jueves, 4 de diciembre de 2025

"Hora Cero Extra" 1

miércoles, 3 de diciembre de 2025

La pelota no se mancha; la AFA...











OPINION


La pelota no se mancha; la AFA...


El tema del fútbol se mezcla con la política y las expectativas triunfalistas tras el 26-O


Carlos Fara


Diario Perfil


En orsai, Chiqui Tapia por Pablo Temes


 


El Javo se bajó del avión, hizo gala de la camiseta de Estudiantes, posteó una foto de Bilardo y Zubeldía, y mandó a dos perros a ladrar un poco: el Colo y la Pato. Buenos reflejos para un presidente que acaba de recibir un apoyo sustantivo en las elecciones del 26-O. Es que el lío de la AFA ha terminado por trascender lo que eufemísticamente Néstor llamó “corrupción entre privados” (refiriéndose al caso Skanska), para pasar a ser un tema de la justicia federal. En la opinión pública, el Gobierno lleva las de ganar. La flamante senadora Bullrich lo planteó en términos adecuados: Tapia y compañía forman parte de la casta que se debe desmantelar.


El León dio señales simbólicas, pero por ahora no pronunció palabras. Estuvo listo. Siempre se puede desenganchar de lo que hayan dicho y hecho los demás. Sobre todo cuando se trata de un personaje/organización con la cual la gestión había firmado una tregua y había salido de agenda la conversión de los clubes en sociedades anónimas. Sabemos de memoria que es un tema delicado porque atrás del Chiqui habrá que vérselas con el poder supranacional de la FIFA, y teniendo en cuenta que el próximo Mundial se juega nada menos que en la casa de Trump. Son de esos temas en los que hay tantos hilos cruzados que casi es preferible no hacer olas.



¿Cuántos hilos puede haber entre el affaire AFA y lo que se va a empezar a discutir en Diputados en pocos días? Nunca se sabe. LLA debe avanzar con paso firme y evitar un martes 13 con la reforma laboral, teniendo en cuenta que tiene todo para imponerse, mientras va operando en el Senado. ¿Para qué sumar problemas innecesarios? Mejor dejar que las aguas fluyan. Lo importante es lo importante. Ya varios errores políticos y legislativos cometió esta administración en 2025 cuando tenía viento a favor.


Ese viento está patentizado hoy en la opinión pública. No se podría decir que el “gatito mimoso” es alto, pero sí rubio y de ojos celestes. El último reporte del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella informó un crecimiento por segundo mes consecutivo, luego de haber tenido abruptas caídas en agosto y septiembre. Es decir, que todo lo que perdió en su momento lo recuperó en la pre y poselección del 26-O. La diferencia es que lo generado en esta última medición de noviembre –casi 18% de incremento– se debió a las lógicas expectativas positivas postriunfo electoral, bastante por encima de lo esperable. Algo así como “el ganador cobra doble”. Excluyendo diciembre de 2023, cuando recién asumió Milei, es la suba más pronunciada en estos 23 meses de gestión, para tener una idea del impacto de la victoria en el electorado.


¿Hasta cuándo seguirá subiendo? Es difícil de decir, pero probablemente esté cerca del techo, sobre todo teniendo en cuenta que la sensación mayoritaria es que la actividad no está creciendo (pese a los datos corregidos del EMAE del Indec). Los cierres de fábricas para convertirse en importadoras están a la orden del día, la mora sigue subiendo notablemente, los bancos pierden rentabilidad, las ventas en los supermercados siguen sin recuperarse, y muchos municipios de varias provincias van a tener problemas para pagar aguinaldos porque se cayeron mucho las coparticipaciones provinciales.


Es una sociedad que, una vez que depositó su voto en las urnas, se dio media vuelta y siguió adelante con su vida cotidiana hasta nuevo aviso. Como sabemos, estamos entrando en la estacionalidad prefiestas, la cual no solo vira el foco hacia lo familiar/personal, sino que además está habitualmente teñida de optimismo por el espíritu de celebración y de balance. Salvo que acontezca algo muy negativo con el Gobierno, lo más probable es que la temporada veraniega distraiga del acontecer político y eventualmente el interés regrese en marzo, con el año escolar en marcha.


Algunos indicadores económicos negativos –como los señalados antes– no le vienen nada mal a la gestión libertaria, ya que obligan a varios gobernadores a ser prudentes y concesivos. Si estuvieran “dulces”, quizá no serían colaborativos. Con el shock político de las elecciones, la administración Milei parece más calma y ordenada. Parte de los conflictos internos se desactivaron porque la puja de poder y conceptual la ganó Karina frente al “pibe de oro”. Como lo señalamos ya en marzo, el “triángulo de hierro” había dejado de existir. La última prueba la dio el jefe de la SIDE, quien cambió de bando sin decir agua va. ¿Para qué pelearse con la secretaria general de la Presidencia, que es como enfrentarse con el propio primer mandatario?


Este aparente ordenamiento político le estaría facilitando las cosas a Santilli, quien sin duda está haciendo lucir una astucia de la que quizá carecía Francos, aun con todos los atributos favorables que poseía. El Colo levanta el teléfono correcto antes de avanzar, tomando una distancia prudencial de Santiago Caputo. Esto le ha permitido un primer logro, que es la conformación de un interbloque federal basado mayormente en los gobernadores del norte, varios de origen peronista. Como en toda negociación, cada parte da un paso, pero no avanza a uno siguiente hasta que no ve correspondencia de la contraparte. Hasta acá hubo anuncio de dicho espacio. Ahora resta ver si el Gobierno cumple con los requerimientos que se le han planteado.


Mientras, Kicillof está transpirando la gota gorda porque tendrá presupuesto, pero por ahora sin autorización para endeudarse. El cristinismo no lo va a ayudar por la puja política (salvo que Axel firme una rendición incondicional, difícil que suceda). Sin ordenamiento económico, no puede tomar decisiones autónomas en lo político, pensando en la presidencial. Por cierto, ¿un gobernador peronista del norte se animaría a darle pelea al bonaerense, imaginando que puede reeditar la famosa interna Menem-Cafiero? Soñar no cuesta nada. ¿El Gobierno empezó a operar en ese ámbito eligiendo adversario?


La pelota no se mancha, pontificó el Diego. Total, la que está manchada es la AFA.

HUMOR DIARIO

De la “ruta del dinero AFA” al destino de la Argentina mileísta











LA NACION > Política


De la “ruta del dinero AFA” al destino de la Argentina mileísta


El Gobierno acelera en modo terremoto: sueña con un logro, fracturar la casta del fútbol, la casta del sindicalismo y la casta del kirchnerismo en una sola movida; Chiqui Tapia es el aleph perfecto


LA NACION


Luciana Vázquez



Chiqui Tapia y Javier Milei por Alfredo Sábat


Conflictos a medida y la triple pax que le conviene al Gobierno: así se presenta el pronóstico del clima mileísta en este inicio de diciembre. Pax cambiaria e inflacionaria, pax política y pax en la calle: por segundo año consecutivo, el gobierno de Javier Milei lleva a la mesa navideña una sensación térmica de una Argentina bajo control. Ingresar a diciembre sin sensación de zozobra es una experiencia de baja frecuencia en la Argentina de las crisis a repetición: generaciones enteras conocen la transmisión intergeneracional de los diciembre con inestabilidad total. No se da este año; no se dio el año pasado.



En lenguaje futbolístico, tan apropiado para la actual coyuntura, el Gobierno entra a los idus de diciembre con la pelota controlada: el ritmo de la agenda política responde a su batuta. Y el conflicto en el que se está metiendo es uno elegido: el de la AFA y las denuncias de opacidad y corrupción que alcanzan a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia.


Ese hueso, asegura alguien que conoce la trama del fútbol y también está cerca de la trama de la AFA, es un hueso mucho más duro de roer: “La matriz de la corrupción político-estatal es mucho más fácil de detectar: se puede ver en una licitación que debería tener varios oferentes pero se le da el negocio a uno directamente y con sobre precios. En el sector privado, y la AFA lo es, no hay ese nivel de compliance. Hay más discrecionalidad”, compara el baqueano de los círculos de poder del fútbol argentino.


Tapia y la triple casta

En Chiqui Tapia confluyen tres capas geológicas que, por oposición, alimentan y convienen a la identidad del fenómeno Milei. Con la AFA, el mileísmo acelera en modo terremoto: sueña con un logro, fracturar la casta del fútbol, la casta del sindicalismo y la casta del kirchnerismo en una sola movida.



De hecho, en 2024, la AFA y el sindicalismo fueron los más exitosos en frenar los ímpetus reformistas de la gestión mileísta. Por un lado, la CGT judicializó el capítulo laboral del Decreto 70 y artículos laborales de la Ley Base. El sindicalismo se impuso sobre Milei: la justicia suspendió su aplicación. Por su lado, la AFA presentó un amparo para suspender la autorización de las famosas SAD, autorizadas en el Decreto 70: la justicia falló a favor de la suspensión. La reforma laboral y el ingreso de capitales privados a los clubes de fútbol, dos de las reformas estructurales centrales del proyecto de país modelo Milei, quedaron en la gatera.


Tapia es el Aleph perfecto en este contexto: en su figura se superponen múltiples batallas identitarias caras al mileísmo. Para el Gobierno, poner el foco en el desmonte del poder de Tapia es, por un lado, apuntar por elevación al poder del sindicalismo. La construcción de poder de Tapia parte de Camioneros y su dispositivo de poder y negocios político-sindicales y escala hasta su retirada del mundo sindical y su consolidación en la AFA y el poder del fútbol.



Tapia llegó a la Ceamse a partir de su rol sindical en la rama de recolección de residuos y de su vínculo familiar con Hugo Moyano, el jefe de Camioneros que tiene, desde hace años, la representación sindical de los recolectores de basura. Con ese aval, llegó a vicepresidente del Ceamse en 2015, cuando todavía era yerno de Moyano. Fue un acuerdo del líder de Camioneros con Macri y Larreta: a Ciudad de Buenos Aires le corresponde nombrar al vice de la Ceamse; a Provincia de Buenos Aires, su presidente.


En el capítulo más reciente, el kirchnerismo juega fuerte en las capas de poder que suma Tapia, ya distanciado del sindicalismo de Camioneros: es Kicillof el que lo repuso en el Ceamse y lo ascendió a presidente cuando el año pasado Jorge Macri lo desplazó de la vicepresidencia. La judicialización de las SAD, impulsada por Mauricio Macri, alejaron al macrismo y a Tapia. A nadie le hizo ruido hasta ahora Tapia y su pluriempleo de trabajos full time, incompatible en tiempos, uno en el Estado.


¿Es posible imaginar el fin de ese delirio endémico, el poder discrecional y la falta de transparencia de la Asociación del Fútbol Argentino? Es la nueva utopía que empuja el oficialismo de Milei. En el año 2 de la Argentina mileísta, la sentencia definitiva y la prisión efectiva de una expresidenta, un hecho único en la historia de la Argentina, le dio forma a la expectativa del inicio de un nuevo ciclo.



La AFA se presenta como un contendiente con similitudes: una opacidad de décadas, con un entramado que entrecruza el fútbol con la política de forma transversal. Pero, según el baqueano del fútbol argentino, es una ruta del dinero mucho más difícil de rastrear. La DGI de Milei cree haber dado el primer paso con la investigación a Ariel Vallejo y Sur Finanzas. ¿Se cierra el círculo sobre Tapia? Faltan miles de horas de vuelo judiciales para saberlo.


El experimento Milei, ¿llama o fuego reformista?

Lo importante para el Gobierno no es necesariamente ganar esa guerra sino competir: abrir la posibilidad histórica de dar la batalla cultural contra otras versiones de la casta. Insistir con su visión sobre el futuro argentino: el capital privado y la potencia constructiva de la libertad de empresa también llegando al mundo del fútbol. La batalla de las SAD. Nada de lo argentino le es ajeno al aceleracionismo mileísta: esa escalada preanuncia las formas que puede adquirir el mileísmo en su camino al dominio total de la cancha política y social y del sentido común. Del momento inaugural al momento hegemónico: ¿cuáles son los signos de que ese salto es posible? Y si lo es, ¿que es sostenible y positivo para la Argentina?



Por detrás de la coyuntura anti-AFA, se recorta la gran pregunta argentina de hoy y desde hace dos años: ¿la experiencia Milei arde como una llama que se extingue rápido o como un fuego que dura hasta transformarlo todo? Si se termina, ¿implosiona o explota? En una semana, comenzarán los dos últimos años del mandato de Milei. ¿Será el primero o el único? La cuestión es si su gestión ya quedó libre de riesgos.


Si no es así, la siguiente cuestión es el tipo de riesgos que enfrenta: el proyecto Milei se juega entre la suerte, lo que está fuera del control de la gestión, y la praxis, lo que el Gobierno debería controlar aunque no siempre lo hace. La peor conjunción posible es la de mala suerte y mala praxis. La más probable, algo de suerte con algo de mala praxis.



En 2025, la buena suerte de un trumpismo atento a América Latina jugó a favor de la mala praxis política del Gobierno, y de sus meses de mala praxis económica, con tasas altas, corrida cambiaria y falta de reservas: el “whatever it takes” que le regaló Bessent al gobierno de Milei, se lo acaba de conceder también a Honduras. Así lo planteó Trump en las redes sociales: “Si Tito Asfuras gana la presidencia de Honduras, Estados Unidos le concederá un gran apoyo. Si no gana, Estados Unidos no va a tirar dinero detrás de una mala causa porque el líder equivocado sólo puede acarrear resultados catastróficos para un país, no importa cuál país sea”. Falta ver si el resultado electoral en Honduras confirma lo acertado de la política de Trump, como le funcionó con Milei: hermanados en esa suerte.


En el plano de la praxis del Gobierno, está la interna política, bajo el control de Karina Milei por el momento, y los conflictos externos con los votos opositores que el Gobierno necesita en el Congreso. El tema AFA puede encajar en el vínculo complejo con los opositores blandos. El baqueano de la AFA tiene una hipótesis: que la batalla contra Tapia es una estrategia para concederle algo a Macri, finalmente. “El único golpe de Estado a la AFA aceptable para Infantino sería un Macri presidente de la AFA. Ya es presidente de la Fundación FIFA. Milei cree que con eso desactivaría a Macri: tenerlo desocupado siempre es un problema político”, asegura el baqueano. La movida Milei vs AFA no sólo como batalla cultural sino como movimiento táctico para domar el cuadrante de centro derecha. El control de la cancha política es tan central como el de la macroeconómica.



Ayer se conoció el nuevo Índice de Confianza Social en la Moneda (ICSM) que produce la Universidad de San Martín. “El Índice de noviembre muestra estabilidad crítica y un giro en el humor social: crece la expectativa de que el Gobierno puede estabilizar el peso”, es la conclusión central del informe. “La proporción de personas que cree que el Gobierno podrá estabilizar la moneda aumentó de manera significativa”, dice el informe. Retrocede el “pesimismo duro” y avanza el “optimismo sobre este logro del Gobierno”, concluye. La cuestión es si la pax de diciembre anticipa una sostenibilidad duradera de esa confianza en la gestión del Gobierno.


El riesgo siempre es que el Gobierno confunda sus batallas. La batalla de la AFA tiene sus costados delicados: Messi está siempre en el medio de esa guerra. Y el Mundial está a la vuelta de la esquina.


Por Luciana Vázquez