domingo, 14 de septiembre de 2025

"Editorial Columba: Comisario Macaya - Antonio Rosso y Enio Leguizamón" (¡¡¡156 PAGINAS!!!)

sábado, 13 de septiembre de 2025

Óperas y operetas

 


Perfil


Microcine y microclima


Óperas y operetas


Un relato posible de los primeros años de gestión es una obra lírica, con hermanos protagonistas



Javier Milei por Pablo Temes


Pablo Helman


Diario Perfil 

sábado 13 de septiembre de 2025


1.Una pareja de hermanos llega al trono de un reino convulsionado, luego de una epidemia que mató a una parte de la población. Él lideró a quienes decidieron salir a la calle en el momento de la destrucción. Lo hizo utilizando redes secretas de comunicación. Hay un joven príncipe dispuesto a ayudar a la pareja, tanto, que en una ceremonia secreta establecen una alianza. Lo llaman “triángulo de hierro”. A medida que se desarrolla la trama, las cosas empiezan a complicarse: el líder anarquista, devenido rey, empieza a rodearse de advenedizos. Percibe la soledad: solo tiene a su hermana, a sus cinco caballos (en la ficción no pueden verse: pero sí cómo el protagonista recibe mensajes secretos de estos animales míticos o imaginados) y al príncipe. No faltan los consejeros, con los que se reúne a escuchar música una vez por semana. Pero, ante la indolencia del rey, poco a poco, todo se desmorona: casi que la hermana debe tomar las riendas. Ella, también inexperta, se une a una vieja dinastía del interior del reino. Una alianza extraña, de la que el pueblo duda. Nosotros, desde la platea, no sabemos cuánto de todo eso es conocido por el rey de las cuatro armaduras superpuestas. Pero suponemos que sí, que sabe. Todo es incertidumbre. Aunque estemos aún en el primer acto.


2. Los primeros dos años del mandato de Milei podrían ser el argumento de una ópera. Los expertos dicen, por caso, que toda Tristán e Isolda, la obra de Wagner es una ampliación y el desarrollo de un acorde que suena a los pocos segundos de que empieza la obertura. Lo que habría hecho Wagner es expandir ese acorde mágico (y trágico) hasta el infinito. La tragedia, a la que se emparenta la ópera, es eso: una expansión.



3. Se sabe que Milei escucha ópera. Y que cuando escucha ópera también toma decisiones. Lo hace con un grupo de personas que iban todos los domingos a la noche al microcine de la quinta de Olivos, donde Milei pasa la mayor parte del tiempo, como el personaje de una ópera. Es en un espacio íntimo, con, entre otros, Juan Carlos de Pablo, Federico Mayol, Diego Spagnuolo, Claudio Zuchovicki, 


Damián Reidel. Milei describió alguna vez los encuentros de la siguiente manera: “Los domingos un grupo de amigos (más o menos cercanos) nos juntamos a ver en el cine de Olivos óperas de distintos compositores (en especial Rossini, Bellini, Donizetti, Verdi y Puccini). Luego de lo cual, cenamos y discutimos sobre temas diversos”.


4. Spagnuolo, con el tiempo, de personaje menor se transformó en clave. Se sabe que el economista Juan Carlos de Pablo le da consejos al Presidente, cada vez más escuchados. En esas noches de domingo y en esas óperas es posible encontrar reflejos de una manera de gobernar, de un tono que describe a la gestión.


Una pareja de hermanos llega al trono, luego de una epidemia. Así comienza...


5. El libro The Politics of Opera, A History From Monteverdi to Mozart de Mitchell Cohen, comienza con una cita de los siete contra Tebas, de Esquilo (una tragedia, por cierto). Allí Etéocles dice: “Ciudadanos... ¡El hombre que lleva el timón del Estado, y desde el puente pilota con ojos insomnes la fortuna de su país, debe hablar cuando la hora lo exija! Algo que resuena también en esta semana en la que Milei estuvo mucho más en la Casa Rosada que en Olivos.


6. El libro dice muchas cosas más sobre política y música. Cuando se refiere a la ópera Palestrina de Hans Pfizner sugiere que: “Las distorsiones históricas como las que se encuentran en la ópera de Pfizner no son reprobables en sí mismas. El teatro y especialmente la ópera no reproducen eventos pasados; dicen algo mientras los representan. (…) Palestrina fue concebida como una barricada contra las novedades que su compositor encontraba extrañas y antinaturales. Su ópera termina con una alusión que vincula sus miedos contemporáneos con el pasado”.


7. En otro libro, La ópera, una historia social, de Daniel Snowman, también se lee: “Napoleón era plenamente consciente de que Francia había proporcionado un punto de referencia artístico e intelectual a todas y cada una de las cortes de la Europa del siglo XVIII, una referencia dominante que él estaba dispuesto a reavivar, especialmente una vez que se convirtió en emperador. “Ninguna ópera”, dictó en 1810, “podrá ser representada sin mi autorización”.


8. Para Theodor Adorno, toda obra de arte debe ser leída más por la forma que por el contenido. Como en la democracia, la forma es el fondo. La música es esa manera de reflexionar.


9. El filósofo Julián Fava explica que “el amor incestuoso fue un motivo recurrente en la literatura, el teatro y la ópera del Romanticismo. No solo por el interés en lo prohibido, sino porque condensaba varias tensiones clave de la sensibilidad romántica: el choque entre pasión y ley, la búsqueda de lo absoluto en el amor, la fascinación por lo abismal y la atracción por lo trágico. En “La Valquiria” –segunda de las cuatro óperas que componen 


El anillo del Nibelungo– Wagner nos recuerda la historia de Siegmund y Sieglinde. Separados desde niños, estos gemelos se reencuentran, se enamoran y conciben a Siegfried. Éste es el motivo que desata la furia de Wotan. Wagner lo utiliza como símbolo que rompe con el orden divino e, incluso, político. Sin dudas, esta ópera puede pensarse como una suerte de paradigma dentro del género y encierra, quizás, una enseñanza: la violación de la ley (en este caso, de una de las más profundas de la cultura) suele desembocar en una tragedia”. 


10. En la campaña se habló de otro género, la opereta. Milei dijo que todo el tema de las escuchas era, precisamente, una opereta. Para el Diccionario de la Real Academia, sería una “Ópera cómica de asunto frívolo, con partes habladas y partes cantadas”. Si bien, hubo quienes cantaron, no se trataba de asuntos para nada frívolos. 


11. Quizás corresponda también pensar todo el asunto de la gestión desde otra perspectiva: aquella que sugirió Axel Kicillof cuando llamó a entonar canciones nuevas. Ópera también quiere decir obra.


*Jefe de Redacción del diario Perfil

HUMOR DIARIO

Ni cielo ni infierno: Milei en el Purgatorio

 LA NACION > Ideas


Ni cielo ni infierno: Milei en el Purgatorio


PARA LA NACION


Sergio Suppo

Javier Milei por Alfredo Sábat


Los tres datos más visibles del experimento de Javier Milei en la presidencia fueron sintetizados en la feroz aritmética de la elección bonaerense.



1) El ajuste macroeconómico fue rechazado por los numerosos votantes del peronismo bonaerense.


2) El gobierno libertario fue abandonado por la mayor parte de los votantes antiperonistas que por descarte habían optado por Milei en la segunda vuelta de 2023.


3) Un consistente tercio de los bonaerenses expresó un apoyo firme a la acción económica drástica propuesta por Milei sin importar las formas.



Ese trío de decisiones levantó un telón que cubría lo que ahora es evidente: el desamparo de un presidente que se creía acompañado por la mayoría.


El duro y veloz ajuste de las cuentas públicas y su consecuente traslado a los ingresos personales de cada uno está en el corazón del resultado de las elecciones bonaerenses


La diferencia de votos, instalada como ominoso presagio de lo que puede ocurrir en las elecciones del 26 de octubre, no fue la esperada ni por el propio Axel Kicillof. Pensaba ganar por menos. En el otro extremo, Milei llegó a creer que arrasaría al kirchnerismo. Logró reponerlo en el centro del escenario.


El Presidente regresó al lugar del que despegó creyendo que iba a convertirse en un ídolo popular a escala global. Sus votantes tendieron otra vez al tercio del total, tal como ocurrió en su espectacular aparición en las elecciones primarias y en la posterior primera vuelta que perdió ante Sergio Massa.



Por necesario que resulte y por convalidado en las urnas que haya sido en 2023, el duro y veloz ajuste de las cuentas públicas y su consecuente traslado a los ingresos personales de cada uno está en el corazón del resultado de las elecciones bonaerenses.


Para lo bueno y para lo malo, ese desenlace dice más que lo que el Gobierno ha logrado digerir al final de una semana de desasosiego.



Javier y Karina Milei venían enredados por la sugestiva promoción de una criptomoneda y por la denuncia de corrupción por los fondos para discapacitados sin atinar a demostrar con documentos públicos que las grabaciones son una mentira. Y sin desprenderse de los señalados por las acusaciones ya convertidas en una investigación judicial.


Es vital para Milei evitar que el peronismo se reunifique y pretenda destituirlo, tal como ya anuncian con desparpajo personajes


Otra evidencia quedó expuesta: la delegación de poder que Milei hizo en su hermana no podía terminar bien. Nadie puede hacer algo tan complejo como gobernar un país en crisis sin haberse acercado nunca antes a la política ni a la gestión pública.



Fue ella la encargada de dinamitar todas las alianzas posibles en nombre de la creación de una fuerza que se pretendió hegemónica, hizo un armado de candidatos en los que combinó a oportunistas, improvisados y frívolos, y activó un sistema expulsivo de funcionarios y dirigentes basado en la desconfianza.


No todo es tan oscuro. Milei y su equipo dividido por los enfrentamientos internos no han tenido siquiera tiempo para poner en valor lo que significa un 30% de votos fieles a pesar de haber sometido al país al rigor fiscal y, a la vez, haber quebrado relaciones vitales a fuerza de insultos y desprecios.



Ese tercio tendrá mucho más valor si se confirma en octubre que el kirchnerismo no tiene en casi ningún otro lugar del país la potencia electoral que mostró en Buenos Aires. Es decir, si Milei encuentra a sus opositores divididos entre kirchneristas, peronistas que fueron kirchneristas y peronistas aliados con radicales y fragmentos sueltos del macrismo.


Es complicado para el Gobierno pedirle ayuda a los gobernadores a quien se eligió para derrotarlos en medio de una campaña electoral


Un dato adicional. La constatación de que el kirchnerismo puede volver idéntico a lo que fue luego de fracasar puede ser un arma de los libertarios para recuperar votos que huyeron hartos de los malos modales, la intolerancia y la falta de sensibilidad.



Para encontrar ese paisaje, Milei está obligado a desandar el camino de malas maniobras que terminaron uniendo a toda la oposición en el Congreso. En medio de esta campaña electoral será difícil, pero se juega su estabilidad como presidente si al menos no lo intenta.


El dato de una oposición dividida y una fracción importante de ella dispuesta a negociar con los libertarios fue borrado por el propio oficialismo en esta larga secuencia de errores políticos, cometidos particularmente este año.



Es vital para Milei evitar que el peronismo se reunifique y pretenda destituirlo, tal como ya anuncian con desparpajo personajes que por ahora están en los márgenes de un partido con sobrados antecedentes de desestabilización.


Los llamados que hizo el Gobierno a gobernadores que había despreciado como socios enfrentan en las actuales circunstancias una dificultad. Es complicado pedirle ayuda a quien se eligió para derrotarlo en medio de una campaña electoral.


Hasta el 26 de octubre serán los días más solitarios de los libertarios en el poder. Una situación que Milei generó al descalificar desde lo alto del sillón presidencial a los legisladores definidos como “ratas”, a los opositores de todo pelaje caricaturizados como “mandriles”, a los economistas tildados de “chantas” y a los periodistas acusados de “ensobrados”. La violencia verbal se ejerce hasta con los más cercanos cuando atinan a expresar alguna disidencia.


Hacia afuera, la repetición de autoelogios perdió el efecto en la gente común, pero causó estragos en el propio Presidente, que terminó creyéndose sus exageraciones e inexactitudes.


La celebración de los resultados de los recortes del gasto no dio lugar a una lectura que advirtiera que las verdaderas víctimas del ajuste (no precisamente los cesanteados del Estado que no hacían tareas productivas) se refugiarían en el kirchnerismo bonaerense. Así, el peronismo mantuvo su caudal de votos a pesar de que Axel Kicillof prolonga la serie de administraciones fallidas de ese partido en la provincia de Buenos Aires.


Milei perdió el apoyo extra que recibió en la segunda vuelta en el aumento de la abstención y nuevas ventanillas electorales armadas de apuro para recoger fragmentos del naufragio de Juntos por el Cambio.


Lo peor para el Presidente es que la necesidad de recuperarse lo encuentra en el peor momento de su plan de estabilización. La desconfianza de los mercados lo hizo huir hacia un paralizante aumento de las tasas de interés, en la convicción de que su gran carta de triunfo es la reducción de la inflación.


¿Sigue siendo así después del domingo negro en la provincia de Buenos Aires? Es obvio que, más allá de las elecciones, mantiene su valor estructural seguir bajando la inflación. Pero la demanda social más extendida ahora es otra: mejorar los ingresos para borrar la frase más repetida como queja en los grupos foco de encuestados: “No llego a fin de mes”.


Milei no tiene respuestas posibles, salvo que salga de la estricta dieta fiscal y ponga en riesgo el índice de precios. Hacerlo sería por sobre todo desarmar la confianza que ya empezó a resquebrajarse en los mercados por los errores en el rescate de la deuda en pesos. Tiene un desafío todavía mayor: demostrar que es un presidente en la adversidad.


Por Sergio Suppo

No todo está perdido para Milei luego del voto castigo bonaerense

 LA NACION > Opinión


No todo está perdido para Milei luego del voto castigo bonaerense


Superar la tensión económica y recuperar electores desencantados son los mayores desafíos del oficialismo de cara a los comicios de octubre


13 de septiembre de 2025


LA NACION

Fernando Laborda


Cristina Kirchner, Javier Milei y Axel Kicillof por Alfredo Sábat


Si hasta hace pocas semanas se presentía que teníamos un Presidente fuerte y una oposición débil ante la opinión pública, el resultado de las recientes elecciones bonaerenses sirvió para modificar esa percepción. La debacle en el mercado, con su secuela de incertidumbre cambiaria y suba del riesgo país hizo lo propio.



La derrota de la Alianza La Libertad Avanza por algo más de 13 puntos de diferencia con el frente peronista Fuerza Patria, que terminó imponiéndose en seis de las ocho secciones electorales de la provincia de Buenos Aires, fue el corolario de una saga de traspiés del oficialismo mileísta.


Tanto agosto como los primeros días de septiembre transcurrieron en medio de un tembladeral en el mercado financiero, que derivó en una colosal alza de las tasas de interés para intentar frenar el apetito por el dólar. En ese mismo lapso, se siguieron sucediendo las palizas que la oposición le propinó a Javier Milei en el Congreso, al tiempo que un resonante escándalo de corrupción dejó groggy a un gobierno en el que recrudeció como nunca el internismo.


El episodio desatado a partir de las grabaciones de declaraciones atribuidas al entonces titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, hablando de coimas en ese organismo, puso en cuestionamiento el discurso anticasta y la propia narrativa contra los curros de la política que constituyeron una de las principales banderas de Milei. El hecho de que pudiesen estar afectados recursos públicos destinados a personas con discapacidad, sumado al recorte presupuestario del área, contribuyó a fogonear una de las principales críticas que, desde la oposición, se le han hecho al presidente de la Nación: su presunta insensibilidad hacia los que menos tienen.



Junto a esos problemas, el oficialismo exhibió evidentes falencias en el proceso de armado político, atribuidas a la inexperiencia e impericia de Karina Milei y sus colaboradores, como Sebastián Pareja, y al empecinamiento de los libertarios en que todo fuera “violeta o nada”. Se dejó así a demasiados dirigentes y potenciales aliados heridos, incluyendo a intendentes que, pudiendo haber jugado junto a La Libertad Avanza, optaron por concurrir a las elecciones bonaerenses con el sello de terceras fuerzas, dividiendo al electorado no peronista.


Los responsables de la campaña electoral del mileísmo se equivocaron al pretender convertir en una cruzada nacional contra el kirchnerismo una elección estrictamente provincial y municipal en un distrito donde el peronismo gobierna 84 de las 135 intendencias. La nacionalización de comicios donde cada intendente ponía en juego su gobernabilidad no fue la mejor idea.


Un indicador de la fragilidad de la coalición que el mileísmo conformó con Pro surge con claridad al compararse los resultados de las elecciones provinciales del domingo último con los de las efectuadas en 2023.



Dos años atrás, el frente peronista había logrado alrededor del 45% de los votos con Axel Kicillof como candidato a gobernador. Se trata de un porcentaje que ahora creció en apenas poco más de dos puntos, hasta el 47,3%. En cambio, la Alianza La Libertad Avanza, integrada por libertarios y macristas, obtuvo el domingo último el 33,7% de los sufragios válidos, cuando ambas fuerzas políticas, yendo por separado en 2023, habían cosechado 17 puntos más: el 51%.


Da este fenómeno cuenta de que, el pasado 7 de septiembre, un buen porcentaje de los votantes afines al macrismo se quedó en su casa, engrosando el 39% del electorado que se abstuvo de concurrir a las urnas, o bien votó en blanco o por terceras fuerzas.



Una interpretación de esto puede llevar a pensar que algunos de los ciudadanos que apoyaron a Milei en el balotaje presidencial de noviembre de 2023, luego de inclinarse por Patricia Bullrich en la primera vuelta electoral, optaron por infligirle una suerte de castigo al presidente de la Nación. Probablemente, porque en aquella ocasión no votaron a Milei para que hostigara a su propio electorado, llamando “ñoños republicanos” a muchos de sus electores, o para que con frecuencia calificara como “mandriles” a quienes de buena fe le advirtieran posibles errores.


Milei debió saber que no es conveniente morderles la mano a quienes dos años atrás se la tendieron para arrimarlo a la victoria. Como también debe conocer lo difícil que será, a partir de ahora, cosechar la ayuda de gobernadores que se sintieron ninguneados tanto en las negociaciones de candidaturas como en la asignación de partidas presupuestarias del Tesoro Nacional.



Otra pérdida relevante para Milei estaría representada por votantes de clase media baja que, en 2023, se ilusionaron con el fenómeno nuevo que representaban los libertarios, pero que ahora esgrimen que “la plata no alcanza” para justificar un desencanto con el gobierno nacional que pareció más poderoso que el miedo a un potencial regreso del kirchnerismo al poder en el orden nacional.


Sin embargo, nadie puede decir que todo esté perdido para La Libertad Avanza de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre, en las cuales se renovará un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados de la Nación. En particular, porque, cualquiera que fuere el resultado de los comicios, el oficialismo ganará bancas legislativas, dado que renueva muy pocas. Es cierto que el resultado de los comicios bonaerenses parece indicar la descomposición de la coalición electoral de base que respaldó a Milei en el balotaje presidencial de 2023. Pero los estudios poselectorales concluyen que esos votos perdidos no fueron a Fuerza Patria, sino fundamentalmente a la abstención, por lo que podrían volver al mileísmo si su líder brinda las señales necesarias para recuperar credibilidad.



También la entrada en vigor en octubre de la nueva ley electoral, con la novedad de la utilización de la Boleta Única en Papel, disminuirá la relevancia de los aparatos partidarios y clientelares en todo el país, lo cual podría beneficiar a los candidatos de Milei.


El verdadero desafío para el gobierno nacional será llevar calma a la economía, recomponer sus relaciones políticas con los gobernadores y no subestimar el impacto del escándalo de los audios de Spagnuolo. Es cierto que, en los primeros años de su gestión presidencial, Carlos Menem ganó todas las elecciones en medio de escándalos de corrupción, pero también es verdad que hoy, a diferencia de los años 90, las redes sociales y los teléfonos celulares pueden ser letales.


Por Fernando Laborda