Editorial
¿Es así?
La sombra de Santiago Caputo detrás del "fenómeno Dante Gebel"
El asesor presidencial de Casa Rosada, Santiago Caputo, y el candidato "estrella" Dante Gebel. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)
En la política argentina moderna ya casi no existen los movimientos espontáneos. Mucho menos cuando un personaje mediático comienza a ser instalado como "outsider", gana volumen en redes sociales, empieza a aparecer en conversaciones del círculo rojo y su nombre comienza a sonar en mesas políticas, empresariales y religiosas al mismo tiempo.
Por eso, las versiones que vinculan a Santiago Caputo con una eventual construcción presidencial alrededor de Dante Gebel dejaron de ser simples rumores marginales para transformarse en una hipótesis política cada vez más comentada.
Aunque no existen pruebas públicas definitivas sobre una estructura formal armada por el asesor estrella de Javier Milei, sí aparecen demasiados indicios políticos alrededor de un fenómeno que crece con velocidad llamativa.
El interrogante ya no es solamente si Dante Gebel quiere ser presidente. La verdadera pregunta es quién estaría interesado en convertirlo en candidato.
Y todas las miradas apuntan hacia Santiago Caputo.
El arquitecto silencioso del mileísmo
Dentro del Gobierno nacional, Caputo se transformó en mucho más que un asesor comunicacional. Maneja estrategia, narrativa, operaciones digitales, construcción simbólica y lectura cultural de época.
Su influencia atraviesa ministerios, redes sociales, sectores juveniles y parte importante del ecosistema libertario.
Pero también existe otra discusión subterránea: la pelea interna por el control político del oficialismo. Mientras Karina Milei consolida el aparato formal de La Libertad Avanza (LLA), el sector ligado a Caputo parecería explorar construcciones paralelas, alternativas o complementarias para el futuro.
Ahí es donde aparece Dante Gebel.
Pastor, conductor, comunicador y figura de alcance emocional masivo, Gebel reúne varias condiciones que hoy obsesionan a los estrategas electorales:
No proviene de la política tradicional.
Tiene llegada transversal.
Conecta con sectores evangélicos.
Domina el lenguaje emocional.
Posee experiencia mediática.
Conserva una imagen pública relativamente ajena al desgaste partidario.
En otras palabras: un outsider perfecto para tiempos de crisis de representación.
El laboratorio político del post-mileísmo
La eventual promoción de Gebel no necesariamente implicaría competir contra Javier Milei.
Al contrario: algunos sectores interpretan que podría funcionar como una pieza de recambio futuro, una reserva política o incluso un experimento electoral destinado a capturar votantes desencantados con la política tradicional y también con una eventual radicalización libertaria.
Las sospechas crecieron cuando comenzaron a aparecer alrededor de Gebel dirigentes con pasado libertario y vínculos con el universo caputista. También comenzaron las reuniones reservadas, los rumores empresariales y los movimientos silenciosos en redes sociales.
Como suele ocurrir en la Argentina, nadie confirma nada, pero todos hablan de lo mismo.
El dato político más importante es que la idea ya circula. Y cuando una candidatura empieza a instalarse antes de existir formalmente, generalmente significa que alguien poderoso la está empujando.
La política emocional como nueva herramienta de poder
El eventual proyecto Gebel representa además un cambio más profundo en la política argentina. Ya no se trata solamente de partidos, ideologías o estructuras territoriales.
Ahora la construcción del liderazgo pasa por la emocionalidad, la comunicación directa y la capacidad de generar identificación espiritual o cultural.
Caputo entiende perfectamente esa lógica. Su construcción del fenómeno Milei estuvo basada precisamente en romper códigos tradicionales y construir una identidad emocional antes que partidaria.
Por eso, para muchos observadores, Dante Gebel podría encajar naturalmente dentro de ese modelo de construcción política.
Un liderazgo religioso-mediático con lenguaje motivacional, estética moderna y narrativa antipolítica puede resultar extremadamente competitivo en una sociedad agotada de dirigentes clásicos.
El problema para el oficialismo es que una movida de ese tipo también podría profundizar las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza. Especialmente si el karinismo interpreta que se está construyendo una estructura paralela de poder.
Por ahora, todo se mueve en el terreno de las especulaciones, las operaciones y los movimientos silenciosos. Pero en la política argentina las candidaturas primero se filtran, después se niegan y finalmente se lanzan.
Y Dante Gebel ya entró en esa etapa donde dejó de ser solamente un pastor mediático para convertirse en una incógnita política nacional.


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