sábado, 25 de abril de 2026

Un ladrillo flojo sacude la arquitectura del poder


 

Un ladrillo flojo sacude la arquitectura del poder

Carlos Pagni 

LA NACION 




Sergio Massa por Alfredo Sabat

Es habitual que tramas complejas de negocios se deshagan porque se salta un punto, un episodio mínimo. Por ejemplo,al guien que,presionado por la ansiedad,hablade más.Los psico analistaslollaman “fallido”. Ese ladrillo que se mueve puede provocar el derrumbe de toda una arquitectura de poder. Esta micro física está que dando aldes nudo en la investigación del fiscal Franco Picardi para determinar qué delitos secometier on durante la presidencia de Alberto Fernández con el Sistema de Importaciones del a República Argentina (SIRA).

Las maniobras con el comercio exterior son el nudo central de una red de negocios, por lo menos, irregulares. Allí se cruzan el aprovechamiento de la brecha cambiaria por parte de financistas con llegada a funcionarios del Banco Central. Por esa vía, en apenas dos pasos, se llega a la AFA y los fabulosos movimientos de dinero de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.

Otro canal conecta con el negocio de las apuestas clandestinas. Pero hay una dimensión más importante en este circuito subterráneo: de las fortunas que se hicieron a través de estas operaciones habría salido parte del financiamiento de dos campañas electorales. Una sería la de Sergio Massa, que condujo el Ministerio de Economía mientras se ponían en circulación estos caudales. La otra campaña es menos evidente. Pero hay infinidad de versiones que aseguran que, a través de Massa y de su entorno, parte del dinero llegó a manos de los hermanos Milei.

El punto del tejido que se soltó es la declaración del excomisario de la Policía Metropolitana Carlos Smith en condición de imputado colaborador, es decir, de arrepentido. Smith confesó ante Picardi haber recibido 51.000 dólares del financista Elías Piccirillo a cambio de plantar a su socio, José Francisco Hauque, y a su pareja, Marisol Aquino, un arma y un paquete de cocaína de manera tal que terminaran presos. Hauque presionaba a Piccirillo para recuperar seis millones de dólares que le había prestado. Para evitar saldar esa deuda, Piccirillo invitó a su socio a comer, junto a su pareja, al Hotel Hyatt de la avenida Alvear. Del encuentro salieron todos en el auto de Hauque, que es donde Piccirillo escondió la droga y el arma. No habían recorrido demasiados metros cuando Smith los interceptó, revisó el auto e incautó la droga y la pistola. Pronto se advirtió que todo había sido un montaje, por lo que Smith fue procesado. Interesado en aliviar su calvario, propuso ofrecer información sobre un complejo sistema delictivo.

La narración más completa de esta saga delictiva corresponde a Francisco Olivera, que viene dando cuenta de todos sus detalles desde que sucedían los hechos. El logorreico Smith ofreció datos sobre un universo que era bastante conocido en el submundo de la política. Una red de financieras cercanas a los funcionarios de Economía tenía acceso al dólar oficial, casi siempre simulando operaciones de importación. Las sumas obtenidas eran después vendidas en el mercado paralelo, con diferencias que en algunos períodos superaban el 200%. Además de generar fortunas, de las que se beneficiarían, hay que suponer, los funcionarios habilitantes contribuían a la marcha del plan económico presionando hacia abajo el precio del dólar blue.

Piccirillo saltó a la fama por alquilar el opulento yate Boldt por un millón y medio de dólares para circunnavegar Ibiza y Formentera, durante una semana, con su prometida de entonces, Jesica Cirio. Tiempos en que el enamorado era conocido en el ambiente financiero como “el rey del blue”. Su primer contacto con el poder se produjo cuando un funcionario de Alberto Fernández, al advertir que movía montañas de dólares hacia el norte del país, quiso conocerlo. En el encuentro, el cuevero recibió esta instrucción: “A partir de ahora, esto que hacés para vos lo vas a hacer también para mí”.

Además de esas martingalas con los tipos de cambio, bajo el imperio de Fernández-Massa se siguió practicando un negocio inveterado. Se les habrían cobrado de manera muy regular coimas de entre el 10 y el 15% a importadores convencionales. Cuando se libere el secreto de sumario, tal vez se verifique lo que ya informó Olivera: Picardi cuenta con, por lo menos, cuatro pruebas de ese tipo de sobornos. Con nombres y apellidos.

Piccirillo y su socio Hauque integraban un conjunto de financieras a través de las cuales circulaban los fondos extraídos con esos ardides del Banco Central. A este club pertenecía Sur Finanzas, de Ariel Vallejo. Sobre esta empresa, muy ligada a Martín Insaurralde, puso su lupa ARCA. La agencia tributaria está a cargo del experimentado Andrés Vázquez y reporta a Santiago Caputo. La conexión entre ambos fue gestionada por el empresario Leonardo Scatturice, cercanísimo a Caputo. Esos vínculos habilitan un sinfín de conjeturas. La más obvia: ¿el avance sobre estas “cuevas” es una de las batallas entre Caputo y Guillermo Michel por el control de la Aduana? Michel, que hoy es un poderoso diputado por Entre Ríos, fue el director de la Aduana durante la gestión ministerial de Massa. Quiere decir que fue una viga maestra del montaje que hoy indaga Picardi. Otros eslabones fueron el exsecretario de Comercio Matías Tombolini y el exsubsecretario de Gestión Comercial Germán Cervantes.

Sur Finanzas fue el boquete a través del cual ARCA, primero, y, después, la Justicia ingresaron en la AFA. Allí se encontró con las mil y una noches de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino. La financiera de Vallejo fue la correa de transmisión entre la asociación futbolística y los clubes necesitados de salvatajes económicos. Por allí también circularían sumas impresionantes procedentes de las apuestas clandestinas en los partidos de fútbol, sobre todo en los clubes del ascenso. Una “industria” que no podría prosperar sin la complicidad de los árbitros, que siempre son designados por la AFA, en particular, por Toviggino. Ya se sabe quién es uno de los grandes gerentes políticos del juego en la provincia de Buenos Aires: Insaurralde.

Las habilidades con el dinero de, entre otros, Vallejo, Piccirillo y Hauque sirvieron para canalizar sumas de distinto origen. Las fortunas procedentes de los permisos de importación y de las operaciones inventadas para conseguir dólares oficiales. Los montos derivados de los contratos de la AFA, intermediados por el matrimonio de Javier Faroni y Erica Gillette, ambos ligados a Massa por vínculos casi familiares. También las valijas atiborradas de dólares traídas de Qatar, casi a hombro, por una barra de “buenos muchachos” que multiplicaron su patrimonio varias veces con estas prestaciones. Allí están Gonzalo “Gonzalote” Caló, Pablo Lapelosa y Alejandro “Turco” Calián, quien se habría ufanado entre sus amigos de haber recaudado más de 25 millones de dólares solo por conectar dirigentes de la AFA con operadores cambiarios. Calián es el compañero de todas las horas de Rodrigo de Paul, a quien escoltó en travesías transatlánticas y con quien estuvo a punto de hacer algunos negocios en Miami. La camaradería en esa ciudad aproximó a dos tipos audaces: Calián y Scatturice. Pero el escándalo de la AFA habría interrumpido lo que se encaminaba a ser una rentabilísima amistad.

La información sobre estas maniobras navegaba sin luces hasta que alguien hizo sonar una alarma. Fue Guillermo Francos. El 12 de julio de 2025, el entonces jefe de Gabinete señaló que habría que investigar la adjudicación de las SIRA porque existían indicios de que para obtenerlas se pagaban coimas. Ocho días más tarde, señaló que Tapia y Toviggino ejercían una manipulación política cuando deciden si el público puede volver a las canchas. Ese día Toviggino le dedicó una respuesta surrealista, acusándolo de “tener los dientes amarillos” y deseándole un rápido final. El 22 de julio, Francos reaccionó por lo de los dientes preguntándose si Toviggino no tendrá los dedos verdes. Un mes más tarde, desde la plataforma Carnaval, cuya propiedad se atribuye a Toviggino y al senador santiagueño Gerardo Zamora, se divulgaron los audios de Diego Spagnuolo revelando que, a través de contratos suscriptos por la Administración Nacional de Discapacidad (Andis), Karina Milei cobraría coimas de 3%.

¿Es una secuencia azarosa de acusaciones o se trató de una cadena cifrada de chantajes? Imposible determinarlo. Sí se puede verificar que a partir de la divulgación de esos audios se multiplicaron los dolores de cabeza para Tapia y, en especial, para Toviggino. El más mortificante fue provocado por la aparición de un pendrive en el que un excolaborador de Toviggino habría atesorado información sobre las intimidades de la AFA y, sobre todo, de la mansión de Villa Rosa atribuida al tesorero de Tapia. Esa información, al parecer, carecería de valor judicial. Pero tiene un impacto político incalculable. Quienes accedieron al material aseguran que sólo trascendió el 5% del contenido. Alcanza y sobra. No sólo hay detalles sobre el patrimonio de Toviggino. Aparecen también fiestas electrizantes con los nombres de los asistentes, entre los que figuran algunos funcionarios judiciales.

Hubo un intento de detener la guerra de acusaciones e intimidades. Un acercamiento de colaboradores de la señorita Milei con Toviggino. La versión más confiable asegura que gracias a esas negociaciones la hermana del Presidente habría accedido a una colección de grabaciones de Spagnuolo mucho más extensa que la que se filtró a través de Carnaval. A cambio se le habría prometido al dueño de la playlist y tesorero de la AFA el control de las causas que lo tienen como imputado. Hay una decisión que convierte esta especulación en un dato verosímil: la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia.

Es imposible que Milei y su hermana ignoraran que estaban designando a un delegado de la AFA en la FIFA. Al exvicerrector de la dudosa universidad de la AFA. Al gestor judicial que recomendó a su alter ego, el atribulado Ignacio Jakim, como abogado de Toviggino. Al hermano de Esteban Mahiques, exintegrante del Tribunal de Disciplina de la AFA. Al hijo del camarista de Casación Carlos Mahiques, que festejó su cumpleaños en la mansión de Villa Rosa. Es decir: es imposible que Milei y su hermana ignoraran que estaban designando al frente del Ministerio de Justicia a un hombre de Tapia y Toviggino. La moral como política de Estado.

Si Mahiques tenía la misión de mejorar la situación de sus amigos de la AFA, hasta ahora logró poco. No pudo evitar que el juez penal-económico Diego Amarante procesara a Tapia y Toviggino por infracciones cambiarias y fiscales. Tampoco logró que la causa en la que están complicados por sospechas de lavado de dinero pase del juzgado de Marcelo Aguinsky al del juez federal de Campana Adrián González Charvay. Los camaristas de Casación Marcelo Borinsky, Javier Carbajo y Ángela Ledesma todavía no resolvieron el destino de la investigación. ¿Podría volver al severo Daniel Rafecas? Es lo que opinó el fiscal de Casación Mario Villar.

Mahiques no consiguió para sus compinches del fútbol algo más delicado: que no circule la información del pendrive. Tampoco lo logró Marcelo Rochetti, abogado de Toviggino que se había hecho célebre por patrocinar a una institución: el “Rafa” Di Zeo, jefe de la barra brava de Boca.

El titular de Justicia está ahora ante un desafío más exigente. Controlar las derivaciones de la causa SIRA. Primer inconveniente: el juez del caso es Ariel Lijo, su rival en la captura de la Procuración General de la Nación. Ese expediente es delicadísimo porque existen muchas sospechas de que parte de los caudalosos fondos que se capturaban a través de esas maniobras habrían sido destinados al financiamiento de campañas. No solo a la de Massa. También a la de Milei. Dirigentes cercanos a Massa que, por razones obvias, se niegan a ser identificados, confiesan que “varias intendencias del conurbano siguen siendo peronistas porque sostuvimos con dinero las candidaturas libertarias, dividiendo de ese modo al electorado opositor”. Estas versiones son salpimentadas con escenas, tal vez imaginarias, de alta tensión política. Por ejemplo, las que sostienen que el encargado de entregar los fondos a los Milei era el titular de la Aduana, Michel, o su alter ego, el habilidoso Sergio “Nono” Vargas, que integró las listas libertarias bonaerenses de la mano de su amigo Carlos Kikuchi. Vargas y Kikuchi militan hoy en la denominada línea libertaria “blue” de la provincia de Buenos Aires. Cuando todo era armonía, ellos orbitaban alrededor de la señorita Milei. ¿Es verdad que ahora Kikuchi y Vargas están midiendo el encanto electoral de Victoria Villarruel? Son nimiedades. Lo inquietante es que entre estas especulaciones figura la posibilidad de que esas manualidades con plata hayan sido filmadas. Habladurías.

Sería muy paranoico atribuir todo lo que pasa en La Libertad Avanza a las enemistades de Karina Milei con Santiago Caputo. Pero anteayer sucedió un episodio misterioso. Desde su cuenta de X, el “Mago” reenvió un tuit que registraba la última explicación de Francisco Olivera sobre el escándalo de las SIRA. Hay un pormenor significativo: durante la campaña de 2023, Caputo no tocó una moneda.


 

"Novaro: Superman #567" (1966)

viernes, 24 de abril de 2026

La Argentina en un mundo nuevo


 

 OPINIóN 


La Argentina en un mundo nuevo


El alineamiento irrestricto de Milei con Estados Unidos e Israel en el conflicto en Medio Oriente es una decisión de doble filo. Geopolítica y pensamiento místico


James Neilson

Former editor of the Buenos Aires Herald (1979-1986)


Revista Noticias



Javier Milei por Pablo Temes


Con rapidez previsible pero para muchos sorprendente, el orden mundial que siguió a la implosión de la Unión Soviética está derrumbándose. Debilitado internamente por el cansancio cultural de los pueblos que lo sostienen, se ve amenazado por el colapso casi universal de la tasa de natalidad, por la inmigración de millones de personas desde zonas pobres de Asia, África y América latina que esperan entrar en países relativamente ricos que, uno tras otro, están cerrándoles las puertas además, claro está, por el expansionismo neo-zarista de la Rusia de Vladimir Putin, la creciente agresividad yihadista y el desafío económico planteado por China.




También está motivando cada vez más preocupación el impacto del desarrollo tecnológico, en especial de la inteligencia artificial, que según los más optimistas -o pesimistas- está por encargarse de una multitud de tareas bien remuneradas, privando a quienes las desempeñan de sus empleos y, lo que en términos políticos es aún más importante, de su lugar en la sociedad. Huelga decir que el clima de incertidumbre así generado no augura nada bueno. Por el contrario, al favorecer a demagogos de todo tipo, asegura que la transición que está en marcha sea tumultuosa. A menos que tengamos mucha suerte, podría ser catastrófica.





Con todo, para la Argentina que, como es notorio, no supo aprovechar las oportunidades que le proporcionaba la época que está acercándose a su fin, las perspectivas abiertas por los cambios que están en marcha podrían ser positivas. Por fortuna, ya se ha transformado en un país exportador de petróleo y gas; aun cuando se restaure pronto el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, los europeos y asiáticos querrán contar con fuentes de energía alternativas en partes del mundo menos peligrosas que el Oriente Medio. Asimismo, el país posee “tierras raras” valiosas que no están bajo el control de China. Siempre y cuando sus gobernantes logren hacer viable la economía nacional y mejoren sustancialmente el sistema educativo, la Argentina cuenta con recursos materiales suficientes como para convertirse en un polo de crecimiento significante.


¿Lo entiende Javier Miel? Parecería que sí. Si bien es un maniqueo nato que ve todo en blanco y negro al que no le gustan para nada los matices que a su entender sólo sirven para socavar la voluntad de los soldados del bien en su lucha eterna contra las huestes del mal, apuesta a que las reformas estructurales que está impulsando sirva para asegurar que el país sea internacionalmente competitivo en los años próximos. También se habrá dado cuenta que, al brindar una impresión de claridad, su forma lineal de pensar lo ha ayudado a dominar el escenario nacional y tener cierta repercusión en el resto del mundo.


Para Milei, problemas que otros encuentran terriblemente complejos son en verdad muy sencillos. Su estrategia económica se inspira en la convicción de que no hay ninguna alternativa viable al mercado libre y que por lo tanto hay que respetar a rajatabla lo que le dice. En cuanto a la política exterior, en su opinión tiene que basarse en una alianza férrea con Estados Unidos e Israel, dos potencias que a su juicio y el de otros son las únicas que están resueltas a defender la civilización occidental que se ve amenazada no sólo por sus muchos enemigos externos sino también por la rebelión interna que está fomentando la nueva izquierda woke que ha hecho de la autocompasión colectiva un arma ideológica potente.


Puede que Milei, convencido como está de que la larga decadencia nacional se debió en gran medida al intento, ensayado por Juan Domingo Perón, de desacoplar al país de Estados Unidos y sus aliados en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, no se haya equivocado, pero eso no quiere decir que los intereses argentinos siempre coincidirán con los de sus socios predilectos. Si bien es probable que Estados Unidos siga siendo por mucho tiempo el país más poderoso y económicamente dinámico del mundo y que Israel se consolide como un hegemón regional, cuando de la evolución de la geopolítica en las décadas próximas se trata, no hay nada escrito.


Sea como fuere, aunque por razones demográficas las perspectivas a largo plazo de China distan de ser tan promisorias como creen los persuadidos de que el Reino del Medio está destinado a reemplazar a Estados Unidos para que dentro de poco el orden internacional gire en torno a Beijing, es de prever que su influencia crezca en los años próximos, de suerte que al país le convendría procurar sacar provecho de las oportunidades comerciales que a buen seguro surgirán.   


Por supuesto, el que la política exterior de Milei dependa demasiado de su relación personal con Donald Trump y Benjamín Netanyahu, dos mandatarios que están en apuros en sus propios países, es motivo de preocupación. Si, como muchos prevén, los demócratas estadounidenses logran superar a los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre, Trump se verá convertido en lo que sus compatriotas llaman un “pato rengo” cuyas iniciativas se verán sistemáticamente frustradas; no extrañaría del todo que en tal caso los demócratas más vengativos quisieran castigar a Milei por haberse identificado tan efusivamente con el magnate.


Mucho dependerá del desenlace de la guerra que Estados Unidos está librando contra el régimen terrorista de los ayatolas iraníes que, al bloquear el tránsito de petróleo, gas y productos afines por el Estrecho de Ormuz, se las ha arreglado para asestar un golpe muy duro a la economía internacional que, para sorpresa de Trump, ya ha tenido consecuencias negativas para la norteamericana al hacer subir el precio de la nafta en las estaciones de servicio. Los costos políticos para Trump serían menores si explicara mejor las razones por las cuales optó por atacar a Irán, pero en opinión de los muchos que lo odian y rezan para que se vea humillado, sus intentos de hacerlo sólo han servido para sembrar confusión.


Por su parte, Netanyahu está en dificultades por motivos de política interna, entre ellos los supuestos por acusaciones de corrupción y por no haber previsto la invasión sanguinaria de su país por los yihadistas de Hamas el 6 de octubre de 2023 en que murieron más de mil personas y centenares fueron tomadas como rehenes. También lo ha perjudicado la decisión de Trump de ordenarle interrumpir la ofensiva contra la milicia pro-iraní Hezbolá en el Líbano. Por razones evidentes, la mayoría de los israelíes quiere que su ejército la elimine de cuajo, pero con el propósito de prolongar por algunos días el precario cese de fuego con Irán, Trump optó por reconocer que, como insistían los voceros del régimen, Hezbolá y la amplia zona del sur del Líbano en que se ha atrincherado, en efecto pertenecen a la dictadura teocrática.



Como muchos han señalado, las prioridades del presidente estadounidense son distintas de las del primer ministro israelí que, por razones evidentes, no se conformará con un arreglo que deje sobrevivir al régimen iraní actual aunque, en cierto modo, su mera existencia beneficia al Estado Judío al permitirle acercarse a potencias regionales sunitas como Arabia Saudita y los emiratos del Golfo. De transformarse un Irán liberado de los clérigos fanatizados, que todos los días se comprometen a borrar a la “entidad sionista” de la faz de la Tierra, en un país tan pro-israelí como era bajo el Sha Mohammed Reza Pahlevi, la geometría política del Oriente Medio cambiaría por completo.


No es la única región en que los distintos países se ven constreñidos a adaptarse a nuevas circunstancias. También tienen que hacerlo virtualmente todos los demás. Si bien es tentador atribuir la desintegración del viejo orden internacional a la conducta vandálica de Trump, estaba agrietándose bien antes de su regreso a la Casa Blanca merced al resurgimiento meteórico de China y al decaimiento, que a esta altura parece irremediable, de las viejas potencias de Europa. El movimiento encabezado por Trump ha aprovechado el temor a que Estados Unidos termine como Europa que, según los estrategas del oficialismo norteamericano actual, está destruyéndose a sí misma al permitirse ser “invadida” por decenas de millones de personas de actitudes que le son radicalmente ajenas y al despilfarrar una proporción excesiva de sus recursos económicos en programas de bienestar social.


Trump dista de ser el primer mandatario norteamericano a criticar a los gobiernos de los países europeos aún prósperos por su negativa a invertir en su propia defensa porque suponían que los norteamericanos siempre los protegerían de cualquier agresor externo. Los europeos se resistieron a prestar atención a las exhortaciones en tal sentido de los presidentes Barack Obama y Joe Biden, de suerte que fue necesario que alguien disruptivo como Trump tomara medidas concretas para obligarlos a tomar tales advertencias en serio. Con todo, aunque  últimamente los alemanes, franceses y británicos, aguijoneados por Trump, se han comprometido a aumentar radicalmente sus respectivos gastos militares, no les será del todo fácil hacerlo; las economías principales del viejo continente ya están crujiendo bajo el peso de sistemas benefactores creados hace décadas, cuando la realidad demográfica era muy distinta de la actual pero que, por razones electorales, no pueden ser reformados drásticamente para que sean sostenibles.


 

HUMOR DIARIO