martes, 17 de marzo de 2026

HUMOR DIARIO

Milei y un “fin” que tarda en llegar





















LA NACION > Política 


Milei y un “fin” que tarda en llegar


El lema adornista se convirtió en una marca de la superioridad moral con la que el mileísmo se autopercibe; el Gobierno se topa con los primeros efectos colaterales de su legado económico e institucional


17 de marzo de 2026


LA NACION 


Luciana Vázquez



Manuel Adorni, Javier Milei y Hayden Davis por Alfredo Sábat


Ni el fin de la inflación. Ni el fin del affair Adorni. Ni el fin del caso $Libra. Para un Gobierno que prometió el fin contundente de la inflación y del patrimonialismo de Estado la última semana presenta un frente delicado. En ninguno de sus horizontes estratégicos, el ordenamiento de la macro y la lucha anti casta, la gestión mileísta lograr encontrar el “fin” contundente que acuñó el jefe de Gabinete Manuel Adorni, ahora en el foco de la tormenta.



El “fin” adornista se convirtió en una marca de la superioridad moral con la que el mileísmo autopercibe su gestión y su visión de la Argentina: el Gobierno libertario como el dueño de la palabra final y definitiva en cuestiones centrales.


Entre ayer y el viernes pasado, hubo indicios de una toma de conciencia de ese cambio de escenario: el Gobierno se quedó sin la última palabra, y ahora debe reconstruir su autoridad para recrear certidumbre sobre su política económica, o para minimizar los tiros en los pies de algunos de sus principales dirigentes. Se dio en el discurso de Javier Milei ayer, en la Bolsa de Comercio de Córdoba, dio indicios del acuse de recibo.


Milei fue directo al grano: reconoció abiertamente la caída de la actividad y el regreso de la inflación al alza. Hubo dos menciones puntuales. Primero: “No sólo cayó la actividad sino que además saltó la tasa de inflación”, concedió. Y más adelante: “Alguien podría decir: ‘No, pero la inflación venía cayendo y empezó a rebotar’. Eso también tiene una explicación”. Milei le quitó presión a la fecha fijada para el cumplimiento de la inflación cero en los próximos meses. Por un lado, el objetivo de inflación arrancando con cero para agosto se convirtió en un “podría empezar con cero” y apareció un plazo tentativo, más indefinido: “Yo voy a seguir haciendo las cosas bien y -tarde o temprano - vamos a derrotar a la inflación”.


Para el Gobierno, inflación, Adorni y $Libra, con las nuevas revelaciones que traen otra vez los nombres de Hayden Davis y Mauricio Novelli y sus vínculos con los Milei al primer plano, se están convirtiendo en crisis de sombra larga o combustión lenta. Son las crisis que no logran resolverse rápidamente y no dejan de sumar capítulos tan imprevistos como desgastantes. En un año central para consolidar el modelo Milei, la gestión mileísta se topa con los primeros efectos colaterales de su propio legado económico e institucional. Ya no es un Gobierno en etapa de estreno e inauguración: al contrario, empieza a acumular facturas impagas surgidas de sus propias decisiones. La luna de miel se terminó.


El affair Adorni resulta una buena síntesis de todos los riesgos que se ocultan en el funcionamiento interno del mileísmo. Una especie de Aleph de los problemas futuros que podrían condicionar la efectividad del modelo Milei en varios frentes, también en lo económico y en lo institucional. Primero, una lógica de decisión afectada por un personalismo carismático que nadie desafía. Segundo, la discrecionalidad de ese presidencialismo de dos, integrado por Milei y su hermana Karina: la explicación pública de Adorni de que su esposa fue “invitada por presidencia” y que por eso accedió deja ver la confusión entre lo público y lo privado del Presidente y la secretaria general.



En ese punto, queda trazado un puente que alcanza al caso $LIBRA, que vuelve a arrinconar al Gobierno en los últimos días. La investigación judicial está en marcha pero se suman indicios sobre, por lo menos, un uso indebido de la posición pública en el entorno presidencial, si es que no termina comprobándose como un hecho de corrupción.


Tercero, se ve también un disciplinamiento acrítico que no genera voces aplomadas que aporten matices a las voces más extremas, que impregnan la gestión: pasó una semana hasta que Adorní reconoció públicamente, en entrevista con Luis Majul, los alcances críticos de llevar a su esposa en el avión presidencial. En el medio, contó con el apoyo incondicional de una Karina Milei que no suele expresarse públicamente. A ese posteo en X, le siguieron los apoyos de casi todo el gabinete nacional en fila disciplinada. La falta de registro de las distintas caras del problema fue llamativa y generalizada.


Cuarto, un desapego por la transparencia y los mecanismos de gestión para asegurarla: la falta de publicidad sobre la comitiva oficial subida al avión presidencial, de todo el staff de Nueva York y del detalle de la agenda presidencial y un resumen puntilloso de cada encuentro tiene efectos colaterales. Cuando desaparecen los mecanismos de rendición de cuentas ante los ojos de la opinión pública, nadie parece detenerse a analizar lo perjudicial de subir a una esposa al avión. La obligación de transparencia, en cambio, da mayor garantía de autocontrol y autolimitación.


Quinto, un estado de negación del problema y en consecuencia, una estrategia negadora de la realidad: la construcción de cámara de eco que aísla al Gobierno en una serie de certezas alejadas del sentido común de la opinión pública. El “deslomarse” de Adorni va en ese sentido. También, la insistencia casi festiva en el argumento del “costo marginal” como respuesta a todas las caras de una decisión que mostró desconexión y ensimismamiento por todos los costados.


Una visión economicista del funcionamiento social en la que caen Milei, su ministro de Economía Luis Caputo y Federico Sturzenegger, entre tantos otros dirigentes clave del mileísmo. Una suerte de arrogancia economicista que reduce los problemas a categorías de ese universo. A Milei y sus libertarios se les escapó totalmente el costo reputacional del affair Adorni. Quedó pulverizado el intangible anti casta, el eje de la promesa mileísta tanto en lo institucional como en lo económico.



Inclusive Adorni, que venía teniendo un rol central en la comunicación de la visión anti casta libertaria, perdió de vista esa lógica. Curiosa esa desorientación política en una de las espadas narrativas de Milei que basó su crecimiento político en esa cualidad: usar la lengua como el látigo anti casta.


En esos tres focos de tormenta, Adorni, $Libra y la inflación, al Gobierno le cuesta registrar con claridad el impacto en la opinión pública, sobre todo, en sus votos prestados. Por eso, en relación al tema inflación, la presentación de Milei en Córdoba es relevante. Ayer, habló durante casi una hora y media. En la primera parte, insistió con sus argumentaciones más teóricas y el marco conceptual de su gestión. Retomó los argumentos del discurso de Davos. Pero en una segunda parte, se metió de lleno con la actualidad económica. Ahí llegó el reconocimiento de la subida de la inflación como problema.



Para Milei, el legado kirchnerista y sobre todo, la estrategia electoral de la oposición en 2025 están detrás del fogonazo inflacionario de los últimos nueve meses. “La economía había arrancado el año creciendo al 6 por ciento y estaba acelerando al 8 por ciento. Evidentemente el kirchnerismo sabía que si no hacía algo iban a perder las elecciones y entonces, tenían que salir a romper todo. Con lo cual salieron y el Congreso nos votó cuarenta leyes en contra del programa económico”. En su argumentación, el jaqueo al equilibrio macroeconómico produjo caída de la demanda de activos argentinos en el exterior y de activos domésticos, es decir, de pesos. Lo primero generó aumento del riesgo país; lo segundo, inflación.


En la mirada mileísta, el “rezago” de veintiséis meses del trabajo macroeconómico hecho en 2024 da esperanza para una inflación que “podría empezar con cero” para agosto. Pero Milei también reconoce que “en el medio, pasaron cosas”, de ahí la extensión más indefinida de ese plazo: “más tarde o más temprano”. Además del kirchnerismo, Milei enumeró otras causas: “los rezagos”, “el problema del sobrante monetario”, “perturbaciones de corto que pueden generar alteraciones en la dinámica de los precios (...) y que se manifiesten como inflación”.



También dio señales sobre lo que no está dispuesto a hacer: “Ahora me encuentro con esta situación. ¿Voy a modificar la forma de hacer política económica porque nos saltó – transitoriamente - la tasa de inflación? ¿Vamos a aplicar controles de precios? Es decir, ¿vamos a violentar el derecho de propiedad, vamos a violentar la libertad? No, no cuenten conmigo con eso. Yo voy a seguir haciendo las cosas bien y -tarde o temprano - la vamos a derrotar a la inflación”.


El viernes, fue Luis Caputo el que reconoció preocupación en torno a la inflación. Ahora, el discurso parece seguir más decididamente la línea de la narrativa modelo José Luis Daza, el viceministro de Economía. Desde su ingreso a la gestión en 2024, Daza fue quien más decididamente evitó ponerle fecha a la baja de la inflación a un dígito anual y a un inicio con cero.



El efecto mangrullo que afectó al kirchnerismo le tocó ahora al mileísmo: mirar la realidad desde arriba, con una superioridad moral aislada en su autopercepción, que impide ver los problemas a tiempo para intentar encontrar soluciones estructurales. La gran pregunta es si el mileísmo puede gobernar con otros reflejos y otra caja de herramientas para atravesar las tormentas.


Por Luciana Vázquez 

"Novaro Archi #435"

lunes, 16 de marzo de 2026

¿Las campanas están doblando por los ayatolas?




















OPINIóN


¿Las campanas están doblando por los ayatolas?


Las claves de la avanzada de Donald Trump y Benjamin Netanyahu sobre Irán. ¿La inestabilidad de Medio Oriente puede contagiar al mundo?


James Neilson


Former editor of the Buenos Aires Herald (1979-1986)


Revista Noticias



Benjamin Netanyahu y Donald Trump por Pablo Temes


Por ser Donald Trump un personaje tan polémico, fue de prever que muchos comentaristas, sobre todo los vinculados con el progresismo norteamericano, atribuirían la guerra que está librando contra el régimen islamista iraní a la estupidez caprichosa que a su juicio es su característica principal. A veces, quienes lo desprecian brindan la impresión de preferir que el Irán de los ayatolas sobreviva a la embestida aérea que lo está demoliendo a que el hombre al que odian tenga un pretexto para ufanarse de haber eliminado la posibilidad de que se dotara de un arsenal nuclear para borrar del mapa al “ente sionista” judío y una multitud de árabes musulmanes que viven en el mismo vecindario. Es que hoy en día todo ha de subordinarse a las vicisitudes de la política local.          



Sea como fuere, aunque nadie cree que Trump sea un pensador estratégico lúcido, es evidente que, para él y Benjamín Netanyahu, la prioridad inmediata es impedir que el régimen teocrático de Irán consiga armas nucleares y, si pueden, poner fin a una dictadura atroz con la esperanza de que la reemplace un gobierno con el cual podrían convivir. Tales objetivos son legítimos. No exagera el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio cuando dice que Irán está gobernado por “fanáticos religiosos y lunáticos”  que, para más señas, juran tomar al pie de la letra doctrinas escatológicos chiítas conforme a las cuales les ha tocado ser protagonistas en un conflicto cósmico entre el bien y el mal.



Sin embargo, aun cuando Trump y Netanyahu alcancen sus objetivos, no habrán eliminado el peligro planteado por el islamismo radical cuyos adeptos suelen ser muy inteligentes y claramente no temen morir. Puede que el lema predilecto de Sarmiento según el cual “las ideas no se matan” sólo sea una verdad a medias, ya que a través de los siglos muchas que consideramos aberrantes que en el pasado motivaban la adhesión apasionada de millones de personas, han sido consignadas al olvido, pero sucede que el ideario de los ayatolás chiítas y sus equivalentes igualmente fanatizados del mundo sunnita dista de haber perdido su poder de atracción.  


Los mandatarios de Estados Unidos e Israel confían en que su aplastante superioridad militar, más el apoyo creciente que les están brindando aliados árabes atacados por Irán, les permitan destruir al régimen islamista aunque, huelga decirlo, no parecen tener en claro lo que podría suceder en los meses próximos. Esperan que el pueblo iraní logre liberarse de la tiranía clerical pero sabrán que podría haber una guerra civil prolongada en que el país se vería despedazado.


Si bien muchos dicen temer que Trump y Netanyahu se las hayan arreglado para desatar una convulsión regional que podría ser mucho más destructiva que las provocadas por las caídas del tirano iraquí Saddam Hussein y el libio Muammar Gaddafi, la irrupción del Estado Islámico y la invasión del sur de Israel por Hamas en octubre 2024, también tendrán que preocuparse por lo que podría suceder en Europa, América del Norte y Latinoamérica, donde hay miles de células islamistas y “lobos solitarios” interconectados por el Internet. En opinión de algunos especialistas, el centro de gravedad del islamismo militante está alejándose del Oriente Medio, donde los gobiernos están resueltos a reprimirlo, para asentarse en Europa donde pocos lo toman realmente en serio.  


En el mundo occidental, la mayoría de los políticos y quienes los asesoran propenden a dar por descontado que todos los credos religiosos son benignos y que, por ser cuestión de un asunto privado, no les corresponde discriminar entre los distintos cultos. Asimismo, muchos gobiernos han llegado a la conclusión de que, por ser el islamismo integrista un fenómeno minoritario en el mundo musulmán, hay que minimizar su importancia porque sería sumamente injusto tomar medidas en su contra que podrían molestar a los autoproclamados líderes de las nutridas comunidades que se establecieron en países como Francia, el Reino Unido, Alemania, Suecia, España y Estados Unidos en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.  


Al obrar así, brindan a musulmanes que de otro modo estarían dispuestos a integrarse a las sociedades en que viven motivos para anteponer su lealtad hacia el mundo islámico a todo lo demás, ya que quieren ahorrarse problemas con correligionarios de actitudes más agresivas y saben que no les ocasionaría prejuicios negarse a colaborar con las autoridades de los países en que se han afincado. También ha sido contraproducente la propensión de los políticos occidentales a reaccionar frente a sanguinarios atentados yihadistas hablando de la necesidad de distinguir entre el islam “auténtico”, por tratarse, dicen, de “la religión de la paz”, y la versión supuestamente espuria de las bandas terroristas que toman al pie de la letra lo escrito en los textos sagrados de su fe.


Además de financiar, armar y entrenar a los combatientes del “eje de la resistencia” del Oriente Medio, como los de Hamas, Hetzbolláh y los Hutíes del Yemen, el régimen iraní y organizaciones sunnitas de mentalidad parecida han invertido muchísimo dinero y esfuerzo en la creación de agrupaciones islamistas en el resto del mundo.  Lejos de disimular su voluntad de someter por los medios que fueran al resto del planeta a un “califato” regido por la “ley sharia”, raramente dejan pasar una oportunidad para hacer declaraciones rimbombantes en tal sentido.


En esta empresa, los ha ayudado mucho la hostilidad hacia todo lo vinculado con la civilización occidental de una franja de la izquierda, que es muy fuerte y activa en las universidades más prestigiosas del mundo. Hace poco, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos anunció que dejaría de dar becas a jóvenes que querían estudiar en Inglaterra por temor a que regresaran convertidos en yihadistas.


No bien se inició el blitzkrieg contra Irán, elementos de la alianza “roja verde” de ultraizquierdistas e islamistas, acompañados por contingentes de feministas y transexuales, celebraron manifestaciones de protesta en Londres y otras ciudades en que exaltaron la figura del recién fallecido Líder Supremo de la Revolución Islámica Ali Jamenei que, semanas antes, había ordenado la matanza de las decenas de miles de iranís que murieron en protestas callejeras. La brutalidad del régimen incidió mucho en la actitud asumida por Trump que, alarmado por lo que ocurría, se comprometió a ayudar a los manifestantes.. 


Con todo, incluso los convencidos de que el régimen islamista iraní plantea una amenaza tan grave al resto del género humano que hay que eliminarlo, cueste lo que costara, entienden que el precio de hacerlo podría ser decididamente mayor que el previsto por los responsables de la ofensiva estadounidense-israelí. Los muchos islamistas fanáticos que desde su niñez sueñan con una “batalla final” apocalíptica contra los infieles están claramente resueltos a luchar hasta la muerte por todos los medios a su disposición.  Creen que si consiguen provocar caos no sólo en la región sino también en la economía internacional al cerrar el Estrecho de Ormuz por el que habitualmente pasa el 20 por ciento del petróleo mundial, Trump, preocupado como está por los sondeos de opinión y, más aún, por las elecciones legislativas en que el oficialismo de turno suele perder algunos escaños, que tendrán lugar en noviembre, optará por cantar victoria prematuramente, dejándolos en el poder.


Los especialistas en geopolítica ya están elaborando listas, que propenden a reflejar sus propios prejuicios, de presuntos ganadores y perdedores del conflicto que está en marcha. ¿Saldrá fortalecido Estados Unidos? Si dentro de un par de meses Trump pueda jactarse de haber resuelto los problemas planteados por Venezuela e Irán, además de Cuba que por razones internas está a punto de colapsar, tendría buenos motivos para sentirse exitoso. En cuanto al gran rival de Estados Unidos, China, el “gigante asiático” depende tanto del petróleo y gas de Irán y sus vecinos que su economía no puede sino verse perjudicada. Asimismo, aunque Rusia verá aumentar el valor comercial de los hidrocarburos que exporta, el que se haya mostrado incapaz de ayudar militarmente a otro aliado clave reduce aún más su influencia en el escenario internacional. Mal que le pese a Vladimir Putin, Rusia se parece cada vez menos a la gran potencia eurásica de sus sueños y cada vez más a un estado vasallo de China.


Para Argentina, que bajo Javier Milei -que dice ser “el presidente más sionista del mundo- es un aliado incondicional de Estados Unidos e Israel, las perspectivas abiertas por esta guerra son promisorias. Si bien el aumento abrupto del precio del petróleo en los mercados internacionales está provocando algunos problemas locales, a la larga debería resultarle beneficioso. Después de todo, las empresas de países europeos que necesitan alternativas confiables a proveedores tradicionales como Rusia y las monarquías  del Oriente Medio ya están invirtiendo mucho dinero en Vaca Muerta.  Asimismo, aunque existe el riesgo de que la Argentina sufra más ataques islamistas, también corren peligro todos los demás países latinoamericanos que, como los europeos, son blancos naturales de terroristas que creen que Alá les ha ordenado someter al mundo entero a una versión totalitaria de la fe musulmana.

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La Justicia, otra vez en la mira de todos





















LA NACION > Política 

La Justicia, otra vez en la mira de todos

El avance de causas que preocupan a los Milei ocupan a los nuevos funcionarios libertarios, mientras la marcha de la economía cruje y altera el humor social

16 de marzo de 2026

LA NACION

Claudio Jacquelin 




Javier Milei y la Justicia por Alfredo Sábat

La crucial dinámica de precios, consumo y actividad económica se ha vuelto a complicar y a ofrecer señales negativas para preocupación del Gobierno, de empresarios y de ciudadanos comunes. Pero la economía no es todo. En la Casa Rosada, en la oposición y en varios otros ámbitos, en estos días también acapara fuertemente la atención lo que sucede en el universo judicial.


Las nuevas revelaciones sobre el caso $LIBRA, la investigación por presunta corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), las causas que tienen (o deberían tener) a los mandamases de la AFA en el banquillo y la llegada al Ministerio de Justicia del polémico binomio Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola conforman un paquete de alto impacto y, por ahora, de imprevisibles derivaciones. Como para merecer un buen lugar en cuanto a interés y atención en la agenda pública.

En ese combo político-tribunalicio destaca, por ruidosa actualidad y evidente relevancia institucional, el exceso de prudencia (por decirlo de alguna manera) en el que ha vuelto a incurrir el fiscal Eduardo Taiano en otra causa que involucra al poder de turno.



Se trata de la investigación por el fraudulento lanzamiento de la criptomoneda que difundió (¿o promocionó?) el presidente de la Nación el 14 de febrero del año pasado. Un caso que dormitaba en la fiscalía de Taiano (¿el sueño de los justos o los impunes?) a pesar de las evidencias reunidas, hasta que fueron reveladas por investigaciones periodísticas, como la de Hugo Alconada Mon, y por la abogada y comunicadora Natalia Volosín.

Así como ya tuvo un polémico protagonismo cuando se investigaba el meteórico crecimiento patrimonial de la familia Kirchner y permitió que quedara firme un bochornoso sobreseimiento dispuesto por el inolvidable juez Federal Norberto Oyarbide, el cuestionado representante del Ministerio Público parece ser consecuente con sus antecedentes en los que primaría un exceso de prudencia o cierto déficit de afán persecutorio.


Esta vez, Taiano vuelve quedar en el foco por el caso $LIBRA, donde sobran indicios, surgidos de peritajes oficiales, que ameritan profundizar la investigación. Especialmente, los hechos acumulados desde hace tiempo en el expediente y recién revelados que refutarían afirmaciones autoexculpatorias formuladas por Javier Milei desde que el escándalo de la criptomoneda estalló hace trece meses, de lo que vienen dando cuenta las investigaciones de Alconada Mon.

Por las dudas fuentes cercanas al fiscal aclaran que nada habría tenido que ver en su actuación que un familiar suyo revista como funcionario de una importante dependencia del poder Ejecutivo de la Nación.


De cualquier manera, ante estos hechos, los diputados nacionales de la Coalición Cívica analizan pedir el apartamiento de la causa de Taiano, presentar nuevas denuncias y solicitar la interpelación de funcionarios nacionales, lo que anunciarían este lunes. Los diputados Maximiliano Ferraro y Mónica Frade fueron los propulsores de la investigación judicial, al presentar una denuncia en marzo del año pasado. Un expediente que parece quemar las manos de quienes lo reciben. Hasta ahora ya pasó por siete jueces y cuatro fiscales con los magros resultados a la vista.

La ausencia de avances judiciales a pesar de esas revelaciones, así como el moroso trámite impreso a la causa por las supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) desde que pasó a manos del siempre polémico Ariel Lijo, impiden disociarlas y, al mismo tiempo, obligan a ponerla en el contexto de la designación de Mahiques y Viola.


Ambos casos salpican a los hermanos Milei y, según fuentes que siguen de cerca el expediente de la fraudulenta criptomoneda, el viceministro habría tomado contacto con algunos querellantes. Se espera que haya sido para garantizar la imparcialidad de la investigación y la seguridad de esos interesados en llegar a la verdad.

La nueva cúpula del Ministerio de Justicia ya está funcionando a pleno y podría sumar nuevos asuntos de su interés que involucran a más integrantes de la cúpula libertaria. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recientemente complicado por sus viajes, tendría particular interés en su eficiencia.


Respecto del caso Andis, en tanto, resalta que no se hayan conocido nuevas medidas luego de los muy relevantes hallazgos y progresos que tuvo la investigación antes de pasar a a Lijo, mientras estuvo a cargo del juez Sebastián Casanello. Sobre todo, dado que en su último fallo Casanello señaló la existencia de sólidos indicios que indicarían que en los exfuncionarios y particulares procesados no terminan las responsabilidades y que los reproches penales podrían llegar mucho más arriba, tanto en el sector público como en el privado.

Según fuentes judiciales con conocimiento de la causa, en los servidores y discos rígidos de las computadoras de la droguería Suizo Argentino existen evidencias contundentes de pagos, contrataciones y vínculos irregulares que expandirían significativamente el número, el nombre y, sore todo, la importancia de los involucrados.




Sin embargo, reinaría una sugestiva tranquilidad desde que la causa cambió de juez interviniente en el círculo de los primos Menem (íntimos colaboradores de Karina Milei), de quienes en la causa habría habido referencias en diversos mensajes y comunicaciones, tanto como en el de los hermanos Kovalivker, dueños de Suizo Argentina, según fuentes cercanas a ambos sectores. Bienaventurados (o privilegiados). No son tantos los conocedores del funcionamiento de la Justicia que comparten semejantes niveles de respeto y confianza sobre el magistrado ahora a cargo.


Jueces influenciables
Si bien esos escándalos están al tope de la atención y la relevancia por las consecuencias políticas, institucionales y, eventualmente, económicas que podrían tener, debajo de la superficie corren otros hechos que son motivo de interés y de preocupación, tanto en el universo judicial como político, vinculados con la flamante gestión de Mahiques-Viola.

Por un lado, está bajo observación la influencia que estos funcionarios podrían ejercer sobre jueces siempre sensibles a los tiempos políticos y atentos al poder de turno, dado el estrecho conocimiento y el vínculo personal, en varios casos de amistad a juzgar por los eventos sociales compartidos, que han cultivado con muchos de ellos tanto en el fuero penal federal como en el ordinario nacional.

Los conocedores de este universo aconsejan no solo posar la vista sobre los miembros del fuero federal en lo criminal de Comodoro Py, donde se radican causas que involucran a funcionarios públicos nacionales, sino que aconsejan mirar con detenimiento al fuero Penal Económico y en el Contencioso Administrativo.

La elevación al Senado por parte del Poder Ejecutivo de postulantes para cubrir vacantes no pasaría en lo inmediato por Comodoro Py, donde abundan los sitiales vacíos, ya que esas postulaciones están frenadas en el Consejo de la Magistratura. Es el fruto de una extraña confluencia de diferencias y de intereses cruzados.

“El caso testigo va a ser el de los pliegos para completar la Cámara en lo Penal Económico”, advierte un exfuncionario del área judicial que sigue muy de cerca las movidas en ese terreno y mantiene contacto regular con jueces y abogados.

Para evitar suspicacias cabe aclarar que la fuente de larga trayectoria en este ámbito no se inscribe entre los críticos sino ente los que considera que la elección de Mahiques como ministro puede ser positiva. A su juicio, tendría más incentivos para ocupar los cargos vacantes en la Justicia con candidatos respetables y a dar señales que reviertan las muchas prevenciones y críticas que despertó su designación.

Sus aspiraciones a futuro exceden el actual cargo. Mahiques hijo mira con apetencias el cargo vacante de Procurador General de la Nación, que, como jefe de los fiscales, con la aplicación del sistema acusatorio terminará teniendo un poder mayúsculo en cuanto al avance o desistimiento de las acciones penales. Para lograrlo necesitará el voto favorable de los dos tercios del Senado, una barrera que nadie ha conseguido traspasar desde hace ocho años. Además del amplio espectro de relaciones, se requiere no sumar mayores objeciones. Tarea para el hogar.


Mahiques no solo llegó con críticas por ser hijo del cuestionado camarista Carlos Mahiques y por la vinculación de ambos con la escudería de Daniel “Tano” Angelici, sino también por algunos jalones en su trayectoria, en la que se incluye el escandaloso viaje de un grupo de magistrados a la Patagonia, organizado por el Grupo Clarín, y respecto del cual se filtraron mensajes en los que habría intentado entorpecer la investigación sobre el pago de la lujosa excursión, que podría haber terminado en una imputación por dádivas, según algunos juristas.

Ahora hay en Comodoro Py dos casos que también podrían dar indicios de cuál será el perfil de su gestión. Se trata de la situación de los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi cuya situación es precaria, dado que fueron trasladados durante la gestión de Mauricio Macri de un tribunal oral federal a la Cámara Federal. El Senado rechazó en 2020 esos traslados, pero la Corte Suprema dispuso que debían permanecer en esos cargos hasta que se disponga un nuevo concurso para llenar las vacantes para las que fueron designados.

“Los dos jueces, que llevaron su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), temen que ahora un nuevo concurso los deje afuera y no por sus cualidades profesionales”, dice un interlocutor de ambos que habló con ellos hace pocos días.

Curiosamente, o no tanto, Carlos Mahiques, el padre del actual ministro, cuyo traslado parecía más irregular, ya que había pasado del fuero ordinario al federal, fue, en cambio, aprobado por el Senado. Aunque, según fuentes judiciales, le cabría la aplicación del fallo de la Corte y debería también concursar para permanecer en el cargo.

Ajeno a esos detalles, Mahiques padre logró, en tiempo récord y en una decisión sin precedente durante esta gestión, que recientemente el presidente Milei enviara su pliego a la Cámara alta para que pudiera continuar como magistrado cuando se encontraba a punto de cumplir los 75 años, edad que el artículo 99 inciso 4° de la Constitución fija como límite para jubilarse, salvo nuevo acuerdo del Senado.

Tras la aprobación del traslado de Mahiques padre y el rechazo de los de Bruglia y Berrtuzzi aparecen dos nombres relevantes. En primer lugar, otra vez el del actual viceministro de Justicia, respecto de quien Bruglia y Bertuzzi habían dispuesto que se lo siguiera investigando por una falsa denuncia y la implantación de testigos falsos contra el juez Casanello para tratar de apartarlo en la causa en la que investigaba a Lázaro Báez y a sus hijos, de los que el actual viceministro era abogado defensor.

En segundo lugar, asoma el nombre del senador camporista Eduardo “Wado” de Pedro, de gran influencia en el Consejo de la Magistratura y en la comisión de acuerdos del Senado.

De Pedro no solo es tan mercedino como los Mahiques, de cuyo hijo ministro es congénere y con el que ha tenido cierta cercanía, sino que, además, cultivaba un particular encono respecto de Bruglia y Bertuzzi por su actuación decisiva en causas que involucran a su jefa, Cristina Kirchner. “Los enemigos de mis amigos son mis enemigos” y “amigos son los amigos” podrían ser los axiomas a aplicar.

El poder real está relacionado por una suma casi infinita de hilos visibles e invisibles. Una trama indestructible para quienes la tejen, generalmente, más en las sombras que a la luz del día. No es para cualquiera. Y el último límite institucional de ese poder es la Justicia.

Se entiende que tanto importe, preocupa y esté en la mira. Mucho más en estos días en los que la marcha de la economía cruje y altera el humor social.

Por Claudio Jacquelin