jueves, 14 de mayo de 2026

Pasó Stalin y dijo que era mucho


 

 No fue MAGA 


Pasó Stalin y dijo que era mucho


Perder el sentido, forzar los simulacros, el “hacer como que”, fingir demencia. Lo que comienza en una cascada puede convertirse en catarata 


Pablo Helman


Diario Perfil 



‘Me parece demasiado’ Iosif Stalin por Pablo Temes




Estoy triste, pero estoy contento de estar triste/Sin embargo, estoy triste de estar contento de estar triste/Pero me pongo contento, muy contento de estar triste/


Canción de la alegría, Leo Masliah



Si el amor es catarata/Quién lo va a dominar/Si es libre naciendo en los montes/Aún más libre llega al mar./Era sabio y a la vez/Era ciego y veloz/Y no había más voz que su voz/Río gigante y feliz/ El amor


Catarata, Pedro Fernández


Sin embargo, declaro que me asombra la ingratitud o la indiferencia de los mortales, pues aunque todos me festejen celosamente y reconozcan de buen grado mi bondad, jamás ha habido ninguno en tantos siglos que haya celebrado las glorias de la Estulticia en un agradable discurso, al paso que no han faltado quienes, a expensas del aceite y del sueño, hayan abrumado con relamidos elogios a los Busiris, a los Falaris, las fiebres cuartanas, las moscas, la calvicie y otras pestes semejantes.


Elogio de la locura, Erasmo. 


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1. No fue necesaria la providencial aparición de un Santiago Caputo para hacer interrupciones incómodas: la conversación entre el relator de fútbol y publicista político Alejandro Fantino y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue, como tantas otras cosas que suceden en la política argentina, un simulacro. Parecía una entrevista en un streaming, pero era otra cosa: representación sin contenido. Mantener la formalidad, pero para hacer otra cosa. No hubo aclaraciones, justificaciones, explicaciones del funcionario. No hubo lo que define a los reportajes periodístico. No hubo racionalidad, aunque se mantuvieron las supuestas formas. La opinión de Adorni y su estado de ánimo (Jorge Fontevecchia habló de “pobreza”: aquí se trata de pobreza conceptual) es irrelevante para los ciudadanos que carecemos de los datos concretos que expliquen algo tan simple como de qué vive el jefe de gabinete de ministros.


2. No son pocas las citas a Gramsci o a Lenin de los ideólogos de la ultraderecha. Steve Bannon habló de leninismo organizativo y la propia idea de batalla cultural es original del teórico marxista italiano, así como “casta” fue un término que nació de los populismos de izquierda europeos. Ahora tenemos un paso más en ese camino. Karina Milei ensaya una suerte de stalinismo dentro de LLA: discurso único y bajada de línea como método. La purga y la burocracia como moral de estado. Por eso, la irrupción de Patricia Bullrich reclamando algo tan elemental como explicaciones, actuó como una disonancia o un detonante —lo mismo pasó con el caso Espert—. Todo lo que siguió se inscribe en la reducción de daños. Y un poco improvisada. Quizás el reportaje que Milei concediera a Luis Majul y Esteban Trebuq y la noentrevista de Adorni con Fantino sean, luego de lo de Bullrich acciones parecidas a la interrupción de Caputo a Joni Viale.


3. Mientras el gobierno se hablaba en los medios, el escritor y psicoanalista Jorge Alemán concedía una entrevista a raíz de su último libro Neoemperadores a María O´Donnell y Ernesto Tenembaum. Allí, el intelectual describía un rasgo de la política actual –que trasciende a la política argentina. Si Giuliano Da Empoli habla de “depredadores”, para Alemán la política actual tiene mucho de “psicosis” ¿Cómo definir esa psicosis rápidamente? La palabra de los políticos, de los dirigentes, se disloca: se puede afirmar algo en un momento y decir lo contrario inmediatamente. Como dijo Donald Trump: el límite moral es lo que a mí se me ocurra.


4.Dice Alemán: “En los nuevos emperadores las apariencias democráticas y la racionalidad económica correspondiente van perdiendo su importancia. Se acabó la mano invisible y las ficciones de felicidad sostenidas en el Mercado. De allí el horror de algunos liberales de derechas frente a las ultraderechas tanto en América Latina como en Europa. Son pocos ejemplos circunstanciales pero testimonian del declive del Liberalismo, tanto en su agenda cultural como en su racionalidad económica”.


5. Para explicarlo en términos adornianos (de Adorni, no de Adorno): es la racionalidad de la política lo que parece caer en cascada. La contradicción es intrínseca a lo que se dice. La Fake News elevada a la potencia tal que todo entra en todas partes discurso. “La tierra es plana”, “destruiremos una civilización de mil años”, “son pedófilos”. Todo cabe.


6. El mismo Alemán señala que todo esto sucede en un contexto global de aceleración tecnológica, aumento de la desigualdad hasta límites inéditos en la historia de la humanidad. A esto agregamos que hay que sumar la perdida de eficacia de las representaciones e identidades políticas tal como las conocimos desde la revolución francesa (y en la Argentina desde la irrupción del peronismo) que hablan de un cambio civilizatorio inminente. El intelectual sostiene que estamos viviendo una “revolución”, en el sentido casi de un nuevo paradigma. Instituciones como las naciones unidas son, en el esquema ideológico de Donald Trump, de Javier Milei o de Benjamin Netanyahu, o bien un problema o una inutilidad. 


7. Sin embargo, psicosis discursiva mediante, en el menú de los neoemperadores, de los neodepredadores, la opción puede ser una suerte de anarcolibertarianismo de topos que destruyen el estado desde adentro a la monarquía con un CEO que propone el bloguero Curtis Yarvin, una de las influencias del mismo presidente Donald Trump o su vice JD Vance.


8. Se habla de ideólogos de la ultraderecha global, de intelectuales. Peter Thiel, el dueño de Palantir, aparece como uno de ellos que habla desde un supuesto rigor, al igual que Yarvin. Una lectura cuidadosa de sus textos obliga a pensarlos desde la misma lógica: ¿son tan novedosos? ¿Tan profundos? ¿O simplemente son propaladores de una serie de justificativos que justifican una deriva con una serie de citas más o menos Straussianas? ¿el pensamiento de ultraderecha es algo más que una sofisticación de los “Lali Depósito” de Javier Milei? Domingo Cavallo alertó esta semana al respecto, en lo referido a nuestro país: según el exministro de Economía, nuestro presidente sería un difusor de ideas más o menos filosóficas más que un macroeconomista consciente. De la misma manera, podemos decir que, en materia de pensamiento, Yarvin o el mismo Thiel son algo parecido: del aceleracionismo de Gilles Deleuze a las ideas de Nick Land lo único que habría es simplificaciones, paraísos artificiales y ciencia ficción Pulp.  


9. Si vale la anarquía igual que la monarquía, estamos frente a un problema a la hora de las ideas: quizás esa sea la causa que justifique el heroísmo de los evasores del que habló el presidente o la no necesidad de explicaciones de algunos funcionarios públicos. Pasó Stalin y dijo que era mucho.



 

HUMOR DIARIO


 


 

S.O.S: una economía que salve a la política


 

 LA NACION > Economía 


S.O.S: una economía que salve a la política


Todavía falta para que la actividad, en un todo, sea generadora exclusiva de buenas nuevas, pero son varios los frentes en los que podría colaborar para cambiar la agenda pública


LA NACION


Florencia Donovan



Javier Milei por Alfredo Sábat


Son días de zozobra en el Gobierno. Lejos de funcionar como un fenómeno ordenador, el caso Adorni no solo resultó atrapante para la opinión pública, sino que terminó de amplificar con creces la interna dentro del oficialismo. Las hostilidades parecen multiplicarse en forma proporcional a las desprolijidades financieras del jefe de Gabinete. “Acá solo la cosa va a cambiar si la economía empieza a darse vuelta”, dice, entre suspiros, un hombre con acceso a la mesa chica libertaria. “Lo bueno es que todavía para la elección falta mucho; eso juega a favor”, resumió.



En el Gobierno marcan fechas claves en el calendario. La del arranque del Mundial de fútbol es una. El clima político ya no parece propicio para avanzar con grandes reformas estructurales, pero hasta que empiece el Mundial, el 11 de junio, consideran que hay algo de margen para probar suerte con algunas leyes económicas. El “súper RIGI” que anunció el presidente, Javier Milei, desde Los Ángeles, es una de ellas. Pero no la única. También la idea es avanzar en algunas de las reformas que habían quedado fuera de la ley de Presupuesto, como es la modificación de los subsidios para las zonas frías. Ya a partir de agosto, admiten, la discusión electoral copará la agenda. Después del Mundial no habrá margen para nada.


De ahí que todas las velas estén encendidas en la vereda del Palacio de Hacienda. Las señales de mejora de la economía, por ahora, son tímidas. El Gobierno anunciará en los próximos días que, tal como viene sucediendo en lo que va del año, en abril, el sector público nacional cerró una vez más con superávit financiero. Sin dejar de retacear pagos, el mismo resultado se repetirá en mayo. La recaudación empezó a mejorar levemente, aunque sigue por debajo de la registrada en 2025 en términos reales. En otras palabras, estamos mejor, pero todavía no bien.


La tormenta política ruge, la economía no termina de despertar, pero así y todo, el Gobierno tiene sus focos de alivio. Son señales concretas que no resuelven el cuadro general, pero que le dan argumentos y, sobre todo, aliento para sostener el rumbo y soñar con una mejora.


Nadie duda de que, por lo menos hasta agosto, el dólar estará calmo. Al ingreso de dólares del campo, se les seguirán sumando las emisiones de deuda de las provincias. El mercado internacional, según comprobó la Ciudad de Buenos Aires esta semana, tiene todavía apetito por deuda provincial. Santa Cruz y San Juan esperan poder aprovecharlo. Ambas provincias dependen ahora de que sus legislaturas les aprueben el endeudamiento. El gobierno nacional, por su parte, avanza con el préstamo de US$2000 millones con garantía del Banco Mundial. La semana pasada, de hecho, envió a un puñado de bancos internacionales lo que en la jerga se conoce como “requisitos para propuestas” (request for proposal). En otras palabras, los invita a presentar propuestas para luego seleccionar a las entidades que participarán de la operatoria. TMAP (Todo marcha acorde al plan).



También, el 21 de este mes, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) tendría previsto ponerle el gancho al acuerdo que el Gobierno firmó con la línea técnica del organismo. Con esta aprobación, se liberarán los US$1000 millones que el FMI había comprometido para el periodo.


La mora del sector financiero, en tanto, empieza a estabilizarse. En los grandes bancos anticipan que, si bien todavía no hay un derrumbe de los incobrables, sí dejaron de crecer. Lo peor quedó atrás. Aunque llevará un tiempo recuperar el dinamismo crediticio, algunos bancos volvieron a encender sus motores. Lo que finalmente no terminaría de avanzar es la idea de usar al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para dinamizar el negocio hipotecario. Existe un paper que circuló entre los banqueros, elaborado por algunos miembros de Adeba, en el que se sugería que la Anses podría actuar como financiador del sistema financiero, ya sea colocando plazos fijos a largo plazo en los bancos o comprando tramos de securitizaciones hipotecarias de hasta 7,5 años de duración. La realidad es que en Economía se resisten a la idea, no tanto por principios, sino porque no hay funcionario dispuesto a firmar una venta de activos del fondo de los jubilados. “Nadie quiere ir preso”, admiten.


Por norma, el FGS de la Anses sí podría usarse para mejorar jubilaciones. Aunque tampoco está definido que se desee avanzar en esa dirección. Es un fondo que cobra cada vez más relevancia. Ya casi duplica las reservas del Banco Central (BCRA). Gracias al repunte de los activos financieros, el FGS de la Anses pasó de valer US$42.000 millones al comienzo de la gestión de Javier Milei a US$78.000 millones el último mes, un 85,7% más. Mérito 100% libertario.



Si la esperanza libertaria pasa por que la economía cope la agenda, tal vez es hora de que el León y su equipo abandonen por un rato la virulencia de la red X y concentren su atención en lo que sí tiene impacto


La mejora en la calificación soberana por parte de Fitch Ratings, entretanto, le dio motivos al mercado para seguir subiendo, aun en un contexto de gran volatilidad global. Falta mucho para poder asemejarse a otros soberanos de la región, como Perú, Chile o Paraguay, pero es el primer paso en la dirección correcta.


La Argentina de Milei sigue siendo una promesa para el mundo inversor. El dinero, es posible, vendrá solo si se confirma la continuidad del rumbo económico en 2027, pero en el interín, siguen multiplicándose los viajes de inversores al país. Mirar no cuesta nada. Esta semana, fue el turno de una delegación de la Corporación de Finanzas para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC, por sus siglas en inglés), que es el brazo financiero de Washington en el mundo emergente. El DFC presta dinero, ofrece garantías e inyecta capital en países en desarrollo con una lógica que mezcla altruismo y geopolítica. Nació en 2019 como la respuesta de Estados Unidos a la creciente influencia china, que venía tejiendo su red de poder a golpe de infraestructura y créditos por todo el sur global. La entidad, que depende del gobierno norteamericano, no dona, invierte, y al hacerlo busca que el capitalismo democrático sea más atractivo que el modelo que ofrece Pekín.


La semana pasada, en tanto, una delegación integrada por el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, y el diplomático encargado en la práctica de las relaciones comerciales con los EE.UU., Luis María Kreckler, viajaron a Washington y se llevaron de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, en inglés) la promesa de que se avanzará en los términos del acuerdo firmado con la Argentina en 2025, aun después del fallo de la Corte Suprema norteamericana, que en febrero declaró nula la política arancelaria de Donald Trump. La Argentina, por su parte, debería cumplir con su parte del trato, lo que incluye la demorada firma del Tratado Internacional de Cooperación de Patentes.


Así las cosas, son varios frentes en los que la economía podría colaborar. Sin estridencias, y tal vez, sin la fuerza suficiente como para cambiar la agenda política. Todavía falta para que la actividad, en un todo, sea generadora exclusiva de buenas nuevas. La política lo huele. Intenta ganar terreno donde el oficialismo deja espacios desatendidos.



En las últimas semanas, la vicepresidenta, Victoria Villarruel, empezó a moverse en un territorio que hasta ahora no era el suyo, convocando a despacho a las principales cámaras empresarias. Inflación, crédito, tipo de cambio, inversión. Los que estuvieron en esas reuniones la describen como alguien que toma nota, pregunta y no improvisa. En el mundo de los negocios, la lectura es unánime: Villarruel está construyendo agenda económica. El porqué cada uno lo interpreta a su manera.


Pero no es la única. El Consejo Federal de Inversiones (CFI), que nuclea a las provincias, tuvo el martes último su encuentro con una cantidad de cámaras industriales. La intención es armar una hoja de ruta productiva federal. Si la esperanza libertaria pasa por que la economía cope la agenda, tal vez es hora de que el León y su equipo abandonen por un rato la virulencia de la red X y concentren su atención en lo que sí tiene impacto.


Por Florencia Donovan 


 

"Suplemento Aventuras del Diario El Tiempo #1 - 1996"