sábado, 26 de julio de 2025

HUMOR DIARIO

El kirchnerismo, refugiado en su propio fracaso

 Generales

El kirchnerismo, refugiado en su propio fracaso

Por Sergio Suppo 

Diario La Nacion 

Al borde de sus primeros ochenta años, el peronismo, gobernado por el kirchnerismo, está rompiendo uno de los tantos mitos que lo mantuvo a flote. 

Sin nuevos dirigentes que insinúen ningún cambio, ni una mínima revisión crítica del cuarto de siglo de gobierno kirchnerista, el peronismo es un barco amarrado con la tripulación dividida y enfrentada

La capacidad de cambiar de ideas y de adaptarse a los distintos momentos del país y del mundo fue siempre presentada como un valor del peronismo. Lo que para otras fuerzas habría resultado imperdonable, para el peronismo, ser camaleónico, fue motivo de autocelebración y aplauso. Sus giros ideológicos como los cambios de herramientas políticas para gobernar se interpretaron como adecuación a los tiempos históricos. Sus ideas, por lo tanto, siempre fueron una circunstancia en tanto la prioridad imperecedera era conseguir o mantener el poder.

Sin nuevos dirigentes que insinúen ningún cambio, ni una mínima revisión crítica del cuarto de siglo de gobierno kirchnerista, el peronismo es un barco amarrado con la tripulación dividida y enfrentada.

Anclado en el recuerdo de supuestas glorias que nunca fueron tales, Cristina Kirchner cada tanto intentó presentar una renovación de sí misma. Ante plateas embelesadas llegó a plantear alguna vez que había que revisar los principios de la democracia liberal establecidos a partir de la Revolución Francesa. Son numerosos esos aportes de dudosa consistencia y nulo impacto; fueron apenas el resultado fallido de un intento de elevarse a la categoría de pensadora política por encima de las miserias de la vida cotidiana.

Fue el peronismo la primera víctima de un relato que no ha dejado lugar para la duda y la tolerancia a la disidencia. A medida que pasaron los años, de Néstor a Cristina Kirchner, el sector que hegemoniza al peronismo fue construyendo un discurso que, en su ejecución ruinosa, convirtió a los hechos en una contradicción con las palabras que los impulsaron.

El abismo que separa el discurso kirchnerista de los resultados de sus cuatro presidencias es lo que lo sacó dos veces del poder y lo encerró en un estado de derrota que empezó a expresarse en el desconocimiento del liderazgo de Cristina de una parte creciente del peronismo.

La condena por corrupción que cumple la expresidenta ocultó apenas en parte los enfrentamientos en la provincia de Buenos Aires con Axel Kicillof.

Aunque la tropa peronista antes unificada aparezca ahora dividida y sometida a nuevos alineamientos, siguen siendo los mismos dirigentes de siempre con la mochila de años de maniobras bajo sospecha y gestiones impresentables

Ni el fuego creciente en la interna peronista produce la insinuación de un cambio. Las fórmulas para solucionar los problemas que habían generado esas mismas fórmulas se repiten al infinito. Kicillof propone seguir haciendo cristinismo sin Cristina.

Y aunque la tropa antes unificada aparezca ahora dividida y sometida a nuevos alineamientos, siguen siendo los mismos dirigentes de siempre con la mochila de años de maniobras bajo sospecha y gestiones impresentables.

El fin de semana pasado, el peronismo usó con impudicia un corte de luz para prolongar por un día y medio sus peleas sin solución para armar sus listas de candidatos. La ostentación de impunidad es otro de sus sellos distintivos desde siempre.

En la férrea oposición al gobierno libertario, en el intento permanente de bloquear todas sus iniciativas y de votarle leyes que lo incomoden, el kirchnerismo busca el reaseguro de la clientela que le quedó. Al fin, una parte de la sociedad se mantiene en las filas del peronismo y siente que el rigor de algunas políticas de Javier Milei le confirman su vieja pertenencia. ¿Un tercio de los votantes en todo el país? Esa pregunta tendrá una primera respuesta el 7 de septiembre, en las elecciones de la provincia de Buenos Aires.

El kirchnerismo es una fuerza conservadora de sus propios errores, enamorada de la fatal decadencia que produjo

Obligados a estar juntos y fingir una unidad que ya no será, Cristina y Kicillof persiguen el objetivo de ganarle al presidente esa pelea de semifondo.

Son los mismos, están divididos y dicen las mismas consignas por las que perdieron el poder. Esto último es quizá lo más llamativo.

La competencia interna que le surgió a Cristina incluye apenas una diferencia de años. Kicillof es parte de la radicalización del peronismo que la expresidenta compró completa.

Hasta Sergio Massa quedó enredado en ese juego cuando detonó un gasto inflacionario monumental para garantizar sus posibilidades de candidato presidencial.

Massa había pretendido ser, en su viaje de menos de 10 años fuera del kirchnerismo, una variante intermedia y pragmática. Cuando forzó su llegada al ministerio de Economía para hacerse de la candidatura presidencial protagonizó otro enorme fracaso de gestión.

Si es complicado esperar que los mismos dirigentes eternizados en la conducción partidaria presenten ideas superadoras, es también difícil que surjan otros en lo inmediato en condiciones de desplazar a Cristina, Kicillof y Massa. Las versiones del peronismo que chocaron con el kirchnerismo en su mayoría se fueron hace tiempo.

Con dificultades que dejó como herencia, solo Perón pudo girar sobre sí mismo y manipular a los sectores enfrentados dentro del peronismo hasta concretar su opción por el sindicalismo y la ortodoxia en desmedro de Montoneros. El general que regresó para ser un presidente efímero había leído el cambio de rumbo del mundo, había mirado de cerca el golpe militar en Chile de 1973 y por eso planteó una propuesta económica que se pretendía moderada para una época de incendios revolucionarios. Ese plan también fracasó.

El giro hacia el orden reaganiano de Carlos Menem sí fue un cambio importante en el peronismo. Y el que le siguió, una década después, con Néstor Kirchner, fue un viraje tan abrupto que obligó a sus protagonistas a esconder su militancia menemista y repudiar ideas y acciones que ellos mismos habían protagonizado.

Estos días oscuros de la jefatura de Cristina y de los inconclusos intentos de Kicillof, no dejan ver si el peronismo tendrá en los próximos años una oferta económica distinta.

Desde el conflicto con el campo, la principal agrupación opositora no tiene qué decirle al sector agropecuario, como no sea persistir en acusaciones que tienen más de un siglo y que han perdido toda credibilidad y hasta sustentabilidad ideológica.

Los gremios del campo han elegido la paciencia y la espera para con Milei, más por el temor a que el justicialismo recupere el poder, con la expectativa de que se erradiquen las retenciones. Tampoco el PJ ha revisado las concesivas políticas de seguridad hacia los delincuentes que el kirchnerismo sacralizó a medida que el crimen ganaba un espacio inédito en todos los barrios del país.

El kirchnerismo es una fuerza conservadora de sus propios errores, enamorada de la fatal decadencia que produjo. Es difícil pensar que pueda cambiar si la jefatura sigue en las mismas manos.

viernes, 25 de julio de 2025

"El Hombre Nuclear #1"

El gran show de la casta

 

OPINIóN | 

El gran show de la casta

El cierre de listas en territorio bonaerense demostró lo divididos que están tanto el oficialismo como la oposición. La lapicera de Karina Milei.

Habrá excepciones, pero a juzgar por lo que sucedió en las horas que precedieron al cierre de listas en la Provincia de Buenos Aires, quienes viven de la política son, como dicen Javier Milei y sus acólitos, personajes camaleónicos que están mucho más interesados en su propio bienestar que en cualquier otra cosa. Desde el punto de vista de tales individuos, la disfuncional legislatura bonaerense, además de suministrarles una fuente de ingresos que pueden aumentar con los aportes -recaudados por “el Chocolate” de turno- de los ñoquis que apadrinan, les permite seguir formando parte de “la casta” y disfrutar de los privilegios así supuestos, entre ellos los fueros que sirven para mantenerlos fuera del alcance de la ley, motivo por el que, antes de ser detenida y obligada a quedarse en casa y llevar una tobillera electrónica, Cristina aspiraba a ocupar un escaño.

Aunque la Honorable Cámara de Diputados y la igualmente Honorable Cámara de Senadores bonaerenses inciden muy poco en la vida de los habitantes de la provincia, para centenares de profesionales de la política son instituciones imprescindibles. A pesar de la mala fama que se han granjeado, para muchísimas personas equivalen a un salvavidas.    

Así, pues, para sorpresa de nadie, antes de terminar arreglando las listas hubo cambios de último momento, un sinfín de reyertas furiosas, alianzas imprevistas, ganadores, perdedores y, desde luego, candidatos meramente testimoniales encabezados en esta oportunidad por la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario, que, impulsada por Axel Kiciloff, tomó el lugar de Cristina en la tercera sección electoral en que el peronismo se cree invencible. La enfrentará el ex-comisario policial Maximiliano Bondarenko que basará su campaña en la inseguridad de una zona infestada de delincuentes drogados que no titubean en matar a transeúntes a cambio de un botín miserable pero que no por eso parece dispuesta a echar a los responsables del desastre.

De acuerdo común, en la competencia por lugares en las listas sábana de la elección provincial los peronistas se encargaron de montar un espectáculo que resultó ser aún más esperpéntico que el protagonizado por sus enemigos libertarios que estaban gozosamente fagocitando al Pro, lo que puede entenderse ya que el movimiento por antonomasia está sufriendo una severa crisis de identidad y teme perder el dominio de su baluarte principal. Aunque muchos compañeros quieren liberarse de Cristina, pocos sienten entusiasmo por la figura un tanto insípida y muy problemática de Kicillof.

Al dar prioridad a los intereses de su propia facción y conservar el apoyo formal de sus rivales internos, el gobernador se las arregló para desairar a los jefes de la rama sindical que durante décadas se ufanaban de constituir la columna vertebral del Partido Justicialista ¿Se limitarán a quejarse por la negativa a darles lugares en las listas? Aun cuando algunos quisieran vengarse, no les quedan muchas alternativas, ya que no podrán sumarse al mileísimo o a la, por ahora apenas activa, oposición “republicana” al gobierno nacional. Así y todo, sorprendería que la marginación de los sindicalistas no perjudicara al PJ en que siempre han desempeñado un papel destacado como, dicen, los representantes del “pueblo trabajador”.

De todos modos, aunque no surja un nuevo líder que sea capaz de movilizar “el sentimiento” que durante tanto tiempo lo ha mantenido aglutinado, el peronismo seguirá siendo una fuerza a que las demás agrupaciones tendrán que tomar en cuenta. Por ser tan heterogéneo, siempre ha sido el vehículo favorito de aquellos jóvenes que quieren llegar a ser miembros vitalicios de “la casta” y que, luego de aprender las artes negras del oficio que han elegido, a menudo han pasado a ocupar puestos destacados en partidos menos eclécticos como el Pro o, últimamente, La Libertad Avanza.

Como es natural, Milei celebró en su estilo particular la confusión imperante en las filas peronistas y los apagones oportunos que les permitieron prolongar por medio día las disputas acrimoniosas en que participaban. Tuiteó: “Cuando pasan cosas como las de anoche, me pregunto qué piensan los imbéciles que acusan de violentar a la república porque los modales no son de su agrado. No dimensionan el monstruo que enfrentamos”. Como muchos han señalado, al anarco-capitalista verborrágico le convendría recordar lo que dijo Friedrich Nietzsche: “Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse en monstruo”. Lo entienda o no, Milei también suele comportarse como un producto de la pegajosa cultura peronista.

Sea como fuere, el libertario y sus adláteres no pueden sino esperar que en las semanas próximas los peronistas, tanto los kirchneristas como aquellos que los malquieren pero se resisten a romper explícitamente con ellos, continúen generando escándalos. A menos que lo hagan, no les sería tan fácil privarlos del control de la provincia grotescamente sobredimensionada que, gracias en buena medida al peso demográfico del conurbano deprimido, influye decisivamente en el destino del país en su conjunto.

Entre los inversores tanto externos como internos, el consenso es que una derrota de La Libertad Avanza en la provincia clave, aunque fuera por un puñado de votos, podría desatar una convulsión económica difícilmente manejable al resucitar el espectro de un regreso al poder del kirchnerismo. En cambio, un triunfo, sobre todo si fuera contundente, eliminaría un obstáculo que sigue impidiendo que por fin desembarquen los fondos sustanciales que el país necesitaría para que iniciara una etapa de crecimiento macroeconómico muy vigoroso. Por desgracia, las décadas de irresponsabilidad monetaria que experimentaron el país antes de la irrupción de Milei aún influyen más en la actitud de quienes manejan cantidades gigantescas de dinero que las hazañas fiscales del libertario.

Ahora bien, el que la imagen relativamente buena que ha conservado Milei, que sigue contando con el respaldo o, por lo menos, con la aquiescencia, de casi la mitad del electorado, depende por completo de la marcha de la economía, plantea un problema a sus rivales, En términos políticos, sería de su interés que el modelo que el gobierno está procurando instalar comenzara a hacer agua. Lo saben muy bien los kirchneristas que impúdicamente rezan para que todo caiga al suelo, ya que preferirían reinar en un país arruinado que verse sin poder político y las oportunidades para lucrar que posibilita en uno próspero. Otros, que aprueban “el rumbo” tomado por el libertario pero tienen buenos motivos para no querer a Milei, se limitan a criticar, tal vez prematuramente, las deficiencias evidentes de una estrategia que privilegia lo fiscal por encima de todo lo demás.

Para estos, la voluntad del presidente y su hermana Karina de aumentar su propio poder a costa de aliados que quisieran desempeñar un papel activo en la eventual recuperación del país plantea un dilema espinoso. Si se oponen al gobierno, ayudarán a los kirchneristas y otros que están decididos a prolongar por algunos años más la existencia del viejo modelo corporativo. Caso contrario, correrán el riesgo de verse subordinados a lo que ven como una banda de improvisados caprichosos y monotemáticos que los tratan con desprecio como piezas descartables.

De estar en lo cierto la mayoría de las encuestas de opinión, La Libertad Avanza, acompañada por el Pro como soci menor, camina hacia un triunfo notable en la Provincia. Sucede que, a pesar de todas las dificultades ocasionadas por un ajuste que ha perjudicado a sectores vulnerables como la conformada por los jubilados y un programa de desarrollo que amenaza a quienes no estarán en condiciones de sacar provecho de una recuperación financiada por la venta de recursos naturales, Milei ha conservado la capacidad para movilizar la esperanza de millones de personas y también el rencor que les produce el egotismo de una clase política ensimismada. Parecería que, para extrañeza de quienes suponían que el hombre de la motosierra no tardaría en hundirse, en este ámbito poco ha cambiado a partir de la victoria electoral que le abrió las puertas de la Casa Rosada y la residencia presidencial de Olivos.

Para los vinculados con “la casta”, los torneos electorales son de suma importancia. ¿Lo son para los ciudadanos de a pie que tienen que convivir con las consecuencias de lo que ocurre en las urnas?  En muchos distritos del país en que se han celebrado elecciones, la indiferencia o impotencia que tantos sienten ha hecho subir el ausentismo a niveles insólitamente altos. Tal y como están las cosas, es más que probable que una proporción sustancial de los bonaerenses, como hace un mes hicieron tantos santafecinos, opten por boicotear las elecciones provinciales, lo que, en vista de lo difícil que se ha hecho saber qué realmente representan los diversos candidatos, sería comprensible.  Es que aquí, como en muchas otras partes del mundo, la política se ha convertido en un asunto para especialistas que se han alejado tanto del grueso de la ciudadanía que pocos se creen genuinamente representados por los diputados, senadores, concejales municipales y otros cuyos nombres aparecen en listas largas debajo de los de personajes que, por algún motivo, cuentan con cierto grado de notoriedad.

HUMOR DIARIO

jueves, 24 de julio de 2025

Bullrich deja el disfraz de ministra de Seguridad al fondo del placard y se pone los pantalones de la campaña libertaria

 Política

Recalentando internas a fuego alto

Bullrich deja el disfraz de ministra de Seguridad al fondo del placard y se pone los pantalones de la campaña libertaria

Patricia Bullrich decidió redoblar la apuesta política y se mostrará este jueves por la tarde junto al candidato de La Libertad Avanza, Maximiliano Bondarenko. (Dibujo: NOVA)

En medio de una creciente tensión entre Nación y Provincia por el manejo de las fuerzas de seguridad, Patricia Bullrich decidió redoblar la apuesta política y se mostrará este jueves por la tarde junto al candidato de La Libertad Avanza, Maximiliano Bondarenko.

El encuentro se da mientras aún resuena la polémica con Axel Kicillof por el desplazamiento de más de 2 mil policías bonaerenses que estaban comisionados en dependencias federales, y en plena incertidumbre sobre cómo afectará esto a la seguridad en el conurbano.

Lejos de buscar distensión, la ministra de Seguridad eligió posar al lado de uno de los aspirantes que promete "recuperar el orden" en Buenos Aires, aunque lo haga con discursos que bordean lo punitivo y lo marketinero.

Bondarenko, poco conocido hasta hace semanas, parece ahora convertirse en el nuevo elegido del oficialismo libertario para confrontar al peronismo territorial, aunque sin experiencia real en gestión y con un discurso de mano dura que podría haber salido de un spot reciclado de los años ’90.

Bullrich, que ya había sido cuestionada por el vaciamiento de las comisarías federales y su escasa coordinación con la Provincia, eligió la exposición política antes que la resolución institucional. La jugada busca marcar territorio en Buenos Aires, pero también recalentar una interna libertaria donde ella busca sostener protagonismo tras un semestre errático en el gabinete de Javier Milei.

Así, mientras Kicillof denuncia una maniobra irresponsable que deja zonas vulnerables sin cobertura, Bullrich continúa su tour mediático, ahora con Bondarenko como partenaire.