"Pureza de sangre" y default: el plan de Cristina para purgar al PJ, desafiar a Caputo y el insólito show judicial

A pesar de las condiciones extraordinariamente limitadas que le impone la prisión, Cristina Kirchner se mantiene como la figura de mayor productividad y actividad política dentro del peronismo. Fiel a su estilo histórico, la exmandataria ya tomó una decisión de cara al futuro: no habrá internas.
Si se repasa la trayectoria del kirchnerismo desde 2003, el espacio solo favoreció la unidad cuando esta garantizaba el acceso al poder, como ocurrió al aglutinar a Sergio Massa y a todas las variantes peronistas detrás de Alberto Fernández. Cuando la unidad no era funcional, prefirió competir por fuera, tal como lo hizo la propia Cristina frente a Chiche Duhalde en el 2005 y contra Florencio Randazzo en 2017.
La lógica actual de la expresidenta es tajante. No está dispuesta a otorgarle a ningún adversario interno la ventaja de competir con el aparato de los medios de comunicación a su favor, lo que, según su visión, introduciría una distorsión en la vida partidaria. La estrategia apunta a una "pureza de sangre": aprovechar las urnas para ratificar su liderazgo exclusivo sobre su base, sin mezclarse. Esto anticipa un escenario con boletas divididas y más de un "Partido Justicialista" en el cuarto oscuro.
Las dos barreras de ingreso al "kirchnerismo puro"
Para ser parte de este armado, los dirigentes deben sortear dos exigentes filtros. La consigna "Cristina Libre" es el primero de estos y se trata de una divisoria de aguas innegociable. Este lema ya domina las calles de Quilmes, territorio de la intendenta Mayra Mendoza, quien asoma como posible candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires por La Cámpora.
Insólitamente, esta lealtad incondicional cruzó las fronteras y llegó a las tribunas del Mundial de fútbol, protagonizada por altos funcionarios judiciales. Desde Estados Unidos, un video expuso al fiscal de Lomas de Zamora, Walter Di Stefano, exclamando ante la cámara: "Cristina siempre, Cristina puro corazón. Te re bancamos, no somos ningunos grasas, somos gente de la culta". A su lado, lanzando besos, se encontraba el juez bonaerense Fernando Bueno, quien está casado con Adriana Coliqueo, representante del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora en el Consejo de la Magistratura provincial.
El segundo límite lo impuso Máximo Kirchner en su reciente discurso en Parque Lezama. La condición ineludible en materia económica es la renegociación de la deuda. Esta advertencia directa a los bonistas busca instalar el miedo a una fuerte inestabilidad financiera en caso de que el kirchnerismo retorne al poder, planteando un choque directo con la gestión actual, luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, presentara un informe garantizando los recursos para los pagos de 2026 y 2027.
La crudeza de esta consigna fue analizada por Vicente Massot, quien trazó un paralelismo con el peronismo de 1983. Si la candidatura de Herminio Iglesias empapeló el conurbano con el aura implícita de "somos la rabia", el mensaje que hoy baja Máximo Kirchner deja en claro que, financieramente, el kirchnerismo actual es la nueva rabia. El que no acepte estas condiciones, que ni se acerque.

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