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OPINIóN
La aventura imperial de Donald Trump
La captura de Maduro y la intervención en Venezuela rompen un límite. Cómo sigue la agenda geopolítica del presidente de Estados Unidos.
James Neilson
Former editor of the Buenos Aires Herald (1979-1986)
Revista Noticias
Nicolas Maduro por Pablo Temes
Cuando de llevar a cabo lo que Vladimir Putin llamaría una operación militar especial se trata, los norteamericanos cuentan con fuerzas que están entre las más capaces del mundo. Lo mostraron hace una semana en Venezuela. Con eficiencia robótica, sacaron a Nicolás Maduro y su esposa de su escondite en una base militar supuestamente inexpugnable para trasladarlos a un presidio neoyorquino maloliente. También destrozaron a la guardia pretoriana cubana del dictador, asestando así a La Habana un golpe desmoralizador ya que los hombres de la Fuerza Delta estadounidense, que según se informa apenas sufrieron un rasguño, mataron a 32 efectivos cubanos que, según el régimen de Miguel Díaz-Canel, “cayeron tras férrea resistencia en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos”.
En cambio, cuando es cuestión de administrar territorios ajenos, los norteamericanos suelen destacarse por su ineptitud. A diferencia de los imperialistas de antaño, insisten en minimizar la importancia de las diferencias culturales; dan por descontado que todos quieren las mismas cosas que ellos, empezando con la democracia, una actitud que, como muchos críticos de lo que acaba de hacer Donald Trump en Caracas se apuraron a recordarnos, tendría consecuencias catastróficas en Afganistán e Irak.
Pues bien, parecería que Trump, asesorado por el secretario de Estado Marco Rubio, no se propone repetir los errores perpetrados por antecesores que terminaron empantanando a las fuerzas armadas de su país en ciénagas exóticas de las que les sería imposible extraerse con la dignidad intacta. Aunque Trump dijo que Estados Unidos “manejará” Venezuela por un rato, sorprendió a muchos al confiar la transición que tiene en mente a elementos del decapitado régimen chavista liderados por la presidenta interina Delcy Rodríguez, una comunista de perfil tecnocrático que, para no sufrir un destino aún peor que el aguardado por su ex jefe Maduro, tendrá que comportarse como un títere debidamente obediente.
¿Estará dispuesta a hacerlo Delcy Rodríguez? Veremos. Aunque no carece de atractivo la idea de obligar a los chavistas a preparar para una salida democrática al país que han arruinado, depauperándolo y empujando al exilio a por lo menos ocho millones de personas, sería realmente asombroso que Diosdado Cabello y otros jerarcas intentaran hacerlo.
Por razones que tendrán más que ver con su propia vanidad que con un análisis desapasionado de los problemas que enfrentaría un gobierno nuevo, Trump descartó la alternativa de permitir que Edmundo González Urrutia, el ganador de las elecciones de julio pasado, asumiera como presidente. Aunque Trump sabrá que, de no haber sido por un ucase chavista, hubiera triunfado por un margen muy amplio en dichas elecciones María Corina Machado, la mujer que para fastidio suyo, recibió el premio Nobel de la Paz, optó por desairarla; haciendo gala de la mezquindad que lo caracteriza, afirmó que en Venezuela muy pocos la respetan.
Con todo, no se equivoca Rubio, que siempre ha tratado a Corina Machado con cortesía, cuando señala que, por ahora, la oposición democrática venezolana dista de estar en condiciones de gobernar el país ya que “tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”. Entre tales asuntos, está la necesidad urgente de desarmar a muchos miles de matones chavistas, comenzando con “los colectivos”, separar del poder a los carteles de narcotraficantes que forman parte del régimen y poner fin a las actividades de grupos nutridos de yihadistas, como los de Hezbolá y Hamas, que se afincaron hace años en Venezuela, además de expulsar una cantidad notable de agentes cubanos.
No hay garantía alguna de que Delcy Rodríguez esté dispuesta a cumplir el rol que Trump quisiera otorgarle o que, si lo aceptara, lograría conseguir la ayuda de militares pragmáticos proclives a anteponer su propio futuro a aquel de la esperpéntica causa bolivariana. Tampoco la hay de que en tal caso la presidenta interina sería capaz de desmantelar las estructuras mafiosas que tanto daño han hecho a su país y que, por mucho tiempo, seguirán planteando una grave amenaza hemisférica.
De todos modos, tal y como están las cosas, sería fantasioso suponer que podría tener éxito un gobierno democrático encabezado por centristas moderados como González o Corina Machado a menos que contaran con el apoyo activo de una gran cantidad de militares norteamericanos. Así las cosas, por hirientes que les han sido las palabras de Trump, no los han perjudicado; a la larga, no sería de su interés figurar como empleados de una potencia extranjera.
A juzgar por lo que dicen Trump y quienes lo rodean, el gobierno norteamericano apuesta a que militares y otros que hasta ayer conformaron la elite chavista resulten ser oficialistas vocacionales y que, una vez convencidos de que en adelante les convendría ser “leales” a Estados Unidos, procurarán servir bien a sus nuevos amos. Sin embargo, es más que probable que el experimento fracase y que los norteamericanos se vean obligados a poner “botas en el terreno” y “manejar” Venezuela como una colonia.
Felizmente para los norteamericanos, el país que Trump quiere apadrinar no se asemeja para nada a Afganistán e Irak. En términos generales, los venezolanos comparten la misma cultura que los aproximadamente 70 millones de latinos o hispanos que constituyen la primera minoría estadounidense. Para más señas, el mero hecho de que Rubio, que después de Trump es el miembro más poderoso e influyente del gobierno norteamericano, sea tan latino como cualquier venezolano, le brinda ventajas que no tenían los procónsules de Estados Unidos en el Oriente Medio.
Sea como fuere, los desafíos que enfrenta Venezuela hoy en día son más formidables que los que, en 1983, tuvo que superar la Argentina para recuperar la democracia tras la guerra de las Malvinas, preveían que les sería fácil adaptarse nuevamente al regreso al poder de los políticos civiles; de haber sabido que no sólo un puñado de generales, almirantes y brigadieres, sino también muchos otros, serían juzgados y encarcelados por crímenes cometidos en la “guerra sucia”, la transición hubiera sido incomparablemente más difícil.
Por lo demás, aquí el militarismo como tal contaba con pocos amigos en la sociedad civil mientras que, por haberse dotado de ropaje izquierdista o progresista, el chavismo, a pesar de los desastres terribles que ha ocasionado, aún cuenta con muchos simpatizantes en Venezuela y, por aberrante que parezca, sigue teniendo algunos en otras partes del mundo a pesar de haberse fusionado con carteles de narcotraficantes y organizaciones terroristas financiadas por los sanguinarios ayatolás iraníes.
Con todo, si bien es hercúlea la tarea que tendrán que emprender los resueltos a transformar Venezuela del Estado fallido, en que los chavistas y sus amigos lo convirtieron, en un país democrático viable, la disponibilidad de depósitos gigantescos de petróleo debería facilitarla. Aunque Trump, con un grado repelente de impudicia, a veces habla como si la única razón por la que le interesa Venezuela fuera su deseo de apoderarse de sus recursos materiales, puede que crea necesario persuadir a sus compatriotas de que la iniciativa ambiciosa que ha emprendido no les costará un solo centavo. Será su forma de homenajear a los valores imperantes en virtualmente todas las democracias actuales en que los gobiernos temen ser acusados de despilfarrar en proyectos inútiles dinero que, de otro modo, iría a los bolsillos de los consumidores.
Aunque es evidente que el eventual enriquecimiento de Venezuela -como el de la Argentina o cualquier otro país- beneficiaría económicamente no sólo a sus propios habitantes sino también a los demás, incluyendo a los insaciables empresarios norteamericanos, la voluntad de Trump de subrayar las ventajas comerciales que prevé no lo ayudará a conseguir el apoyo de otros países. Desde un punto de vista propagandístico, le convendría mucho más limitarse a aludir a los crímenes perpetrados por un régimen gansteril ilegítimo y a su presunto deseo de que un día los venezolanos de a pie disfruten plenamente de las ventajas geológicas que les ha conferido la naturaleza.
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Red global: seis “intermediarios” recaudaron para la AFA más de US$ 300 millones desde 2021
Operaron desde Estados Unidos y Europa con nueve bancos y a través de al menos dos paraísos fiscales; cobraron una comisión del 30% como “honorarios
LA NACION
Por Iván Ruiz, Nicolás Pizzi y Hugo Alconada Mon
Claudio "Chiqui" Tapia y Pablo Toviggino por Alfredo Sábat
Durante los últimos cinco años, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) recurrió a al menos seis empresas que actuaron como “intermediarias” o agentes comerciales y recaudaron más de US$ 300 millones alrededor del mundo, según surge de registros bancarios, facturas, remitos, órdenes de pago y de cobro, documentos internos de la entidad de la calle Viamonte y testimonios de auspiciantes e involucrados que recabó LA NACION.
El material analizado refleja que los agentes comerciales comenzaron a actuar en 2021, aunque algunos indicios muestran que el ida y vuelta de ciertos intermediarios con la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia se retrotrae a 2018. Los intermediarios usaron Estados Unidos y España como bases de operaciones, y al menos nueve bancos se involucraron en la circulación de los fondos. Es más, parte del dinero pasó por al menos dos paraísos fiscales: Islas Vírgenes Británicas (BVI) y la isla de Guernsey.
Una y otra vez, la AFA ofreció la misma respuesta a las empresas que expresaron sorpresa, incomodidad o incluso malestar al descubrir que no debían girar el dinero acordado en los contratos de publicidad o esponsoreo a cuentas bancarias en la Argentina. La orden fue tajante: el pago de esos contratos debía derivarse a cuentas de terceros en el exterior. ¿Por qué? Porque el “cepo” cambiario vigente en el país, adujo la entidad de la calle Viamonte, combinado con la brecha cambiaria entre dólar oficial y el “blue” le generaba pérdidas cuantiosas.
En casi todos los casos, los honorarios de esos intermediarios ascendieron al 30% de lo que recaudaran para la AFA, según consta en los contratos que firmaron con la entidad y cuyas copias obtuvo LA NACION, aunque el servicio que prestaron durante estos años fue mínimo o, incluso, inexistente.
“No sé quiénes son los dueños de esas empresas. Nunca tuve trato con ellos”, indicó un empresario europeo que transfirió millones de dólares durante los últimos años a las cuentas de los agentes comerciales que le asignó la AFA. “En el mundo de los negocios es normal que haya intermediarios que cobren una comisión, pero trabajan para eso. Resuelven problemas, liman fricciones, se encargan de trámites, piden o entregan datos y mucho más. Pero en este caso, nunca tuvimos trato con ningún intermediario y todo lo hablamos y coordinamos siempre con la AFA de manera directa”, detalló el empresario a LA NACION, bajo reserva estricta de su nombre.
El rostro más visible para las empresas fue el máximo responsable del área Comercial y Marketing de la AFA, Leandro Petersen. Pero no fue el único que interactuó con empresas e intermediarios, según reconstruyó este diario. También se involucraron el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, y quien por entonces actuaba como su lugarteniente, Juan Pablo Beacon, un abogado que llegó a ocupar la dirección ejecutiva de la AFA.
El material al que accedió LA NACION y analizó durante las últimas semanas revela que la primera empresa que intermedió en los pagos de auspiciantes de la AFA fue Torneos y Competencias SA. Su rol fue como agente comercial para los contratos referidos a la Selección Nacional. Y lo recaudó a través de una cuenta en Nueva York abierta en el banco BBVA, a principios de 2021. Empresarios europeos transfirieron millones al otro lado del Atlántico norte, aunque pronto recibieron nuevas órdenes desde Buenos Aires.
Q22 Services Limited fue la segunda firma que actuó como “agente cobrador” para algunos patrocinadores de la AFA o de la Selección, con oficina en un buzón de correo en Guernsey, una isla que funciona como paraíso fiscal en pleno Canal de la Mancha, cerca de las costas de Francia. La directiva fue girar fondos al Royal Bank of Scotland. De esa manera, recaudó millones desde agosto de 2021, cobró su 30% de comisión y sobre el resto siguió las órdenes de la AFA. ¿Qué empresas giraron fondos a Q22? Dos chinas –como la casa de apuestas W88-, a otras europeas, como AW Capital, una firma financiera boutique.
Para algunas empresas, la tercera intermediaria llegó casi de inmediato: Stratega Consulting USA LLC, una sociedad de responsabilidad limitada con sede en Delaware –estado que vela por el secreto societario a ultranza-, que está controlada por otra sociedad de nombre casi idéntico, Stratega UK, con domicilio en Londres, Reino Unido. ¿Cuál fue el banco involucrado? Una sucursal en Miami del Citibank que también recibió millones.
La cuarta intermediaria que designó la AFA para algunas empresas –pero no todas- con las que hizo negocios fue Odeoma Gestión SL, una firma española que tiene como socio a un comerciante argentino de 60 años, Marcelo Fabián Ramón Saracco, oriundo de Santiago del Estero y con llegada directa a Toviggino.
El rol de Odeoma SL muestra, no obstante, una paradoja. ¿Cuál? Que el contrato que suscribió Tapia con el otro socio de la firma española, Melchor Amoedo Merlín, ante dos escribanos públicos, data del 6 de febrero de 2018, según surge de la copia que obtuvo LA NACION. Pero para desarrollar dos proyectos y para asumir un rol de “representación”, rol al que se sumó luego.
Ya en su rol como recaudadora, Odeoma SL operó con cuentas en el Bankinter y en el Santander de Madrid. Allí ingresó fondos de empresas como One Football GMBH, Genius Sports Technologies Limited y ByBit Fintech Limited, al punto que sólo durante 2021 manejó casi 20 millones de euros. Pero nunca declaró más de dos empleados ante las autoridades españolas, según consta en sus balances. Y su sede madrileña es un centro de coworking que comparte con otras 50 empresas.
La explicación acaso pase por Saracco, que fue más que uno de los socios detrás de Odeoma SL. Porque también movió los hilos de Q22 y de Stratega Consulting, según surge de registros societarios, documentación bancaria y testimonios que recabó LA NACION. Entre las tres firmas intermediarias, Saracco movió más de US$ 30 millones vinculados la AFA, por los que cobró 30% de honorarios.
Este diario contactó a Saracco y Amoedo durante los últimos días, pero ambos declinaron responder las consultas hasta el cierre de esta edición. Lo mismo ocurrió con las autoridades de la AFA, que el 29 de diciembre emitieron un comunicado en el que defendieron su proceder y criticaron a los medios de comunicación. “La sociedad merece recibir información seria, responsable y comprobada; las operaciones, en cambio, suelen quedar expuestas por sí solas con el paso del tiempo”.
La “exclusividad” que no fue
Ese mismo porcentaje del 30% cobra hasta la actualidad TourProdEnter LLC. Se trata de una firma estadounidense que controlan Erica Gillette y su esposo, Javier Faroni, el otrora diputado bonaerense por el Frente Renovador de Sergio Massa que también ocupó un sillón en el directorio de Aerolíneas Argentinas durante la presidencia de Alberto Fernández.
Desde diciembre de 2021, esa empresa asumió la “exclusividad” de la representación comercial de la AFA y recaudó más de US$ 260 millones de la AFA en los bancos JP Morgan, Citibank, Synovus, Bank of America y un quinto sobre el que hasta ahora se conoce poco: el PNC Bank. ¿Sus mayores clientes? Adidas (US$ 60 millones) y Warner (US$ 40 millones).
Los más de US$ 260 millones que ingresaron a las cuentas de TourProdEnterLLC en cuatro bancos fluyeron hacia distintos destinos. Gillette y Faroni remitieron al menos US$ 109,9 millones hacia una cuenta comitente a nombre de la AFA en las Islas Vírgenes Británicas (BVI), desde donde la firma Adcap la remitió a la Argentina por, orden de la entidad que preside Tapia, por medio de operaciones de contado “con liqui”.
El circuito del dinero de la AFA
La operatoria: La AFA recurrió a seis empresas “intermediarias” que recaudaron más de US$300 millones alrededor del mundo desde 2021 y cobraron el 30% en concepto de honorarios. Recurrieron al menos siete bancos de EE.UU. y Europa, ydos paraísos fiscales: Islas Vírgenes Británicas (BVI) y la isla de Guernsey
“Todas las transferencias entre TourProdEnter LLC y la AFA que pasaron por nosotros guardaron razonabilidad económica y se dio pleno cumplimiento a la normativa interna por compliance y se requirió la documentación respaldatoria”, remarcaron desde Adcap ante la consulta de LA NACION. “Una vez recibidos los fondos [desde TourProdEnter LLC] la AFA desde su cuenta comitente en las Islas Vírgenes Británicas para enviar dinero a su cuenta comitente en Adcap Argentina y de ahí, una vez vendidos los bonos, los fondos fueron a cuentas de la AFA en bancos argentinos”, remarcaron.
El contrato de “exclusividad” que TourProdEnter LLC obtuvo de la AFA, en tanto, no fue tal. A partir de 2022 apareció una sexta intermediaria: Global FC LLC. Con sede en Houston, Texas, y controlada por Andrés Scornik, un empresario argentino de 46 años que en su página de LinkedIn declara que fue asesor comercial de la AFA entre 2021 y octubre de 2025, donde reportaba de manera directa a Leandro Petersen, jefe del “departamento internacional” de la entidad.
Desde 2022 y hasta 2025, Global FC LLC lidió con patrocinantes de la AFA como Ningbo VGR Electric Appliance Co, SmartSoft, Digify International, AssistCard, Pedidos Ya, Pacific Union Seychelles Limited y Arcor USA Inc.. En total, recaudó más de US$ 5,8 millones en sus cuentas en el JP Morgan y Citibank, que giró luego a TourProdEnter LLC.
“Me dedico en forma comprobable al marketing deportivo hace más de 20 años y he ayudado a distintas entidades deportivas (incluyendo clubes, federaciones y confederaciones) a buscar identificar y conseguir nuevos sponsors”, respondió Scornik por escrito ante la consulta de LA NACION. “Ese es el valor que agregamos y por lo que cobramos honorarios. No tengo ni tuve ninguna relación con TourProdenter, ni con organización de eventos amistosos. Mi cartera de clientes me la reservo porque es información comercial confidencial además de que debería solicitar autorización a los clientes de uno y otro lado, ya que todos los acuerdos tienen cláusulas de confidencialidad”.
Mientras tanto, LA NACION reconstruyó que algunos auspiciantes plantearon sus dudas o incluso su malestar a la AFA sobre la exigencia de pagarles a los intermediarios, que variaron según cada patrocinante, según pudo verificar este diario. Así, mientras que algunas empresas recibieron la orden de transferirle a Odeoma SL las sumas que habían acordado con la AFA, por ejemplo, otras debieron girarle a TourProdEnter LLC. Pero también se registraron casos como el de “One Football GMBH”, que debió girar fondos a Odeoma y a TourProdEnter al mismo tiempo, sin que surja de los documentos analizados por este diario cuáles fueron los criterios que aplicó la AFA para asignar los agentes recaudadores.
La incomodidad de varias empresas se plasmó en pedidos de explicaciones verbales o, incluso, por nota, que llegaron desde Europa a la entidad de la calle Viamonte de Buenos Aires. ¿Conclusión? El “Chiqui” Tapia y Toviggino debieron confirmar que las intermediarias trabajaban, en efecto, para la AFA. Ante la desconfianza de sus contrapartes, según consta en una copia que obtuvo LA NACION, lo certificaron por escrito y con sus firmas.
(Con la colaboración de Ricardo Brom).
Por Iván Ruiz, Nicolás Pizzi y Hugo Alconada Mon