sábado, 21 de febrero de 2026

Milei enfrenta la mayor batalla de su presidencia











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Milei enfrenta la mayor batalla de su presidencia


LA NACION


Sergio Suppo



Javier Milei por Alfredo Sabat


La madre de todas las batallas asomó el Miércoles de Ceniza, en medio de un febrero que anticipa la llegada del conflictivo marzo.



Javier Milei afronta el desafío de mayor porte de su presidencia, un tránsito mucho más complicado que el ajuste de gastos para reducir el déficit del Estado como camino para bajar la inflación.


Las consecuencias del fuerte reformateo del esquema productivo que aplica el gobierno libertario empiezan a aparecer bajo la forma de conflictos sociales crecientes, luego de la reducción de precios en productos industriales protegidos desde el principio de los tiempos.


Aunque hoy no tenga competidores fuertes, no le será fácil a Milei su camino a la reelección si no logra mostrar que un país productivo emerge entre los escombros de la industria tradicional que se derrumba


Solo, sin dirigentes ni fuerzas partidarias capaces de plantearle una oposición consistente, Milei abrió dos años antes su camino a la reelección. No le será fácil si no logra mostrar que un país productivo emerge entre los escombros de la industria tradicional que se derrumba.



El desierto político puede convertirse en jungla en tanto surjan elementos que hagan brotar nuevas formas de representación y actores que concentren las reacciones contra los efectos inmediatos de las políticas de Milei.


Empieza a resultarle imprescindible al Gobierno mostrar resultados positivos en la economía real, más allá de las prometidas inversiones extraordinarias para la extracción de gas y minerales y de la firme presencia del sector agropecuario.



Una masa creciente de víctimas, que incluye a exempleados públicos y empieza a sumar a obreros industriales despedidos, en algún momento encontrará alguien que los represente. En la desesperación, como en el hartazgo social con la dirigencia tradicional que hizo presidente a Milei, pueden esconderse sorpresas políticas hoy imposibles de imaginar. El desafío empieza en la producción y termina en la política.


De la teoría que defiende el libre comercio a ultranza a la realidad proteccionista que se resquebraja tras años de comodidad hay consecuencias sociales graves que administrar


El anunciado cierre de Fate, la fábrica de neumáticos abierta en 1960 como continuidad de una industria de telas engomadas, es el dato más espectacular de una serie de fuertes reconfiguraciones en la industria.


No es Milei el responsable principal del abrupto cierre de la empresa de Javier Madanes Quintanilla, cuyo grupo empresario incluye a Aluar, la productora de aluminio y grandes inversiones en energía.



Un largo ciclo descendente de más de diez años hizo caer a Fate. Cuando se fueron Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, la escasez de neumáticos y los precios exorbitantes convertían en noticia el hecho de que miles de argentinos cruzaran la frontera más cercana para cambiar las cubiertas a mitad de precio.


La reciente reducción a 16 por ciento de aranceles de importación, originalmente ubicados por encima del 35 por ciento, apuraron el final de Fate y obligaron a la reconversión de otras dos fábricas del mismo rubro. Aun antes de la baja de aranceles ya habían aparecido a precios más bajos las cubiertas chinas, coreanas y japonesas.



Pasa otro tanto con celulares, heladeras o lavarropas. El fenómeno incluye autocelebraciones como las de Luis Caputo, que mostró su orgullo por vestirse con la ropa que compra en sus viajes al exterior.


La pregunta que el oficialismo esconde en la personalización de sus ataques a los empresarios acusados de beneficiarse del proteccionismo es qué tan alto será el costo social de las reformas


El ministro integra la minoría de argentinos que salen del país. Quienes no pueden hacerlo y tienen menos recursos compran ropa de origen desconocido, producida en extensos mercados marginales ajenos a los impuestos y a los costos laborales registrados. Comprar ropa en China con las aplicaciones del celular se volvió una costumbre que cruza todos los niveles sociales. Es el mercado de clientes de toda condición el que no valida los precios de las empresas nacionales de indumentaria.



Milei personaliza la pelea en los empresarios aludidos en las noticias. De la misma manera que atacó a Paolo Rocca, el principal referente de Techint, en la polémica por la adjudicación de caños para un gasoducto a una empresa india, el miércoles habilitó a su ejército rentado en las redes sociales a atacar al dueño de Fate.


Vale para el Presidente el mismo argumento que leyó en medio de la pelea con Techint, cuando terminaba enero, en una fiesta partidaria en Mar del Plata. “Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado y si quieren hacerlo por la fuerza con negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra”.



De la teoría que defiende el libre comercio a ultranza a la realidad proteccionista que se resquebraja tras años de comodidad hay consecuencias sociales graves que administrar.


Fate no es la primera ni será la última industria en cerrar o en reformularse hacia la importación. Ese proceso empezó a verse el año pasado y se irá acentuando.



Uno de los cesanteados de Fate resumió así a una radio el camino de algunos de sus compañeros: “Estamos pensando en hacernos Uber”. Más de treinta años atrás, cuando YPF clausuró campamentos improductivos en el sur y en el norte y cuando Carlos Menem cerró los ramales ferroviarios, nacieron en pequeñas y medianas ciudades los remises como precarios salvavidas. Es la misma fuga a ninguna parte, ahora celular mediante.


Aunque la historia no se repita, no está mal recordar que durante el menemismo el desempleo subió al 20 por ciento. Un país empobrecido y fisurado socialmente es el que le toca ahora gobernar a Milei. La decadencia impide las comparaciones con tiempos que, aunque malos, no fueron peores que estos por la simple razón de que la Argentina es un país en un tobogán hace mucho tiempo.


Esta transición que es inexorable para la receta de Milei hacia un país abierto y capitalista corre en paralelo con el rearmado político de la oposición y con la construcción libertaria desde el poder como fuerza dominante.


La pregunta que el oficialismo esconde en la personalización de sus ataques a los empresarios acusados de beneficiarse del proteccionismo es qué tan alto será el costo social de las reformas.


La idea de una regresión habita en la romantización de tiempos de pleno empleo industrial que tuvieron contextos tan distintos al presente como que ocurrieron luego de las dos grandes guerras mundiales del siglo pasado. A la Argentina le tocó el peronismo como principal impulsor de esa economía de sustitución de importaciones que se hizo propia en muchos otros sectores políticos y fue adoptada por empresarios y gremialistas.


Esa es la dimensión de la pelea que da Milei, a lo Milei. Es una pelea contra una cultura que no termina de morir, confortable para muchos dirigentes y más que amigable para muchos empresarios.


La dimensión del daño social que provoque la transición que abrió Milei y la capacidad que tenga para sacar del letargo a la economía real, la del metro cuadrado de cada uno, es el enigma con el que acaba de empezar por adelantado el turbulento año que siempre arranca en marzo.


Por Sergio Suppo

"The Walking Dead Deluxe #6"

viernes, 20 de febrero de 2026

Fate puede ser la primera de muchas











Fate puede ser la primera de muchas


La Nacion


20 feb. 2026


Florencia Donovan



Javier Milei por Alfredo Sabat


“Siempre supe que este cambio iba a ser duro y me preparé para esto. También creo que va a ser largo; los próximos tres años no van a ser fáciles”, dice, en privado, un empresario del rubro del consumo masivo que lleva décadas en el negocio y no oculta su simpatía por La Libertad Avanza (LLA). Atendida la urgencia inflacionaria, en el mundo corporativo empiezan a hacerse la idea de que las nuevas reglas de juego llegaron para quedarse. El cierre de Fate, que tras la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo reabrirá por 15 días (y, probablemente, vuelva a cerrar cumplido el plazo), es apenas un ejemplo de una nueva realidad que no todos los industriales están dispuestos a navegar.


Y es que, más allá de que el Gobierno esté logrando avanzar en una necesaria reforma laboral, el verdadero cambio para el sector en términos de competitividad todavía no llegó: la reforma tributaria. Nomás basta ver lo que sucede con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Ayer, Economía finalmente publicó lo que ya era un secreto a voces, que es la ampliación del régimen para los proyectos de petróleo y gas del upstream ( extracción) y para el sector de tecnología (incluye movilidad sobre la base de nuevas tecnologías), y ya habrá en los próximos días una andanada de anuncios de inversiones.


No solo en Vaca Muerta, sino también en industrias como la automotriz, que estaba a la espera de beneficios impositivos para lograr que sus casas matrices terminen por aprobar inversiones para la fabricación de modelos híbridos en el país. Toyota tiene en gateras la inversión para la fabricación de la nueva Hilux híbrida; al igual que VW, que destinaría US$580 millones para la fabricación de la pick-up mediana Patagonia. Renault recibiría en su fábrica de Santa I s ab el una i nversión de US$350 millones para la producción de una pick-up de media tonelada con fuerte foco en la exportación. Así, una industria que estaba destinada a desaparecer en una Argentina abierta al mundo parece encontrar la rendija para reconvertirse. Sin aún tener ley laboral firme, pero con un gremio pragmático y mejoras impositivas [nada mal para un gobierno que se jacta de no hacer políticas industriales sectoriales], hay un negocio en la especialización que, al menos, parece viable de cara a las casas matrices internacionales; en este caso, el de la especialización en la fabricación de camionetas livianas para exportación.


Todo pese a que por ahora ninguna de las provincias ni ninguno de los municipios en los cuales operan están dispuestos a revisar su carga tributaria. Hoy, la carga tributaria de las provincias (vía Ingresos Brutos) y de los municipios (con tasas que no tienen siquiera contraprestación alguna) es igual o más pesada para algunas industrias que lo que mensualmente les cobra la Nación. Con gobernadores que se repliegan en sus territorios –muy pocos tienen, por ahora, proyección nacional de cara a 2027–, no hay tantos incentivos para que avancen en ajustes más fuertes en las provincias. Hay que cuidar el territorio, como sea. Sobre todo, además, porque en muchas jurisdicciones LLA es una amenaza real para caudillos apoltronados en el poder. En saco roto quedaron los rankings que elaboraron el Banco Central (BCRA) y los bancos sobre los municipios más voraces. No hay reclamo privado que les haga mella.


Con una recaudación a la baja, tampoco la ex-AFIP, ahora ARCA, afloja sus niveles de voracidad. Ni siquiera para revisar situaciones que hasta el más común de los sentidos consideraría injustas. El organismo recaudador sigue intimando a las empresas por ajustar deudas por la inflación, cosa que recién la nueva ley laboral permitiría a partir de 2025. Ahora, las intimadas son las empresas que participaron del plan Renovar, durante la gestión macrista. Ya que muchas de ellas tomaron créditos para avanzar en proyectos de energías renovables. El problema es que algunos de estos préstamos fueron garantizados por bancos de desarrollo internacionales, que ahora temen que alguna compañía decida entrar en mora o ejecutar garantías. “Sería una pésima señal para el riesgo país, en un momento en el que bancos de fomento como el Eximbank de los Estados Unidos o la KFW de Alemania están volviendo”, deslizó una fuente al tanto de estas conversaciones.


Así las cosas, la gran incógnita es cuánto resistirán muchos jugadores y si lograrán sobrevivir aquellos naturalmente competitivos. También, qué sucederá con aquellas multinacionales que vienen de años de “bailar” en entornos de condiciones zigzagueantes. Hoy, a diferencia de entonces, sus compañías al menos tienen precio. La operación de venta de Carrefour, una de las más grandes en gateras, está demorada pero no cancelada, según afirman quienes participan todavía de la compulsa. Todo pese a que sus directivos dijeron esta semana, en el marco de la presentación de resultados del grupo, que no habían recibido por el momento ofertas que los satisficieran. Ya algunos de los interesados habrían hecho llegar el mensaje a Francia de que están dispuestos a mejorar su oferta. Hasta ahora, ninguno ofrecía más de US$700 millones por un negocio con el que Carrefour especulaba con hacerse de por lo menos US$1000 millones.


El cambio de reglas de juego, sin embargo, no se da sin que algunas industrias también den pelea. Es un debate abierto en el que todos tienen buenos argumentos. En una presentación tan técnica como políticamente calculada, la cámara que reúne a los grandes laboratorios nacionales, Cilfa, le pidió esta semana al gobierno de Estados Unidos que quite a la Argentina de la Priority Watch List del informe Special 301, el radar con el que Washington evalúa la protección de la propiedad inte - lectual en el mundo. Lo hizo en una audiencia presencial ante la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), anteayer. Su argumento central,


En las provincias y municipios en los que operan las automotrices no están dispuestos a revisar su carga tributaria


según se desprende de un documento al que accedió LA NACION, que presentaron ante la USTR previamente a fines del mes pasado, cuestiona a quienes sostienen que el país discrimina a las farmacéuticas innovadoras: según datos citados en el escrito, el superávit comercial en productos farmacéuticos es sistemáticamente favorable a EE.UU. y en 2024 representó cerca de un tercio del saldo positivo total que ese país obtuvo en el intercambio bilateral. Además, de acuerdo al documento, el sistema argentino no niega patentes legítimas, sino que evita abusos como el evergreening ( como se conoce en la industria cuando con pequeños cambios en la fórmula se logra una extensión de la protección de la patente) y que, lejos de cerrar el mercado, las compañías norteamericanas facturaron en conjunto más de US$2400 millones en 2024 en la Argentina. La farmacéutica es una industria acostumbrada a las grandes batallas y a los grandes números.


En el gobierno de Milei, no obstante, prometen avanzar pronto con los compromisos asumidos en el marco del acuerdo comercial firmado con los Estados Unidos hace apenas semanas. Habrá que ver si finalmente el presidente Milei, de la mano de su ministro Federico Sturzenegger, logra lo que ni Carlos Menem pudo en 1997, cuando en plena relación carnal con el gobierno norteamericano puso en la agenda del Congreso el desarrollo de una nueva ley de patentes. Las internas –más vigentes que nunca– en el corazón del poder libertario podrían quedar en evidencia en el marco de este proceso. Al siempre activo asesor presidencial Santiago Caputo no hay industria que no le despierte interés.


En cualquier caso, las agendas de las cámaras empresarias están abarrotadas. La Asociación de Empresarios de la Argentina (AEA) anunciará en los próximos días la designación del ex Telefónica-Movistar Alejandro Lastra como nuevo presidente, en reemplazo del histórico Jaime Campos, que se jubila. Le tocará a Lastra la vocería en estos tiempos cambiantes, en los que al interior de la asociación tampoco hay necesariamente tantas coincidencias.


También en la Sociedad Rural Argentina (SRA) las internas están increscendo, pese a que las elecciones para las nuevas autoridades recién están previstas para septiembre. Esta semana, un grupo que apoya la candidatura del actual vicepresidente, Marcos Pereda, hizo circular un WhatsApp en el que cuestionaba la vocación de Nicolás Pino, presidente, de ir por un cuarto mandato. “No podemos criticar a los políticos que se ‘atornillan’ al poder si replicamos esas mismas prácticas. La coherencia es nuestro activo”, dice en uno de sus párrafos. Empieza a caldearse el ambiente en el campo, al son de un pronóstico de lluvias que, aunque mejora algo, no acompaña como se esperaba. En el campo, como en el resto de la economía, son tiempos desafiantes. ●


Florencia Donovan

HUMOR DIARIO