Con el jefe de Gabinete desgastado, suben las acciones de Bullrich
La hermana del Presidente desactivó la ofensiva para cercenar a la senadora cuando se complicó Adorni, quien asomaba como candidato en la Capital
La Nacion
12 abr. 2026
Matías Moreno
Adorni y Bullrich por Alfredo Sabat
El giro fue más rápido de lo que se esperaba. Habida cuenta de que Manuel Adorni acusa el golpe por las sospechas en torno a su crecimiento patrimonial, Karina Milei vuelve a abrazar a Patricia Bullrich, quien había transmitido su malestar por los movimientos solapados de lugartenientes de la hermana del Presidente para diluir su protagonismo y, sobre todo, obturar su proyección como candidata a jefa de gobierno de la Capital.
“Hubo un cambio de actitud. Lo de Adorni hizo que aflojaran. Se calmaron”, evaluaron esta semana en la tropa de Bullrich. Hasta hace poco, la exministra estaba inquieta y desconcertada frente al empeño que exhibía subterráneamente el karinismo para empujarla al congelador y limitar su radio de acción.
Está claro que el caso Adorni alteró la dinámica en la cúpula de poder. Si bien los hermanos Milei apostaron hasta ahora a sostener al jefe de Gabinete, el escándalo por sus viajes y nuevas propiedades deterioró su imagen ante la opinión pública, según la mayoría de las encuestas que circulan en la Casa Rosada. Son números que alejan a Adorni de la posibilidad de convertirse en una carta electoral de La Libertad Avanza ( LLA) en 2027, cuando el Presidente buscará acceder a un segundo mandato. El exvocero, pieza clave en la estructura de poder de Karina Milei, podía aspirar a dos lugares: ser el principal representante de la Casa Rosada en la misión de conquistar la ciudad, el pago chico de Mauricio Macri y el gran bastión de la centroderecha, o convertirse en el compañero de fórmula de Milei. Tal vez la segunda opción era la que más le atraía. Pero ahora Adorni debe ocuparse de las malas noticias que llegan casi a diario desde los tribunales de Comodoro Py, donde enfrenta una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.
El jefe de Gabinete se había convertido en un instrumento de Karina Milei para evitar que Bullrich incrementara su influencia en el ecosistema libertario. De hecho, lo había alentado a retomar la actividad política en la ciudad, una jugada que trastocó los planes de la exministra de Seguridad. Es que Bullrich ya había puesto a trabajar a su equipo con la idea de disputar la jefatura de gobierno el año próximo.
La filial de LLA en la Capital está en manos de Pilar Ramírez, una dirigente de extrema confianza de Karina. “Ni Adorni estaba confirmado como candidato ni Bullrich estuvo descartada”, dicen fuentes de Balcarce 50. Los karinos machacan con que el objetivo de los Milei es gobernar la ciudad en 2027 y que apostarán a plantar un candidato propio. Hasta hace poco decían que Bullrich no era una violeta pura. Es sabido que no terminan de confiar en la exministra. “Falta mucho; en el medio puede aparecer otro nombre”, insinúan. Mientras tanto, los bullrichistas recuperaron el espíritu. De manera socarrona, sugieren que los libertarios hicieron borrón y cuenta nueva ante el caso Adorni. “Volvieron a llamar por teléfono. Ahora hay que ver si Patricia quiere ser candidata”, aguijonean.
Después de que el Gobierno lograra aprobar la reforma laboral en el Congreso – una prueba de fuego para el proyecto de Milei en la que Bullrich tuvo un rol preponderante–, la titular del bloque de senadores de LLA percibió que el hostigamiento hacia su figura se intensificaba. La ofensiva tuvo varios frentes, por más que ahora los fieles laderos de Karina Milei relativicen los ataques. Por un lado, los karinos dejaron trascender el disgusto que provocaba el alto perfil de Bullrich en el Senado. También los seguidores de la exministra sintieron que los libertarios los marginaban del armado partidario en la Capital. El episodio más sintomático de la nueva interna fue el bloqueo a la llegada de Diego Valenzuela, exintendente de Tres de Febrero, al Ministerio de Seguridad. Los fieles de Bullrich presumen que Alejandra Monteoliva buscó cobijo en Karina Milei y Adorni para resistir la designación de Valenzuela. La actual titular de la cartera fue promovida bajo el ala de Bullrich y mantiene un perfil técnico, pese a que movió sus fichas en la interna para impedir un nombramiento que la incomodaba.
Si bien preservó a la mayoría de los bullrichistas que heredó en el ministerio – como el jefe de Gabinete, Fernando Kusnier–, sus colaboradores más estrechos la alientan a mostrar autonomía de Bullrich y cortar su injerencia. La semana pasada se mostró con Karina Milei, pocas horas después de que se especulara con la ausencia de la senadora en el acto que encabezó el Presidente el 2 de abril, en el aniversario de la guerra por las Malvinas. En rigor, Bullrich no había sido invitada por razones de protocolo.
Cerca de la exministra niegan rispideces con Monteoliva. Afirman que Bullrich está con un carácter menos belicoso y rehúye la confrontación interna, pero remarcan que no le gusta que jueguen a sus espaldas para condicionarla. Por eso, como consignó LA NACION, fue a hablar con Karina Milei para hacer las paces y evitar choques que agudicen la interna libertaria. Fuentes al tanto de esa conversación aseguran que sirvió para limar asperezas. La exministra le transmitió a la hermana del Presidente que no tenía un interés especial en posicionarse para la disputa porteña. Es más: le sugirió que evite anticipar candidaturas para no generar un desgaste prematuro. En rigor, Bullrich intuye que la Capital puede ser una herramienta para negociar un acuerdo nacional con Pro.
A sabiendas de que tiene poder de fuego – es una figura competitiva dentro del elenco oficial, concuerdan los analistas de opinión pública–, no se resignará a quedarse como una referente del Gobierno en el Senado. Quienes la frecuentan repiten que ya dio muestras de que apoyará el plan de reelección de Milei. “¿ Para qué me golpearon? Si yo estoy acá adentro”, despotricó ante los suyos.
No obstante, no se quedará de brazos cruzados en la campaña y, sea o no candidata, concentrará sus energías en preservar su caudal electoral en el distrito porteño. “Va a jugar fuerte en la Capital. Es su representación como senadora”, advierten cerca de Bullrich, quien respalda a rajatabla el proyecto de Milei, aunque tenga diferencias políticas.
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