miércoles, 24 de diciembre de 2025

"Los Espectaculares Spider Men 01"

martes, 23 de diciembre de 2025

Diciembre de 2017/2025: algunas similitudes y dos diferencias claves





















Diálogo sorpresivo


Diciembre de 2017/2025: algunas similitudes y dos diferencias claves


La crisis que se desató tras el debate parlamentario hace ocho años parece atenuada por la acción de Trump a nivel global y de La Cámpora en lo local


Pablo Helman


Diario Perfil





Patricia Bullrich por Pablo Temes





1.Hace ocho años, el 20 de diciembre de 2017, el diario El País realizaba la crónica de la violencia en la calle que acompañó a la discusión sobre la reforma laboral, previsional e impositiva que quiso imponer el gobierno de Cambiemos en el contexto de lo que Mauricio Macri denominó “el reformismo permanente”. La noticia decía: “Argentina está demostrando una vez más que es el país de Latinoamérica donde es más difícil sacar adelante reformas impopulares. Una masiva movilización a las puertas del Congreso, con fuertes disturbios que hicieron retroceder a la policía varias veces, ha tratado de frenar el segundo intento de Mauricio Macri de aprobar la polémica reforma de las pensiones. Pero esta vez no lo están logrando”. Las sesiones de esta semana tanto en Diputados primero, donde no se pudo imponer la derogación de la emergencia en discapacidad, y el postergamiento de la discusión sobre la reforma laboral después, demuestran que hay elementos en común entre un escenario y otro. La conclusión puede ser parecida: Argentina es una sociedad que presenta dificultades para quienes promueven “cambios impopulares”


2. Como en 2017, la discusión parlamentaria sucedió en el contexto de un oficialismo empoderado. Los números de Esteban Bullrich en provincia de Buenos Aires, el 41,38% de aquel momento, son muy parecidos a los de la lista de La Libertad Avanza en el mismo distrito en octubre de este año: 41,53%. Lo mismo sucedió con la victoria de entonces de Lilita Carrió (50,93%), muy similar al 47,44% de nuestros días. Un gobierno con la sensación de que podía avanzar, pese a que por entonces Cristina Fernández de Kirchner hizo una muy buena elección y de que en septiembre de este año Axel Kicillof consiguió previamente en las legislativas provinciales un triunfo que puede considerarse arrollador.



3. Otro punto de contacto: “El escándalo de los disturbios y la tensión dentro del Congreso forzaron a levantar la sesión –se escribió en El País–. Esta vez el Gobierno aprendió la lección y cambió en dos frentes. Primero, buscó más apoyos de los parlamentarios, con un pacto con algunos gobernadores peronistas y un compromiso de dar a los pensionistas una paga extra que suavizara la pérdida de poder adquisitivo”. Ya por entonces, en la Argentina había un centrão, a la brasileña, con quien negociar y que ralentizaba el movimiento pendular.


4. Veamos qué se decía por entonces sobre la CGT. Sigamos con El País: “A la movilización en la calle se le sumó una huelga general de la Confederación General del Trabajo (CGT), la central peronista más poderosa del país, una decisión que puso fin a la tregua que mantuvieron hasta ahora con el Gobierno. La huelga arrancó al mediodía del lunes y no alcanzó en el arranque al transporte, una estrategia para facilitar la movilización”. Movilización sí; huelga por ahora no, sería la perspectiva de 2025. De todos modos, el recuerdo de una marcha antecediendo a un fracaso en la gestión gobernante es un punto en común para tener en cuenta,


5. Volvamos a las crónicas de por entonces. Ahora, un informe del Celag describe una situación con resonancias inevitables en el hoy: “Si bien se aprobaron las reformas fiscales y tributarias, que no es un dato menor, el Gobierno fue obligado a sacar de temario – hasta principios de 2018– la ley de flexibilización laboral, y sufrió un altísimo desgaste con el tratamiento de la reforma previsional, donde obtuvo una victoria pírrica”. Victoria pírrica: no es una mala definición para la aprobación del Presupuesto en Diputados.


6. El mismo informe señala que uno de los objetivos del gobierno de Macri era “la reincorporación de la Argentina al mercado financiero mundial luego de la resolución del conflicto con los fondos buitre”. Y “el alejamiento de China y Rusia, con quienes se tenía acuerdos estratégicos, volviendo a la unipolaridad estadounidense”. Cámbiese “fondos buitre” por “disminución del riesgo país” y estaremos en un contexto comparable.


7. También ese diciembre tuvo un 28. En lo que no fue una inocentada, el gobierno, en un anuncio en el que estuvieron Federico Sturzenegger y Luis Caputo en la foto, cambió de estrategia económica. La variación de las bandas en materia dólar también es una corrección en el rumbo, que puede tener consecuencias inflacionarias al año siguiente. Hoy, como ayer, son los mismos nombres.


8. Sí, no nos bañamos dos veces en el mismo río. La historia no se repite. Pero es indiscutible que un triunfo en el medio término no es sinónimo de hegemonía y que el Gobierno debería tomar nota de la situación.


9. Las derrotas oficialistas parlamentarias de esta semana son una zozobra en un movimiento ininterrumpido: la tendencia global del avance de la ultraderecha. Como dijimos anteriormente, Trump en el poder es una enorme diferencia y permite imaginar que estamos frente a un proyecto que ahora es viable. Lo cual implica un desafío para los progresismos del mundo.


10. Y aquí aparece la cuestión de la representación. Algo que quedó de manifiesto en el acuerdo entre Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y Máximo Kirchner (también participó Germán Martínez), a las tres de la mañana, para la designación de nuevos auditores en la AGN. Rita Mónica Almada, vinculada a La Libertad Avanza; Juan Ignacio Forlón, cercano a La Cámpora, y Pamela Calletti, ligada al gobernador salteño, Gustavo Sáenz, fueron ungidos en circunstancias por lo menos opacas. Más allá de cualquier valoración ética: esta es la otra diferencia. Para el kirchnerismo, el de Cristina y Máximo Kirchner, el gobierno de Javier Milei no solo no representa un riesgo institucional, sino que existen vasos comunicantes. Demasiados. Aun en la opacidad, la fallida intención de llevar a Ariel Lijo a la Corte Suprema fue la demostración de que ese diálogo es posible, existe.


11. Horacio Verbitsky, quien muchas veces explica aun mejor que sus dirigentes las razones de ese sector en El Cohete a Luna, escribió el último fin de semana lo siguiente: “Según el subdirector de The Economist, Edward Carr, durante la campaña electoral de 2020 el argumento de Joe Biden y luego de Kamala Harris fue que Trump era una amenaza para la democracia y la República. No funcionó: Trump recuperó el poder con un mayor porcentaje de votos que en 2016, cuando venció a Hillary Clinton. (…). Por su propio bien y por el de sus países, los políticos tradicionales y sus partidarios necesitan urgentemente un enfoque diferente”. También aquí, políticos e intelectuales creen que quien no califique de fascista o nazi a Milei no lo combate. Así les va.


12. Cabría preguntarse cómo les está yendo a los políticos que no prestan atención al devenir autoritario del Gobierno. Quizá para ellos sea mejor negociar algún puesto en la Justicia y hacer callar incluso a los propios, como hizo el líder de La Cámpora en algún acto, cuando se manifestaron contra Javier Milei.

Para la condenada, la salud VIP no se negocia: es privada y de lujo

 










Editorial


Doble moral


Para la condenada, la salud VIP no se negocia: es privada y de lujo


Cristina Kirchner solía llenarse la boca enalteciendo al Estado, pero cuando se trata de sus privilegios, no cede un centímetro. (Dibujo: Fernando Rocchia para AGENCIA NOVA)


La señora que protagonizó el robo al Estado y el fraude al pueblo más obsceno de la historia nacional no se resigna a soltar sus privilegios. De cada punta que va encontrando, se aferra bien fuerte para evitar su desaparición. Debajo suyo hay un precipicio, al cual le tiene pánico. Mientras hace equilibrio en la cornisa de su extinción política, toma todo lo que está a su alcance para hacerse notar. Incluso ridiculizarse bailando en el balcón en su condición de presidiaria con beneficio domiciliario.


En materia de salud, no es la primera vez que la condenada se hace atender entre algodones, en habitaciones que parecen de hotel VIP, a pesar de llenarse la boca hablando del rol del Estado como beneficiaro de la comunidad.


El Sanatorio Otamendi, donde fue operada este fin de semana a raíz de un cuadro de apendicitis, ya había recibido como paciente a Cristina Kirchner en 2021, cuando fue sometida a una histerectomía.


En 2013, durante su mandato presidencial, fue intervenida en el Hospital Universitario de la Fundación Favaloro para remover un hematoma subdural crónico. En esa internación le detectaron un coágulo entre el cerebro y el cráneo generado por un golpe en la cabeza que había sufrido dos meses antes.


Un año antes, se le extirpó un tumor de la glándula tiroides en el Hospital Universitario Austral de Pilar, también de carácter privado.


Llamativamente, el 27 de abril de 2011 la ex presidenta publicó un comunicado en el sitio oficial de Casa Rosada, donde lanzaba la siguiente frase: “Para nosotros la salud es un profundo concepto social”. Por supuesto que el mensaje no estaba dirigido a la porción de la población que se atiende por prepagas, sino a aquellos que se ven obligados a recurrir a la salud pública, que afortunadamente en este país goza de excelentes médicos, quienes hacen magia con los escasos recursos y la infraestructura derruida que les brinda el Estado en los espacios sanitarios.


En otro discurso pronunciado durante la inauguración del 133° período de Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional el 3 de marzo de 2015, también publicado por Casa Rosada, la ex mandataria afirmaba: “A mí una de las cosas que más me han motivado y más me ha llevado es el tema de la salud pública. Es una cosa que me viene desde siempre, desde chica, desde que iba al Hospital de Niños en La Plata a vacunarme o a revisarme si me pasaba algo. Donde me operaron de las amígdalas, en el Hospital de Niños de La Plata. Que me viene también de la gestión de Néstor en la provincia de Santa Cruz, cuando desarrolló y puso en marcha el sistema de salud pública más importante que se tenga memoria. Y debo contarles a ustedes y a todos mis compatriotas que hemos hecho mucho en salud en la República Argentina”.


Estas palabras reflejan el cinismo del relato k al destacar la importancia de un Estado presente, interventor en lo social y garante de derechos como la salud gratuita y universal (por ejemplo, con la expansión del calendario de vacunas y hospitales públicos). Sin embargo, cuando la parca le ha pasado cerca, la ex mandataria ha exigido ser tratada en los sanatorios más costosos. Pura sarasa.


El periodista Eduardo Feinmann no perdió la oportunidad de ironizar sobre el inmoral doble discurso kirchnerista: “Nunca un hospital público. Ojalá se mejore atendida por los mejores médicos, de uno de los mejores sanatorios privados del país”, escribió.


El presidente Javier Milei también se sumó a las críticas al compartir un video de una cuenta libertaria donde se puede ver un recorte de CFK en el que remarcaba que “hay un sistema de salud pública cuando los presidentes se atienden en hospitales públicos. Lo demás es puro cuento”.


Por la boca muere el pez, dicen. Y material de archivo que lo avale, sobra, especialmente cuando se trata de una oradora abusiva que gastó miles de minutos en narrativas mentirosas y ocultamientos escandalosos que la llevaron a su ocaso político. El que padece hoy, por más que se haga atender en quirófanos recién lustrados.