miércoles, 8 de abril de 2026

El rol de los Menem: la historia de cómo los primos llegaron a integrar el primer círculo de poder de Karina Milei





















LA NACION > Política 


El rol de los Menem: la historia de cómo los primos llegaron a integrar el primer círculo de poder de Karina Milei 


El titular de la Cámara de Diputados y el subsecretario de Gestión Institucional forjaron una relación estrecha con la hermana del Presidente desde 2021; son el puente con el partido y áreas clave del Estado 


LA NACION 


Paula Rossi



Eduardo "Lule" Menem, Karina Milei y Martín Menem por Alfredo Sábat


Era noviembre en La Rioja. Cerca de las dos de la tarde. La temperatura, arriba de los 30 grados. 2021. Todavía, barbijos. Javier Milei, candidato a diputado nacional por la Ciudad (en septiembre había competido en las PASO), fue a darle su apoyo a la postulación de Martín Menem a legislador provincial. Pese al calor, y como todavía hace, vistió una campera de cuero. Sharif Menem lo observó desde la escalera del escenario montado en la calle. Milei subió y arengó con el tema Panic Show. En imágenes de ese día se los ve al actual Presidente y a Martín Menem sacarse fotos con la gente. Atrás, casi imperceptibles pero siempre presentes, Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. Una distribución de roles que aún persiste.


Aquella jornada, dicen los que saben, para los Menem fue un “hecho simbólico” del vínculo con la hermana presidencial. Ellos están convencidos de que Karina incitó a Javier a volar a La Rioja y participar del acto, independientemente de que -aseguran- dentro del espacio libertario de ese entonces había detractores de la visita a la provincia norteña. “Karina siempre acompañó a Martín”, aseguran cerca de los primos. Que Karina le dijo a Javier Milei de ir es una postura compartida por distintas fuentes consultadas por LA NACION. Los motivos varían. Lo cierto es que aquel día fue un cimiento clave para una relación que las distintas voces que hablaron con este medio describieron con la misma palabra: “Sólida”.


Los Menem y los Milei se habían conocido antes. Martín Menem, abogado de profesión, se dedicaba a la producción de barras de proteínas, se interesaba por la economía y por eso seguía a Milei que, asimismo, admiraba a su tío Carlos. Entraron en contacto y un día compartieron un encuentro con el expresidente, que -como ya contó LA NACION- le dijo a Milei: ”Vos sos el heredero".


En esos tiempos, Martín Menem organizó una serie de comidas y reuniones, en las que alguna vez participaron Karina Milei, también Lule y Sharif. Al calor electoral, Milei fue electo presidente en 2023; Martín Menem quedó como titular de la Cámara de Diputados; y Karina, Lule y Sharif se transformaron en funcionarios. El nexo creció y, ya en gestión, hubo otro factor decisivo: la cantidad de viajes que la secretaria general hizo con los Menem para armar el partido en cada territorio y a nivel país. Menos La Pampa, recorrieron todas las provincias al menos dos veces.


En los albores del mileísmo, La Libertad Avanza (LLA) como nombre nació -según cuentan- en un café de Vicente López, con parte de quienes prestaron otros sellos para que Milei pudiera candidatearse. Cuando fue reconocido como partido oficial en la Justicia, esos actores ya no tenían la confianza de Karina Milei y muchos de ellos ya no integraban LLA. Quienes dialogan con el mundo de los expulsados aseguran que ellos creen que contradecir a la hermana presidencial y no haberse rendido a sus deseos les valió caro. La construcción de poder de los primos riojanos cerca de la secretaria general dejó su tendal. “Karina comenzó a hacer política con los Menem”, explica una fuente al tanto y otra añade: “Cuando ella decidió formar el partido, lo motorizó con Lule y con Martín”.


Aquellos que ven la relación desde afuera aseguran que un factor importante es que para los Menem no es solo Javier, sino que también es Karina. “No hubiese existido Javier Milei sin Karina Milei”, los escucharon decir en reiteradas oportunidades como muestra de su fidelidad. Los que analizan el vínculo con resquemores sostienen: “Son vivos y se le sumaron a la reina”.



Las valoraciones varían según el grado de aprecio personal y político. Los partidarios de los Menem entienden que existe “amistad y confianza”. Otros karinistas describen un “muy buen vínculo, ligado al trabajo, no tan personal, más allá de que Karina les tiene mucha consideración”. Una fuente del Gobierno comenta: “Karina es letal, pelea a todos, menos a ellos”. Quienes están en las antípodas lo describen así: “Una sociedad”.


Juntos, esta generación de los Menem y Karina Milei nacieron a la política, hicieron campaña, viajaron, ganaron elecciones, perdieron, crearon un partido y atravesaron uno de los escándalos más graves para el Gobierno: la causa Andis, que los salpicó a los tres y que motivó a Lule a publicar el primer tuit de su vida pública, para negar que haya participado de una supuesta red de corrupción en la agencia de discapacidad. “Jamás tuve intervención de ningún tipo en las contrataciones de la Andis. Ni de manera formal ni de manera informal”, dijo.



De momento, ni los Menem ni la hermana del Presidente están bajo investigación en ese expediente. A finales de febrero, el juez federal Sebastián Casanello procesó al extitular de Andis Diego Spagnuolo, por los delitos de cohecho activo (cobro de sobornos), fraude al Estado y negociaciones incompatibles con su cargo. En su fallo, Casanello cita un mensaje que le envió Pablo Atchabahian a Miguel Calvete, en el que parece aludir de manera críptica a la interna política libertaria entre Santiago Caputo y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem -habla de “informar” a “La Rioja”-. Además, el apellido Menem sobrevoló otras causas judiciales, como las investigaciones por contratos del Banco Nación, la obra social Osprera o las presuntas irregularidades en el PAMI.


En su cuenta de X, Lule solo posteó un mensaje más, un día después de las elecciones nacionales legislativas de octubre de 2025 en que LLA se impuso. “Lule tiene muy bajo perfil. No le gusta el bombo mediático”, dicen quienes lo conocen.


Cuentan los que formaron parte de la campaña en La Rioja en 2021 que Lule se encargaba de trazar las calles adónde ir y que ahí los hacía bajar a Martín y a Sharif “a hablar con las señoras”. Desde la Subsecretaría de Gestión Institucional, ubicada en el primer piso de la Casa Rosada, ahora Lule maneja el partido nacional y articula con los referentes provinciales de LLA. Junto con Martín, influye sobre áreas estratégicas del Ejecutivo, como la Anses o Nación Seguros -donde colocaron a Alfonso José Torres-, desde el inicio de la gestión de Milei.



La mano derecha de Karina Milei en los asuntos partidarios tiene injerencia en la mayoría de los distritos, pero hay excepciones: la provincia de Buenos Aires, comandada por Sebastián Pareja; Santa Fe, donde orbita una íntima amiga de la hermana presidencial: la diputada nacional Romina Diez; y la Ciudad, donde tiene su peso Pilar Ramírez, también cercana a Karina Milei.


Sharif, por su parte, controla la juventud partidaria y además es funcionario de la Cámara baja, con tareas administrativas y como mano derecha de Martín Menem, la máxima autoridad de ese cuerpo.


Los detractores de los primos riojanos plantean: “Los Menem se quedaron con Diputados, Pami y Anses para dominar todo el poder territorial”.


A los Menem distintas fuentes al tanto de los movimientos del Gobierno también les adjudican la “rosca” judicial. Cuando se gestó la movida para avanzar sobre el Ministerio de Justicia, Karina Milei ubicó a la dupla Mahiques-Viola, recomendada por los primos.


Fuentes de todas las vertientes consultadas por LA NACION coinciden, sin embargo, en que Karina Milei tiene la última palabra. Pero disienten en el tránsito hasta ese punto. “Ella les delega ciertas cosas pero tiene la visión de todo el bosque. Define todo”, refieren partidarios de los Menem. En otras terminales libertarias que tienen fricciones con los primos refieren: “Le llenan la cabeza. Ella dice lo que ellos le dicen”. En el mundo karinista-no menemista afirman que la secretaria general es “muy equitativa” y que “reparte bien” el rol dentro de sus equipos. “Les da bola en lo que ellos interfieren, pero no se cierra solo ahí”, afirman.


Esta semana, como muestra de su alineamiento sin titubeos con Karina Milei, Martín Menem no le esquivó a la respuesta sobre el jefe de Gabinete -aliado interno de la hermana del Presidente-, cuestionado por sus viajes y su patrimonio. “Pongo las manos en el fuego por Manuel Adorni”, dijo.


En el Gobierno, los que le tienen más aprecio a Santiago Caputo que a los Menem aseguran que el vínculo de la secretaria general con el estratega se detonó por la injerencia de los primos. “Se cortó la relación por ellos”, repiten.


Fuentes fieles a la terminal menemista lo desmienten y afirman que el quiebre se inició con pequeños gestos, como que los propagandistas libertarios -que responden a Caputo- “dejaban de lado el Congreso”. Además, denuncian: “Karina es la persona que más entiende de política y la limaron. Tiene vibras muy positivas y la hicieron quedar como que no. En vez de ayudarla, no la cuidaron ni ponderaron su calidad humana”.


Las elecciones de 2025 le hicieron ganar casilleros a la hermana. “Todos decían que perdíamos. También las encuestas que tenía Santiago. Y Karina y Lule eran los únicos que decían que ganábamos. Y ganamos”, afirmó una voz que conoce bien a los Menem.


Detrás de los dichos de unos y otros existe una fuerte puja de poder sobre las distintas áreas del Estado y sospechas de todo tipo que ya son inocultables.


Por Paula Rossi 

"Editorial Columba: Tibs & Tubes - Completa"

martes, 7 de abril de 2026

HUMOR DIARIO

Campeones morales











Lumpencracia 


Campeones morales


El riesgo de una gestión anárquica se transforma en un problema aún mayor ante la falta de resultados políticos y económicos


Pablo Helman


Diario Perfil



La muerte de un viajante. Manuel Adorni por Pablo Temes




“Fue culpa mía/ Por haber pateado mal/ Fue culpa mía/ Por no atajar el penal/ Fue culpa mía/ Por no pasártela a tiempo/ Fue culpa nuestra. Este vestuario en silencio/ No es importante ni el fin del mundo/ Arriba chicos somos segundos/ Bancarse ser segundo también es ser campeón/ Pusimos en la cancha chispa y corazón/ Ganamos y perdemos lo bueno es competir/ Pero seguimos juntos unidos hasta el fin. Cebollitas subcampeón/ Cebollitas subcampeón/ Cebollitas su hinchada grita fuerte, subcampeón”.


Letra de la canción Cebollitas subcampeón.



“River es Aruba”,


José María Aguilar, presidente de River, años antes del descenso.


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1. La diputada Juliana Santillán dijo que estuvo reunida con el embajador de Checoslovaquia, país que dejó de existir el 1° de enero de 1993. El presidente de la Cámara en la que está la diputada, Martín Menem, dijo esta semana que la gesta de Malvinas (en la que murieron muchos argentinos) fue en el “ochenta y pico”. Manuel Adorni se muestra a diario con el Presidente y su hermana, tacha de “apenas periodistas” a los que lo interrogan mientras le aparecen propiedades inmobiliarias, viajes al exterior –el último es la versión sobre Aruba, una suerte de paraíso, tal como lo registra la infortunada frase del expresidente Aguilar–, llueven acusaciones sobre créditos hipotecarios de Banco Nación a distintos dirigentes del Gobierno. Parecería que la palabra “anarquía”, no en el sentido de Proudhon o Bakunin, aplica a cierto sector del Gobierno. Como si todo fuera una suerte de fiesta que trasciende a Olivos, ver la foto del entorno presidencial revela un porqué. Como dijo el propio jefe de campaña cuando se presentó como legislador en la Ciudad: “Si Adorni es Milei; Milei soy yo”. La actitud del Presidente y su hermana demuestra una tendencia al respecto. 


2. El periodismo –especialmente el deportivo– acuñó una frase para describir a aquellos equipos que ponían todo su empeño, jugaban lo mejor que podían y, sin embargo, no alcanzaban el resultado: campeones morales. Ser campeón moral también era resultar objeto de bromas: hubo equipos que quedaron en la historia por su proximidad al triunfo pero su carencia de éxitos. Hablar de moral como merecimiento o voluntad fue al mismo tiempo ser objeto de ironías: Carlos Salvador Bilardo fue uno de los que se mofaban de tal voluntad. En el deporte es un tema más complejo el hecho de que alcance o no: pero en política los resultados son los que mandan. El presidente que dijo que la “moral será política de Estado” unos días antes de que lluevan una catarata de denuncias sobre su entorno parecería que tiene a disposición un conjunto parecido al Cebollitas del programa televisivo de allá por el noventa y pico (fue entre 1997 y 1998). Campeones morales, en este sentido: más deslome que goles. Y, como dice el refrán: goles son amores, que es la clave de la política.


3. Cabe jugar por un instante con la idea de “campeón moral” en un sentido más profundo. ¿Qué podría ser un campeón moral visto desde otro lado? Sería alguien que entienda que la moral no es estrategia sino algo que no se negocia. Javier Milei lo dijo sobre Karina: un límite. La moral es definitivamente un límite. Podemos decir que en algún sentido es todo lo contrario de un “costo marginal”. Algo que está presente en la manera de manejarse ante el Estado. Alguien lejísimos de un cambio en su patrimonio durante la gestión, de las dádivas. Si sumamos más elementos a la semblanza, podemos agregar que un campeón moral es alguien que entiende el valor de la ley, la palabra, la razón: términos que la política parece haber abandonado. Pero que en la Argentina tienen antecedentes: Alfredo Palacios y Arturo Illia, por caso: un socialista y un radical, ideal para recibir los epítetos presidenciales.


4. Hace un tiempo apareció un libro de indispensable lectura, Los dueños de la Argentina, de Soledad Vallejos. Narra la historia de los distintos think tanks neoliberales y libertarios que existían en la Argentina. Organizaciones que no se manifestaron hasta la llegada de LLA al poder, pero que funcionaban desde hace casi cien años sustentando “las ideas de la libertad”. Con algo de secta, analogías posibles con grupos de la izquierda, estas organizaciones muchas veces se sustentan en el estudio, el conocimiento, un vínculo con el poder y con los libros. Un elemento interesante es que la historia de estas organizaciones tiene en Javier Milei a un personaje completamente marginal. Apenas aparece con un lugar un poco más relevante cuando llega al poder. Obviamente, en el libro no tienen roles destacados personas como Karina, Manuel Adorni, los primos Menem, Lilia Lemoine. Ni siquiera están Santiago o Luis Caputo. Es interesante pensar la situación como síntoma.


5. En la revista Nueva Sociedad, aparece un reportaje a la autora de Furious Minds: The Making of the MAGA New Right (Mentes furiosas. El nacimiento de la nueva derecha de MAGA), Princeton University Press, 2025, Laura K. Field. También narra  la historia del sustento intelectual de otro movimiento con el que se compara al gobierno argentino actual, el que acompaña a Donald Trump. Como dice el mismo artículo, se habla “sobre la infraestructura intelectual que lo sostiene: esa red de académicos, filósofos políticos y juristas que, desde mucho antes de 2016, venían dedicándose a dotar de andamiaje teórico a un movimiento cuyo líder jamás ha leído un libro de teoría política”. Field narra las tres influencias que sustentan al líder actual republicano: aquella batalla cultural con ideas claras basadas en un constitucionalismo, una crítica al capitalismo liberal y su dinámica y un nacionalismo cristiano. 


6. Se sabe que la primera gestión de Donald Trump en el poder tuvo mucho de caos. Muchos de sus funcionarios también llegaban sin experiencia política. Pero el sustento ideológico estaba. El carácter caótico de la gestión argentina no debe ser soslayado.


7. El Gobierno habla de casta. Quizás lo oportuno sea hablar de una necesaria burocracia. Argentina acaba de tener una experiencia exitosa. Más allá de las reacciones de los políticos, el triunfo en la causa YPF se explica gracias a la continuidad entre los distintos abogados de los diferentes gobiernos. Variaron sus jefes, pero los técnicos fueron los mismos. Pero fueron los expertos y expertas (hubo muchas mujeres en los equipos) quienes sostuvieron los argumentos de la Argentina. Y lo hicieron con pericia.


8. El 26 de marzo de 2022, Beatriz Sarlo escribió sobre la burocracia en PERFIL: “Como es sabido y fue teorizado por famosos filósofos e investigadores, un presidente depende, para ejercer sus funciones, de un cuadro administrativo y burocrático que debe asegurarle lo que se ha denominado “calificación profesional que fundamente su nombramiento”. Tales funcionarios deben estar “sometidos a una rigurosa disciplina y vigilancia administrativa”. Inútil agregar que esos filósofos e investigadores no llegaron a adivinar las triquiñuelas del camporismo, las vacaciones en el Caribe de los funcionarios y funcionarias, las promociones por amistad o por enemistad. Como hombres de pensamiento ordenado, no podían adelantarse a las maniobras de la política criolla”. Las triquiñuelas, por lo visto, no pertenecen a un solo sector político.

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El espionaje ruso desata el odio de Milei a la prensa





















LA NACION > Opinión 


El espionaje ruso desata el odio de Milei a la prensa


LA NACION


Pablo Sirvén



Javier Milei por Alfredo Sábat


NOLSALP. Con esta sigla solo enigmática en apariencia –significa “No odiamos lo suficiente a los periodistas”–, Javier Milei volvió a reflotar el execrable eslogan que incita a la violencia indiscriminada contra la prensa. No solo hacia los que son venales, mienten, exageran o directamente son operadores disfrazados de periodistas. El Presidente ilustra uno de sus posteos en las redes sociales con los logos de varios medios de comunicación, la mayoría de ellos del todo ajenos a la denunciada red de espionaje rusa que pagó notas para denostar al gobierno libertario.



La revelación funcionó como excelente excusa para darle de vuelta máquina a su grito de guerra preferido: NOLSALP. Debería sincerarse y reconocer que lo fastidian más que nada los comunicadores que investigan con seriedad los chanchullos del poder actual, se llamen $Libra, Andis, las inconsistencias de Adorni o la lista larga de funcionarios beneficiados con abultados créditos del Banco Nación.


La revelación de Santiago O’Donnell, en su sitio Filtraleaks, que catalogó como “campaña de propaganda y desinformación del Kremlin en la Argentina” le vino como anillo al dedo a Milei. Creyó encontrar allí, de paso, un inmejorable argumento para intentar apagar de una vez las llamas que mantienen incandescente el caso Adorni.


La noticia llega con delay porque se refiere a coberturas del año 2024 que, de hecho, ya habían trascendido en parte hace unos meses. Milei elucubra que lo que se filtró ahora es solo la punta de un iceberg. Es probable. Al momento lo que se sabe es que se pagaron 283.000 dólares por la publicación de 250 artículos en contra del líder libertario y de los enemigos de Rusia, en veinte sitios web con perfil kirchnerista o de izquierda. También figuran empresas como Infobae, El Cronista, A24 y C5N.



Si la anulación del fallo adverso sobre YPF no logró desplazar de la vidriera mediática los tropiezos de Adorni, menos parece factible que lo pueda hacer con esta lista de impresentables “ensobrados” de Rusia.


Adorni tampoco ayuda: casi no hay día en que no se sospeche de una nueva erogación dispendiosa del chamuscado jefe de Gabinete. Eso renueva el interés de los medios, como el viaje a Aruba, que habría realizado a fines de 2024. Y que también contrató a un abogado penalista de un estudio de fuste que en su momento defendió a Alfredo Yabrán. Todas novedades que tomaron estado público después de que levantara la conferencia de prensa prevista para el miércoles último porque los acreditados en la Casa Rosada lo esperaban relamiéndose.



Es inevitable asociar el empecinamiento de Manuel Adorni con aquel chiste de Jaimito sobre el misterioso alumno que cuando nadie lo veía escribía insistentemente en el pizarrón la palabra “pis”. La maestra invitó a los chicos de la clase a que cerraran los ojos junto con ella para darle la chance al culpable de que enmendara su error y borrara aquello sin identificarse. Pero cuando todos abrieron los ojos de vuelta leyeron: “Pis y caca. El enmascarado no se rinde”.


Algo de eso hay en la porfía del jefe de Gabinete de no dar un paso al costado en medio de nuevas evidencias que lo complican más y del propio presidente de la Nación que no para de abrazarlo en cuanto acto público se lo cruza. Parecen niños caprichosos que, con tal de hacer su gusto, niegan la realidad de que se trata de un tema terminado y sin retorno que solo lastimará más la credibilidad de la gestión libertaria si se posterga la decisión indefinidamente.


Adorni luce mezquino al no renunciar por su propia voluntad. Impide suturar el innecesario desgaste que le ocasiona al Gobierno desde hace varias semanas.



Los hermanos Milei se empeñan en retenerlo y le arman nuevas reuniones en premio a su indiscutible lealtad, en flagrante y muy costosa contradicción con la cantidad de funcionarios que vienen tirando por la borda desde que llegaron al poder por motivos muchísimo más insignificantes.


Raúl Alfonsín quiso que la reforma constitucional de 1994 contribuyera a morigerar el poder presidencial. Por eso propició la creación de la figura del jefe de Gabinete, casi a la manera de los primeros ministros europeos. Y así quedó plasmado en el artículo 100 de la renovada Carta Magna que le asigna la responsabilidad de “ejercer la administración del país”.



Pero la norma nació como letra muerta. Los mandatarios que se sucedieron desde entonces –débiles, como Fernando De la Rúa o muy fuertes, como Carlos Menem– redujeron a los jefes de Gabinete a ser meros coordinadores de los ministros y no verdaderos fusibles que en caso de crisis pudiesen ser reemplazados sin comprometer la gobernabilidad del presidente de turno. Por el contrario, al sostener a ultranza a Adorni en su cargo, Milei se contamina de la degradación que padece su principal funcionario.


Algo parecido le sucedió, en otro plano, a Mauricio Macri en su período presidencial al atarse todo su mandato al anodino Marcos Peña, lo que volvió más insustancial desde lo político a su gobierno y sin reflejos contundentes en las etapas más tormentosas. Cristina Kirchner, en cambio, durante sus dos gobiernos, cambió de jefe de Gabinete varias veces sin hacerse el más mínimo problema.



Es un cargo con demasiada visibilidad que exige una gran fortaleza y autoridad en el mando, atributos que Adorni ha perdido.


Por Pablo Sirvén 

"Ediciones Record: Revista TIT-BITS (Tercera etapa) N° 3" (Mayo 1991)