedad, pero el problema es que la ley no prevé esas sanciones”, asegura una alta fuente judicial. Esto es: la picaresca de los políticos argentinos es tan prolífica que ninguna ley puede predecir todo lo que son capaces de hacer. Ante una presentación judicial en 2009, la Cámara Nacional Electoral, la máxima autoridad electoral del país, se pronunció en duros términos contra las candidaturas testimoniales, pero no pudo establecer ninguna sanción. En ese documento, la Cámara señaló, además, que tanto Scioli como Massa habían asegurado que asumirían sus cargos como diputados nacionales para los que se proponían. Mintieron. Los jueces Santiago Corcuera y el ya fallecido Rodolfo Munné, ambos de la Cámara Electoral, describieron las candidaturas testimoniales como “una inaceptable manipulación de las instituciones de la república” y “una grave lesión al proyecto de Nación al que todos deben tributar”. A su vez, el tercer juez de la Cámara Electoral, Alberto Dalla Vía, apuntó que las candidaturas testimoniales son prácticas que “este tribunal no admite ni tolera por resultar contrarias a la Constitución Nacional”. La novedad es que la indignación pública de 2009 no se registró ahora. Ni siquiera es motivo de debate entre los opositores a los candidatos testimoniales. “Nos hemos degradado, y no es una cuestión menor”, explica aquella fuente judicial.


Otra información no menor es la aparición entre las recientes candidaturas de exdeportistas (un exjugador de fútbol y un extenista se proponen como legisladores nacionales) y también de dos exvedettes y de una exmodelo que aspiran a llegar al Congreso nacional, la mayoría en nombre de La Libertad Avanza. Ser diputado o senador nacional requiere de la formación necesaria como para saber hacer una ley, y también para descifrar el contenido de proyectos de leyes a la luz de la Constitución y de la legislación vigente.


Los legisladores deben saber, al mismo tiempo, leer un presupuesto, la principal ley que el Congreso tiene que considerar cada año. Su misión es modificarlo, aprobarlo o rechazarlo. Aquellos candidatos con un pasado en el deporte o en el espectáculo deberán demostrar que están en condiciones de cumplir con los menesteres para los que se proponen ante la sociedad argentina. El problema no consiste en esos candidatos, sino en los renovados actos de la casta política, que revelan que no está dispuesta a abandonar su vieja rutina ni sus gastados vicios.


Por Joaquín Morales Solá

HUMOR DIARIO