sábado, 11 de abril de 2026

Abril, mes bisagra para el Gobierno

 Abril, mes bisagra para el Gobierno 


Florencia Donovan 


LA NACION



Javier Milei por Alfredo Sabat


Como la misión Artemis II en su paso por el lado oscuro de la luna, la economía argentina avanza, pero sin dar todavía señales claras. No hay parálisis, aunque tampoco se percibe la recuperación que muchos esperaban a esta altura del año. Es una economía en tránsito, que atraviesa una zona de oscuridad con la esperanza de recuperar la señal. Las proyecciones apuntan a abril como el mes en que algunos de esos indicadores podrían empezar a moverse en la dirección correcta. Las expectativas del Gobierno están puestas en ello. “Sabemos que estos últimos meses fueron duros –escribió en la red X ayer el presidente Javier Milei–. Pero los resultados están a la vista: la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza”, dijo, siempre hiperbólico.


Aunque no lo manifieste públicamente, el equipo económico está apelando a todo su pragmatismo para poder lograrlo. No solo compra dólares para evitar que el peso se siga apreciando, tal cual lo reconoció el viceministro José Luis Daza, sino que ya hace algunas semanas que se convalida una baja en las tasas de interés, con la esperanza de que, una vez limpiada la mora en el crédito –que según 1816 en febrero siguió subiendo y se ubicó en el 11,2% para las familias, el valor más alto desde 2004–, el motor del sector financiero vuelva a encenderse a pleno. Así, la tasa de los adelantos en cuenta corriente, que en enero era en promedio del 54,18%, pasó en marzo al 47,3%, mientras que las tasas de los plazos fijos (el combustible para los créditos) se ubicaban esta semana en 24% versus 27,1% hace apenas un mes, según los datos del Banco Central (BCRA). La entidad que preside Santiago Bausili recortó en el proceso las exigencias de efectivo de los bancos –los encajes– y todavía tiene margen para seguir haciéndolo. En los bancos reconocen que siguen siendo extremadamente selectivos –o cautos– a la hora de dar nuevos créditos, pero algunos creen que lo peor podría estar cerca de quedar atrás.


“En enero y febrero, el BCRA inyectaba pesos cuando compraba dólares, pero el Tesoro tomaba todos los pesos que liberaba el BCRA para después comprar los dólares que necesitaba para cubrir vencimientos –explica un economista que sigue en detalle los números oficiales–. Pero, desde marzo, el Banco Central inyecta pesos cuando compra reservas, y el Tesoro no los absorbe del todo. Y esa política de remonetización va a seguir dándose este mes porque además hay margen, porque el dólar se mantiene estable”, dice, con la condición de no ser identificado. (Los libertarios comparten un mérito con el kirchnerismo: elevaron tanto el costo de hablar en público que ya muy pocos se animan a asumirlo).


También el BCRA empezó a acelerar proyectos más heterodoxos para mejorar el costo del crédito. Una de las ideas en las que trabaja, confirman, es en el desarrollo de un mercado secundario para los cupones de las tarjetas de crédito. Hubo en los últimos días reuniones con cámaras bancarias para avanzar en esta línea. Hoy un comercio que recibe un pago en cuotas con tarjeta solo puede descontar esos cupones con las empresas adquirentes –como Payway, Fiserv o Meli, entre otras, que son las que proveen la terminal–, pero la idea es que pueda armarse un mercado en el que participen otros jugadores y, de esa manera, pueda mejorar la tasa de financiamiento de los comercios.


Hay varias transacciones de venta de empresas que esperan que, con una mejora del consumo, también mejoren sus ofertas. No solo es el caso de la francesa Carrefour, que ralentizó sus negociaciones después de que los interesados no ofertaran lo que esperaba. La consultora Quantum Finanzas, en tanto, tiene el mandato de Paramount para vender los cines Showcase y los inmuebles de Showcenter, una transacción que todavía está en proceso.


Además de bajar el costo del crédito, Economía busca acelerar la recuperación de industrias que hace meses están planchadas y que son claves en la generación de empleo. De ahí la premura ahora por lanzar nuevas concesiones de rutas. A los 9000 kilómetros que están en proceso de concesión, el ministro Luis Caputo adelantó que piensan sumarles otros 12.000 kilómetros adicionales. Hasta ahora, los datos de construcción no son alentadores. El Indec informó que, en febrero, había descendido 1,3% mensual desestacionalizado y 0,7% contra igual mes del año anterior. Hay algo de esperanza de que en marzo los números sean algo mejores. Al menos, los despachos de cemento crecieron el mes pasado 8,6% desestacionalizado después de dos meses –enero y febrero– a la baja.


El Gobierno demostró asimismo que está dispuesto a hacer algo de keynesianismo cuando la realidad lo amerita. La decisión de postergar hasta mayo el aumento del impuesto a los combustibles para compensar el encarecimiento del precio internacional del barril de crudo producto de la guerra con Irán es un ejemplo de ello. Pero es poco el margen fiscal por ahora que existe para tomar más medidas del estilo, que ayuden a oxigenar la economía. La recaudación está estancada y no solo para el Tesoro nacional, sino también para las provincias y los municipios. Mantener el superávit fiscal es, a esta altura, un ejercicio de malabarismo: las demoras en los pagos al PAMI y en los subsidios al transporte –con el impacto directo que eso tiene en los colectivos del área metropolitana– muestran que el Gobierno sigue en el aire, pero con varios platos girando al mismo tiempo.


La esperanza es que, a medida que empiece a entrar la cosecha de soja, los números mejoren en algo. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el BCRA también prevé para abril una desaceleración paulatina de la inflación, a medida que la economía termine de digerir el impacto del salto del tipo de cambio del segundo semestre de 2025 y las subas de precios de la carne y de los combustibles, además de las subas estacionales que son típicas de marzo (como es el caso de la educación). El mercado, de acuerdo con el REM publicado esta semana, espera variaciones mensuales de precios de 2,6% y 2,3% para abril y mayo, respectivamente, y que la inflación continúe con una tendencia descendente.


El panorama financiero, a su vez, mejoró en la semana, luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mostrara vocación por buscar una tregua en el conflicto bélico con Irán. El indicador más relevante, el del riesgo país, volvió a ubicarse en torno a los 570 puntos básicos. De continuar en esta dirección, podría reabrirse la ventana para que la Argentina vuelva a acceder al mercado internacional de deuda. El Gobierno decidió por ahora que no piensa transitar por este camino, pero no deja de ser una herramienta más a la que puede apelar en caso de necesitarlo.


“Siento como si la Argentina estuviera en la mitad del río –ilustró un empresario de un rubro que hoy no es de los más favorecidos–. Estamos remando, cansados, no sé ni lo que hay en la otra orilla. Pero al menos la sensación es de que sigo remando. Lo que sí sé es que para atrás no vuelvo”, dijo, pero luego aclaró: “Necesito ver menos grito y más calma en todo esto. No es una era de cambios, sino un cambio de era. No suma un liderazgo que exacerba la ansiedad en momentos de incertidumbre. Apostaría a liderazgos más contenedores, más humanos”, deseó.


El presidente Milei por ahora elige culpar a la prensa por sus males. Es curioso que, luego de que trascendiera que Rusia habría financiado una campaña de desinformación para debilitar la gestión libertaria, el Gobierno haya decidido suspender las credenciales de algunos de los medios involucrados, pero en ningún momento haya llamado a consulta al embajador ruso en la Argentina en busca de explicaciones. (Al menos, ni en el Gobierno ni en la Cancillería reconocieron haberlo hecho, ante consultas de LA NACION). Después de todo, en septiembre pasado, el gobierno ruso lo había hecho con el embajador argentino en ese país, Enrique Ignacio Ferrer Vieyra, luego de que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusara a la administración de Vladimir Putin de espionaje en pleno auge de la causa Andis.


Cuando la cápsula Orion salió del lado oscuro de la luna, la señal volvió sola. En la economía argentina, todavía resta ver si abril traerá los números prometidos. De no ser así, probablemente sea la prensa la que explique por qué, aunque al Gobierno no le guste leerlo.

"El Planeta de los Simios - Enorme"

viernes, 10 de abril de 2026

Asimetría ética: la desventaja de Israel frente a Irán




















OPINIóN 


Asimetría ética: la desventaja de Israel frente a Irán 


Israel logró superioridad militar sobre Irán, pero enfrenta una desventaja estratégica marcada por la asimetría ética y el impacto en la opinión pública global


Mookie Tenembaum

Analista internacional, autor de Desilusionismo 


Revista Noticias



Netanyahu y Trump por Pablo Temes


Israel destruyó capacidad nuclear, sistemas de misiles y cadenas de mando iraníes. Demostró una victoria en el plano militar con una eficiencia que ningún ejército regional podría replicar. Y sin embargo, cada éxito táctico lo coloca en una posición estratégica más difícil, porque opera bajo una restricción que su enemigo no comparte.




Eso es la asimetría ética y es algo que funciona como una trampa estructural en el contexto de negociaciones intermitentes.



Irán y sus actores subsidiarios lanzan misiles contra Tel Aviv, Haifa y poblaciones civiles con la declaración explícita de que el objetivo es matar judíos. No lo disimulan. Entre tanto, Israel respondió con ataques de precisión contra infraestructura militar, centros de comando o instalaciones nucleares. La diferencia en la naturaleza de los objetivos no podría ser más clara, y sin embargo esa diferencia le opera en contra en la opinión pública global, porque cualquier víctima colateral israelí genera una condena que ningún misil iraní inspira. La diferencia militar se convirtió en asimetría ética, y esta brecha tiene consecuencias políticas concretas en la presión diplomática, con restricciones en suministro de armas y erosión de coaliciones.


El mecanismo que sostiene esto es preciso, por un lado, la población civil iraní paga un costo comparativamente exiguo por las agresiones de Teherán, al tiempo que los ayatolás toman decisiones desde búnkeres diseñados para sobrevivir ataques de precisión y sus familias duermen tranquilas. Qom, su ciudad sagrada sigue intacta. Esa placidez funciona como una condición para la guerra prolongada, porque una población que no sufre las consecuencias de las decisiones de su liderazgo no tiene incentivo para presionar un cambio de curso. Por lo tanto, la guerra sería en algún lugar abstracta para el ciudadano iraní.


Ahí es donde la pregunta se vuelve incómoda pero necesaria: ¿qué ocurriría si dejara de serlo?


Qom es la ciudad más sagrada del chiísmo y el corazón teológico del régimen, es el lugar donde se forma el clero que legitima al sistema y residen las familias de la casta religiosa que gobierna Irán. Un ataque deliberado y sostenido sobre Qom diseñado para producir destrucción visible y masiva, no sería equivalente a un misil iraní sobre Tel Aviv, sino que llevaría una escala y simbolismo mayor. Israel tiene esa capacidad.


La pregunta es qué pasaría si lo hiciera y la respuesta más probable es que el cálculo iraní cambiaría de manera radical y casi inmediata, afectando cualquier negociación en curso. El régimen de los ayatolás descansa sobre una legitimidad teológica que Qom encarna físicamente. Destruir esa ciudad es atacar la fundación simbólica del Estado islámico. Ningún líder iraní sobreviviría a eso políticamente, porque esa reacción requeriría las capacidades militares destruídas durante la guerra.


La simetría que Israel necesita es la del costo. Mientras el sacrificio de la guerra recaiga exclusivamente sobre la población israelí, la élite iraní calculará el conflicto con mayor libertad, porque no hay presión interna para terminarlo. La guerra asimétrica prolongada es el ambiente natural de un régimen teocrático que controla la información, presenta cualquier derrota como martirio y la continuación como deber religioso. Pero esa narrativa colapsa cuando las mezquitas de Qom son escombros y las familias de los ayatolás no tienen adónde ir.


Israel enfrenta una restricción ética con consecuencias reales porque el dilema para todo conflicto entre ambos países está entre sostener ataques contra el valor simbólico con un costo humano, o una campaña sobre objetivos militares de menor relevancia para la supervivencia de la teocracia.


La asimetría ética tiene como víctimas a civiles israelíes, ante un enemigo con la certeza que sus propios habitantes están a salvo y la libertad de acción para destinar sus recursos para la ofensa sin preocupaciones por la defensa.


Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

La mejor defensa no siempre es un buen ataque
















La mejor defensa no siempre es un buen ataque 


Ante una fuerte caída en la imagen positiva del Presidente y una creciente preocupación social por la inflación y la corrupción, el Gobierno busca salir del atolladero, pero muestra su irascibilidad y frustración


La Nacion


10 abr. 2026



Sergio Berensztein 


Javier Milei por Alfredo Sabat


Marzo fue el peor mes de esta singular e hiperpersonalista experiencia libertaria. En pocas semanas, el Gobierno perdió el capital político y la iniciativa que había mostrado desde el triunfo en las elecciones de mitad de mandato, sobre todo en febrero, durante el desarrollo de las sesiones extraordinarias y (típico de la tradicional volatilidad vernácula) se fue encerrando sobre sí mismo, enredado en una sucesión casi inagotable de errores no forzados. En un clima económicamente muy complejo, a pesar del crecimiento de las exportaciones y de la estabilidad cambiaria, con un proceso de desinflación que ya se había estancado mucho antes del conflicto en Medio Oriente y el consecuente incremento en el precio del petróleo, con su efecto multiplicador, los principales sondeos de opinión pública reflejan una caída en la confianza en el Gobierno y en las perspectivas de mejora económica personales y del país, como informó LA NACION el domingo pasado.


El reciente reporte sobre el humor social que mensualmente publican D’Alessio-IROL/Berensztein expone un notable desgaste en las variables más sensibles. La imagen positiva del Presidente está en su punto más bajo en toda la serie (38%) y la negativa, en el más alto (58%): un diferencial de -20 puntos. La evaluación de la gestión del Gobierno describe una tendencia similar, aunque con matices (41%, 57% y -16%, respectivamente). Entre los temas que más preocupan a la ciudadanía se destacan la incertidumbre económica y la inseguridad, ambos por encima del 60%. Al mismo tiempo, ascendieron de manera meteórica la preocupación por la inflación y por la corrupción en el gobierno de Milei.


Frente a este contexto adverso, el Gobierno pretende salir de su atolladero con una ofensiva en cuatro planos. En primer lugar, la defensa a capa y espada de Manuel Adorni. Luego, manteniendo a rajatabla el rumbo de la economía, a pesar de los preocupantes síntomas en el empleo: por primera vez en nuestra historia, cae a pesar del crecimiento o, mejor dicho, como consecuencia de que se trata de sectores capital intensivos. Asimismo, crujen los sectores vinculados al consumo doméstico y a las pymes, con la parcial excepción del automotor (motos en particular). En tercer lugar, Milei recuperó su repertorio de agresiones a la prensa independiente, algo al menos comprensible cuando era un ignoto tuitero que buscaba aumentar su nivel de conocimiento y colarse en el mundo de los medios audiovisuales, pero improcedente e institucionalmente peligroso tratándose del presidente de la Nación. Finalmente, la apuesta a consolidar su papel como guerrero privilegiado de la “batalla cultural”, en el contexto en el que algunos de sus principales laderos (como Giorgia Meloni, Donald Trump y hasta Viktor Orban) evidencian un creciente debilitamiento de sus liderazgos.


Las desventuras domésticas del oficialismo generan un sinfín de consecuencias, en lo político y en lo económico. Cada día con mayor intensidad, inversores extranjeros y nacionales indagan respecto de los escenarios electorales de cara a 2027, descontando que se tratará de un proceso con final abierto, cosa que hasta hace muy poco tiempo no se consideraba probable. Si hubiera alternancia en el poder… ¿se mantendrían los compromisos del RIGI? Algunos abogados interpretaron el celebrado caso YPF de manera más crítica: valoran el ahorro fiscal que implica, pero se preguntan si puede generar incertidumbre regulatoria y costos reputacionales de mediano y largo plazo: una expropiación legalmente ejecutada puede acentuar los animal spirits del populismo más rancio. En paralelo, algunos de los gobernadores “amigos”, sensibles con las necesidades del Gobierno y que cooperaron con la gobernabilidad, advierten preocupantes señales de deterioro. Esto explica, al menos parcialmente, la decisión de utilizar los adelantos de coparticipación para asegurar los apoyos para lograr la sanción de la esperada ley de glaciares (que luego de una conflictiva serie de audiencias públicas podría de todas formas terminar judicializada). Conviene recordar, además, que ya transcurrió un sexto de las sesiones ordinarias (seis semanas) sin que el Poder Ejecutivo haya enviado una sola reforma estructural.


“Es probable que Adorni no haya cometido actos serios de corrupción, pero las dudas sobre su crecimiento patrimonial hacen que su reputación haya quedado dañada, tal vez para siempre”, afirma un político que no coincide con la agenda libertaria y que trata de mantener una mirada objetiva de la realidad. “¿Cómo hace para ir a buscar a sus chicos a la escuela, llevarlos a la plaza o a tomar un helado? La condena social es terrible”, agrega. La imagen del todavía jefe de Gabinete de Ministros, a quien los hermanos Milei apuntalan a toda costa, se desplomó: la negativa superó largamente el umbral del 70%. Solo algo más de la mitad de los votantes de primera vuelta de LLA lo siguen mirando con buenos ojos. Mientras avanza la investigación judicial, un veterano dirigente sindical señalaba, sonriente: “El resultado de la inexperiencia combinada con la ineptitud es desastroso: estos no hacen ni las macanas bien”.


Aferrado a este activo tóxico en el que se convirtió el exvocero presidencial (tiene el “boleto picado”, reconoce un operador oficialista), el Gobierno tampoco puede coordinar una respuesta consistente frente a la deuda del PAMI o al escándalo de los créditos del Banco Nación, como pusieron de manifiesto las actitudes opuestas de Sandra Pettovello y Luis Caputo. Si fueron otorgados de manera regular, de todas maneras se trata de un comportamiento pueril, imprudente e innecesario. ¿Por qué no recurrir a una institución privada para evitar cualquier sospecha de tráfico de influencias y conflictos de interés? Esto ocurre en un contexto en el que crece la mora en tarjetas y préstamos personales y se registran atrasos preocupantes en el pago de las expensas.


El pasado fin de semana asistimos a una nueva sesión de incontinencia digital de Milei, incluyendo flagrantes contradicciones en relación con su obsesivo odio al periodismo. Ni la SIDE ni mucho menos la Oficina de Respuesta Oficial, agencia recientemente creada para combatir las fake news, alertaron sobre el intento de desacreditar a su administración: fue gracias al profesionalismo de Santiago O’Donnell y sus colegas de Filtraleaks que el país tomó conocimiento de la campaña de desinformación desplegada por los servicios de inteligencia rusos. En vez de separar la paja del trigo, el Presidente y muchos de sus principales colaboradores se muestran irascibles, frustrados e impotentes frente a un clima que cambió de manera repentina. Evidencia una autopercepción de debilidad: quien tiene razón no necesita agredir ni insultar. Dice una voz popular: “el que se enoja pierde”.


En este marco, adquiere una rara relevancia el debate sobre las PASO (primarias abiertas simultáneas y obligatorias), que el Gobierno pretende derogar para entorpecer la capacidad de la oposición de seleccionar una candidatura competitiva. Debe recordarse que solo dos países tienen esta clase de régimen, Uruguay (que lo creó para reemplazar la nefasta ley de lemas) y la Argentina, que readaptó ese modelo en el contexto de la reforma política de 2009. En el resto de las democracias, existen otros mecanismos iguales o más efectivos, como elecciones internas, negociaciones o compulsas de sondeos. Incluso aquí hemos tenido experiencias de gran impacto, como la primaria entre Menem y Cafiero en 1988 o entre Fernández Meijide y De la Rúa casi una década más tarde. En Brasil, Lula y Cardoso acordaron una exitosa coalición para derrotar a Bolsonaro sin nada parecido a unas PASO. Si las principales fuerzas de oposición toman la determinación de conformar una fórmula competitiva, el Gobierno deberá imaginar una respuesta bastante más contundente y efectiva que entorpecer la selección de sus potenciales candidatos.

"Mickey Mouse Mystery Magazine 01" (¡¡¡385 PAGINAS!!!)