martes, 25 de agosto de 2026

Milei acelera por 2027 mientras los números le tiran la realidad por la cabeza


 

 Editorial 


¿Apuesta suicida o desconexión?


Milei acelera por 2027 mientras los números le tiran la realidad por la cabeza




El presidemente Javier Milei. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)


Javier Milei ya puso sobre la mesa su intención de buscar la reelección en 2027. El problema para el Presidente no es que quiera continuar en la Casa Rosada, sino el momento elegido para instalar públicamente esa aspiración: cuando su gestión enfrenta un desgaste significativo, persisten las dificultades económicas y distintas encuestas muestran un escenario bastante más incómodo para el oficialismo que el que Milei parece imaginar.


La decisión puede ser interpretada como una demostración de confianza. Pero también abre una pregunta inevitable: ¿Está el Presidente leyendo la realidad política del país o está mirando exclusivamente los indicadores que confirman su propio relato?


El Gobierno todavía conserva capacidad electoral y sería absurdo dar por muerto al oficialismo a más de un año de una elección presidencial. Sin embargo, tampoco resulta serio ignorar el deterioro de determinados indicadores de opinión pública.


La intención de voto, la imagen presidencial y la evaluación de una gestión no son exactamente lo mismo, pero juntas permiten observar una tendencia: el entusiasmo inicial que acompañó a Milei ya no tiene la misma intensidad.


La economía, el verdadero examen


Milei llegó al poder prometiendo una transformación profunda de la Argentina. Su principal argumento político continúa siendo que el sacrificio presente permitirá construir una economía más estable y próspera en el futuro.


El problema es que para una parte importante de la sociedad el futuro todavía no llegó.


El costo del ajuste se convirtió en una experiencia cotidiana para millones de argentinos. El salario, el empleo, el consumo y la capacidad de llegar a fin de mes son variables que difícilmente puedan resolverse con consignas libertarias, insultos contra la “casta” o publicaciones triunfalistas en redes sociales.


La política económica puede exhibir determinados resultados positivos y, al mismo tiempo, generar un enorme malestar social. Esa tensión es precisamente uno de los mayores riesgos electorales que enfrenta Milei.


El Presidente necesita que la sociedad crea que el sacrificio tiene sentido. Pero cada vez que una familia debe recortar gastos, cada vez que un trabajador siente que su sueldo pierde capacidad de compra o cada vez que una pequeña empresa enfrenta dificultades para sobrevivir, la discusión económica deja de ser una cuestión de estadísticas y se convierte en una experiencia personal.


Y ahí es donde el relato oficial puede comenzar a chocar contra la realidad.


El fantasma de 2027


Anunciar una candidatura presidencial con tanta anticipación tiene una ventaja evidente: permite a Milei ordenar el espacio libertario y convertir la reelección en el eje político del Gobierno.


Pero también tiene una desventaja considerable: transforma el desempeño de cada día de gestión en parte de una campaña electoral permanente.


A partir de ahora, cualquier crisis económica, conflicto interno, escándalo político o caída en las encuestas puede ser leído como un problema de la candidatura presidencial de Milei.


El Presidente ya no puede refugiarse en la idea de que falta mucho para 2027. Él mismo decidió instalar 2027 en el centro de la conversación.


Y eso puede convertirse en una trampa.


Porque si el oficialismo mejora sustancialmente la economía, Milei tendrá argumentos para decir que tenía razón. Pero si el malestar social continúa creciendo, la oposición tendrá una respuesta extremadamente sencilla: “Milei quiere cuatro años más de esto”.


La oposición todavía tiene problemas


Sería ingenuo presentar este escenario como si Milei estuviera electoralmente derrotado. No lo está.


La oposición continúa fragmentada y todavía no apareció una figura capaz de concentrar por sí sola el voto opositor. Ese dato puede beneficiar enormemente al Presidente.


La paradoja es que Milei puede estar desgastado y, al mismo tiempo, seguir siendo el candidato con mayores posibilidades de llegar a una segunda vuelta.


Eso no significa que su reelección esté asegurada.


Significa que el principal activo electoral del oficialismo puede no ser su propia fortaleza, sino la incapacidad de sus adversarios para construir una alternativa competitiva.


Y ese es justamente uno de los grandes interrogantes de cara a 2027: ¿Qué sucedería si el peronismo logra reorganizarse, el centro político encuentra una candidatura competitiva y sectores hoy enfrentados consiguen coordinarse contra La Libertad Avanza?


Milei podría descubrir entonces que tener un núcleo duro importante no alcanza para garantizar cuatro años más en el poder.


El Presidente contra su propio espejo


Hay algo particularmente llamativo en el discurso presidencial: Milei suele hablar de su gestión como si los resultados fueran evidentes e indiscutibles.


Pero la Argentina real es bastante más contradictoria.


Hay indicadores que pueden ser utilizados por el Gobierno para defender su programa y otros que muestran un fuerte descontento. Hay ciudadanos que consideran que Milei está haciendo exactamente lo que prometió y otros que creen que el costo del programa económico es demasiado elevado.


La democracia funciona precisamente sobre esa disputa de interpretaciones.


El problema aparece cuando un gobierno confunde sus propias convicciones con una descripción objetiva de la realidad.


Milei construyó buena parte de su identidad política enfrentándose contra aquello que denominaba “la casta”. Ahora enfrenta un desafío diferente: demostrar que su propio proyecto puede sobrevivir al desgaste inevitable que produce gobernar.


Porque gobernar no es solamente ganar una elección. Es administrar conflictos, construir consensos, sostener instituciones y producir resultados que sean perceptibles para la mayoría de la población.


Y 2027 será, en buena medida, un plebiscito sobre eso.


¿Una candidatura prematura?


La decisión de Milei de hablar abiertamente de su reelección puede ser entendida como una muestra de seguridad.


Pero también puede revelar cierta desconexión con el humor social.


Si las encuestas muestran desgaste, si persisten problemas económicos y si todavía falta más de un año para definir formalmente las candidaturas, ¿por qué apurarse?


La respuesta probablemente esté dentro de la propia lógica del oficialismo: Milei necesita mantener movilizada a su base, evitar que sus aliados comiencen a discutir sucesiones y consolidar la idea de que el proyecto libertario no termina en diciembre de 2027.


Pero esa estrategia también tiene un costo.


Cuanto antes se instala la pregunta sobre la reelección, antes comienza el juicio sobre si el Presidente merece otros cuatro años.


Y si la respuesta social empieza a ser negativa, el propio Milei habrá sido quien adelantó el debate.


Por ahora, no hay motivos serios para afirmar que Javier Milei está fuera de carrera. Tampoco existen razones para asumir que su reelección será sencilla.


Lo que sí existe es una advertencia política evidente: el Presidente decidió mirar hacia 2027 cuando todavía tiene que convencer a buena parte de la sociedad de que el esfuerzo económico que exige su programa tendrá una recompensa concreta.


Milei puede tener razón y terminar convirtiendo su candidatura en el comienzo de una segunda etapa histórica del experimento libertario.


Pero también puede estar cometiendo el error clásico de todo poder: enamorarse de su propio relato y creer que la realidad funciona exactamente como sus discursos.


La elección de 2027 todavía está lejos. Pero el reloj ya empezó a correr.


Y esta vez, el principal adversario de Milei no será solamente la oposición.


Será la realidad.


 

HUMOR DIARIO


 


 

El Presidente intensifica sus ataques a los medios


 

 El Presidente intensifica sus ataques a los medios 


Durante la última semana, Javier Milei apuntó en las redes y en entrevistas contra decenas de medios y cronistas a los que acusó de conspirar, mentir y extorsionar


La Nacion


25 Agosto 2026





Javier Milei por Alfredo Sabat


El presidente Javier Milei intensificó la última semana su ataque contra el periodismo con una avalancha de mensajes negativos que escribió o compartió en redes sociales y con alusiones en discursos oficiales. Como en sus tiempos de mayor agresividad, recurrió a insultos, menciones escatológicas, acusaciones sin pruebas y el uso sistemático del eslogan “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.


Un relevamiento de su cuenta en la red social X refleja que reprodujo 335 mensajes contra la prensa entre el lunes 17 y el domingo 23, escribió otros 26 textos propios y aludió 21 veces al periodismo, siempre con tono despectivo, en los dos discursos y la entrevista que dio entre el jueves y el sábado. Apuntó en ese período a 16 periodistas con nombre y apellido y cuestionó a al menos nueve empresas de comunicación.


En casi todos los casos acusó a los medios y profesionales de difundir información falsa para instalar la idea de que hay malestar social por la situación actual de la economía, el freno del consumo y la mora bancaria, temas que el Presidente niega –a pesar de que lo reflejan las estadísticas del propio Gobierno–.


“Periodistas ignorantes e imbéciles te quieren vender que hacer populismo es empatía. Esa estupidez (SIC) le costó muy caro al país. ¿Quizás a los imbéciles en cuestión les pareció bien el plan platita de Massa? Además me encantan esos analfabetos numéricos que creen que entienden el vínculo entre los datos y la realidad”, escribió el domingo en un extenso mensaje en X. Respondía a un corte de video con una opinión del periodista Adrián Ventura, del canal TN.


Ese fue uno de los tantos blancos de su furia. Los más atacados en las últimas horas fueron Marcelo Bonelli y Manu Jove. Republicó más de 50 mensajes contra ellos dos en el transcurso de solo cinco días.


A Bonelli lo trató de “mierda humana mal cagada” en un posteo escrito por él, en un intento de desacreditar la columna de análisis publicada en Clarín el viernes.


A Jove también lo tildó de “mierda humana” porque puso en cuestionamiento una afirmación del Presidente en el discurso que dio en el Council of the Americas. Milei se había arrogado el cumplimiento de su promesa de que la inflación de agosto empezaría con 0, porque el índice mayorista dio 0,8%. Jove recordó que el vaticinio de Milei respondía a la inflación minorista (que aún ronda el 2% mensual). La Oficina de Respuesta del Gobierno se encargó incluso de publicar un larguísimo posteo en el que Milei siempre habló de la mayorista, algo que es falso: el pronóstico, que el Presidente mantuvo entre diciembre y marzo pasado, siempre aludió de manera explícita al indicador minorista. Los archivos lo prueban.


Otra periodista a la que atacó profusamente durante estos días fue Mercedes Ninci, a quien le apuntó por un comentario que hizo en LN+ sobre los sueldos de las empleadas domésticas. “PALIZA A LA BRUTA. Parece que sus 30 años de patear la calle no le han enseñado las cosas más elementales de la vida...”, escribió el martes.


Con distinta intensidad aludió también en mensajes que ayudó a viralizar en redes a Nelson Castro, Nancy Pazos, Víctor Hugo Morales, María O’Donnell, Diego Iglesias, María Laura Santillán, Viviana Canosa, Gustavo Sylvestre, Jorge Rial, Luciana Geuna y Roberto Navarro.


Le apuntó también a Hugo Alconada Mon, al republicar una placa con su foto y el mensaje “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.


“Milei no se está enfrentando a uno o dos periodistas subnormales, está enfrentando a todo un aparato de propaganda que durante décadas fue cómplice del deterioro económico e institucional de Argentina”, fue uno de los mensajes que retuiteó y etiquetó con la expresión “masterclass”.


Entre los medios cuestionados en los mensajes que difundió Milei figuran LA NACION, Clarín, Infobae,


Perfil, El Destape, Crónica TV, LN+, TN y C5N.


En su discurso ante el Council of the Americas fue lapidario con la prensa. Habló de “periodistas corruptos, mentirosos, ensobrados, sicarios del micrófono”, “seres muy precarios intelectualmente”, “simios con micrófono”, “imbéciles” y “la basura de los periodistas”. Acusó a casi todos los medios de comunicación de trabajar “para voltear al Gobierno”.


Ese día, a los cronistas se les impidió entrar al salón del Hotel Alvear donde hablaba Milei. El funcionario a cargo del área audiovisual del Gobierno, Santiago Oría, intentó desmentir trabas a la cobertura con un video en que muestra cómo se instalaron pantallas en los pasillos para que la prensa pudiera escuchar el discurso (es decir, con las mismas condiciones que cualquiera que lo viera por televisión).


“Esta es mortal. Dicen ‘se les prohibió el ingreso para escuchar el discurso’. Y ahí tienen pantallas y parlantes fuertes por donde se escuchan el discurso lo mas bien como se ve en el video. Como lloran en base a mentiras (SIC)”, escribió Oría y fue aplaudido por Milei.


Milei reforzó sus palabras del discurso con un mensaje adicional en las redes. “He visto pasar una gran cantidad de recortes con la opinión de periodistas corruptos ensobrados muy enojados con mi charla de ayer. No sólo que no me sorprende, sino que me halaga ver que les haya molestado tanto mostrar como mienten y lo que lo alteran los datos duros. CIAO!”, escribió.


Al día siguiente en Rosario, insistió con su ataque. Habló de “operadores baratos”, “medios cómplices de los que quieren que a la Argentina le vaya mal”, “odiadores de los datos” y repitió insultos de los días anteriores.


El sábado, en una conversación con el relator Gabriel Anello en Radio Mitre, volvió a la carga. “Si yo le hiciera caso a las estupideces que dicen los periodistas, el país estaría incendiado ya 10 veces. Son tan hábiles para criticar cuando en realidad se la pasan mintiendo todo el tiempo, no hacen bien su trabajo y critican el trabajo de otro”, dijo. Retomó el relato de “el corte de la pauta” como origen de las críticas a su gobierno. “El 95% del periodismo son escritores de ficción frustrados, entonces escriben cualquier estupidez todo el tiempo”, añadió. Volvió a atacar a Ninci y a Pazos (“esa periodista imbécil”) e insistió con que los medios “mienten y ocultan datos todo el tiempo” para hacerlo pasar a él como “desconectado con la realidad”.


Puso mucho énfasis en refutar noticias basadas en números del Indec sobre la baja del consumo, el aumento de la mora bancaria y la velocidad del crecimiento económico (mucho menor de lo que el oficialismo esperaba, según admitió el propio presidente del Banco Central, Santiago Bausili, días atrás).


“Entiendo que me odien. Me odian porque les corté la pauta. Me odian porque dejé en evidencia ante la sociedad que son corruptos, sucios, mentirosos. Entiendo que me odien porque son de izquierda”, repitió en redes.


Entre sus seguidores compiten por conseguir reposteos de Milei. Uno de los más exitosos en ese sentido es el filósofo Alejandro Rozitchner, que el jueves consiguió el aplauso presidencial al escribir: “Qué lástima que la enorme mayoría de los medios y de los periodistas estén tan pelotudos y trabajen todo el tiempo para que al país le vaya mal. Se refuerzan entre ellos el peor criterio posible. Pensar que en algún momento los escuchaba como si dijeran cosas interesantes”.


La ola de insultos suscitó un repudio de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA): “Desmentir, aclarar, criticar, cuestionar y discrepar son herramientas legítimas en el debate público. La agresión y el insulto lo degradan y enrarecen”.


El domingo, Milei pareció responder a esos cuestionamientos. Usó un mecanismo llamativo: republicó un mensaje de Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk que funciona como herramienta añadida a la red X.


“Insultar genera enojo en quien se siente aludido, sí. Milei usa ese tono porque ve el populismo como el problema que hundió a Argentina, no como empatía. Ser presidente no lo vuelve pandillero ni lo absuelve: habla con el mismo derecho que cualquier ciudadano. El fondo del debate son los resultados, no las formas”. Milei apostilló la frase con un “masterclass de Grok”, sin transparentar cuál fue la pregunta previa con la que se generó artificialmente ese párrafo.


El de esta última semana no es el período de mayores agresiones de Milei a la prensa. Ya ha tenido varios momentos de ebullición: por ejemplo, en Pascua republicó casi 1000 mensajes contra el periodismo y los medios en solo cuatro días.


 

"Alien – Mata Reyes #1 (2026)"