viernes, 5 de junio de 2026

CARICATURAS DE INOLVIDABLES DE AYER, HOY Y SIEMPRE


 


 

La pulsión autodestructiva


 

 La pulsión autodestructiva 


La Nacion


05 jun. 2026


Claudio Jacquelin



Javier Milei por Alfredo Sabat 


No es la primera vez ni será la última, aunque ahora todo parece agravarse. Como si lo motorizara una pulsión autodestructiva, la gestión de Javier Milei está llevando al extremo la máxima de que todo gobierno sin una oposición amenazante tiende a crear su propia oposición interna. Justo en medio de la aparición de algunas señales positivas en lo económico y en el humor social.


La historia indica que el problema puede convertirse en drama cuando el líder del espacio no zanja ni arbitra en el conflicto. Cualquier parecido con la realidad nacional de estos días no es ninguna coincidencia ni casualidad.


La disputa entre la hermanísima Karina Milei y el hermano putativo Santiago Caputo parece haber entrado en una fase superior, en la que el enfrentamiento es público y hasta protagonizado en el campo de batalla por los propios jefes de cada bando, después de un tiempo de haberse dirimido entre sucedáneos y segundas líneas.


El conflicto acaba de ingresar en esa dimensión en la que, además de afectar la dinámica interna de la gestión, ha abierto nuevos frentes de tensión con actores hasta ahora autoexcluidos de la contienda y ha empezado a golpear sobre el sistema institucional, con impacto, inclusive, sobre otros poderes del Estado. Los servicios de inteligencia, las fuerzas de seguridad, las empresas del Estado y los poderes Legislativo y Judicial son instrumentos de combate entre las dos facciones.


El escándalo suscitado en torno a la designación de jueces nacionales, que ayer estalló en el Senado con una sonora derrota para el Presidente y su hermana, no es ajeno a ese conflicto de fondo y expone con crudeza el punto hasta el que llegó y las consecuencias que está teniendo el laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar) de Javier Milei. Su incapacidad e impotencia para resolver la guerra abierta entre sus dos principales soportes (emocionales, políticos, intelectuales y estratégicos) ya excedió el marco de una disputa interna por el poder y traspasa esas fronteras.


El descalabro que mostró el oficialismo en la Cámara alta, con una jefa de bloque de altísimo perfil en abierto disenso con una decisión presidencial, es también fruto de un desorden propiciado por el sistema de liderazgo presidencial y la ausencia de mecanismos para dirimir conflictos, agudizado todo por la ausencia de una oposición consistente, capaz de poner en cuestión real el poder del oficialismo y aglutinarlo. Lujos que se han podido dar. Hasta ahora.


También es producto del carácter aluvional con el que se conformó el oficialismo, donde terminaron confluyendo tribus, culturas, personalidades, tradiciones, formaciones e intereses contradictorios, incompatibles y, en algunos casos, irreconciliables, que los triunfos electorales y la aprobación social sostienen sin mayores fugas. Y aprovechan los oportunistas de turno.


La turbulenta sesión de ayer terminó ante la impotencia oficialista con la aprobación inesperada y fuera del orden del día del pliego de una candidata a jueza a la que Milei y su hermana habían vetado por el solo motivo de que es la cuñada de un periodista que ha investigado escándalos en los que ambos están involucrados o salpicados. Fue el peor final de una tragicomedia mal redactada y peor representada.


El forzado festejo, en modo historia oficial, con el que Milei respondió en su cuenta de X a la aprobación de 74 pliegos de jueces, como “EL INICIO DE LA RECONSTRUCCI”N DE LA JUSTICIA” (así, todo en mayúsculas), fue la sonrisa del boxeador que acaba de recibir un golpe a la mandíbula. Un maquillaje que le aportó el olfato político de uno de sus colaboradores, quien aconsejó subrayar el único lado positivo de lo que solo sería visto y vivido como una derrota.


El consejero es uno más de los altos funcionarios del Gobierno que padecen la interna y solo asoman la cabeza cuando están seguros de que ningún proyectil les impactará. Así están las cosas.


“Algo es algo. Antes se quedaban puteando. Ahora, por lo menos, se resaltó un logro en medio del palazo, igual que lo fue la aprobación del cierre de la deuda con los acreedores privados, que hace bajar el riesgo país”, destacó un allegado del consejero después de ver el tuit presidencial.


Lo cierto es que muy a pesar de los dos hermanos (de sangre) gobernantes, entre los 74 pliegos votados ayer entró a último momento y por presión de aliados y opositores el de María Verónica Michelli, a quien el Presidente intentó frustrar su merecida aprobación, tras haber superado exitosamente todas las instancias de evaluación, en lo que constituyó una extraordinaria demostración de arbitrariedad, espíritu de venganza, ataque a la libertad de expresión y la libertad de prensa y desconocimiento de la independencia de poderes.


Michelli es la hermana de la esposa de Hugo Alconada Mon, quien, además de haber realizado investigaciones que terminaron en causas judiciales y condenas contra funcionarios de los gobiernos que precedieron al de Milei, es autor de incómodas revelaciones en casos que complican al Presidente, a su hermana Karina y a otros altos funcionarios de la administración nacional.


Esa fue la única razón por la que el Poder Ejecutivo había pedido que el pliego de la candidata a jueza del Tribunal Oral Federal N° 3 de La Plata fuera retirado del Senado después de haberlo enviado y de que obtuviera el número suficiente de votos en la Comisión de Acuerdos para ser tratado en el recinto.


El oficialismo está llevando al extremo la máxima de que todo gobierno sin una oposición amenazante tiende a crear su propia oposición interna, justo en medio de la aparición de algunas señales positivas en lo económico y en el humor social


El descalabro que mostró el oficialismo en el Senado es fruto de un desorden propiciado por el sistema de liderazgo presidencial y la ausencia de mecanismos para dirimir conflictos




Así se lo explicaron los enviados y los representantes de Milei en la Cámara alta a los senadores aliados, sin que nadie de la Casa Rosada lo desmintiera oficialmente y sin que mediaran argumentaciones de otra naturaleza sobre la decisión.


En defensa de su cuestionada medida, el Presidente se había limitado a retuitear, una semana después de que estallara el caso, el posteo de un exmagistrado afín, que sostenía la prerrogativa presidencial de enviar y retirar candidaturas a juez. La ausencia de razones oficiales para adoptar la inusual medida lleva a preguntarse si se trató solo de un acto abusivo y torpe o si la ausencia de justificaciones buscaba confirmar las verdaderas razones que habían trascendido con el objetivo de que se interpretara como una especie de castigo ejemplarizador para todo el periodismo al que el mileísmo considera que no odia lo suficiente.


“Fue todo un desastre. Se lo manejó pésimo y no podía terminar bien, aunque se le ofrecieron salidas. Pero era una obsesión fatal de Javier y de Karina. No hubo forma de hacerles entender que era una muy mala decisión que iba en contra de lo que piensan muchos de nuestros votantes”, explican en el entorno de la independentista jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich.


En esa cerrazón de los hermanos Milei un par de colaboradores presidenciales ven la influencia y las consecuencias de la disputa interna y la forma en la que el Presidente administra estos conflictos.


“Javier deja hacer y hace como si no ocurrieran cuando le llegan conflictos en lo que debe laudar entre su hermana y colaboradores a los que aprecia y valora. Es lo que pasa con Santiago [Caputo] y lo que ocurrió ahora con Patricia. El drama es que los problemas no solo no se resuelven, sino que se terminan agravando y expandiendo a otros terrenos”, explica un oficialista preocupado.


La reciente detención del extitular de la Arsat y del órgano regulador de los aeropuertos (Orsna) Facundo Leal y el hallazgo en sus domicilios de casi 2,5 millones de dólares, drogas duras de todo tipo y color, más varios dispositivos destinados a espiar gente, es vista también como parte de esta disputa. Los vínculos del detenido con allegados al gurú Caputo y el desempeño en sus áreas de influencia, más algunos detalles de su caída, alimentan esa percepción.


Varios conocedores del caso y de ese submundo sospechan que en el proceso estuvieron involucrados agentes de fuerzas de seguridad federales, cuyos responsables políticos están enrolados en el bando de Karina Milei.


De todas maneras, las extensas y sucesivas lealtades de Leal, que van desde el massismo al santicaputismo, pasando por contactos con el universo del influyente Daniel Angelici y el ubicuo espía Jaime Stiuso, lo único que hacen es exponer otro nudo de la trama del poder subterráneo que sigue vigente en la Argentina. A pesar de la promesa mileísta de terminar con las castas.


El caso vincula, salpica e involucra a organismos de inteligencia, fuerzas de seguridad, poderes públicos, empresas del estado, dirigentes políticos, lobistas y hasta agentes extranjeros.


Todo eso hace impredecible el desenlace de la investigación judicial y lleva a la pregunta de si lo ocurrido con el exfuncionario no es solo una especie de advertencia y una forma de recuperación de posiciones en el campo de batalla. Algo así como la caída de un peón de un ajedrez más complejo e indestructible, que se retroalimenta de las disputas internas del gobierno.


Otro terreno en el que la pulsión autodestructiva del mileísmo parece imponerse a la construcción. 


 

"VAMPUS" 32 (ABRIL 1974)